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Avión privado más caro del mundo

19. abril 2012 | Por | Categoria: Galería

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Su dueño es Al Waleed Bin Talal. Impresionante estructura voladora de dos pisos con un precio de 400 millones de euros. Viene con garaje, cuadra de caballos, un lugar inmenso giratorio para orar y que apunta permanentemente hacia la Meca. Tiene cuarto de baño de oro y otros caprichitos acordes a las excentricidades de un multimillonario.

Los ricos que poseen un avioncito pueden permitirse mirar con desdén a quienes hacen cola con todos sus bártulos en los mostradores de una aerolínea, pero en el fondo ellos también son unos pringados.

¿Qué son sus aparatos, minúsculos hasta lo risible, si se comparan con el nuevo ‘jet’ privado de Al-Waleed Bin Talal? La casa Airbus está dando los últimos toques al que será el vehículo de este tipo más grande y más caro del mundo, un ‘A380′ adaptado a las necesidades y los caprichos del más rico de los saudíes, y perdón por acumular tantos superlativos en la misma frase. Este modelo, con dos pisos a lo largo de todo el fuselaje, podría albergar a más de 850 pasajeros en su configuración más apretada, pero la versión bautizada como ‘Palacio Volador’ está pensada simplemente para que Al-Walid vuele cómodo, rodeado de las cosas que ama, mucho más a gusto que en sus otros tres aviones.

La aeronave cuenta con establo para caballos y camellos, halconera y un garaje apto para dos Rolls-Royce: seguramente esta última exigencia tendrá que ver con una de las manías del jeque, que suele comprar los coches a pares, uno para él y otro idéntico para sus guardaespaldas. Un ascensor permite desplazarse sin esfuerzo entre la bodega y las dos plantas nobles, para después acceder a través de alfombras rojas al baño turco, las cinco suites con enormes camas y baños privados, la sala de conciertos -provista de piano y diez butacas-, el comedor forrado de mármol y, por supuesto, la capilla de oración, con una estructura giratoria controlada por ordenador que se mantiene siempre orientada hacia La Meca. Al-Waleed Bin Talal encargó el avión en 2007 y se ha gastado en él alrededor de 400 millones de euros, de los que 45 corresponden al baño de oro que ha decidido darle por fuera.

Vuela una vez al mes
El jeque, de 57 años, es miembro de la familia real saudí y ha adquirido una indeseada fama en España a raíz de una denuncia por violación presentada contra él, recientemente archivada por la Audiencia de Palma de Mallorca. Su compañía, Kingdom Holding Company, está construyendo en Arabia el rascacielos más alto del planeta, y el hombre también tuvo bastante protagonismo en los medios a finales del año pasado, cuando trascendió que había invertido más de 200 millones de euros en Twitter, aunque la cifra no parece muy abultada si tenemos en cuenta lo que está acostumbrado a gastar en sus cosas. Aparte del avión, por ejemplo, tiene pendiente para 2014 la entrega del ‘New Kingdom 5KR’, un yate de 173 metros en el que ha invertido otros 400 millones. Eso sí, hay que destacar que no le gusta tirar dinero a lo tonto: el barco en el que navega actualmente es de tercera mano y dos de sus aviones también los compró usados, al sultán de Brunéi y a la compañía Gulf Air. «Solo vuelo una vez al mes, como mucho», declaró hace unos años.

El jeque saudí no es el único que se pule un pastizal en ‘jets’ mastodónticos. ‘The New York Times’ ha publicado que el mercado de aviones privados «grandes», de más de 22 toneladas, experimenta un auge sin precedentes, gracias a la proliferación de nuevos multimillonarios en países como Rusia, China o India: el año pasado se vendieron doscientos aparatos de este tipo, entre los que figuraban diecisiete ‘Boeing’ y ‘Airbus’. El reportaje del diario estadounidense detallaba algunas de las mejoras reclamadas por los nuevos propietarios, como una reproducción de los frescos de la Capilla Sixtina en el techo de un ‘Boeing’, una escultura del caballo favorito del propietario o -no todo va a ser exceso ‘kitsch’- una biblioteca bien surtida a bordo. Pero, según apuntan los expertos, hasta estos ricos tienen sus limitaciones: por ahora, a nadie le instalan en su avión una piscina ni una chimenea para quemar leña.

Al Waleed Bin Talal y un viaje en su jet privado

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Un comentario
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  1. Le falta parrillero para el asado y las carta para jugar al truco mmmmmmmm de que sirve tanto oro ¡yo asi no lo compro!

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