No quemen la plata

Cuando tenía 20 años, nos juntábamos una barra chica, en el último Tupí Nambá, el que estaba al lado del liceo Rodó en la calle Colonia.

No fumaba y los demás eran chimeneas, para no ser menos hice un esfuerzo brutal y empecé a fumar y como todo lo que hice en la vida no lo hice a medias sino que de cero pasé a cuatro cajillas de Master por día.

Una vuelta en el interior un criollo vivo me dijo, que él no quemaba ni la plata ni la salud y por lo tanto no fumaba.
Dejé de fumar hace una tropa de años, no quemo más plata, pero me costó una intervención quirúrgica por una arteria taponeada, esa fue mi forma de abandonar el vicio, el post operatorio más el síndrome de abstinencia, algún día lo contaré, pero fue bravo, sobre todo el síndrome.

Estábamos hablando con el editor, de hacer un artículo sobre la pirotecnia y los animales domésticos, cosa que tengo presente, por algo que me pasó hace muchos años, no a mí, sino a un vecino.
Tenía un perro marca perro, mezcla de policía de investigaciones y Oxibitué finos, y como era muy loco el perro, lo encerraron en un gallinero, sin gallinas y con el lío de los cohetes, lo ataron.
El bicho saltó el alambrado y se ahorcó con su propio collar al quedar colgado del tejido.

Claro que lo del perro es una anécdota real, pero anécdota al fin, y cuando empecé el artículo me entero lo que pasó en México, que voló todo por un depósito de material pirotécnico, donde hubo 32 muertos y decenas de heridos.

Y 12 personas siguen en calidad de desaparecidas -cinco hombres y siete mujeres-, aunque algunas pueden ser localizadas en los hospitales toda vez que allí todavía hay pacientes sin identificar.
La explosión, se registró el martes, en momentos en que había gran actividad, con gente comprando fuegos artificiales para las fiestas tradicionales.

Tan grave fue la cosa que algunos de los cuerpos están tan calcinados que será necesario “obtener perfil genético para corroborar su identidad con los familiares de desaparecidos”.
Algunas imágenes que vi en Internet mostraron cómo se sacudió la zona y que fue una serie de explosiones en cadena.
Decenas de personas se agolpan en los alrededores del mercado desesperados para saber de sus familiares desaparecidos y permanecen en un pequeño puesto de venta de muebles ubicado frente al mercado, protegidos por la sombra de unas lonas.

Narrar o describir los hechos me resulta morboso y me resta desear que no siga aumentando el número de víctimas.
Saliendo de este desastre pasamos a uno evitable.
Como la pirotecnia atenta contra la salud de nuestras mascotas
Sin entender que ocurre, sin poder elegir y sin siquiera disfrutar los espectáculos pirotécnicos los perros, gatos y otros animales domésticos, son sujetos a Quemaduras, Lesiones auditivas y Ataques de Pánico, al igual que los menores y mayores que intervienen en esta primitiva, aunque antigua celebración.

Lesiones auditivas: Los veterinarios advierten que si bien todos los animales son sensibles a los ruidos fuertes, los perros son los más afectados debido a su delicado sistema auditivo. Este temor tiene un origen innato y se explica por su sensibilidad ante estímulos sonoros intensos. La capacidad auditiva de los perros (60.000 ciclos por segundo) se diferencia de la del humano (20.000 ciclos por segundo) por su gran aptitud para captar sonidos a altas frecuencias. En cuanto a la percepción de sonidos distantes, los perros pueden detectar un sonido débil a una distancia entre cuatro y cinco veces mayor que un ser humano. Todas estas características les provocan a nuestras mascotas “hipersensibilidad auditiva”. Estos sonidos matan células sensoriales que se encuentran en los oídos y que no se regeneran dejando severas discapacidades auditivas. Los petardos alcanzan hasta 190 decibeles (una sirena registra 120) bastante más de los 85 decibeles que el oído de los perros puede soportar.

Quemaduras: Estas más a los usuarios que a los animales pero la gravedad de las lesiones no dependen del producto que actúa (la pólvora, el calor o el fuego) sino de la intensidad de la explosión o del tiempo de contacto con el fuego, en general los animales domésticos sufren quemaduras al estar cerca de los artículos explosivos durante su detonación, estos desprenden trozos encendidos y caen sobre el cuerpo provocando quemaduras en la piel del animal, también suelen caer en los ojos provocando quemaduras y ceguera (estrellitas).
Ataques de pánico: A diferencia de sus dueños, tanto perros como gatos no suelen disfrutar de las fiestas. La concentración de gente y los elevados ruidos provocados por los fuegos pirotécnicos generan malestar en los perros y gatos de la familia que, estresados por los estruendos festivos pueden llegar a sufrir ataques de pánico:
Las reacciones suaves o de baja intensidad incluyen deambulación, temblor, encogimiento, inapetencia, intensos deseo de ingerir agua, deseo de estar en permanente contacto con el propietario.

Las reacciones más graves o de alta intensidad provocan gemidos, intensa salivación o babeo, jadeos prolongados y muy fuertes, eliminación o retención de heces u orina, correr en forma desenfrenada sin rumbo (escape frenético) tratando instintivamente de reducir su miedo, por lo general buscan un lugar oscuro, como bajo la cama o la mesa, aunque algunos salen disparados a la calle, también arañan o mastican barreras (fractura de dientes) y saltan a través de balcones, ventanas, vidriados o alambrados, provocándose heridas de suma gravedad, palpitaciones, taquicardia, sensación de insuficiencia respiratoria, falta de aire, náuseas, aturdimiento, sensación de irrealidad, provocar destrozos, ladrar furiosamente en el momento en que empiezan los fuegos artificiales o incluso a reaccionar en forma violenta contra las personas.

Quizá en los gatos no se genere los destrozos de puertas y vidrios que pueden ocasionar los perros exaltados pero su reacción por los ruidos es esconderse, ellos también padecen el estrés por los fuertes ruidos.
Es recomendable que las aves, hamsters, conejos y hasta los peces estén protegidos dentro de la casa. Este tipo de mascotas pueden morir de asfixia por inhalación del humo despedido por los juegos pirotécnicos.
Y así se genera la primera preocupación luego de los festejos de Navidad y Fin de Año y hay que tomar las medidas con la necesaria antelación.
Si tienes un animal como compañía, si lo quieres, si no tienes ningún animal pero respetas la vida.
Propongo que antes de comprar o prender pirotecnia hay que pensarlo bien y en el mejor de los casos abstenerse.

Hay muchas maneras de festejar las fiestas sin lastimar a los demás. Empecemos a ser mejores desde uno mismo, siempre nos quejamos de no tener dinero, tiempo o lugar para ayudar a los necesitados, bueno esto si lo podemos hacer, ahorrar en pirotecnia e invertir en los más carenciados.
No se puede evitar que sientan miedo ante las explosiones, pero si están acompañados por su familia, se sienten más contenidos.
Estar con su dueño es la recomendación ideal, demostrarle que está protegido, pero esto no siempre es posible, ya que algunas personas no festejan en su casa, sino en la de otros familiares o amigos.Lo correcto es crear un lugar seguro para el perro, cuando escucha los ruidos que le asustan.

Pero recuerde éste debe ser un lugar seguro desde la perspectiva del perro, no la humana. Si es posible, darle acceso a ese lugar que el perro considera seguro.
El “lugar seguro” puede funcionar con algunos perros, pero desafortunadamente no funciona con todos.
Algunos perros se sienten motivados para estar inquietos y muy activos cuando se asustan y estar “escondidos” no les ayuda a sentir menos miedo.
Un querido amigo encerró a una pastora alemana en el baño de la casa y la perra enloquecida por las explosiones de la pirotecnia le rompió nada más ni naa menos que la pileta de manos de pie y el watercloset, hay que tener en cuenta lo que son 40 kgs. perrunos en movimiento desesperado.

El mío un dobermann de buen porte queda suelto y se refugia abajo del deck de madera de la cochera, que además está protegido por un cerco de ligustrina.
Tiene abundante agua, pero con el calor y los nervios no come nada.
Para los tranquilizantes hay que consultar al veterinario, ellos recomiendan medicamentos tranquilizantes o sedantes. Esta es una práctica muy usual. Pero es muy importante que sea el veterinario el que las recete, y que establezca la dosis adecuada, según la edad y peso del animal, ya que una medida no apropiada puede matar a su mascota. Consulté con mi veterinaria y me dijo que estos tranquilizantes inmovilizan al animal, pero ellos siguen conscientes a lo que pasa alrededor pero los mantienen tranquilos. Y me dijo que no es recomendable dormirlos ya que es muy riesgoso.

¿Qué cosas no hacer?
· No dejarlo atado, porque puede saltar y ahorcarse, como relaté al principio.
· No trate de contener u obligar a estar quieto a su perro cuando tiene miedo. Esto sólo puede reforzar su comportamiento temeroso. Si trata de calmar o le da un premio a su perro cuando se comporta con temor, se puede interpretar esto como una recompensa por su comportamiento temeroso. En lugar, trate de comportarse de forma normal, como si no se diera cuenta de su miedo, pero cerciórese que está en un lugar seguro a prueba de fugas.
· No ponga a su perro en un canil para evitar que comportamiento destructivo durante una tormenta. El perro todavía va a tener miedo cuando está en la jaula y es probable que se pueda lesionar al tratar de salir de la jaula.
· No castigue a su perro por tener miedo. Los castigos sólo lo harán más temeroso.
· No trate de forzar a su perro a la experiencia de estar cerca del sonido que le asusta. Por ejemplo, haciendo que su esté tranquilo cerca de un grupo de niños que tengan petardos sólo le provocará más miedo, y podría incluso provocar que se vuelva agresiva en un intento de escapar de esta situación.

No queme la plata haga beneficencia con ella y beneficie su ego en el sentido de que no hizo daño, sino que hizo el bien.

Que todo sea para bien y buen año para todos…

4 comentarios en «No quemen la plata»

  • el 23 diciembre 2016 a las 09:27
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    pa si keka…antes te lo llevabas pa fuera al animal y ya staba ahora afuera parece que tiran mas bombas que aca.

  • el 23 diciembre 2016 a las 10:17
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    Si tenes perros,gatos, caballos, vaca, oveja lo que sea , no hay que hacelos sufrir pero no son solo el 24 y el 31 en se tiran bombas y el problema es que aunque vos no tires -que haces con tus vecinos que tienen pibes y en lo unico que piensan es en rebentar las bombas?

  • el 23 diciembre 2016 a las 10:58
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    Yo antes lo hacia con mis hermanos comprabamos pila de fuegos artificiales pero ahora no y no solo hay que pensar en las mascotas tambien en los bebes que ese dia tienen los hiodos llenos de algodones para que puedan vivir.

  • el 23 diciembre 2016 a las 11:29
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    Me parece muy bien esto, por mi casa en maroñas estan poniendo carteles en los arboles para llamar a la conciencia del uso de los fuegos artificiales por todo o que dice muy bien este articulo.

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