GEOPOLÍTICA

Europa: La convidada de piedra que paga la fiesta

La burocracia europea consume su propio dogma mientras Washington, Moscú y Pekín se reparten el tablero global

Un banquete geopolítico sin sitio para los débiles

Es de locos pensar que alguien invitaría al festín geopolítico a quien ni siquiera sabe sostener el tenedor. Cuando Kaja Kallas propone dividir a Rusia en pequeños Estados, como se hizo en África, Donald Trump lo ha declarado bien claro: «Zelenski sobra en la mesa y Europa – con su visión – no más que el camarero resignado que trae la cuenta«.

Todo apunta que en Bruselas se ahogan en un mar de rusofobia institucional y retórica moralista para tapar el desastre de sus propias economías, mientras las potencias pragmáticas trazan el mapa del siglo XXI. Incremento vertiginoso de deudas, descontento social galopante, decisiones energéticas suicidas e industrias desmanteladas; he aquí el saldo del virtuosismo europeo. Por otra parte, la realidad avanza a cañonazos y pactos pragmáticos.

MESA DE NEGOCIACIÓN

La seducción del realismo y el colapso del dogma

Me seduce pensar que el verdadero poder siempre aborreció los comités de la impotencia. Frente a la fragilidad de democracias europeas paralizadas por liderazgos erráticos, emergen con fuerza los capitalismos nacionales dirigidos. Increíble pero cierto: Washington, Moscú y Pekín demuestran que el futuro pertenece a los gobiernos con liderazgos firmes, políticas de Estado racionales y proyectos industriales calculados a largo plazo. Sin embargo, en Europa se prefiere congelar interceptores de misiles ya pagados y racionar la electricidad antes que admitir la quiebra de un modelo hipócrita. Esto significa que la soberanía no se firma en comunicados bienintencionados de la diplomacia continental; se sostiene defendiendo la industria propia, las fuentes de trabajo y los recursos estratégicos. Además, la geopolítica no perdona la tibieza: porque si no eres el arquitecto del nuevo orden, eres simplemente el material de construcción.

El juicio final

Las diferentes pantallas – en vivo y en directo – transmiten al mundo como el decorado atlantista se desmorona y los sermones morales ya no sirven para sanar, alimentarse, encender la calefacción ni para blindar industrias.

Y ese mundo – incluido el Occidente – está harto de repetidos discursos tribuneros, esperando que sus líderes de inmediato tomen acciones reales de humanidad, tolerancia y paz.

¿Hasta cuándo seguiremos soportando con sufrimiento y ruinas económicas tanta incompetencia para lograr la paz?

Un comentario en «Europa: La convidada de piedra que paga la fiesta»

  • Dejate de hacer propaganda rusa. Trump es una desepcion total y a Zelenski habria que darle el premio de la paz.

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