Nuevo pensamiento de vida

Por Nico Medes
Mark Twain es considerado por muchos como uno de los escritores más importantes en la historia de la literatura Norteamericana, y creemos que no se equivocaban, ya que este hombre no solo fue un escritor de lujo, sino también un libre pensador que, aún hoy, nos sigue sirviendo como fuente de inspiración para ver y vivir la vida de una forma completamente nueva y distinta.

Samuel Langhorne Clemens, conocido por el seudónimo de Mark Twain (Florida, Misuri, 30 de noviembre de 1835-Redding, Connecticut, 21 de abril de 1910), fue un popular escritor, orador y humorista estadounidense. Escribió obras de gran éxito como El príncipe y el mendigo o Un yanqui en la corte del Rey Arturo, pero es conocido sobre todo por su novela Las aventuras de Tom Sawyer y su secuela Las aventuras de Huckleberry Finn.

Twain creció en Hannibal (Misuri), lugar que utilizaría como escenario para las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Trabajó como aprendiz de un impresor y como cajista, y participó en la redacción de artículos para el periódico de su hermano mayor Orion. Después de trabajar como impresor en varias ciudades, se hizo piloto navegante en el río Misisipi, trabajó con poco éxito en la minería del oro, y retornó al periodismo. Como reportero, escribió una historia humorística, La célebre rana saltarina del condado de Calaveras (1865), que se hizo muy popular y atrajo la atención hacia su persona a escala nacional, y sus libros de viajes también fueron bien acogidos. Twain había encontrado su vocación.
Consiguió un gran éxito como escritor y orador. Su ingenio y sátira recibieron alabanzas de críticos y colegas, y se hizo amigo de presidentes estadounidenses, artistas, industriales y realeza europea.
Carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros.
Twain nació durante una de las visitas a la Tierra del cometa Halley y predijo que también «me iré con él»; murió al siguiente regreso a la Tierra del cometa, 74 años después. William Faulkner calificó a Twain como «el padre de la literatura norteamericana».

Samuel Langhorne Clemens nació el 30 de noviembre de 1835 en la pequeña población estadounidense de Florida, Misuri, a la que sus padres, John Marshall Clemens (11 de agosto de 1798 – 24 de marzo de 1847) y Jane Lampton Clemens (18 de junio de 1803 – 27 de octubre de 1890), se habían trasladado desde el condado de Fentress (Tennessee) para vivir cerca de un próspero tío suyo, John Quarles, propietario de una tienda, una granja y unos veinte esclavos negros.
Era el sexto de los siete hijos de la pareja, pero solo tres de sus hermanos sobrevivieron a la infancia: su hermano Orion (17 de julio de 1825 – 11 de diciembre de 1897), Henry, que murió en la explosión de una embarcación fluvial (13 de julio de 1838 – 21 de junio de 1858) y Pamela (19 de septiembre de 1827 – 31 de agosto de 1904). Su hermana Margaret (31 de mayo de 1830 – 17 de agosto de 1839) falleció cuando él tenía tres años, y su hermano Benjamin (8 de junio de 1832 – 12 de mayo de 1842) murió tres años más tarde. Otro hermano, Pleasant (1828–1829), murió con tan solo seis meses de edad.

A los cuatro años de edad, pocos meses después de la muerte de su hermana Margaret, su familia se trasladó a la cercana Hannibal (Misuri), puerto fluvial en el Misisipi, y allí realizó sus primeros estudios. Hannibal sirvió de inspiración para el pueblo ficticio de San Petersburgo en Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn. En esa época Misuri era un estado esclavista, y el joven Twain estaba familiarizado con la institución de la esclavitud, tema que exploró más tarde en sus escritos.
Su padre falleció de neumonía en marzo de 1847, cuando Samuel tenía 11 años. Dejó el colegio sin terminar sus estudios, y al año siguiente comenzó a trabajar como aprendiz de impresor en un periódico local. En 1851 llegó a ser tipógrafo y empezó a publicar algunos bosquejos humorísticos y breves relatos de viajes en el Hannibal Journal, periódico propiedad de su hermano mayor, Orion. Cuando tenía 18 años se marchó de Hannibal; en 1853 su hermano compró parte del Journal de Muscatine (Iowa), y entre 1853 y 1855 Samuel realizó diversas contribuciones en forma de relatos de viaje, mientras viajaba y trabajaba como impresor itinerante en Nueva York, Filadelfia, San Luis y Cincinnati. También vivió y trabajó en Keokuk, Iowa, y envió algunos artículos al diario local. Se afilió al recientemente formado sindicato de tipógrafos International Typographical Union, y se formó a sí mismo en bibliotecas públicas por las tardes, buscando mayor información que en una escuela convencional. Con 22 años regresó a Misuri.

Durante un viaje a Nueva Orleans río abajo por el Misisipi, viendo a Horace E. Bixby, piloto navegante de los típicos riverboats, vapores de ruedas que navegaban por ese río, Twain decidió buscar trabajo él mismo como piloto. Tal como observó posteriormente en su obra Vida en el Misisipi, el piloto de un barco de vapor superaba incluso al capitán en prestigio y autoridad, y era una ocupación provechosa, con un salario de 250 dólares mensuales, una cantidad importante para la época. Un piloto de barco de vapor fluvial necesitaba tener un amplio y detallado conocimiento sobre el cambiante río y era capaz de detenerse en centenares de puertos y embarcaderos de madera. Samuel estudió meticulosamente más de 3000 km del Misisipi durante más de dos años hasta que consiguió la licencia de piloto fluvial en 1859. Durante su formación, Samuel convenció a su hermano Henry para que trabajara con él. Henry murió el 21 de junio de 1858 en la explosión del Pennsylvania, vapor en el que trabajaba. Samuel había tenido una premonición de esta muerte en un realista sueño que tuviera un mes antes, lo que hizo que se interesara por la parapsicología; fue uno de los primeros miembros de la Society for Psychical Research (Sociedad para la Investigación Psíquica). Samuel se vio muy afectado y se sintió culpable durante el resto de su vida.

Su vida como piloto fluvial fue breve; trabajó en el río hasta que estalló la Guerra de Secesión estadounidense en 1861, y el tránsito por el Misisipi fue restringido. Misuri era un estado del sur estadounidense y estuvo representado tanto en los gobiernos federales como confederado durante la guerra civil. Samuel y unos amigos suyos se unieron como voluntarios a un grupo de milicianos confederados, los Marion Rangers, durante dos semanas, antes de que disolviera la compañía.

Biblioteca de la casa de Twain, con paneles de marquetería, chimeneas de la India, papeles pintados con relieve y una repisa artesana que la familia compró en Escocia.
Twain se reunió con su hermano Orion, que en 1861 había sido nombrado secretario de James W. Nye, gobernador del Territorio de Nevada, y se dirigieron hacia el Oeste. Ambos viajaron durante más de dos semanas en una diligencia a través de las Grandes Llanuras y las Montañas Rocosas, visitando la comunidad mormona de Salt Lake City por el camino. Estas experiencias le sirvieron como inspiración para Pasando fatigas y le aportaron material para La célebre rana saltadora del distrito de Calaveras. El viaje terminó en Virginia City, Nevada, donde se hizo minero con la intención de hacerse rico rápidamente, aunque sin éxito. Al año siguiente encontró trabajo en un pequeño diario de la ciudad, el Territorial Enterprise, y fue allí donde utilizó por primera vez su seudónimo: el 3 de febrero de 1863 firmó una historia humorística sobre un viaje, Letter From Carson – re: Joe Goodman; party at Gov. Johnson’s; music, como «Mark Twain», adoptado de la expresión mark twain, típica de los cantos de trabajo de los negros en los riverboats del río Misisipi, que significa «marca dos», en referencia a dos brazas (3,6 m), el calado mínimo necesario para una navegación segura.

Twain se trasladó a San Francisco (California) en 1864, todavía como periodista. Allí conoció a escritores como Bret Harte, Artemus Ward y Dan DeQuille, y pudo haber tenido un romance con la joven poetisa Ina Coolbrith.
Su primer éxito como escritor llegó cuando su cuento humorístico La célebre rana saltadora del distrito de Calaveras se publicó en un semanario neoyorquino, The Saturday Press, el 18 de noviembre de 1865. Fue un éxito inmediato, que le dio reconocimiento a nivel nacional. Un año más tarde viajó a las islas Sándwich (en la actualidad las Hawái) como reportero del Sacramento Union. Sus diarios de viaje se hicieron populares y le sirvieron como base para sus primeras conferencias.

En 1867, un diario local le financió un viaje por el Mediterráneo. Durante su periplo por Europa y Oriente Medio, escribió una popular colección de cartas de viaje que en 1869 compiló bajo el título de Los inocentes en el extranjero. En este viaje conoció a su futuro cuñado, Charles Langdon.
Durante los diecisiete años que pasaron en Hartford y los veinte en Quarry Farm, Twain escribió muchas de sus novelas clásicas, como Las aventuras de Tom Sawyer (1876), El príncipe y el mendigo (1881), Vida en el Misisipi (1883), Las aventuras de Huckleberry Finn (1885) y Un yanqui en la corte del Rey Arturo (1889).
Twain realizó un segundo viaje a Europa, que describió en su libro de 1880 Un vagabundo en el extranjero.
Twain mostró a lo largo de su vida un gran interés por la ciencia, la investigación científica y las nuevas tecnologías. Entabló una gran y prolongada amistad con Nikola Tesla, y ambos pasaron mucho tiempo juntos en el laboratorio de Tesla.
Twain patentó tres inventos, como una «Mejora de correas ajustables y desmontables para la ropa» (para sustituir a los tirantes) y un juego sobre anécdotas históricas. El que tuvo un mayor éxito comercial fue un libro de fotos autoadhesivas; tenía un pegamento seco en las páginas y solo se tenía que humedecer ligeramente antes de su uso.
Su libro Un yanqui en la corte del Rey Arturo está protagonizado por un viajero en el tiempo de los Estados Unidos contemporáneos, que utiliza sus conocimientos científicos para introducir la tecnología moderna en la Inglaterra arturiana. Este tipo de argumento se convirtió posteriormente en una característica frecuente de la ucronía o historia alternativa, un subgénero de la ciencia ficción.

En 1909, Thomas Alva Edison visitó a Twain en su casa en Redding, Connecticut y lo filmó. Una parte del metraje se utilizó en The Prince and the Pauper (1909), un cortometraje de dos rollos.
Twain siempre careció de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus obras, perdió grandes sumas en diversas inversiones, generalmente en nuevos inventos y tecnología, muy especialmente en la compositora Paige, máquina diseñada para sustituir al tipógrafo humano en las imprentas, un ingenio mecánico muy avanzado que asombró durante su presentación pública, pero muy compleja y que necesitaba constantes ajustes; Twain invirtió en ella entre 200 000 y 300 000 dólares (una enorme cantidad de dinero para la época) a partir 1880 y durante los 14 años de su participación, pero antes de que pudiera ser perfeccionada quedó obsoleta por la introducción de la linotipia. El escritor no solo perdió la mayor parte de los ingresos obtenidos por sus libros, sino también una parte sustancial de la herencia de su esposa.
También perdió dinero con la empresa editora que había creado en 1885, la Charles L. Webster Company, que disfrutó de un gran éxito inicial con la publicación de libros como Memorias de Ulysses S. Grant o su propio Las aventuras de Huckleberry Finn, pero que finalmente terminó en bancarrota.

Gracias a sus escritos y conferencias, y a la ayuda de su nuevo amigo Henry H. Rogers, Twain pudo recuperarse económicamente.
Su gran amistad con Rogers, directivo de la Standard Oil y un prominente empresario y financiero, se inició en 1893 y duró hasta su muerte, en 1909. Entre otras cosas, Rogers hizo que Twain presentara una declaración de quiebra de su editorial y que transfiriera los derechos de autor de sus obras a su esposa, Olivia, para impedir que los acreedores se hicieran con ellos. Rogers se hizo cargo de las finanzas de Twain hasta conseguir pagar todas sus deudas.

En 1895 Twain emprendió una gira de conferencias por Estados Unidos y alrededor del mundo para pagar la totalidad de las deudas a sus acreedores, aunque ya no tenía obligación legal de hacerlo. Sobre esta experiencia publicó su último libro de viajes, Siguiendo el Ecuador (1897), libro que le aportó unos necesarios ingresos. Volvió a los Estados Unidos en 1900, habiendo ganado suficiente dinero para satisfacer sus deudas.
En sus últimos años de vida, Twain pasó por un período de depresión profunda, situación que se reflejó en sus trabajos. En 1896 su hija Susy, de tan solo 24 años de edad, murió de meningitis. Tras vivir tres años en Riverdale, Nueva York, su esposa enfermó en 1903 y se trasladaron a Italia, buscando por recomendación médica un clima más cálido; vivieron en Villa di Quarto, en las afueras de Florencia, hasta que Olivia falleció en 1904 de un paro cardíaco. Clara, su hija mediana, se casó en 1909, pero su hija pequeña, Jean, murió la Nochebuena de ese mismo año, probablemente a causa de un ataque epiléptico, y su gran amigo Henry Rogers falleció repentinamente víctima de un ataque cerebral.

Entre 1906 y 1907, Twain publicó Chapters from My Autobiography a lo largo de 25 entregas en la revista literaria North American Review. En 1906 formó el Angel Fish and Aquarium Club, un club para muchachas a las que el autor veía, en cierta forma, como nietas sustitutas. Más de una docena de miembros del club tenían la edad de entre 10 y 16 años; Twain intercambiaba correspondencia con las muchachas del Angel Fish y las invitaba a jugar, a conciertos y al teatro. En 1908 escribió que el club era «la mayor satisfacción de su vida».

En 1907 recibió el título de doctor honoris causa por la Universidad de Oxford (Reino Unido). La ceremonia de entrega se celebró el 26 de junio de 1907 con la asistencia de un gran número de altas personalidades. Este doctorado fue un honor muy apreciado por Twain.

En 1909 Twain dijo:
«Vine al mundo con el cometa Halley en 1835. Vuelve de nuevo el próximo año, y espero marcharme con él. Será la mayor desilusión de mi vida si no me voy con el cometa Halley. El Todopoderoso ha dicho, sin duda: ‘Ahora están aquí estos dos fenómenos inexplicables; vinieron juntos, juntos deben partir’. ¡Ah! Lo espero con impaciencia.»
Su predicción se cumplió: Twain murió en Redding (Connecticut) de un ataque al corazón sobre las 6 de la tarde del 21 de abril de 1910, a los 74 años de edad, el día antes del perihelio del retorno a la Tierra del cometa.
Al enterarse de la muerte de Twain, el presidente William Howard Taft dijo:
«Mark Twain nos deleitó —un auténtico placer intelectual— a millones de personas, y sus obras seguirán deleitando a millones más, aún por llegar. Nunca escribió una línea que un padre no pudiera leer a una hija. Su humor era americano, pero era tan apreciado por los ingleses y gente de otros países como por sus propios compatriotas. Creó una parte imperecedera de la literatura norteamericana.»
El funeral de Twain se celebró en la iglesia presbiteriana Old Brick en Nueva York, y fue enterrado en la parcela de la familia de su esposa en el Cementerio Woodlawn en Elmira (Nueva York).
“Un norteamericano ama a su familia. Si le sobra espacio para amar a otra persona por lo general escoge a Mark Twain”.
Thomas Alva Edison.
Ernest Hemingway dijo:
“Si la lees, tienes que detenerte cuando el Negro Jim es capturado por los muchachos. Este es el auténtico final. El resto solo es un engaño”.
Sin embargo, en el mismo ensayo, Hemingway también escribió:
Toda la literatura moderna norteamericana comienza desde el libro de Mark Twain titulado, Las aventuras de Huckleberry Finn.
Hemingway, The Green Hills of Africa, capítulo 1.
PENSAMIENTOS DE MARK TWAIN
La edad está en la mente antes que en cualquier otro lugar.
“La edad es una cuestión de mente sobre materia. Cuando no te importa, simplemente no te importa.”
Con estas palabras, Twain nos intenta decir que la edad es solo un número, algo material, algo que no nos define ni define la vida que debemos vivir. Esto quiere decir que una persona de edad avanzada puede tener un espíritu joven, y que las limitaciones que imponemos sobre algunas edades, con excepción de las físicas, solo están en nuestra cabeza.
Este consejo no solo tiene que ver con la edad sino también con la confianza en uno mismo. Cuando tenemos un problema o un conflicto interno, es imposible no reflejarlo y transmitirlo a las personas que están a nuestro alrededor. Recuerda que cuando nos sentimos bien con nosotros mismos, podemos dar y recibir también lo mejor de los demás.
2. El humor es una de las cosas más importantes
“El humor es la bendición más grande de la humanidad.”
“Nada se resiste a un ataque de risa.”
Algo tan simple como la risa puede ser una de las experiencias más gratas del ser humano. Sin humor y sin sonrisas, la vida perdería sentido, y aunque es verdad que existen otras cosas agradables más allá de la risa, todo es mucho más lindo y positivo cuando viene acompañado de una buena dosis de ellas. Además de mejorar nuestro humor y nuestras relaciones interpersonales, la risa es excelente para la salud.
3. El enojo trae más daños que beneficios
“El enojo es un ácido que puede hacer más daño al recipiente que lo contiene que a cualquier cosa sobre la que sea derramado.”
¿Quién no ha experimentado enojo alguna vez en su vida? Lamentablemente, éste es un sentimiento que todos hemos vivido en algún momento. Sin embargo, existen formas de controlarlo para evitar que se interponga en nuestro camino. Cuando pensamos constantemente en nuestro enojo, lo único que logramos es alimentar ese círculo vicioso de negatividad y opacar todas las cosas buenas que nos han pasado durante el día. Por eso, la próxima vez que te enojes con alguien, deja que el tiempo pase y concéntrate en las cosas positivas que te hacen feliz.
4. El mundo no nos debe nada
“No vayas por la vida diciendo que el mundo te debe algo. El mundo no te debe nada, estaba aquí primero.”
Muchos de nosotros en ocasiones tendemos a pensar que el mundo y la vida nos deben algo: dinero, un buen trabajo, felicidad, etc. Sin embargo, estos sentimientos solo causan frustración, amargura, enojo y resentimiento. Olvídate de estas expectativas, nada en la vida es regalado, recuerda que todo lo que nos sucede en la vida es producto de nuestras decisiones, nuestro trabajo y nuestro esfuerzo.
5. Tener una idea nueva no es un crimen
“Una persona con una idea nueva es un loco hasta que triunfa.”
Cuando tu visión y tu opinión difieran con las de la mayoría de las personas, espera diferentes reacciones. Algunos te apoyarán, otros te ignorarán y otros tratarán de tirarte abajo. Por lo general, las personas que tienen problemas para admitir opiniones o posturas contrarias a las suyas, tienden a reaccionar de forma agresiva porque sienten que sus ideas están siendo amenazadas. No dejes que las opiniones negativas te afecten y recuerda que lo que hoy parece una locura, en un futuro puede ser un éxito, la única forma de saberlo es probando.
6. No dejes que tus pensamientos se vuelvan negativos
“Elimina los problemas de tus pensamientos… por las orejas, por los tobillos o de cualquier otra forma que puedas.”
Si lo único que hacemos es pensar en nuestros problemas y preocupaciones en vez de apreciar todas las bendiciones que tenemos, rápidamente adoptaremos el hábito de la negatividad. !y qué mal hábito! La actitud positiva es una de las mejores cualidades que una persona puede tener, ya que de esta forma nuestros proyectos y las relaciones con el mundo que nos rodea se vuelven mucho mejores. A pesar de que la vida está llena de desafíos y obstáculos que ponen a prueba nuestra fortaleza e integridad, con una actitud positiva, puedes estar seguro de que nada te vencerá.
7. También preocúpate por los demás
“La mejor forma de levantar nuestro ánimo es levantando el ánimo de alguien más.”
Ayudar a los demás no solo nos hace mejores personas, sino que también atrae energía positiva y buena voluntad por parte de las personas que nos rodean. No somos los únicos con problemas, y definitivamente debemos estar agradecidos con la vida que nos tocó vivir. Ayudar a los demás nos dará fortaleza y un sentimiento tan gratificante que nos dejará sonriendo todo el día.

8. Prueba todo y no te arrepientas de nada
“Dentro de 20 años estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que hiciste. Así que suelta las amarras, navega lejos de los puertos seguros, atrapa los vientos alisios en tus velas. Explora, sueña, descubre…”
Siempre es más fácil postergar las cosas que queremos hacer, ya sea por miedo, por falta de tiempo, o porque nos excusamos bajo la respuesta »es que no es el momento adecuado», sin pensar que el tiempo de actuar es ahora y no mañana. A medida que pasa el tiempo, las oportunidades se vuelven cada vez más escasas, y las cosas de las que terminamos arrepentiéndonos son aquellas que nunca hicimos.

Debemos entender que el fracaso es parte de la vida, y que nunca debemos dejar pasar una oportunidad por miedo a fracasar. La próxima vez que quieras hacer algo… hazlo, es mejor intentar antes que quedarse toda la vida con la duda de lo que hubiese pasado.

Un comentario en “Nuevo pensamiento de vida

  • el 3 junio 2016 a las 12:32
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    Mark Twain es uno de mis preferidos por eso me alegra ver todo lo relacionado a el y ya van dos articulos que leo en dos meses de el.
    Muy bien 🙂

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