Trump candidato de los Republicanos

Por Lorenzo Olivera
Competirá con Hillary Clinton cuando la ex secretaria de Estado sea proclamada por la convención demócrata. La convención del Partido Republicano en Cleveland, Ohio, le dio los votos necesarios a Donald Trump para convertirlo en candidato a la presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de noviembre.
Trump competirá con Hillary Clinton cuando la ex secretaria de Estado sea, a su vez, proclamada por la convención demócrata.

La votación, predeterminada por los resultados de las primarias republicanas, fue simbólica: el millonario, que no estaba presente, obtuvo la mayoría de los votos y el jueves deberá aceptar formalmente la candidatura republicana durante un discurso.
Una a una, las delegaciones de 50 estados y otros territorios del país se expresaron en la convención, que tuvo lugar en el Quicken Loans Arena de esta ciudad de la zona de los grandes lagos, blindada por las protestas contra el inversor inmobiliario.
La votación tuvo lugar luego de un inicio caótico de la convención el lunes, cuando los debates fueron interrumpidos por una furiosa y ruidosa revuelta de delegados opuestos al polémico candidato y su esposa, Melania, que fue acusada de plagiar partes de su discurso de la primera dama, Michelle Obama.

Los Trump reinciden: el hijo también copió un discurso
Donald Trump Junior fue acusado de plagio tras su alocución en el segundo día de la Convención Republicana. El lunes, la esposa del magnate había copiado a Michelle Obama.

Donald Trump Junior, el hijo del nominado oficialmente candidato republicano en las próximas elecciones presidenciales en EEUU Donald Trump, fue acusado de plagiar parte del discurso que dio en el segundo día de la Convención Republicana que se desarrolla en Cleveland.

donald-337-8_435x450“Nuestras escuelas solían ser un ascensor para la clase media. Ahora están estancadas en la planta baja. Son como los grandes almacenes de la zona soviética que trabajan en beneficio de los empleados y no de los clientes… para los profesores y administradores y no de los estudiantes”, señaló el heredero del multimillonario.
Rápidamente, el programa cómico “The Daily Show” descubrió que esas palabras habían sido utilizadas por el escritor conservador Frank Buckey en una de sus habituales columnas en medios de prensa.
Buckley había escrito meses atrás: “Lo que debería ser un ascensor a la clase alta está estancado en la planta baja. Nuestras escuelas y universidades son como los grandes almacenes soviéticos cuya misión era servir a los intereses de los empleados de ventas y no de los clientes”.
El escándalo amenazaba con igualar al anterior, cuando se descubrió que la esposa del candidato republicano, Melania Trump, plagió un discurso de la actual primera dama demócrata Michelle Obama, Buckley trató de apagar el fuego: “Yo fui el escritor principal del discurso. Así que no hay problema”, declaró a la CNN.

Trump es rechazado por la propia universidad en la que estudió
Alumnos, docentes y graduados de Wharton publicaron una carta abierta contra el virtual candidato republicano por “el uso de su educación” en ese lugar.

Alumnos, docentes y graduados de la universidad Wharton de Pensilvania publicaron una carta abierta contra el ex egresado de ese casa de estudios, el magnate Donald Trump, rechazando “el uso de su educación” en ese lugar que manifiesta el virtual candidato republicano a la Casa Blanca.
“Rechazamos inequívocamente el uso de su educación en Wharton como plataforma para promover el prejuicio y la intolerancia”, dice la carta, que se titula ‘No nos representas’.
“Sus declaraciones discriminatorias son incompatibles con los valores que nos enseñan y que enseñamos en Wharton, y expresamos nuestro compromiso firme con una sociedad americana abierta e inclusiva”, agrega el texto.
“Soy muy inteligente. Fui a la escuela de negocios Wharton. Incluso entonces, hace mucho tiempo, era una de las escuelas más difíciles de entrar”, señaló Trump alguna vez para autoelogiarse.
En otra ocasión, cuando lo acusaron de realizar un comentario vulgar, respondió: “¿Quién diría eso? ¡Fui a la escuela de negocios Wharton!”.
Las universidades estadounidenses generalmente resaltan cuando alguno de sus egresados tiene éxito rotundo luego de pasar por sus aulas. Sin embargo, en el campus no se ve ninguna referencia a Trump, que tiene dos hijos que también estudiaron en Wharton y otro que lo hizo en otra escuela de la misma universidad.
Solamente aparece en una placa en una escondida sala de estudios en la biblioteca. junto a sus compañeros de clase que financiaron la construcción de ese lugar.
Polémica en EEUU: esposa de Trump copió discurso de Michelle Obama
Melania Knauss se presentó en la Convención Republicana de Cleveland con un mensaje plagiado de la primera dama en la campaña de 2008.

La esposa de Donald Trump le copió el discurso a Michelle Obama y se desató un escándalo en plena convención del Partido Republicano, que tendrá lugar en Cleveland hasta el día de la proclamación del candidato presidencial.
Melania Knauss se presentó con un mensaje que tuvo muy buena recepción entre los casi 4.000 asistentes, pero de inmediato se supo en gran parte era plagiado del que había dado la esposa de Obama en la convención demócrata de Denver, en 2008.
Por ejemplo, Knauss celebró que sus padres le hubieran enseñado unos “valores” consistentes en “trabajar duro para lo que quieres en la vida, que tu palabra te ata y que haces lo que dices y mantienes tu promesa, que tratas a las personas con respeto”.
Michelle dijo: “Barack y yo fuimos criados con muchos de los mismos valores: que trabajas duro para lo que quieres en la vida, que tu palabra te ata y que haces lo que dices que vas a hacer, que tratas a las personas con respeto”.
Pero las similitudes no se quedaron ahí. “Porque queremos que en esta nación nuestros hijos sepan que el único límite para tus logros sea la fuerza de tus sueños y tu voluntad para trabajar para ellos”, leyó Melania Trump.

donald-337-4-435x289“Porque queremos que nuestros hijos, y todos los hijos en esta nación, sepan que el único límite para la altura de tus logros sea el alcance de tus sueños y tu voluntad para trabajar para ellos”, dijo Michelle en Denver hace ocho años.
“Su integridad, compasión e inteligencia se refleja en mí hasta el día de hoy, en mí y en mi amor por la familia y América”, dijo la tercera esposa de Trump hablando de sus padres.
En 2008, Michelle Obama dijo hablando de su progenitora: “Su integridad, su compasión y su inteligencia se reflejan en mis propias hijas”.
Trump y Cristina
“Esto es (el efecto Donald) Trump”, sintetizó el demócrata Peter Quilter cuando, días atrás, este cronista le marcó su sorpresa por el nivel de coincidencias con el republicano Daniel W. Fisk, al fin de un almuerzo compartido.

Quilter y Fisk son dos cuadros profesionales especializados en política exterior de los dos principales partidos políticos de los Estados Unidos y vinieron a la Argentina para interiorizarse de los cambios operados tras el cambio de gobierno y a explicar el fenómeno Trump y lo que podría significar su eventual llegada a la Casa Blanca, si en las elecciones presidenciales de noviembre consigue derrotar a la demócrata Hillary Clinton, ambos virtuales candidatos de sus partidos.
En una apretada síntesis, ambos coinciden en que si ganara el candidato republicano no podrá hacer muchas de las cosas que dice para conseguir votos, porque el sistema estadounidense no prevé que los presidentes, por más fuertes y populistas que sean, hagan lo que se les antoja. Pusieron como ejemplo la política migratoria del actual presidente, Barack Obama, que quedó trabada en la Justicia.
Pero además dejaron la sensación, a este y a otros periodistas y dirigentes argentinos que compartieron la mesa, de que en caso de que Trump gane la presidencia, los representantes de ambas fuerzas en el Congreso estadounidenses limarán sus asperezas y archivarán sus diferencias para controlar que el verborrágico empresario no se desmadre.

Puestos a trazar analogías, es bastante difícil imaginar que algo así pudiera haber sucedido en la Argentina, al menos en la reciente, donde la cultura política presidencialista suele acompañarse con sueños hegemónicos de los que llegan al gobierno.
Lo soñó Raúl Alfonsín, cuando en la primavera democrática hablaba del “tercer movimiento histórico”, lo buscó Carlos Menem, cuando consiguió reformar la Constitución para poder se reelecto y, sobre todo, lo puso en marcha Néstor Kirchner, cuando imaginó una alternancia de al menos 20 años en el poder con su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, sin imaginar que su muerte temprana truncaría ese proyecto, antes de que lo hiciera la propia dinámica de la política.
El caso es que hoy, luego de haber perdido a manos del PRO de Mauricio Macri la Nación y la Provincia de Buenos Aires, el peronismo está en medio de un proceso de deskirchnerización, acelerado por los hechos de corrupción de larga data que salen a la luz.

Ese proceso de mutación de identidad partidaria, si se quiere no tan distinto de los que se dieron con el menemismo y el duhaldismo, se refleja en el desgrane de las bancadas peronistas del Congreso de la Nación, de la Legislatura bonaerense y hasta del Parlasur, y también en la diferenciación de gobernadores a intendentes que, luego de padecer durante años el rigor del alineamiento con el kirchnerismo, buscan nuevos horizontes para resistir, reciclarse y ofrecerse de nuevo como alternativa de poder, que es lo que lleva en su ADN todo peronista que se precie.
El arribo de Cristina Fernández de Kichner a Buenos Aires, en busca de aire político en medio de la embestida judicial que investiga su presunta vinculación en causas por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, puede taponar por unos días la sangría, pero difícilmente consiga detenerla.
La ex presidenta ha demostrado una vez más que es la dirigente política con mayor capacidad de convocatoria, pero no deja de ser una virtud que se agota en sí misma. Lejos de beneficiar al peronismo, sus apariciones en la escena política impactan negativamente hacia adentro de su partido y, por contraste, benefician al gobierno de Mauricio Macri.
“Si yo fuera Macri, cada vez que Cristina quiere venir a Buenos Aires le pondría los micros para que lleve a su gente”, dijo un consultor político que suele medir con precisión las reacciones de la sociedad ante cada hecho conmocionante.

En ese punto, una vez más forzando las analogías, Cristina Fernández de Kirchner logra el mismo efecto que Donald Trump con los dirigentes de su país, consigue unirlos en la lógica borgeana del espanto con tal de ponerle freno.

Un comentario en «Trump candidato de los Republicanos»

  • el 22 julio 2016 a las 10:20
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    Arriba Donals Trump es un genio!!!! es el mesias , es la mano dura que necesita la sociedad corrupta, el va a contrurir los campos de concentracion para sacarse de encima a toda la lacra del mundo. ¡Viva Donald Trump!

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