Escuadrones de la muerte y parapolíticos

Por Niquita Nipone
Las dictaduras militares latinoamericanas y el régimen autoritario del PRI (Partido Revolucionario Institucional) del siglo pasado se valieron de los escuadrones de la muerte para acabar con sus opositores políticos.

inso-246-1_435x326Se trataba de grupos auspiciados y entrenados por agentes del Estado, civiles y militares, cuya tarea era exterminar a quienes consideraban como enemigos en su cruzada anticomunista, durante la era de la Guerra Fría.
En México, el Ejército y los civiles en el poder no fueron ajenos a esa persecución y se valieron también de la guerra sucia para acabar contra quienes habían optado por la oposición armada, aunque no sólo contra ellos. Los Halcones y La Brigada Blanca fueron dos de los grupos paramilitares creados para la defensa del régimen del PRI.
Fue una guerra sucia porque para combatirlos violaron cuanto pudieron, tanto las leyes nacionales como los principios internacionales de los conflictos.
Sus métodos eran la tortura, la violación, las detenciones sin orden judicial y las ejecuciones de forma sumaria.

Se cuentan por miles los detenidos desaparecidos.
Ninguno de los responsables de esos crímenes entre la década de los sesenta y entrados los años ochenta fue castigado en México, dejando un mensaje de impunidad como impronta.
Ni los jefes de esos grupos ni los militares fueron castigados.
Muchos menos su jefatura política.
Eran los políticos los que mandaban, los que usaban y controlaban esos aparatos.
Con el fin de la Guerra Fría, despojados de ideología, los políticos se volvieron pragmáticos.

El poder político dejó de ser una disputa ideológica y el Estado se convirtió en un mero regulador del mercado.
Los países se convirtieron en mercados, los pueblos en consumidores y los políticos en piezas de la oferta y la demanda.
En el mercado ilegal de las drogas, los políticos también han ido definiendo su rol.
Primero empezaron a controlar a las bandas que disputaban el trasiego, participando en las ganancias.

Los Jefes militares no han sido ajenos a esos arreglos.
Luego, también a cambio de dinero, los jefes políticos cedieron el control de la policía.
Después abrieron las puertas de los ayuntamientos y en el caso de no pocos presidentes municipales acabaron siendo impuestos por la delincuencia organizada.
Fue un proceso similar al ocurrido en la relación de los narcotraficantes mexicanos con los colombianos.
De meros transportistas de cocaína, los mexicanos acabaron controlando los cargamentos que salen de Colombia hacia Estados Unidos.
Del control policial y municipal por parte de la delincuencia, ya sólo hay un paso para llegar al Congreso local.
Ejemplos sobran. De ahí a las gubernaturas y al Congreso de la Unión, otro paso más.
Los ejecutivos estatales y el federal tampoco han sido ajenos a esa degradación institucional que está dando lugar a un Estado mafioso.
Sólo la hipocresía explica las confrontaciones verbales de la clase política por la matanza de estudiantes de margisterio (normalistas) de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero, a manos de una nueva clase de escuadrones de la muerte, que lo mismo actúa para el control territorial y distribución de drogas, que para acabar con los opositores de sus integrantes –ya no sólo protectores– políticos.
No hay partido político en México que desde hace lustros no haya servido a la delincuencia organizada.

Gobernadores del PRI, diputados del PAN (Partido Acción Nacional), presidentes municipales del PRD (Partido de la Revolución Democrática) , algunos representantes del Verde (Partido Ecologista), del PT(Partido del Trabajo) y otros lo demuestran.
Las siglas y cargos se pueden intercambiar y el resultado es el mismo.
Pocos han sido los políticos procesados penalmente, algunos son investigados en Estados Unidos, alguno ha muerto en enfrentamientos con el Ejército, unos más están prófugos y un número creciente ha sido asesinado o sufrido atentados, como reflejo de la inestabilidad del mercado al que han decidido entrar.
Guerrero fue el centro de la guerra sucia en México en los años sesenta y hasta entrados los años ochenta.
Ahora lo es de ese nuevo tipo de escuadrones de la muerte en el que los políticos han creado una zona gris con la delincuencia organizada, en la que los poderes formales se han fundido con el poder ilegal.
Eso explica que policías municipales de Iguala hayan subido a sus patrullas a los jóvenes normalistas de Ayotzinapa y los hayan entregado al grupo delictivo del cártel Los Guerreros Unidos, según la versión oficial, a petición de la administración del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, a quien la autoridad identifica como miembro de esa organización delictiva.

Son los nuevos escuadrones de la muerte que actúan a la par y junto a los políticos.
La ecuación se ha invertido: los parapolíticos al servicio de la violencia.
La matanza de estudiantes en Tlatelolco a manos de militares radicalizó la oposición al régimen al PRI.
La masacre de 22 civiles en Tlatlaya en una acción del Ejército y la desaparición de 43 normalistas (estudiantes de magisterio) en Iguala también pueden ser el preludio de una nueva etapa de violencia.

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Ejemplos sobran.
De ahí a las gubernaturas y al Congreso de la Unión, otro paso más. Los ejecutivos estatales y el federal tampoco han sido ajenos a esa degradación institucional que está dando lugar a un Estado mafioso.
Sólo la hipocresía explica las confrontaciones verbales de la clase política por la matanza de estudiantes normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero, a manos de una nueva clase de escuadrones de la muerte, que lo mismo actúa para el control territorial y distribución de drogas, que para acabar con los opositores de sus integrantes –ya no sólo protectores– políticos.
No hay partido político en México que desde hace lustros no haya servido a la delincuencia organizada.
Gobernadores del PRI, diputados del PAN, presidentes municipales del PRD, algunos representantes del Verde, del PT y otros lo demuestran. Las siglas y cargos se pueden intercambiar y el resultado es el mismo.
Pocos han sido los políticos procesados penalmente, algunos son investigados en Estados Unidos, alguno ha muerto en enfrentamientos con el Ejército, unos más están prófugos y un número creciente ha sido asesinado o sufrido atentados, como reflejo de la inestabilidad del mercado al que han decidido entrar.
Guerrero fue el centro de la guerra sucia en México en los años sesenta y hasta entrados los años ochenta. Ahora lo es de ese nuevo tipo de escuadrones de la muerte en el que los políticos han creado una zona gris con la delincuencia organizada, en la que los poderes formales se han fundido con el poder ilegal.
Eso explica que policías municipales de Iguala hayan subido a sus patrullas a los jóvenes normalistas de Ayotzinapa y los hayan entregado al grupo delictivo de Los Guerreros Unidos, según la versión oficial, a petición de la administración del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, a quien la autoridad identifica como miembro de esa organización delictiva.

Son los nuevos escuadrones de la muerte que actúan a la par y junto a los políticos.
La ecuación se ha invertido: los parapolíticos al servicio de la violencia.
La matanza de estudiantes en Tlatelolco a manos de militares radicalizó la oposición al régimen al PRI.
La masacre de 22 civiles en Tlatlaya en una acción del Ejército y la desaparición de 43 normalistas en Iguala también pueden ser el preludio de una nueva etapa de violencia.

Jóvenes se unen por normalistas desaparecidos
Por medio de un canal en YouTube #TodosSomosAyotzinapa, jóvenes se unieron en apoyo a la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, con un video titulado “AYOTZINAPA VIVE”.
El material a blanco y negro cuenta con la participación de hombres y mujeres quienes narran y asumen el papel de algunos de los desaparecidos, haciendo mención de algunas frases como: “Por luchar por tus derechos, estoy desaparecido”, “Fui alcanzado por una ráfaga de R-15 por exigir mi derecho a libre tránsito”, “Fui torturado y estoy desaparecido”, “Fui víctima de la indiferencia de los que gobiernan”, “Mis padres no pueden dormir por mi desaparición”, “Mi familia cree que me quemaron vivo y sigo desaparecido” y “Lo más seguro es que esté muerto, por eso te pido que rompas con tu silencio.”

Al final del emotivo video se escucha a los participantes gritar al unísono “¡Ya Basta!”, además de aparecer el siguiente mensaje: Los normalistas de Ayotzinapa son nuestros desaparecidos y deben volver a casa..
Ayotzinapa: los jóvenes que sueñan con ser maestros
Detrás de los 43 normalistas desaparecidos hay una historia.
Conoce la de algunos de los jóvenes que llegaron a Guerrero para convertirse en profesores y salir de la pobreza.

Detrás de los 43 normalistas desaparecidos hay una historia.
Conoce a algunos de los jóvenes que llegaron a Guerrero para convertirse en profesores y salir de la pobreza. (Oscar Ávila)
Son 43 los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa tienen cara, sueños y familias que los esperan.
Algunos buscaban salir de la pobreza y otros simplemente quieren enseñar. Hasta el momento, 22 policías de Iguala han sido consignados por la desaparición de 43 normalistas el pasado 26 de septiembre.

Aquí te presentamos cómo va el caso.
Detrás de los 43 normalistas desaparecidos hay una historia.
Conoce la de algunos de los jóvenes que llegaron a Guerrero para convertirse en profesores y salir de la pobreza. (Oscar Ávila)
A 19 días de la desaparición de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, hay 22 policías de Iguala consignados, ocho integrantes del grupo Guerreros Unidos detenidos, 14 policías de Cocula detenidos, el presidente municipal con licencia, José Luis Abarca, su esposa de los Ángeles Pineda y el secretario de Seguridad Pública de Iguala, Felipe Flores Vázquez prófugos.

¿Cómo se dieron los hechos?
El viernes 26 de septiembre, estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa se trasladan a Iguala de la Independencia, para realizar un boteo para la marcha del 2 de octubre.
Según la versión de los mismos estudiantes, cuando ya se retiraban del lugar, policías municipales dispararon contra los vehículos en las que se transportaban.
En el lugar fallecieron dos normalistas que fueron alcanzados por los disparos. Los demás corrieron a protegerse.
Horas después, al ofrecer una conferencia de prensa, son atacados de nueva cuenta elementos de la policía municipal.
Ahí, detienen a 43 normalistas, a los cuales trasladan en camionetas y patrullas.
El equipo de futbol los Avispones de Chilpancingo también fue agredido, uno de sus jugadores falleció.

El saldo de ese día fue de seis muertos, 16 heridos y en un principio 57 normalistas (según la Procuraduría General de Justicia del estado) desaparecidos.
28 de septiembre. Son detenidos 22 son policías de Iguala, La Procuraduría de Guerrero los acusa de homicidio.
30 de septiembreEl procurador de Guerrero, Iñaky Blanco, confirma la detención de cuatro presuntos integrantes de la delincuencia organizada.
9 octubre.- Los 22 policías son trasladados al Centro Federal de Readaptación Social 4 ubicado en Tepic, Nayarit.

Este mismo día, el procurador General de la República, Jesús Murillo Karam informa la detención de cuatro presuntos delincuentes quienes les informan que hay cuatro fosas clandestinas más en Iguala.
15 octubre El director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón de Lucio, dio a conocer la detención de 14 policías municipales de Cocula, Guerrero, a los cuales la policía municipal de Iguala les entregaron a los normalistas.
10 Fosas
4 octubre.- Se da a conocer que fueron ubicadas cinco fosas en Pueblo Viejo, Iguala en las cuales se localizan los restos de 28 cuerpos calcinados.
La primera versión que maneja la PGJG (Procuraduría General de Justicia de Guerrero), es que uno de los presuntos policías detenidos confiesa que ahí mataron a los estudiantes.

9 octubre El procurador General de la República, Jesús Murillo Karam reveló que fueron localizadas cuatro fosas más en Pueblo Viejo, Iguala, sin que se diera a conocer el número de cuerpos que fueron localizados.
Ante esta situación, peritos de la PGR se trasladaron hasta el lugar.
Además, familiares de los desaparecidos solicitaron el apoyo de peritos de Argentina.
15 octubre Se da a conocer la aparición de una nueva fosa en la colonia Parotas a 20 minutos de Iguala.
6 muertos
26 de septiembre Tras el ataque de policías a normalistas el saldo fue de seis muertos resultado de tres balaceras efectuadas por elementos de la Policía Preventiva Municipal de Iguala, Guerrero, y presuntos delincuentes, contra normalistas rurales de Ayotzinapa.

Entre las víctimas hay tres estudiantes, un joven futbolista del equipo ‘Los Avispones’, junto al chofer del equipo y una ama de casa que viajaba en un taxi.
16 Heridos
En los hechos hubo 16 lesionados, entre ellos el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres, Alfredo Ramírez García, y su chofer, quienes recibieron varios impactos en brazos y piernas.
43 Desaparecidos
En un primer balance se habló que habían sido 57 estudiantes desparecidos,
Días después, algunos normalistas se reportaron en la escuela, por lo que la cifra bajó a 43, de los cuales, hasta hoy no se sabe nada de ellos.
Primeros resultados periciales
Los 28 cuerpos encontrados en cinco fosas clandestinas en Iguala, Guerrero, no corresponden a ninguno de los 43 normalistas desaparecidos, informó procurador general de la República.

3 Prófugos
El Alcalde de Iguala, José Luis Abarca, estaba en una fiesta durante el ataque a los normalistas. De ahí, dijo él mismo, se fue a cenar tacos con sus hijas y luego se retiró a su casa a dormir. Aseguró que nunca escuchó ningún disparo.
El día martes 30 de septiembre solicitó al cabildo una licencia por 30 días. Desde ese día su paradero y de su esposa. El PRD expulsó al alcalde con licencia.
El 9 de octubre, el Pleno del Congreso local aprobó la instalación del juicio de procedencia en contra del presidente municipal para quitarle el fuero.
José Luis Abarca, María de los Ángeles Pineda y Felipe Flores Vázquez cuentan ya con órdenes de presentación.
El Gobernador
Ante las presiones y críticas, el gobernador Ángel Aguirre dijo que dejaría el cargo solo si los guerrerenses lo deciden a través de un referéndum.
15 octubre El gobernador de Guerrero envió al Congreso del estado un decreto por el que se crea un referéndum, en su modalidad de consulta ciudadana, para la revocación de mandato del titular del Ejecutivo.

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