John Galliano: el regreso

Tras cuatro años de ausencia de las grandes ligas de la moda, y firmar un millonario contrato, el controversial y genial diseñador regresa como director artístico de Maison Martin Margiela.
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Luego de aquel penoso incidente del 2011, en el cual la firma Christian Dior lo tirara escaleras abajo, nosotros con ojo de buen cubero dijimos que ‘Dior ya no sería lo mismo’ (leer más) y que el diseñado nacido en Gibraltar, se tomaría un años sabático. Aunque Galliano se mantuvo dentro del circuito de la moda moviendo los hilos desde atrás de bambalinas, demoró cuatros años para regresar a su trono.

Luego de transitar con los mejores desempeños en la escolaridad británica (Premio Diseñador Británico del Año en 1987, 1994 y 1995), y de haber trabajado en diferentes firmas como Susannah Constantine. Un magnate ingles, dueño del conglomerado LVMH le asignó el puesto de diseñador de la marca francesa Givenchy y un año después llegaría a Christiar Dior donde desarrollaría una exitosa carrera como director artístico.

Recordemos que en febrero del 2011, en oportunidad que el diseñador se encontraba en un bar parisino bebiendo con unos amigos, fue detenido por la policía acusado de agresión verbal a la colectividad judía. Galliano negó desde el principio los cargos y por otro lado la casa por la cual trabajó durante 15 años, lo suspendió hasta que las investigaciones aclararan el asunto. Tras la aparición de un video,

Estos fueron los 40 segundos que terminaron con la carrera en Dior de Galliano. ¡Si habrá que tener cuidado! Se nota que la persona que lo acusa por recibir insultos (que se entienda que el diseñador dice amar a Hitler y trata de judía fea a la persona que habla y nadie niega su responsabilidad) a parte de aprovechar la situación del estado del diseñador, se nota por las carcajadas que lo disfrutaba.

La reconversión del diseñador
“A Galliano le ha cambiado hasta el color de los ojos”, comentan los que han sido testigos del renacer del diseñador más irreverente de las últimas décadas, modisto jefe entre 1996 y 2011 de Dior, que prepara desde Alfaz del Pi su regreso a la Semana de la Alta Costura de París, el próximo mes de enero, como director creativo de la Maison Martin Margiela. Han sido casi dos duros años de tratamiento basados en una alimentación saludable y macrobiótica que el “enfant terrible” de la moda se aplica ahora a rajatabla. La comida, según el credo de Bataller, tiene que ser “energía para el organismo, lucidez para el intelecto y alegría para el alma”. Se trata de una apuesta saludable en las faldas de Sierra Helada con una tarifa mínima por tratamiento de 5.000 euros a la semana.

El modisto desterrado durante los últimos tres años se ha limpiado la sangre con métodos de ozonoterapia y sueroterapia y no ha dudado en apuntarse a sesiones de crioterapia, como hace Cristiano Ronaldo, que someten al cuerpo a temperaturas de 200 grados bajo cero con un efecto shock que reactiva al cerebro.

Atrás quedan para John Galliano los excesos que le llevaron al pozo del repudio de la industria de la moda más selecta. “He estado en todos los spas del mundo y puedo asegurar que el Sha Wellness de Alfaz del Pi es alta costura”, proclama ufano el diseñador enfrascado en los últimos preparativos de un desfile que promete recuperar a uno de los talentos más provocadores de la moda hecha a mano y a medida.

Galliano anuncia una vuelta al “catwalk” parisino lleno de fuerza y con las energías plenamente recuperadas. “La alimentación pesada, los excesos de alcohol y de otras sustancias habían alterado su creatividad”, reconocen las personas que han seguido su recuperación, convencidas de que el regreso del diseñador a la industria mostrará a un Galliano “renovado y con la mente más clara y limpia que nunca” que reconquistará sin lugar a dudas el título de rey indiscutible de la pasarela.

El cambio experimentado por Galliano a lo largo de estos dos últimos años fue evidente el pasado día 2, cuando apareció rehabilitado en los British Fashion Awards celebrados en el teatro Coliseum de Londres y de la mano de Anna Wintour, su íntima amiga, mentora y editora en Estados Unidos de la revista “Vogue”. La periodista lució en esa ocasión uno de los primeros vestidos -en negro, con flores blancas-, diseñado por el creador gibraltareño para la Maison Martin Margiela que le ha brindado la oportunidad de redimir aquella fatídica noche en la que el genio, copa en mano, se dedicó a lanzar todo tipo de improperios xenófobos a unos jóvenes en el bar La Perle del barrio parisino del Marais.

Diego Revuelta

Crítico de cine

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