El silencio cunde

Por COMOUSTÉ

Hablemos de un pueblo chico nacido al lado de la vía del ferrocarril que a pesar de que el ferrocarril murió y AFE ni siquiera nos participó la defunción, sino que los encargados del servicio engañaron en su momento a los deudos, y derechohabientes.

Si somos los que pagamos todas las cuentas, de común acuerdo con Kristina Fernández, la abogada que nunca se recibió, nada original en el Cono Sur, que no se sabe a qué costo arrancaron con el Ferrocarril de las Provincias Unidas del Río de la Plata el que se les quedó por el camino y ni llegó a cruzar el Río Uruguay.

Ese murió antes de completar su primer viaje de puro viejito, no sé si por falta de locomotoras o porque se les despertaron los durmientes y los rieles se le fueron chuecos para los costados.

Pero fue una agonía larga, recuerdo que una vez, hace mucho, pero mucho, nos fuimos con un grupo grande a bagayear de Treinta y Tres a Rio Branco-Yaguarao, éramos como dos o tres vagones de conocidos, a la ida muy correctos, pero a la vuelta con la caipirinha, nos hicimos amigos del guarda y otros empleados de abordo, y uno de los nuestros venía tocando la guitarra, todos sucuchados en el vagón del correo, ese que es es todo madera y tiene una puerta corrediza hacia el campo y otra que comunica con los vagones de pasajeros, claro que al aire libre y el trillo se zarandea con el movimiento del tren.

cunde-330-4-435x193Claro que el resto del tren eran dos o tres vagones, la que se llamaba carbonera, aunque la máquina era a gas oil y la propia locomotora.
Meta a guitarra y cantarola en la oscuridad de un vagón chico e iluminado con un candil, dale a la cachaça o a la caña branca con limao, ese que ahora le dicen lima, ácido como el solo, al que le gana una especie de tangerina brasileña, que es igual a la tangerina nuestra de pinta pero ellos le dicen laranja lamao y es ácido cítrico puro.
Y era pura cantarola hasta que cuando quisimos acordar el vagón pegó un salto que todos quedamos callados de golpe, pensando en que habíamos descarrilado, en el silencio unánime, nos tocábamos para saber si estábamos enteros y no había pasado nada, y el vagón seguía rodando y por suerte estábamos todos sanos y salvos y nos vino el ataque de risa porque la huesuda pasó por al lado nuestro sin llevarse a ninguno y a oscuras como estábamos, en cuanto el guitarrero volvió a encontrar la vihuela arrancamos de vuelta, la alegría la daba la juventud y el alcohol porque el repertorio era el de aquel entonces, Falú, Atahualpa Yupanqui, los Chalchaleros y dale que va a la samba, esa de las vacas ajenas, y cuando no sabíamos las letras las tarareábamos igual a oscuras no daba para tener mucha ni poca vergüenza.
Menos mal que Batlle fue previsor y en sus broncas con los ingleses todas las vías o casi todas tenían una carretera al costado, más o menos importante, todo dependiendo para el rumbo que fuera, pero si era para pagos importantes eran carreteras y si eran para pueblitos eran meros caminos de penetración y arréglatelas como puedas.

El pueblito en que empecé esta conversación era de esos que nacen al costado de la vía, ni plaza tienen, no como Sarantí Grande que lo parte la vía al medio o Nico Pérez y Batlle y Ordóñez, que entre ambos hay un límite marcado por la vía del ferrocarril.
Este tenía la estación, el tanque de agua, para las locomotoras a vapor, la boletería, un desvío, largón, como para los trenes de antes, el destacamento de policía, un almacén de ramos generales, con un boliche adosado, otro boliche independiente de la competencia, alguna casa que tenía algunas piezas demás para usarlas como pensión para algún forastero que no lo hubieran venido a buscar o no le hubieran dejado el caballo ensillado, una o dos carnicerías llenas de moscas, heladera en aquellos tiempos –te la debo-, a la entrada de las carnicerías en una cuneta las pezuñas de las vacas faenadas en la fecha, con mosca también y adentro un lote de paisanos mateando en la carnicería, en un ritual de no dejar solo al carnicero y a falta de diario o informativo, ellos hacía las veces de noticiero local, sin avisos y cuando cuajaba pasaban alguna necrológica.

De madrugada habían escuchado los telegramas por la radio y sabían las necrológicas de la cabeza del departamento y también que el Rosendo había dejado una yunta de caballos ensillados al lado de la portera o la cimbra de entrada del campo de Fulano porque el patrón venía con un invitado a las casas, que la madre de don Froilán andaba medio jodida de los fuelles y que capaz que tenía que ir rumbeando para la ciudad por si la cosa se complicaba (eso era una forma delicada de decir “velorio en puerta”).
No había mucho movimiento notorio pero en ese silencio que se cortaba con el chairar de la cuchilla del carnicero para destazar mejor le media que estaba colgando al lado de un cuarto trasero ya a medio desarmar.
Los cortes eran pulpa o asado y no pida cosas raras.

Sobre una pared había un aviso con la foto de un león de melena larga y negra con una leyenda que decía “cuando este señor se ría quedese tranquilo que la casa le fía”
Claro la cara de los leones no sonríen nunca y las fotografías ni se mueven siquiera yla foto tenía como pecas, pero con esas cosas redonditas y negras que dejan las moscas en las lámpara de luz y en los vidrios cuando se limpian tarde mal y nunca.
Ese era el pueblito tan chico pero tan chico que ni prostíbulo tenía, claro que en esos ranchos de los límites del pueblo con los alambrados de ley de siete hilos, los peones se iban a desahogar cuando salían los domingos, en bicicleta de carrera, porque no iban a salir de paseo a caballo, en los que habían estado enhorquetados desde niños permanentemente hasta el día que una quebradura mala le dejara una pierna como un cigüeñal y no pudieran ensillar más.
La bicicleta por peor que fueran los caminos de campo, era una diversión distinta al caballo, a pesar de que tenían que dar pedal, además hay que tener en cuenta que el caballo probablemente sea del patrón y no deje que lo saquen del campo.
Recuerdo a uno que se constituyó en el boliche medio tempranón un día lluvioso, de esos que no dan para las tareas de campo y empezó el tiroteo de caña va, caña viene, la vuelta de uno va y va la del otro y la cosa se iba poniendo espesa y la conversación bastante cansina, de hablar espeso sobre bueyes perdidos y vacas encontradas, hasta que entrada la noche el vasco fue a montar la yegua que estaba ensillada y atada en el palenque y fueron tantas horas y tantas copas que no sabe en qué momento se la robaron y le tocó dormir a la intemperie sin tener siquiera un recado donde apoyar la cabeza.

Nadie tuvo presente a ningún forastero de a pie o mal ensillado, pero la yegua del vasco y sus avíos no apareció más.
El silencio en el campo corre de una lado a otro sin que nadie lo sienta y se entera de todo, todo el mundo.

Estábamos revisando en el fondo de un campo bastante cuadradote de 3.300 Hás. que estaba a una legua del pueblo, recién descripto y nosotros habíamos llegado con el jeep.
Jeep se pronuncia yip y su nombre proviene de General Purpose, o sea algo para todo propósito, pero como los gringos todo los abrevian G.P., se transformó en yi p y pasó a denominarse Jeep.

Volviendo al tema hablaron entre los que estaban ahí y salimos todos como trompada en el jeep a un puesto que estaba a la entrada del campo y yo como peludo de regalo, y cuando llegamos me entero que un “pata de bolsa”, esos que ayudan a los maridos atendiendo a las esposas estaba en el puesto del subcapataz.
Yo no sabía en qué estábamos ni a dónde íbamos.
Al llegar al puesto estaba en lo que venía a ser el living comedor (usando términos urbanos un estar con una mesa y sillas) el subcapataz, la mujer en la cocina y en el dormitorio sentado al borde de la cama de dos plazas vestido el “pata de bolsa”.
Como llegó la noticia de que se le había colado en la casa el amigovio de la señora del subcapataz ni la menor idea.
A esta altura dentro de la casa éramos como diez y el subcapataz estaba duro y tembloroso, como perro en bote y puro nervio como milanesa de fonda, y la mujer, la que había dejado entrar al intruso, a la casa tuvo la peregrina idea de putear al, por ahora, marido legítimo.

Un paisano de esos flacos pero que tienen una fuerza brutal, más la calentura que tenía, la agarró de un brazo y la voleó y desparramó un lote de cosas y paró porque fue agarrado por todos y bien sujetado.
Pata de bolsa sentado manso, parecía que con él no era el asunto.
A pata de bolsa lo sacaron con cajas destempladas de campo y casa ajenas para el pueblo y la mujer rumbeó atrás de la nueva querencia.
Dejó al subcapataz, un tipo trabajador con el hijito chico y se juntó con ese vago, en los ranchos perimetrales del pueblo.
Si no llegamos nosotros, lo más probable es que el subcapataz le hubiera envainado el facón en el pecho al tipo y ahorcado a la mujer, fuerza y ganas no le faltaron en ningún momento.
A los pocos días marchó para el pueblo, la mujer del otro capataz para no volver, parece que había una epidemia de adulterio o de cambio de querencia.
Como le llegó la noticia en un lugar donde no había ningún tipo de teléfono y no existían los celulares, sin personas a la vista, no se sabe.
El silencio transmitió el hecho, nadie me lo explicó y tampoco me dio el estómago para andar preguntando.
Las noticias, aparentemente, solo aparentemente no van de boca a oído, sino que el silencio cómplice las lleva, y donde no hay nadie todos ven todo, ni nada es casualidad…
Esto no es invento mío, lo viví, y no puse nombres ni lugares porque en minutos se identificarían a los actores, pero así fue.

Y que todo sea para bien…

3 comentarios en “El silencio cunde

  • el 3 junio 2016 a las 11:43
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    Esta bueno lo de la foto del leon en la pared con la leyenda de que cuando se ria la casa fia…jejejeje

  • el 4 junio 2016 a las 23:45
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    Perdón por lo largo pero seguís en política partidaria, y es mi tema. La política es el arte de lo posible. Los que dijeron que aquelloestaba mal, lo estan haciendo peor. La K, se hizo multimillonaria haciendo que 9 de cada 10 del país pudieran pagar sus cuentas básicas. No es Kristina Fernández de la que quieres hablar aquí, se trata de la politica dra.Cristina Fernandez, y la paradoja no la pones por olvido, no la pones porque duele, porque a ella solo la acusan hoy del dólar futuro y quienes aprovecharon el dólar futuro son los dirigentes del Pro, con cuentas afuera, estan todos escrachados. Y nadie quiere seguir investigando, porque a Cristina no le encontraron cuentas afuera haciendo negocios suscios en contra de su país. Porqué no decis eso? O acaso el propio Macri ya no lo reconoció?
    Te comento porque leo tu artículo y a veces me duele tu odio. Pero esto es en blanco y negro, y como ya estan equivocandose devuelta porque vuelven a las viejas recetas de recargar las tarifas a los que menos tienen en la proporción de la torta, sabemos que eso siempre explota por algunlado. La gente no es boba. Te paso un dato, Kristina y Maduro, un pelotudo, nunca fueron de izquierda, son populistas….los populistas tienen una ventaja sobre los izquierdistas…se la pueden llevar toda…pero algunos son muy hábiles y le copian a la izquierda generando condiciones sociales para las mayorías. Obviamente sangrado el presupuesto del estado, y al capital lucrativo. La estrategia es ponerlos en contra. La izquierda es otra cosa, pero aquel discurso que pone todos dentro del mismo saco, como lo ves, es incongruente y dura una lagrima, porque a la gente cuando le llega el agua al cuello no va a seguir discutiendo quien es más corrupto. Lo que nunca le pasó a tu Kristina, le pasa a Macri…pudo unir a las 3 centrales en su contra, que también son populistas. Este articulo no muestra los que les hacen mal a las mayorías, que al final en democracia son las que votan. Yo propongo hace elecciones cada 2 años, a mi me gusta la democracia..…jejejejejejeje….a vos no?
    Saludos Vale Pereyra

  • el 9 junio 2016 a las 11:49
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    Estimada Vale Pereyra:
    Veo que no ha entendido nada, y ha hecho una ensalada rusa con un cuento de campaña y la política patidaria.
    No le pienso explicar nada de lo que escribí y le sugieron fraternalmente que si no sabe que hacer con las manos, dedíquese a tejer.
    Atte.. Comousté.

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