Fiestas y otras yerbas

Me había propuesto escribir sobre Nochebuena, Navidad, Año Nuevo, Hanukkah y me empecé a meter en los temas y Uds. saben bien que me zambullo hasta el fondo del asunto y me voy por las ramas y me fui nomás.

Nosotros los orientales tenemos una particularidad de sentirnos distintos a nuestros vecinos, cosa que es cierta y no es un invento mío.

Los porteños son patrioteros, de ponerse la escarapela y de a uno son iguales a nosotros, inclusive hasta “más piolas” pero se juntan dos o tres, y se les va la moto, con “el viste”, la 9 de Julio, Puerto Madero, de las Malvinas y que venga a hablar el Papa, que pasó a ser un porteño que habla latín e italiano, le molesta la laicidad y el laicismo (porque su negocio es lo contrario), pero no me cae mal porque tiene los mismos enemigos que nosotros, claro que en el fondo tiene un dejo peronista.

Me acuerdo de aquel cuento de un porteño que estaba en México DF y se tomó un taxi para que lo condujera a la cima del Cerro del Chiquihuite a 2,730 metros de altura sobre el nivel del mar, se bajó del coche y se puso a mirar la ciudad de México desde lo alto y el taxista, por decir algo, le preguntó si le gustaba lo grande que era ciudad México y él le contestó, “no, yo no vine por eso, viste, sino que lo hice para ver cómo se veía México DF sin mí, viste”.

Es un chiste, pero le toma todos los puntos a un porteño de ley, aunque ahora con el tema económico, no andan tanto de buenos trajes y engominados por Corrientes y Esmeralda o Lavalle y tienen un choclo de novela, el dólar no tiene los catorce nombres que tuvo, pero baten records, como siempre con un 300% de inflación o con los miles de millones de dólares que les birló la no abogada de Santa Cruz de la Patagonia o el brutal default con que anduvieron a los empujones con todo el mundo, por no pagarle a los fondos buitres y el secuestro africano de la fragata Libertad, pero los titulares de estos fondos usureros, que serán muy buitres, pero al lado de esta doña son pollitos bebé.

Pero los brasileños son peores, son imperialistas hasta la médula, mucha “caña branca hecha caipirinha”, “as garotas do fogo”, o Corcovado, pero ni bien parpadeamos nos birlan un trozo de país, y todo con una sonrisa diciendo está “tudo certo”, así logramos tener el faro más caro del mundo el de la isla de Flores que no es, ni se parece al de Alejandría, el que fue una torre, en la que se le prendía una fogata arriba, y que fue construida en el siglo III a. C., entre los años 285 y 247 a. C., en la isla de Pharos (Faros) en Alejandría, Egipto, para servir como punto de referencia del puerto y como faro.

Con una altura estimada entre 115 y 150 metros, fue una de las estructuras hechas por el hombre más altas durante muchos siglos, y fue identificada como una de las Siete maravillas del mundo por Antípatro de Sidón, y sería derribado por los efectos de un terremoto a principios del siglo XIV.

El nuestro, el de la isla de Flores, no pudimos arreglarnos con un préstamo para la construcción, porque no existía el FMI, sino que con los brasileños nos costó las Misiones Orientales, o sea desde el Ibicuí hasta el Cuareim, casi otro tanto como el territorio patrio que nos resta al día de hoy, claro que ahora tenemos más agua que tierra, porque las aguas territoriales se extendieron hasta las 300 millas náuticas.

No se asusten que fue construido y administrada la construcción por ningún cuasi licenciado.
Y un dos por tres denuncian algún campo del lado de acá de la línea divisoria, que en consecuencia pasa a estar del lado de allá.

El imperio portugués, mejor dicho las autoridades del mismo, se vinieron para América, achatando la pezuña, porque en la península Ibérica, la cosa estaba poco saludable para ellos porque Napoleón andaba complicándole la vida a los reyes de la época.
Los duraznenses se creen que el origen de San Pedro del Durazno, fue en honor de Pedro, el pescador, el que negó al Cristo por tres veces, no señor, fue por Pedro I de Portugal, al que el hijo se le quedó con el Imperio.

Fue fundada por los portugueses en 1821 bajo el nombre de Villa San Pedro del Durazno, en homenaje al emperador brasileño de ese tiempo.

El general Fructuoso Rivera le dio importancia, al hacerla capital nacional bajo su mandato presidencial, al poco tiempo de nacida la república.
La villa de San Pedro del Durazno fue elevada a la categoría de ciudad por decreto del gobierno de fecha 13 de junio de 1906.

Claro que la ciudad de Tacuarembó se llamaba San Fructuoso, pero no por ningún santo, sino por don Frutos Rivera que fue un gaucho crudo, gran padre de la patria por la cantidad de hijos que hizo fuera de casa y con algún pretexto, se los mandaba a su esposa para que le criara “al ahijadito”…

El proceso poblacional de la hoy capital departamental, se remonta hacia 1817, cuando Fray Domingo Morales (quien después sería cura vicario de Yapeyú, donde nació San Martín) reunió a los indígenas que habitaban la zona, en un oratorio que llamó Capilla de Tacuarembó Chico, en zona presumiblemente cercana al Cerro de la Aldea, hacia el oeste de la ciudad.
Dicho oratorio desapareció hacia el año 1825.

l 24 de octubre de 1831 un decreto presidencial del entonces primer mandatario don Fructuoso Rivera dispuso la creación de una villa en la región, la cual debería estar ubicada en la 5ª Sección Judicial del departamento (por ese entonces, Paysandú).


La tarea de esta fundación le fue encomendada al sobrino del Presidente, el coronel Bernabé Rivera (1799 – 1832).

Fue así que partió de Montevideo una caravana de carretas y familias hacia la ribera del río Tacuaremboty – que en lengua guaraní significa «río de los cañaverales o tacuarales», claro que “tembó” en guaraní significa otra cosa, pero mejor la dejamos así.

Nosotros los uruguayos, por esta época empezamos, cada vez menos, a recolectar “un vintén pa’l Judas”, cosa que somos los únicos en Latinoamérica en quemar el Judas, en Navidad o fin de año, dado que en México siguiendo la tradición española y amantes de la pirotécnica como lo son, la quema del judas la hacen o hacían el domingo de la llamada “semana santa” para festejar la resurrección de Cristo.

Tan es así que los mexicanos tal vez por los excesos, ya no le ponen explosivos al Judas y lo queman lisa y llanamente o lo curten a palos hasta deshacerlo.

Acá matamos al Judas, el día que se conmemora el nacimiento de Cristo, o el día de la víspera del bautismo de Cristo, o sea el 31 de diciembre, ¿por qué? porque somos distintos y porque la costumbre es así, aunque la van dejando de lado hace largo tiempo por el costo de los elementos pirotécnicos o porque en vez de incendiar al Judas, es una forma de “manga” distinta, que hacer como que se limpia el parabrisas de los automóviles, en los semáforos, con agua sucia y un lampazo o trapo ídem o peor.

Acá en el barrio había un señor que a su costo hacía el Judas y creo que lo sigue haciendo y vaya uno a saber por qué lo hace, pero no le he preguntado porque no lo conozco, pero he visto al macaco colgado de un alambrado.


Mi viejo, que era bravo con sus bromas, lo sé por cuentos de mi familia, participó una vez de la quema de un Judas, claro que como era contrario a todo eso, lo prendió fuego por el medio, donde sabía que había una bomba importante y explotó y el Judas duró minutos.

Le aguó la pirotecnia al inventor de la idea.

He estudiado el tema de por qué se hace el Judas y se hacía por tres causas distintas, estando a los dichos de nuestros niños, una por diversión, otra se quemaba al odiado y otra se quemaba al mejor, al más querido ser, al amigo en el lugar de Cristo.


En Ecuador se le quema por la ida del año viejo.

El quemar un Judas en lugar de Cristo, se aviene más a la muerte y resurrección que al nacimiento o bautizo del Cristo, pero muchas costumbres son solo eso, costumbres y no tienen mucha explicación.
La primer agrupación de blancos-negros aparecida en Montevideo, señala en el género memorable jornada.Fue en el carnaval de 1874 y bajo el título’ de “Negros Lubolos”.

La formaban jóvenes comerciantes y profesionales, criollos blancos, que se presentaron perfectamente teñidos de negro y con indumentaria igual a la de los esclavos de las fazendas brasileras e ingenios cubanos.

Hablaban en el gracioso bozal de nuestros africanos, y sin desviarse de la ingenuidad y respetuosidad proverbiales en aquellos, sostenían admirablemente diálogos con los “amitos”; caminaban y accionaban imitando impecablemente a los negros, con ese caminar de “cotelete” al lado del tamboril, todo con esa habilidad que no hay quien dispute a los montevideanos de entonces.

No descuidaron la fiel representación de la raza que caracterizaban, y la simbolizaron en un supuesto “tío” o “tata viejo” varias veces centenario, que siempre iba rezagado detrás de la negrada, ofreciendo yuyos medicinales y amena charla bozal en puertas y ventanas.

Se personalizaba el “rey” en el presidente de la sociedad, que marchaba en medio de ella.

Iba a la cabeza el “bastonero”, que llamaban “‘escobero”, por haber adoptado una escoba como bastón de mando; los hubo famosos; tenía que ser un experto candombero y de resistencia a toda prueba.

Llevaban los instrumentos típicos de la raza; tamboriles, pasacalles y estrellas y lunas y soles sobre palos y otros estandartes distintivos y los instrumentos exóticos de sus descendientes.

Cuando yo era niño en los negros lubolos había una importante cantidad de negros y no demasiados blancos.

Hoy en día la mayoría de los negros lubolos son blancos y ni siquiera se pintan de negro y las vedetes se han emplumado a la forma brasileña, cosa que no tiene nada que ver con el origen del candombe, en el que mujeres no había y luego, las hubieron como Marta Gularte, La negra Johnson que era venezolana y Rosa Luna, y un montón de anónimas más, Lagrima Ríos fue la cantante por excelencia de candombe y tango, pero no fue vedette.

Rosa Luna en el desfile

Las vedettes nacionales se fueron emplumando a lo brasileño, hay una marcada tendencia en tal sentido.

Lágrima Ríos en el Mediomundo y Marta Gularte en 18 de julio
Pasamos de la pobreza a emplumarnos, claro que la pobreza económica es la misma en lo nuestro que en lo de ellos, la diferencia está en que nuestro Carnaval dura un mes y pico, aunque algunos dicen que todo el año es carnaval y los brasileños desde el sábado al martes.

Rosa Luna en 18 de Julio

uando era niño, la Intendencia Municipal de Montevideo, organizaba sobre la fecha una tira de fuegos artificiales desde las canteras del Parque Rodó, a cargo de una empresa francesa “Maison Ruggeri”, la cual dicen, aunque parezca un disparate, es heredera de la que existió hace muchísimo y le tiro fuegos artificiales nada más, ni nada menos que al mismísimo Napoleón Bonaparte, si quiere creerlo créalo, pero en aquella época, acá los perros se ataban con salchichas, la post guerra dejó mucho “vento” (lunfa de dinero) y ahora con la técnica de los chinos de hoy, cualquier gurisito está con lo que le da el padre a nivel privado a lo que era la Intendencia de aquel entonces, claro que unos cuantos se vuelan una mano o se queman alguna parte del cuerpo, por imprudencia.

En lo personal no me gusta quemar la plata y a mi perro tampoco le gusta el ruidaje.

Los de aquel entonces eran toda una fiesta que veíamos desde toda la costa desde el Parque Hotel hasta la ciudad vieja y los perros felices y contentos, aunque los cohetes de entonces eran de poco ruido, alguna cañita voladora, que algún anormal le cortaba la caña y era de terror porque salía para cualquier lado y un peligro con su explosión a nivel humano, y los hoy inexistentes buscapiés, que salían para cualquier lado pero no explotaban.

Estimados lectores en estos momentos me acabo de enterar del fallecimiento del querido Tito Goncalves, un gran hombre, como diría don Carlos Solé un gran macho, que al que “echaba para atrás lo agarraba a trompadas en el vestuario”.

Tuve la dicha de conocerlo personalmente en mis épocas de estudiante con mi barra de salteños, cuando el Tito zafaba de la concentración y se venía a fumar naco con chala y a tomar vino de naranja como buen salteño y las compañeras de estudios quedaban turulatas con haber visto y escuchado al Tito, con sus múltiples anécdotas.


Recuerdo una gran cicatriz que tenía en un brazo por haber caído delante de una trilladora.

Se fue otro grande en este maldito año 2016, espero que el año próximo no me haga crujir el corazón con la muerte de tan grandes hombres.
Tito, que en paz descanses, fuiste y sos un grande difícil de empardar, lo digo como hincha de Rampla de toda mi vida y con gran dolor, palabras que no quisiera haber tenido que escribir nunca.

Estimados, que tengan un próspero y feliz año nuevo, festejen pero no abusen de los éteres alcohólicos, que después del domingo viene el lunes y el show de la vida debe continuar.

Que todo sea para bien…

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