Bolivia denunció a Chile ante la OEA

Tenemos que tener presente ante todo la antigua guerra por la salida al mar de Bolivia y además la inestabilidad emocional del Presidente Evo Morales con la influencia de las hormonas de los pollos en la sexualidad masculina, sus temas con la Coca Cola y con las hamburguesas.
Sin relaciones diplomáticas desde hace cuatro décadas, Bolivia y Chile continúan siendo en el siglo XXI vecinos distantes. Al reclamo boliviano de una salida al mar -un contencioso que ha llegado hasta el tribunal de La Haya- se une ahora el conflicto por el agua de un manantial cercano a la frontera

El presidente Evo Morales ha puesto el grito en el cielo por la reciente instalación de una base militar chilena a 15 kilómetros del territorio boliviano. “Es una agresión, tienen misiles en la base”, clamó ayer el mandatario boliviano. El Gobierno de Michelle Bachelet, por su parte, ha querido rebajar el alcance de esa operación militar al calificarla de un mero aumento del patrullaje fronterizo para evitar saqueos. La enésima crisis bilateral está servida.
Como en una película futurista, el agua ha convertido a La Paz y Santiago de Chile en enemigos históricos. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya estudia la demanda de Morales por una salida al mar, un corredor que Bolivia perdió tras la Guerra del Pacífico en 1879. Y ahora La Paz está preparando un nueva demanda para que Santiago le reconozca una “deuda millonaria” por el uso “ilegal y abusivo” de las aguas del manantial de Silala a través de canales artificiales construidos hace un siglo. Pero Chile considera que esas aguas, originadas en la región boliviana de Potosí, a sólo cuatro kilómetros de la frontera entre ambos países, son de uso internacional porque el río desemboca en la cuenca hidrográfica del Pacífico.

“Amenaza a Bolivia”
“Esta instalación militar es una agresión a la patria. Yo no puedo entender por qué asentaron esta base a 15 kilómetros de nuestra frontera. ¿Qué pretenden? Es una amenaza a Bolivia”, se lamentó Morales en un acto público en el que leyó un documento atribuido al Ministerio de Defensa de Chile donde se informa de la instalación de misiles tierra-aire y tanques blindados en la base militar de Cariquima.
El Gobierno de Bachelet reaccionó inmediatamente y calificó la operación militar como una intensificación del patrullaje para “impedir los ataques contra civiles, robos, contrabando y narcotráfico provenientes de Bolivia, lo cual ha tenido el efecto de disminuir notoriamente esos actos delictivos”, según un comunicado difundido por la cancillería chilena.
“¿El contrabando y los robos en la zona se va a combatir con misiles, aviones y tanques? No lo puedo creer”, subrayó Morales: “La buena vecindad no se construye con misiles ni con tanques de guerra ni con bases militares. Para nosotros es importante el diálogo abierto y sincero para ser buenos vecinos y construir una amistad para compartir lo poco que tenemos”.
Visiblemente molesto por el movimiento de tropas chilenas en la frontera, Morales está evaluando elevar su protesta a los organismos regionales para que tomen cartas en el asunto: “Es importante recibir información oficial, evaluarla y de acuerdo a ello, llevar el tema al Consejo de Defensa de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas)”.
Para el canciller chileno, Heraldo Muñoz, las denuncias de Morales reflejan sólo una “utilización política” del caso. Muñoz se refirió al Tratado de 1904, que fijó las fronteras entre ambos países y que, a su juicio, estableció el carácter “internacional” del río Silala, algo que Bolivia aceptaba hasta 1997, cuando cambió sus argumentos, según la cancillería chilena.
El Gobierno de Bachelet cree que Morales está utilizando a Chile para “enfrentar sus problemas de política interna” tras la derrota en el referéndum sobre la reelección presidencial. “No se trata de justicia ni de derecho, sino simplemente de una política de hostilidad permanente hacia Chile que no aceptamos”, zanjó el canciller chileno. Y lanzó una advertencia: si Bolivia sigue adelante con su intención de llevar el “caso Silala” a La Haya, Chile presentará a su vez una demanda contra La Paz.

Este miércoles 14 de junio por “la detención injusta y violenta de los nueve servidores públicos que lucharon contra el contrabando”.
Según el presidente boliviano Evo Morales, el tratamiento de los agentes constituyó tortura, ya que dispararon sus oídos para intimidarlos y hostigarlos, y fueron golpeados sin piedad a pesar de explicar que eran agentes de la ley que cumplían con los deberes de patrullar contra el contrabando.
Según Morales, las acciones contra los nueve funcionarios son una forma de “venganza” contra Bolivia por el pleito que entabló contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia.
“Chile sabe que Bolivia tiene la justicia, la verdad y la ley de su lado, por lo que buscó venganza contra nueve personas”, dijo Morales. “Bolivia ejerce y exige sus derechos ante la CIJ y Chile retalia con nueve funcionarios que luchaban contra el contrabando”.
Citó la Declaración de Manila, que establece que Chile debe respetar a Bolivia y no discriminar a su pueblo.

“Casi ninguna de las declaraciones del gobierno boliviano nos sorprende”, dijo el canciller chileno Heraldo Muñoz. “Son nuevas acusaciones infundadas que carecen de credibilidad y no merecen más respuesta”.
Afirmó que Chile se atiene al imperio de la ley, habiendo arrestado a los oficiales que robaban goos de un camión que había cruzado desde Chile. Sin embargo, Bolivia niega esa versión de la historia.
Bolivia moviliza tropas a la frontera mientras Chile advierte de escalada
Bolivia ha movilizado tropas a la frontera chilena en un esfuerzo por incrementar los esfuerzos contra la actividad de contrabando.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y funcionarios de su administración dijeron que si bien la intención del país es buena, no quieren que una mayor presencia militar “se convierta en algo peligroso”.
“Esta es la decisión soberana de Bolivia, pero es una acción delicada”, dijo el secretario de Relaciones Exteriores de Chile, Herald Muñoz, durante una entrevista radial esta mañana.
Funcionarios del Departamento de Defensa de Bolivia describieron a las tropas enviadas a la frontera como una unidad compuesta por oficiales y suboficiales especializados en el manejo del contrabando con un alto grado de especialidad. Agregaron que el número de tropas colocadas en la frontera puede aumentar.
La historia de la frontera entre Chile y Bolivia no es limpia y amistosa, ya que las guerras y la controversia se han librado a lo largo de las historias de ambos países, a menudo como resultado del deseo de este último de acceder al océano. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile dijo en una declaración reciente que la frontera está estable, habiendo sido normalizada tras el Tratado de 1904.

“Hay mecanismos de cooperación entre los dos países para combatir el crimen organizado”, dijo un funcionario, “por lo que el gobierno boliviano debe ser cauteloso ahora”.
La tensión entre los dos países sudamericanos también se ha manifestado recientemente en la frontera.
El presidente del Senado de Bolivia, José Alberto Gonzáles, se le negó un visado chileno. Dijo que no sabe las razones de tal denegación, pero también no lo consideró importante.
“No es tan grave que el presidente del Senado presente su solicitud al consulado chileno en La Paz y no se le conceda una visa”, dijo el funcionario boliviano.
Las autoridades chilenas de inmigración entregaron su decisión a González por teléfono y se espera que le envíen la documentación este miércoles, lo que hará que la denegación sea oficial.
La Presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, también solicitó la entrada en Chile, y todavía está a la espera de respuesta.

“No se conoce el propósito oficial de la visita del Presidente de la Cámara de Senadores, que fue como parte de una delegación para cumplir con los derechos constitucionales y verificar la situación de los nueve funcionarios detenidos”, dijo el secretario de Defensa de Bolivia, Reymi Ferreira.

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