Comemos y no sabemos qué

Una vez estaba en el mostrador de un lugar de bebidas y comidas y estaba hablando con el dueño, el que sacó de esas heladeras de muchas puertas una carne que estaba negra y dejaba su olor mucho que desear.

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Le dije pero eso está podrido y me dijo no… ahora lo paso por vinagre y se lo comen como si nada.

Otra vez estaba en un buen restaurante del este, esas noches medio pesadas y había bichos volando por todos lados.

Pido una cazuela de mariscos, tomamos un vino chileno y cuento le entro a los mariscos, veo en el caldito una cucarachita voladora ahogada.

No le hice respiración boca a boca, sino que la aparté y la dejé a un lado y me comí el resto, bah… el resto no los mariscos de verdad.

Cuando terminé la puse en caldito y llamé a la moza y le pregunté qué tipo de marisco era ese, la mujer se quería morir de vergüenza, vino el dueño, el maître, y en resumidas cuentas nos sirvieron los mejores postres y todo por cuenta de la casa.

Mi mujer me quería matar, pero una buena cena, bien vale una cucarachita de morondanga.

Pero en lo cotidiano hay algunos productos alimenticios que nos gustarían más si no supiéramos de qué están compuestos y no por accidente.

Cada día, comemos cosas que creemos inocuas.

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Un comentario en «Comemos y no sabemos qué»

  • el 14 marzo 2014 a las 09:16
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    TODO ESO COMEMOS????QUE ASCO!! BLAAAA..

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