GEOPOLÍTICA

Venezuela en la geopolítica de los recursos naturales estratégicos

Durante años, el mundo miró a Venezuela y solo vio petróleo. Pero bajo la selva espesa del sur, bajo ríos antiguos y tierras olvidadas, duermen otro tesoro. Un tesoro silencioso, invisible, capaz de cambiar el rumbo de la historia.

Cuando en la madrugada del 3 de enero 2026 Nicolás Maduro es capturado, Caracas no fue la única que despertó sobresaltada. En Washington, en Pekín y en otras capitales del mundo, comenzaron a encenderse alarmas estratégicas. Porque lo ocurrido no era solo la posible caída de un gobierno: era la apertura de una puerta largamente cerrada.

Alertas y atención para las potencias mundiales

En el arco minero del Orinoco yacen minerales esenciales para el siglo XXI. Metales que alimentan turbinas eólicas, baterías, satélites y sistemas de defensa. Recursos que hoy definen quién lidera el futuro y quién depende de otros para sobrevivir en él.

Durante años, ese potencial fue desperdiciado. La minería se convirtió en sinónimo de devastación ambiental, violencia y abandono institucional. Mientras tanto, China avanzaba con paciencia, invirtiendo, aprendiendo, dominando. El mundo se acostumbró a depender de Pekín para sostener su transición energética.

Hoy, Venezuela reaparece en el tablero global como una pieza clave. No solo para Estados Unidos, que busca romper su dependencia estratégica, sino para toda Sudamérica. Porque el verdadero poder no está en la extracción aislada, sino en la integración: en cadenas productivas regionales, en industrias compartidas, en desarrollo conjunto.

Venezuela como motor de crecimiento o como un simple botín de disputa

Imaginemos una región que deja de ser solo proveedora de materias primas y comienza a construir su propio destino industrial. Imaginemos a Venezuela, desde las ruinas institucionales, estableciendo estándares modernos, sostenibles y transparentes. No como botín, sino como socio.

El reloj avanza sin pausa. China y Rusia no esperan. El futuro no espera. Y lo que se decida hoy bajo la selva venezolana resonará durante décadas en todo el planeta.

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