Roxette: 40 años con canciones inolvidables
La noche del 18 de abril de 2026 en Antel Arena no fue un concierto más: fue un reencuentro emocional entre el público uruguayo y la historia viva de Roxette.
Desde temprano, una energía especial flotaba en el ambiente, como si todos supieran que no solo iban a escuchar canciones, sino a revivir una parte de sus propias vidas.
Las luces se apagaron y, con los primeros acordes, el tiempo pareció detenerse. Clásicos como “The Look”, “Listen to Your Heart”, “Joyride” y “It Must Have Been Love” sonaron con la misma fuerza de siempre, pero con un matiz distinto: cada canción llevaba consigo una carga emocional más profunda, una mezcla de celebración y melancolía.
La presencia que nunca se fue
El dúo sueco nace con la canción “Neverending Love”, publicada el 8 julio de 1986. Aunque el escenario del Antel Arena estuvo liderado por Per Gessle, hubo una figura imposible de ignorar en cada momento del show: Marie Fredriksson. Su ausencia física se sintió, pero su voz, su imagen y su legado estuvieron presentes en cada acorde, en cada coro cantado por miles de personas.
En varios pasajes del concierto, se recordó la imagen de Marie. Sin embargo Lena Philipsson elige un momento especial en el show,“it must have been love”. La cantante hizo mención, que ésa canción especialmente tenía una fuerte unión a Marie. Y que se la dedicaba profundamente. Los asistentes de esa inolvidable noche montevideana, no pudieron evitar emocionarse. Porque Roxette, para ellos, siempre será la unión de esas dos almas creativas que marcaron una era.
Una noche para recordar y agradecer
El público de Montevideo respondió como pocas veces: generaciones distintas unidas por las mismas canciones. Padres, hijos y amigos compartiendo letras que atravesaron décadas, como si el tiempo no hubiera pasado. Cada estribillo fue cantado con una intensidad especial, como si fuera una forma de mantener viva la memoria.
El Antel Arena, colmado, se transformó en un espacio íntimo dentro de su magnitud. Allí, entre luces, recuerdos y melodías eternas, Roxette logró algo más que un show: construyó un puente entre el pasado y el presente.
El eco de una voz eterna
La música tiene esa capacidad de vencer al tiempo, y esa noche quedó claro. Porque aunque Marie Fredriksson ya no esté, su voz sigue resonando en cada rincón donde suenan esas canciones.
Montevideo no solo recibió a Roxette: recibió su historia, su legado y su emoción. Y al final, cuando las luces se encendieron y el público comenzó a retirarse lentamente, quedó una sensación compartida: algunas canciones no envejecen, y algunas voces, simplemente, nunca se apagan.

