El Queco ya fué

En Montevideo, sin tener una mentalidad de cuáqueros, pero si con algo de pretender guardar las apariencias, se fueron clausurando los prostíbulos, los llamados vulgarmente quilombos.

Denominación, esa sí, claramente afrodescendiente, cosa que sabía por el origen de la palabra, que en vocabulario originario equivale a lugar de reunión de esclavos prófugos o libertos, tan es así que como quien va para Camboriú, Canela, Gramado, Rio Grande do Sul, Brasil, en Laje de Pedra está “O vale do quilombo”, no con el significado de prostíbulo, que le damos nosotros, sino por ser la zona, donde se refugiaban los esclavos negros prófugos, esclavitud que duró hasta casi el siglo XX en dicho país.

Acá porque el local amenazaba ruinas o no cumplía con las disposiciones de salubridad municipales o la proximidad de un colegio, los fueron clausurando, lo mismo fue pasando de Br. Artigas para el centro, con las mal llamadas casas de tolerancia, amuebladas, muebles, hoteles alojamiento, casas de huéspedes, hoteles de alta rotatividad, y en caso de una desapercibida dama “la casa de mi tía que vamos a visitar”.
El cariñosamente llamado quequo fue desapareciendo, por lo menos los que estaban autorizados, clandestinos debe de haber montones, pero en los barrios periféricos.

Recuerdo que cuando cuando niño subía por la calle Médanos, hoy Barrios Amorín, había un zaguán con la puerta de calle abierta y la cancel estaba pintada con algo que se traslucía de color rojo.

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6 comentarios en “El Queco ya fué

  • el 11 abril 2014 a las 10:12
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    casa de tolerancia!!! que lindo nombre jajajaja………….y lo de la tarifa esta buenisimo por que te das cuenta lo caro que son 2 srtas juntas

  • el 22 septiembre 2014 a las 14:12
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    Cuando se escribe del barrio debería de fundamentarse mejor, el Rancho Los Fanintes nunca estuvo en la calle Cebollati y Ejido, tampoco tuvieron DUEÑOS, el tal “Pancho”, nunca fue mercadería de nadie para que fuera comercializada.

    El rancho los Fanintes existe gracias al espíritu de aquellos “vagos” que como pudieron custodiaron y supieron de su preservación, jamás estimularon a nadie a la vagancia, por el contrario te podían dar un abrazo y llegarte el corazón.

    El tiempo paso, el barrio se transformó, la gente cambió, pero el rancho sigue en el barrio Palermo y muchos de los “intelectuales” del barrio migraron a otros barrios y se dedicaron a escribir.

  • el 16 noviembre 2017 a las 20:36
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    Gerardo sigue porfiado: El significado lunfardo de fare niente es faninte. La última ubicación del rancho ya no era físicamente un rancho, sino un galpón rodeado de muro y parte techado de zinc y parte a cielo abierto, en la misma manzana que El Enrique Lopez. La ubicación anterior era donde había unos árboles , si mal no recuerdo ombues, frente al Edificio Lamaro de Salto y Tacuarí, recuerdo que hasta tenían un carpincho. Tal vez en su afán de revolver el pasado niega que en Gonzalo Ramírez y Vázquez estaba otro rancho llamado La cumparsita
    tan es así como pasó el tiempo que en su lugar hay un edificio de apartamentos y enfrente vivía el “Soreja” Bartibás un buen jugador de fútbol en aquellos tiempos. Estamos rememorando un montón de personas que hace muchísimos años no están en la superficie de la tierra. Gerardo podría escribir sus memorias del rioba y con seguridad El Reporte se las publicará, pero si no le da la nafta, no califique de seudo intelectuales a aquellos que lo hacen, tal vez pueda ser un camionero o un tinterillo sin pretensiones.

  • el 17 noviembre 2017 a las 11:38
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    Los kilombos no se fueron solo cambiaron de nombre ahora son casas de masajes y si tiras unos mangos mas se arma la cachanga, no digo que todos sean pero si googlean hay una larga lista que son casas de masajes con kilombo incluido.

  • el 17 noviembre 2017 a las 17:08
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    Q”ueeee en las casas de masajes dan masajes? como es eso? que alguien me lo explique.

  • el 26 mayo 2019 a las 00:48
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    Si no me engaña la memoria, el rancho estaba en Santiago de Chile entre Cebollati y Gonzalo Ramirez, mirando el agua a mano derecha. Me llevo mi viejo en el año 51 en sus brazos.

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