Agresividad y violencia

Solicito que no se suponga que, con las palabras que uso, pretendo sentar teorías teológicas sobre el origen de la vida y el hombre.

Simplemente busco usar conceptos y palabras corrientes para que todo el mundo me entienda.

Digo sencillamente que Dios, cualquiera que sea el dios que guste usar el amigo lector, creó al hombre y creó la vida.

Así como el mundo físico evolucionó a través del tiempo, también la vida evolucionó en sus mil manifestaciones adaptándose a las condiciones reinan¬tes.

Las especies zoológicas fueron perfeccionándose progresivamente.

Ese proceso orgánico funcional se organizó a costa de durísimas luchas. Reinaba una Ley terrible: la de subsistencia o de supervivencia.

En tales condiciones prevalecía, 1ógicamente, el mis apto lo que equivale a decir el más fuerte o el más astuto.

Pero no se debe pensar que ese “más fuerte” fuese un enloquecido de poder, un depredador, un destructor.
Aún hoy rige entre los animales una Ley de Conservación: “Matar sólo para comer”.

El tigre, con¬siderado como uno de los animales más sanguinarios no sale de su guarida dispuesto a matar s cuanto bicho encuentre por simple sed de sangre.
Sale a buscar comida.

Y una vez satisfecho no mata más.

Los leones viven en cuadrillas seis u ocho hembras y dos o tres machos.

Normalmente viven en paz entre sí; los machos sólo pelean por comida o por una hembra.

Únicamente estas dos necesidades biológicas los vuelven agresivos; jamás matan por matar.

Se podría decir que en el instinto vital natural hay un margen de agresividad.

Esa agresividad integra el instinto natural; es una cualidad en potencia, en reserva, aparece únicamente en ciertas condiciones.

Un día, se dice que como último acto de la creación, Dios creó al hombre.

Física y biológicamente el hombre es simplemente el animal qua ocupa la cúspide da la escala; paro como ser humano, como hombre, es asiento de otras cualidades.

Son justamente esas “otras cua¬lidades” las qua lo caracterizan: al hombre no es únicamente un animal de especie orgánicamente distinta, diferenciable por un fichamiento físico mate¬rial.

El hombre es, simplemente hombre.

Co¬mo ser distinto, específico y único, le fueron dadas la facultad del “pensamiento” y el “sentimiento”; y por el uso de esas facultades el hombre adquiere “razón” y luego “conciencia” de las cosas y de las circunstancias.

Así, el hombre es el único ser capaz de juzgar y diferenciar el Bien y el Mal; por eso, el hombre es “responsable”.

Y ante el examen consciente de su situación y destino, es el único capaz de crearse e imponerse un código de moral para controlar sus propios impulsos naturales.

Y no sólo los impulsos materiales, sino también los psicológicos, con sus gustos y deseos, para que estos no pasen a ser simples antojos y caprichos que den base y justificación a la “agresividad”.

Al vivir en comunidad el hombre necesita un “código” que rija su vida en sociedad.
Ese “Código de Convivencia” limita los derechos del “Uno” para asegurar los derechos del “Otro”.

Sólo en convivencia el hombre puede ser realmente Hom¬bre en ejercicio de todas sus facultades.

Allá en lejanas épocas, el “Código de Hamurabi” estableció el drástico “ojo por ojo y diente por diente”.

Como diría Alma Grande, también conocido por Gandhi, el mundo sería un mundo de tuertos y de desdentados, claro que lo dice menos a la criolla pero la idea es esa.

A nosotros nos parece hoy una ley bárbara y salvaje, paro por lo menos había una Ley y ella buscaba controlar los Impulsos agresivos naturales de un pueblo novicio en civilización y cultura moral.

Muchísimo después, en un gran salto progresivo, apareció el “Código del Sinaí”: los “diez Mandamientos de Moisés”, cuyos altos principios siguen siendo la base de todo código de moral.

Los buscadores de pelos en la leche reprochan que su texto es negativo: NO matarás, NO robarás, NO mentirás, NO perjurarás, NO adulterarás, NO codiciarás, etc.

Sin embargo, hoy, la mayoría de la gente vive aferrada a desechar el “dedo acusador” de los NO y se rebela contra ellos porque son un control, por que establecen una limitación al simple “Porque Sí”, porque esa gente, hoy, no tolera que le digan NO cuando a ellos se les antojó decir “Sí”.

Dos “no” les molestan, los irritan, los enfurecen con furia de fieras hambrientas o en celo.
Estamos viviendo una lastimosa época de rebeldías insanas y destructivas; muchos quieren “hacer lo que les da la gana” y mostrar que pueden.

Y no se trata de la agresividad natural del -ser material que exige comida o hembra, sino de la más peligrosa “agresividad psicológica” con su ignorancia, su ambición, su vanidad, su egoísmo, su anto¬jo y capricho, su prepotencia, su tonta sed de notoriedad.

Amigos: confieso que hablo bajo el impacto de la intolerancia futbolística de dos garrafas grandes tiradas desde los alto del Estadio Centenario, que a dios gracias no explotaron ni impactaron de lleno en persona alguna, lesionando a un policía y a un perro.

Confieso también que en mi limitación intelectual no puedo comprender el por qué ni el para qué.

Sólo veo un horroroso disparate sin finalidad constructiva y avancista, sin un gesto de cabal “condición de hom¬bre”; bien propio del reinado enloquecido, arbitrarlo, negativo, totalitario, de la “agresividad psicológica”, fuera de todo control, en sed de destrucción, un complejo de inferioridad, negación de la vida ya que loa matadores también mueren en estado da enceguecidos, enajenados, bestializados o poseídos.

También leí en la prensa otro acto bestial incomprensible: un niño da trece años estranguló a una niña de siete qua era su amiga y compañera y luego… la dio veintiséis puñaladas!!!

Entre otras cosas estos episodios me resultan un vergonzoso fracaso de la humanidad actual.
Es un salto de miles da años hacia atrás, para volver a la barbarle primitiva, para volver al Código de Hamurabí, para volver a la época en la qua al hombre no había descubierto aún qua además de ani¬mal material es también un ser con razón y conciencia; qua es un ser con valores espirituales.

Es justamente al divorcio con loa valores espirituales lo que nos ha arrastrado a este caos insensato y suicida.

Después de tantos siglos de esfuerzos y renunciamientos por hacer del “bicho- hombre” un ser humano, se han desatado “fuerzas poderosas que están empeñadas en que volvamos a ser solo ’’bichos”, esclavos de nuestras propias bajas pasiones, y así proclives a ser esclavizados por audaces con almas enanas y ambiciones gigantes.

En lugar de domesticar al tigre de las pasiones y egoísmos hemos estado queriéndolo atar con tiritas de papal.

Cuando quiere, se suelta y hace lo que quiere.

LA ciencia y la tecnología modernas, al revelarnos las maravillas del mundo físico, en muchos casos nos han alejado de Dios (me refiero al Dios concepto).

El materialismo imperante desprecia y desecha los valores espirituales; y sin valores espirituales ¿qué base le queda a la Ley Moral?

Opino que por ahí debe estar la causa del derrumbe moral que padecemos; y por falta de Moral, la del caos reinante, si es que un caos puede reinar.

Nos vemos apabullados por el desprecio a la per¬sona y a sus derechos, desprecio por la inteligencia constructiva y la razón, desprecio por la justicia y la igualdad de loa hombres, desprecio por la verdadera libertad, culto a la violencia, entregamientos la agresividad, entregamiento a antojos y caprichos sin mirar consecuencias, insensibilidad ante los problemas ajenos, impasividad ante la destrucción, etc.

Amigos, ¿A dónde vamos?

¿A dónde nos lleva esa turba de atropelladores y agresores descontrolados?

¿Somos ya corderos mansos que ni siquiera balamos cuando se nos degüella?

Algunos se desentienden diciendo que los “malos” son una minorta y es verdad, pero ¿qué hace la mayoría para sujetar a esa minoría?.

En número es muy probable ¿pero en actividad, en vitalidad, en decisión, en fuerza, en métodos, no nos sobrepasan?

Pero para no disparatear, que ganan no me faltan, mejor paro acá y que todo sea para bien…

$ 50 Doble tela y fina textura

3 comentarios en «Agresividad y violencia»

  • el 2 diciembre 2016 a las 10:40
    Enlace permanente

    Que gran verdad con tu pregunta a donde vamos a para.
    Si una madre despide un hijo cuando este va a una cancha parece que fuera a la guerra porque no sabe si lo va a volver a ver.
    Lo que paso en el clasico que no se jugo parece que fuera de otro pais.
    Uruguay que esta pasando con tu gente?

  • el 2 diciembre 2016 a las 10:58
    Enlace permanente

    En todas las hinchadas hay desequilibrados mentales lo que pasa es que la hinchada de peñarol es la mas grande y por eso se ve mas gente. Pero si perjudicas a la mayoria de la gente que no tiene nada que ver en los lios porque no podes controlar unos pocos violentos estas vos generando mas gente desconforme y aumentando la violencia.
    Que metan presa a la gente a los hinchas violentos y dejensen de manipular las reglas del futbol porque eso genera mas problemas y descontentos en todos los demas.

  • el 2 diciembre 2016 a las 12:02
    Enlace permanente

    Que no digan quel problema es social lo de la violencia en el futbol y en el basquetbol porque es mentira porque aca vienen artistas de todos lados y se llena de gente y nunca pasa nada. Aca esta funcionando una mafia el que no la quiera ver que siga mirando para otro lado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *