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Goethe Fausto y la Alquimia

13. marzo 2014 | Por | Categoria: Los mitos y la historia

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Por Nico Medes
Los contenidos alquímico-filosófico-literario del “Fausto” pinta múltiples y diferentes facetas de la personalidad de Goethe, algunas contradictorias, pero toda la obra es de gran coherencia con secuencias permanentes en la acción, el amor, la luz y la naturaleza.

fausto-1_435x621Goethe sondeó las profundidades del ser y del alma, manejó y conoció el accionar de sus personajes, la conducta y comportamiento humano desde el interior a la superficie, observando la totalidad del ser hasta los secretos recónditos del “sí mismo”.
El último y universal poema alquímico describe la ambivalencia psicológica en el hombre en una maravillosa elaboración metafísica literaria del “Fausto” donde Goethe reivindica la naturaleza, exalta la familia, prioriza la luz, enfatiza y reconoce la importancia de la acción y a la vez, es un sublime canto de amor hasta culminar en la bendición y el perdón divino.

Al ser el amor, según los alquimistas, un valor prioritario del sentimiento para la culminación de la “Obra” no es suficiente el laborar intensamente, leer libros con entusiasmo, realizar meditación paciente.
Hasta tanto no exista el lazo de amor, falta el motor del alma para el pináculo de la obra alquímica.
Goethe amó lo femenino, iniciándose con el cariño de su madre, “mujer de extraordinarias dotes” que orientó el carácter y la inteligencia de su hijo, le enseñó a reír, cultivar el amor familiar, el buen humor y el excelente trato.
En el segundo “Fausto”, Helena se expresa: “El amor puede hacer humanamente a una pareja.
Pero para llegar al supremo embeleso, es preciso la formación del divino trío”.
Fausto le responde: “Esa verdad no podría ser de otra manera”.
Goethe ama el amor en toda su amplitud existencial, de ahí que sus personajes en el mundo espiritual “habiten” las esferas celestes…
Las personas de carácter amplio y generoso, imbuidos de sabiduría y conocimientos universales, son comprensivas y tolerantes en su accionar.
Goethe escribe: “No veo ninguna falta cometida por otros, que no haya podido cometer yo también”.
En esta confesión está pintado de “un plumazo” el comportamiento de los personajes de su obra cimera que, a pesar de ser un poema dramático lo siento e interpreto como una composición alquímico-literaria positiva y optimista donde triunfa el amor en sus diferentes manifestaciones.
El equilibrio de las tensiones de los pares de opuestos: hombre y mujer, pecado y amor, infierno y cielo, nos muestra el “Fausto” psicológico en toda su plenitud de la misma manera que la armonía en el producto final de la alquimia: la Gran Obra, o el “Opus” con la conjunción de los contrarios y el resplandecimiento de la luz en la madre naturaleza, hasta llegar a la integración total en el hombre entre lo inconsciente y consciente de manera totalmente acabada.

Se puede observar que el proceso de los opuestos, algunos mencionados anteriormente, nos permite observar el camino del conocimiento alquímico del “Fausto” en una grandiosa expresión poética de Goethe, labor de toda una vida repleta de sabiduría y amor que supo plasmar en forma brillante.
El “Fausto” de Goethe no sólo es una obra maestra de la literatura mundial sino que también es un poema alquímico de profundo significado psicológico donde se dibujan desde la intimidad distintos personajes en diferentes órdenes tanto en forma individual como en conjuntos colectivos.
Hay un descenso a lo inferior y un repechaje a las bóvedas celestes relacionado con la obra alquímica donde la polaridad psicofísica entre lo femenino y masculino busca conjugarse en un accionar sincrónico hacia lo elevado para entregarse en la totalidad en una escala amatoria desde Margarita pasando por la antigüedad clásica con Helena, sublimando puramente hasta los cielos a María y dándole relieve de primer orden al ánima en lo eterno femenino que fue el desiderátum de toda la vida de Johann Wolfgang Goethe.

Fausto luego del pacto: “Si algún día digo al fugaz momento eres tan bello puedes cargarme de cadenas y puedo gustoso morir”. Recorre junto al pactante Mefistófeles, desde las profundidades más hondas, blandiendo todas las liras de los tres mundos hasta la culminación final de la gran Obra alquímica en la unión de los contrarios hasta llegar a la culminación de los círculos concéntricos celestiales donde encuentra la gloria espiritual en buen puerto a pesar del disgusto del Diablo.
El accionar de Fausto es el hilo conductor de todo el poema.

En la segunda parte el héroe desciende de la región de los arquetipos y aparecen los personajes de la antigüedad clásica dándole la oportunidad de manifestarse plenamente como amante del submundo de la belleza y de los símbolos.
La hermosura de Helena en el primer instante lo paraliza costándole recobrar la razón.
Continuando con la obra alquímica, Wagner, antiguo “criado” de Fausto, crea en el laboratorio un hombre artificial Homúnculo.
Fausto y Helena se encuentran en un bosquecillo de la propiedad del amante varón en plena naturaleza y luz para la gran Obra crear al hijo en común Euforión al que se le forman alas para así poder volar junto a unos ángeles.
El matrimonio de Fausto con la troyana equivale psicológicamente a una total identidad de lo consciente con lo inconsciente.
Regresando a la primera parte de “Fausto”: Fausto se siente atraído por Margarita porque ella representa lo eterno femenino”, es símbolo de la unidad y reconciliación de los opuestos, que él por sí sólo no ha podido llegar a alcanzar a pesar de la fuerza, del estudio, investigación y combinaciones interminables.
Necesita como todo alquimista del amor.

Si bien en un principio el amor a Margarita fue netamente biológico y terrenal lo siento en mi “sí mismo” que para el poema goetheano, en su esencia, fue figura paradigmática.
El enamoramiento de la troyana se refiere todavía a una connotación sexual pero con valores individuales estéticos y románticos que fluyen hacia una elevación de Helena más allá de la tierra en el mundo intermedio.
Goethe en una etapa más avanzada lleva el amor a la más pura y elevada estimación y devoción religiosa y con total espiritualización en María la madre celestial.
Por último, la Sabiduría, que es la cumbre de la abstracción, atributo de Dios, configura el súmun del ero espiritual pleno de delicadeza en lo eterno femenino como expresión de valor alquímico.

Fausto y Margarita a pesar de los deslices cometidos y del esfuerzo de Mefistófeles para la posesión del alma de Fausto, por el cumplimiento del pacto firmado con sangre, obtienen el perdón divino y tienen como residencia final el cielo al escucharse una voz misteriosa del firmamento superior por Margarita que dice; “Salvada” y el “Eterno Femenino que es la obra de la Sabiduría de Dios eleva a lo más alto a nuestro héroe el Doctor Alquímico.
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Un comentario
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  1. Esta buena la historia de Fausto, pero me parece que se cortó el final o forma parte del pacto quedarse sin final…el heroe D??

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