Hace cientos de miles de años

Por Nico Medes
En que el homo sapiens, usando la tierra en forma inteligente, usando el fuego en forma controlada, depositando leña para el consumo, herramientas para cocinar y no comer carne cruda.

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Evidencias microscópicas analizadas en los laboratorios del Instituto Weizmann muestran que el lugar fue utilizado para prender fuego en varias ocasiones a través del tiempo.
Los seres humanos, según la mayoría de las estimaciones, descubrieron el fuego hace más de un millón de años.
Pero ¿cuándo realmente comenzaron a controlar el fuego y utilizarlo en su vida cotidiana?
Esta pregunta – que es central para el estudio del ascenso de la cultura humana – aún causa revuelo.
Un equipo de científicos israelíes descubrió recientemente en la Cueva de Qesem, un sitio arqueológico cerca de la presente RoshHaain, la evidencia inequívoca más antigua – que data de alrededor de 300.000 años – del uso reiterado del fuego durante un período continuo.

Cueva de Qesem, es un sitio arqueológico 12 km al este de Tel-Aviv, en Israel, que está fechado en el Paleolítico Inferior, como si hubiera sido ocupado por los primeros seres humanos, desde antes del 382.000 antes del presente, a alrededor de 200.000 AP.
El sitio es ahora bastante importante en la antropología, porque arqueólogos israelíes y españoles informaron el 27 de diciembre de 2010 que ellos creen haber encontrado la primera evidencia hasta ahora de la existencia del hombre moderno.
De confirmarse, este hallazgo podría cambiar considerablemente las teorías predominantes en la actualidad sobre el origen de los seres humanos, y sobre la base de nuevas pruebas con el tiempo llevaría a la gran re-evaluación de que el hombre moderno se originó en lo que hoy es Israel, en lugar de África como se pensaba antes.
Este descubrimiento no sólo ayuda a responder la pregunta, sino representa un indicio de que estos humanos prehistóricos que utilizaron este fuego, ya tenían una muy avanzada estructura social y capacidad intelectual.
Las excavaciones en la Cueva de Qesem han estado en curso desde el 2000.
El equipo está dirigido por los profesores Avi Gopher y RanBarkai, de la Universidad de Tel Aviv.

La Dra. Ruth Shahack-Gross, del Centro Kimmel para la Ciencia Arqueológica del Instituto Weizmann ha participado en esta investigación arqueológica desde que comenzaron las excavaciones, y colecta muestras in situ para su posterior análisis en el laboratorio. Shahack-Gross, cuya especialidad es la identificación de materiales arqueológicos, identificó un grueso depósito de cenizas de madera en el centro de la cueva.
Gracias a la espectroscopia infrarroja, ella y sus colegas fueron capaces de encontrar entre las cenizas trozos de hueso y de suelo que habían sido calentados a temperaturas muy altas.

Esta es una prueba concluyente de que la zona fue escenario de una gran chimenea.
Posteriormente, Shahack-Gross analizó la micromorfología de las cenizas. Para ello, extrajo un trozo cúbico de sedimento de la chimenea y lo endureció en el laboratorio.
Luegocortó rebanadas muy delgadas, tan delgadas que podían ser colocadas bajo un microscopio para observar la composición exacta de los materiales en el depósito y revelar cómo se formaron.
Con este método, ella fue capaz de distinguir un gran número de microextractos en las cenizas – evidencia de un fogón que fue utilizado repetidamente a través del tiempo.
Estos hallazgos fueron publicados en el Journal of ArchaeologicalScience.
Alrededor del área del fogón, así como en su interior, los arqueólogos encontraron una gran cantidad de herramientas de piedra (sílex) que fueron claramente utilizadas para cortar carne.

Por el contrario, las herramientas de sílex encontradas a pocos metros de distancia tenían una forma diferente, ya que fueron diseñadas para otras actividades.
También en los alrededores de la zona había un gran número de huesos de animales quemados – una prueba más del uso repetido del fuego para cocinar carne.
Shahack-Gross y sus colegas han demostrado que esta organización de diversas actividades «domésticas» en diferentes partes de la cueva corresponde a una organización del espacio – y por lo tanto indica la existencia de un tipo de orden social, típico de los humanos modernos.
Esto sugiere que la cueva era una especie de campamento base al cual los humanos prehistóricos volvieron una y otra vez.
«Estos resultados nos ayudan a fijar un punto de inflexión importante en el desarrollo de la cultura humana – aquel en el que el hombre comenzó a utilizar con regularidad el fuego, tanto para cocinar la carne y como punto focal – una especie de fogata – para reuniones sociales «, dice la Prof. Shahack-Gross. «También nos dicen algo acerca de los impresionantes niveles de desarrollo social y cognitivo de los seres humanos que vivieron hace unos 300,000 años”. Los investigadores creen que estos hallazgos, junto con otros, son signos de cambios sustanciales de la biología y el comportamiento humano que se iniciaron con la aparición en la región de las nuevas formas de cultura – y de hecho una nueva especie humana – hace unos 400,000 años.

Acceso a la cueva de Qesem, yacimiento cercano a Tel Aviv.
El hombre prehistórico ya empleaba el fuego de forma corriente tanto para cocinar como para calentarse hace 300.000 años.
La evidencia de esta práctica, propia de los humanos modernos, ha sido hallada en Israel, en la cueva de Qesem, por un grupo de expertos de la Universidad de Tel Aviv y del Instituto Weizmann, un descubrimiento publicado en el número de enero de la revista Journal of ArchaeologicalScience.
Se trata de la prueba más antigua que se conoce de este avance en el desarrollo de la especie, que da a entender que, antes de lo esperado, ya existían humanos prehistóricos “sedentarios, con una estructura social muy avanzada y gran capacidad intelectual”, en palabras de Ruth Shahack-Gross, una de las investigadoras que han redactado el artículo.
Hasta hoy se entendía que nuestros antepasados, en este punto de la historia, aún comían alimentos crudos.
El trabajo que ahora ve la luz es el resultado de unas excavaciones iniciadas en el año 2000.
Los científicos han descubierto en el centro de la cueva un gran depósito de ceniza de madera mezclada con trozos de tierra quemada y de huesos, memoria sólida de una especie de barbacoa paleolítica.
Tras un intenso análisis de laboratorio se ha descubierto que estos materiales se calentaron en repetidas ocasiones, a altas temperaturas, en este hoyo de unos dos metros de diámetro.
Muy cerca de ese “gran hogar” se ha encontrado una gran cantidad de herramientas de piedra que fueron utilizadas “claramente” por los primeros humanos para cortar carne, identificada por los primeros análisis como de ciervo y de caballo.
Unos metros más lejos del fuego se han localizado también otros utensilios de sílex, empleados para diversas actividades domésticas, que ahondan en la idea de una vida de grupo organizada.

La apariencia física de la cueva de Qesem –a unos 12 kilómetros al este de Tel Aviv, en el centro de Israel- también apunta además a que sus pobladores tenían pleno conocimiento del espacio en el que se movían y se encargaron de organizarlo para vivir mejor, ya que su interior está dividido en varias áreas, con un sentido muy similar al de las viviendas actuales, explica el artículo.
El fuego tendría un papel central, por lo que además de usarse para cocinar se entiende que era el punto de reunión de sus habitantes, otra señal de progreso de hace 300.000 años.
Las herramientas y los restos de un antiguo fuego indican que el lugar fue utilizado por los primeros seres humanos como una especie de campamento base, de los que apenas hay pruebas en todo el mundo.
Por eso “estos hallazgos nos ayudan a fijar un punto de inflexión importante en el desarrollo de la cultura humana, cuando el hombre comenzó a utilizar con regularidad el fuego tanto para la carne como para punto de encuentro social”, añade la doctora Shahack-Gross.

Los vecinos de la cueva, abunda, eran capaces de planificar a largo plazo, recolectando leña con el fin de mantener el fuego encendido, y sabían del valor de trabajar en comunidad.
Hasta ahora, se entendía que los cambios sustanciales en el comportamiento humano por el uso regular del fuego databan de unos 400.000 años atrás, pero no había prueban tangibles de ello.
La Universidad de Colorado, recuerdan sus colegas de Tel Aviv, publicó el pasado año un estudio al respecto, al que ellos han dado base.
El empleo del fuego se calcula muy anterior, aunque fuese de forma no controlada ni estable.

Anteriores descubrimientos realizados en la cueva de Wonderwerk (Sudáfrica) sugirieren que se conoce desde al menos hace un millón de años.
Las investigaciones tradicionales -apuntan los otros dos líderes de las excavaciones, los profesores Avi Gopher y RanBarkai-, han demostrado que los homo sapiens modernos evolucionaron precisamente en África hace unos 200.000 años, por lo que los habitantes del poblado israelí pertenecían a una especie humana anterior.
¿Homo Sapiens en Israel hace 400.000 años? Un nuevo enfoque sobre el origen de la especie
TheJerusalem Post ha publicado una noticia sorprendente que aparece en American Journal of PhysicalAnthropology, y que en caso de confirmarse, va a dar lugar a numerosos debates en torno al orígen de la especie Homo Sapiens, o de los flujos migratorios sucedidos en la prehistoria, así como las dataciones de los mismos.
Según los autores del descubrimiento los restos hallados en Israel pertenecen a Homo Sapiens y tienen una antigüedad de 400.000 años.
Ocho dientes humanos que se remontan hace 400.000 años atrás fueron descubiertos en la cueva prehistórica de Qesem cerca de RoshHaayin, en Israel.

El hallazgo fue realizado por investigadores de la Universidad de Tel Aviv y simbolizan la «evidencia más antigua del mundo del hombre moderno (Homo sapiens) en Israel”.
Hasta ahora, los restos de los seres humanos encontrados se remontan hace sólo 200.000 años en África, y el enfoque se ha centrado en que el hombre moderno se originó en ese continente.
La cueva fue descubierta en 2000 por el Profesor Avi Gopher y RanBarkai del Instituto de Arqueología de TAU.
Más tarde, el Profesor Israel Hershkowitz del Departamento de Anatomía y Antropología de la facultad de medicina de la Universidad de Tel-Aviv y un equipo internacional de científicos realizaron un análisis morfológico de los dientes encontrados en la cueva.

Los dientes son muy similares a los del hombre moderno, además fueron muy similares a las pruebas del hombre moderno que data de alrededor de 100.000 años atrás, que fueron descubiertas en la Cueva Skhul en el Monte Carmelo y la cueva Qafzeh en la Baja Galilea, cerca de Nazaret.
La cueva Qesem con fecha entre 400.000 y 200.000 años atrás, y los arqueólogos que trabajan allí creen que los resultados indican cambios significativos en el comportamiento del hombre antiguo.
Este período de tiempo fue crucial en la historia de la humanidad desde una perspectiva cultural y biológica, y el hecho de que los dientes del hombre moderno fueron descubiertos indica que estos cambios son, aparentemente relacionados con los cambios evolutivos que tienen lugar en ese momento.
Según los investigadores, los descubrimientos realizados en la cueva Qesem pueden cambiar la percepción de que el hombre moderno se originó en el continente de África.

La cueva Qesem fue descubierto en 2000 y ha sido objeto de intenso estudio desde entonces.
Los científicos israelíes dijeron que los restos encontrados en la cueva sugieren la elaboración sistemática de la láminas de sílex, el uso habitual de fuego, la evidencia de la caza, el corte y la distribución de la carne de los animales y la extracción de materias primas para producir herramientas de piedra.
«Un conjunto diversificado de las hojas de sílex fue fabricado y utilizado», escribieron los científicos de Tel Aviv, que describe las herramientas que se encuentran en la cueva.
Los exploradores dijeron que seguían investigando la cueva y sus contenidos, con la esperanza de hacer más descubrimientos que arrojen más luz sobre la evolución humana.»
El profesor Paul Mellars ha dicho tras conocer la noticia que es prematuro decir que los dientes pertenecen a Homo Sapiens, que hay que esperar un poco más.
Hasta aquí la noticia, en mi opinión, hay que ser cauto con esta noticia, ya que se puede tratar de un intento de aprovechar «el tirón» de las noticias que han aparecido los últimos días en relación a los genomas de neandertal y denisova, y atribuirse el «honor» de ser el lugar más antiguo con restos de Homo Sapiens, ahora que está sobre la mesa la discusión del origen de la especie, reforzada hace poco con los restos de sapiens hallados en Asia con unos 100.000 años de antigüedad.
El 9 de enero de 2011 Bermúdez de Castro exponía sus dudas sobre estas conclusiones, de la siguiente forma:
En primer lugar, y como todo el mundo conoce, cada datación radiométrica es un dato numérico, que va acompañado de su correspondiente margen de error.
Aunque ese margen no se ofrece en el artículo, los autores afirman que los dientes (hallados en capas distintas) podrían tener entre 420.000 y 200.000 años de antigüedad; es decir, que la horquilla de edades se solapa con las ya obtenidas para el origen de Homo sapiens.

En segundo lugar, los autores ofrecen tres hipótesis equiprobables para interpretar sus hallazgos.
Pero se quedan con la que puede ofrecer más notoriedad y descartan la que, en mi opinión, resulta más creíble a juzgar por la excelentes imágenes de los ejemplares.
Los dientes son muy similares (si no idénticos) a los de los neandertales, una especie que vivió durante miles de años en buena parte de Eurasia, incluido Oriente Próximo.
Su definitiva desaparición, hace unos 30.000 años, coincide con el avance demográfico incontenible de nuestra especie.
Ocho dientes no pueden ser un argumento suficiente para demoler una hipótesis avalada por docenas de trabajos realizados en el ámbito de la paleoantropología y de la genética.

En pocas palabras hace de larga data que estamos gastando el planeta.

2 comentarios en “Hace cientos de miles de años

  • el 12 diciembre 2014 a las 10:17
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    que barabaridad, a parte de la cueva descubrieron a al cheff mas antiguo del mundo solo hay que saber si estaba entre los huesos encontrados…pero la otra cosa que pudo pasar es que no hayan podido controlar el fuego en este caso la comida se les quemo..

  • el 12 diciembre 2014 a las 15:31
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    Juanes, muy buena tu ocurrencia, buen chiste. Ya lo festejé. Ahora pensá un poco en serio y a ver que otro chiste te sale, pero pensando en serio. Gracias

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