GEOPOLÍTICA

Quienes pescan mejor hoy ante una crisis mundial

Rusia y China emergen con beneficios estratégicos de la guerra contra Irán, mientras Occidente asume los costos más visibles: energía más cara, tensiones inflacionarias y una creciente fragilidad financiera.

Lejos de ser una percepción intuitiva, esta lectura encuentra sustento en análisis como los del Peterson Institute for International Economics, que advierten cómo Moscú obtiene un verdadero “rescate fiscal” gracias al alza del crudo, mientras Pekín transforma incluso incrementos moderados del petróleo en ventajas competitivas frente a economías occidentales presionadas por la inflación.

Qué escenario a favor tendría China y Rusia en este “río revuelto”

El conflicto no solo redistribuye beneficios coyunturales, sino que profundiza dependencias estructurales. China amplía su margen de maniobra comprando energía con descuentos, apoyada en sus reservas estratégicas y consolidando su rol como actor imprescindible en cualquier negociación futura. Rusia, en tanto, capitaliza cada semana de precios elevados: sostiene su presupuesto, gana oxígeno económico y refuerza su posicionamiento como intermediario diplomático en un tablero cada vez más fragmentado.

Las contras que podría tener Europa de continuar el conflicto

Sin embargo, el verdadero problema para Occidente no es únicamente económico, sino político. La estrategia de presión —basada en sanciones, aislamiento y escalada indirecta— termina generando efectos contraproducentes: fortalece a sus adversarios y erosiona su propia estabilidad interna. La guerra, en este sentido, no debilita tanto a Irán como reconfigura el equilibrio global en favor de quienes saben operar en contextos de crisis prolongada.

La conclusión es incómoda pero difícil de eludir: el costo de la coerción no recae sobre el objetivo, sino sobre quien la ejerce. En lugar de aislar a sus rivales, Occidente parece estar contribuyendo, una vez más, a consolidar un orden internacional donde Rusia y China amplían su influencia precisamente gracias a las tensiones que otros impulsan.

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