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Silvia Bechler: Estudio, ensayo y coraje

14. diciembre 2012 | Por | Categoria: Galería

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Por Iara Bermúdez y Waldemar García

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“Un día te pones los zapatos y estás dentro del personaje” señala la actriz que con gran suceso dio vida al polémico personaje de la obra teatral ‘El Tapadito’ del 2006.

Silvia es actriz de teatro y escritora. Dos formas de meterse en el cuerpo y el alma de personajes y darles vida.
Ambas facetas estaban desde siempre en su personalidad…”el teatro despertó antes, por los 17 años cuando empecé a ir a ver la Comedia Nacional. La literatura estuvo dormida durante años.
A los 17 años me surge la inquietud de estar arriba en el escenario y empiezo talleres y cursos a los 22. Empecé en el Hebraica, durante dos años hice taller ahí, después seguí con Alfredo de la Peña en el Tinglado y después con Jaime Yavitz. En mi casa no querían que entrara a la escuela como carrera así que seguí estudiando y esto era como un hobby. Hasta que entre en la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD)”.

-¿Cuánto hay de talento, de aptitud natural y cuánto de estudio y de trabajo para llegar a interpretar?
-“Lo mío creo que es mucho más trabajo que talento natural. Me cuesta, pero es apasionante y tuve la suerte de entrar en EMAD donde compartí los estudios durante 2 años con un grupo maravilloso. De ahí surgió el grupo “Ludens” en 1988, con el que trabajamos durante 15 años hasta que se disolvió en el 2003. Hasta el 2007 estuve en el teatro”.
-¿Cómo es el pararse en el escenario delante de la gente, cómo se llega a eso?
-“Se llega con coraje. Cada vez que voy a entrar al escenario me digo: ¿por qué estoy acá, porque estoy haciendo esto? Me genera una adrenalina y unos nervios tremendos pero es maravilloso realmente, pero hay que tener coraje. Se trabaja mucho, se estudia mucho, es muy importante también el elenco con el que trabajes, tener buena comunicación”.

-¿Qué tipo de teatro haz hecho?
-“Hicimos drama y comedia, más bien moderna, la gente se inclina mucho por la comedia porque quiere pasar un buen rato, olvidarse de los problemas”.
-¿Y la lírica?
“El paso por la lírica fue como una correntada de aire fresco, fue muy lindo, fue para hacer papeles chiquitos dentro de la zarzuela”.
-En el teatro a veces hay que representar papeles que contradicen tus sentimientos, por ejemplo tu personaje en la obra “El Tapadito” de Patricia Suárez. ¿Cómo se llega a poder transmitirle a la gente lo contrario de lo que sientes?
“La obra “El Tapadito”, que hicimos el 2006, trata de los nazis que están escondidos en Argentina, es una obra de dos mujeres: una modista y la clienta que es la esposa de un nazi que está refugiado en la Argentina. Yo hice la esposa del nazi, además con un marido golpeador, una modista que era judía y había estado en un campo de concentración donde le habían matado al hijo.

Para lograr el personaje se necesita mucho trabajo interior, trabajar como en taller, haciendo la historia del personaje antes y después. Que hizo ese personaje, como vivió en Alemania, las cosas que pasó. Haciéndote toda esa historia de vida de antes del momento de la obra y del después, que pasa después. Lo hablamos, lo trabajamos, lo improvisamos y de a poco te va entrando el personaje. Un día te pones los zapatos y ya estás dentro del personaje. Es raro, ensayas y seguís siendo vos misma diciendo la letra y un día es como una magia, te pones los zapatos con los que vas a actuar y te sale otra. Te das cuenta que un rato, que ya no sos vos. Es mágico. Viene del trabajo, de los ensayos, con la ayuda del director y sobre todo tratando de no juzgar al personaje, porque si la juzgaba no la podía hacer, entonces fue como enfriar la cabeza y sacar lo mejor y lo peor del personaje pero sin pensar lo que estaba representando.
Esa fue la obra más importante para mí. Se creaba un conflicto enorme entre las dos. Cuando leí el personaje pensé: ¿Cómo lo voy a hacer? Y cuando tienes los zapatos con los que vas a actuar, sentís el personaje adentro”.

-¿Cómo se hace para vivir del teatro?
-“En este país es muy difícil, son muy poquitos, contados con los dedos de la mano, es casi que imposible.
Cuando tuvimos el grupo “Ludens” nunca tuvimos empresario, creo que fue uno de los motivos para que el grupo se disolviera porque todos éramos actores y no había ni uno que tuviera cabeza comercial. Para poner una obra hoy en día necesitas a alguien de fuera del elenco que te traiga a la realidad y que esté con los números y que se encargue de promocionar la obra. Nosotros hacíamos todo hasta poníamos dinero de nuestro bolsillo para pagar el alquiler de la sala. Hoy hay bastantes personas que se dedican a la producción. Es necesario tener un buen productor”.
-¿Cómo se pasa del teatro a la literatura?
-“Yo empecé a escribir desde la escuela, siempre adoré hacer redacciones. Era mi parte más fuerte en toda mi vida de estudiante.
Por el año 2000 había escrito 4 cuentos y durante 3 años no escribí más. Un día me dije: tengo que saber si puedo seguir escribiendo. Entonces empecé el taller literario con Ana Magnabosco. Fue el primer taller y dije: vengo a ver si puedo seguir escribiendo o si son tan solo estos 4 cuentos los que voy a escribir en la vida. Ahí arranqué y no paré.

Se ve que tenía la semilla adentro desde las redacciones de la escuela. Yo empecé al revés que todo el mundo. Lo normal es empezar haciendo talleres y después te presentas a los concursos. Un día en 1999 vi un anuncio en el diario que decía: concurso de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas, concurso de cuentos; tema: el azar y la suerte. Nunca había escrito nada pero se me ocurrió una historia. Escribí un cuento y lo mandé. No saqué nada pero a partir de ese cuento surgieron 3 cuentos más. Un taller me incentiva a seguir escribiendo y desde 2004 para acá fui a varios talleres. Primero empecé con Ana Magnabosco, que fue fundamental, me dio toda la técnica, todos los conocimientos técnicos, estuve 5 años y mientras iba con ella empecé también con Lauro Marauda un año, profesor de literatura.

Actualmente sigo en los talleres de Mercedes Rosendey con Mario Delgado Aparaín. Fueron mis 4 docentes y talleres todos muy diferentes. La verdad es que estoy muy contenta con todo esto”.
-Silvia publicó en 2010 su primer libro de cuentos, “La tempestad del instante”, un libro en el que se sumerge y bucea por lo más recóndito del alma humana, sacando a la luz lo más profundo de los sentimientos. Sus personajes aman, odian, ríen, lloran, siempre apasionadamente.
Ahora ha escrito una novela que está próxima a publicarse.
Le preguntamos cómo se cambia de escribir cuentos a escribir novela.
-“Casi sin darme cuenta. Primero pensé que no iba a poder escribir novelas porque mis cuentos eran cortos. Me fui entusiasmando, llegué a las 20 páginas con el tema y después, en el taller literario con la ayuda del maestro Mario Delgado Aparaín, que me incentivó a seguir escribiendo, casi sin darme cuenta me encontré escribiendo capítulos largos. No es fácil escribir novelas pero te puedes extender en los diálogos, puedes escribir mucho más cambiar cualquier historia, pero no es fácil”.
Bechler nos cuenta sus próximos proyectos, su vuelta al teatro y la aparición de 2 cuentos suyos en un libro colectivo.
-“Después de 5 años de no trabajar con los compañeros del grupo “Ludens”, 5 mujeres decidimos hacer un proyecto para el año que viene y hacer alguna obra con Ernesto Clavijo como director. Será una propuesta diferente, un texto elaborado por nosotras. Me está gustando el trabajo, es como un desafío no convencional”.

“El próximo lunes 17 de diciembre, a las 20 hs. en la Asociación Cristiana de Jóvenes, Colonia y Eduardo Acevedo, se presenta el libro: ”ESCÁNDALOS EN EL CAMINO DE LA ALDEA”.
Nos reunimos 22 autores en 42 cuentos con doble unidad: temática y geográfica. Todos versan sobre escándalos ficticios o reales y todos se sitúan o hacen referencia al Camino de la Aldea (actual Av. Italia)”.

Sobre su futuro nos revela…”Siento que voy a seguir escribiendo hasta mis últimos días. Tengo claro que no voy a dejar de escribir. Escribo para vivir mejor, para asesinar a alguien y que no me descubran, solo en un cuento podés. El teatro no lo sé, no depende solo de mí. Ojalá pueda seguir haciéndolo. Es un privilegio hacer teatro y escribir que son las 2 cosas que a mí me llenan la vida”.

Para saber más sobre Silvia Bechler: http://silviabechler.blogspot.com/2009/06/curriculum-artistico.html

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Un comentario
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  1. Que verdad mas grande, porque nunca vas a estar 100% en todo hay que vencer los miedos y tener coraje…muy buena nota

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