El espionaje y la tecnología de la guerra fría

Se cumple un año del arresto de Meng Wanzhou, hija del fundador Huawei y vicepresidenta del gigante asiático.

Ren Zhengfei director de Huawei y su hija Meng Wanzhou

Ella aún se encuentra prisionera en Canadá con amenaza de ser deportada a los EEUU, donde la esperaría una serie de interminables juicios. Aunque el arresto de Meng luce como un misil arbitrario que busca doblegar a su padre, el magnate Ren Zhengfei no quita a su empresa del centro de la guerra comercial.

Muy a pesar, de la mortal estocada que le infiriera el gobierno de Trump a Huawei con el pedido de captura y deportación de la ejecutiva de la multinacional e hija del dueño, el magnate chino no cede posiciones y su imperio tecnológico sigue emergiendo entre sus competidores occidentales.

Las luces rojas nuevamente se encendieron en el occidente tras el reciente anuncio de Huawei sobre su nuevo modelo Mate 30 Pro. Se trata de un fantástico teléfono celular de última generación, que incluye un estudio fotográfico que incorpora cuatro cámaras con Inteligencia Artificial y además un sistema operativo y navegador propio.

Esto significa qué los usuarios Huawei, se independizarían totalmente de las amenazas de bloqueos de actualizaciones hechas por el gobierno estadounidense. Al incorporar la tienda Huawei reemplazando a PlayStore, el usuario en un principio tendrá alguna dificultad para descargar determinadas aplicaciones de redes sociales, sin embargo los chinos han demostrado a lo largo de la historia que no dan puntada sin hilo.

Cuando las reglas de juego se transforma en una herramienta con otros fines

El concepto acuñado luego de la segunda guerra mundial de Guerra Fría (lucha entre naciones que no llega al enfrentamiento armado, aunque puede dar lugar a actos violentos), sigue intacto en la actualidad. No hace falta que nos angustiemos al observar que el mundo no es lo políticamente correcto que pensamos.

Mientras las izquierdas y derechas libran batallas por debajo de la mesa, sobre la misma mesa la diplomacia de ambas ideologías libran otras batallas más productivas para sus corporaciones. Por ejemplo;

La preferencia de los consumidores por SUS PRODUCTOS (mano de obra de origen, márgenes corporativos de origen, impuestos de cada gobierno de origen, etc.) Todo eso, es lo que termina pagando un consumidor.

Esto significa qué si muchos consumidores estadounidenses, adquirieran teléfonos armados en china, estarían paralizando sus propias industrias locales de celulares, mandando la gente a la calle y condenando a la recesión de ese sector comercial. No obstante, también hay que señalar, que parte del empresario élite estadounidense de ese sector, como iPhone – Apple, fábrica sus propios equipos en China y luego los exporta a EEUU. Esto significa qué el estadounidense, cuando compra un iPhone, está adquiriendo sin lugar a dudas un producto que perjudica la economía de su propio país.

Esto es lo que trata de impedir el presidente Trump. Sin embargo dentro del juego legal del libre comercio, no se debe prohibir la libertad de vender y comprar.

Si algo es ilegal, se quita del mercado y listo. ¿Que se hace en los casos de que un producto sea legal y se contraponga con los intereses de tu país?

El video muestra los PORQUÉS iPhone no dejaría de armar en China y perdería muchísimo de lo contrario.

Los consumidores son los verdaderos escudos entre las despiadadas luchas de naciones

Cuando hablamos de consumidores, se nos viene a la mente la última persona que compra un producto ya sea por Internet con envío desde un depósito, o en la góndola del supermercado, o desde el salón de ventas o en el mostrador de un comercio.

Y esto no es 100% así. Pues para que el producto esté en el depósito, en la góndola, vitrina, etc. ha sido comprado antes.

Ese intermediario que ya compró, luego se transforma en el vendedor del mercado responsable de llevar el producto a los lugares más accesibles para los compradores. Por ello existen compradores mayoristas (grandes depósitos o grandes superficies), que les venden a su vez a compradores minoristas (negocio local, supermercados, tienda, almacén, pequeños negocios de barrio), que les venden a su vez a los compradores finales.

Sin embargo toda esa cadena de distribución de las corporaciones, están al servicio del consumo. Todos son consumidores en sus roles comerciales o como personas físicas. En esta cadena de distribución de consumo, obviamente el consumidor final es el principal trofeo del juego, pues son quienes terminan pagando todos los costos y márgenes de ganancia del producto.

Y el cambio más importante, se produce allí, con las nuevas decisiones de compras que hace el consumidor final, recordando que en el 99% de las compras que hacemos personales o para el propio abastecimiento, las hacemos como consumidores finales, en cualquier lugar de la cadena de consumo que estemos.

La piqueta fatal del progreso ha renovado algunos protagonistas y escenarios de la guerra fría. La modernidad pone jugadores en cada lado del tablero con mayor tecnología a sus servicios, para librar cada batalla.

También se hacen más acertados los planes de los contenedores, ya que poseen estrategias de marketing sumamente elaboradas, capaces de acortar todas las distancias y llegar de forma eficiente a todo los consumidores por igual, aunque éstos consumidores, se encuentren gobernados por naciones enemigas. Esto no ocurría en el comienzo de la guerra fría.

El patriotismo muere cuando el consumidor exige “calidad, confort y precio”

Tan solo un par de décadas atrás, lo único que marcaba la calidad de un producto, era el precio del mismo. ¡Que sencillo que era entonces! Nadie chistaba, la marca más cara era la reina ya que se consideraba la de mayor calidad y confort. La calidad y el confort era el lujo para cierta élite de la sociedad.

Ese mercado lo disputaban pocas empresas, con la comodidad del reinado de marcas. Hasta que un día aparece China en el mercado mundial. Y ya nada fue igual.

El gigante asiático es un nuevo jugador con el mismo fin de comercio que los anteriores, pero con una mirada mas ancha sobre la definición de calidad y confort, ahora le sumaron precios accesibles. Sus grandes escalas de fabricación, sus atinadas logísticas de cargas, distribución y sus ventajas en precios arancelarios, lograron mejorar los precios finales de sus productos, ofreciendo una relación calidad-precio más apetecible que las marcas de élite.

Por otro lado, la industria china también ha logrado evolucionar en el terreno del marketing, afinando su puntería en la preferencia de la gente.

En el sistema de libre mercado, son los vendedores y compradores los que eligen que es lo mejor para ellos

¿Qué es lo mejor mejor para ellos? Depende para quién. El vendedor te dirá que la mejor marca de producto, es aquella que él vende mejor. Y el consumidor final (si no tuvo problemas con el producto que está usando), dirá que la mejor marca es la del producto que usa en la actualidad, así tenga un producto de origen alemán o chino.

Quizás ese sea el ‘talón de Aquiles’ de todo sistema que promueva la libre empresa.

No tener en cuenta que el vendedor-comprador hoy es el que tiene en la mano el destino de las marcas y que además, está mucho más informado que antes en la toma de decisiones.

El vendedor-comprador promedio, ya no mira a China mala y comunista, tampoco miran a EEUU o Alemania como imperios del mal. ¡Eso ya fue!, dijeran los chicos.

Solo existen en todas partes del mundo personas que venden y personas que compran y a través de sus rentabilidades, crean riquezas para las corporaciones de cada país. Ellos (los vendedores y compradores), son los que contribuyen poniendo a disposición sus tarjetas de créditos y cuentas bancarias, para aumentar el tamaño de los imperios comerciales:

LAS GRANDES CORPORACIONES INTERNACIONALES

Hoy el vendedor y comprador (CONSUMIDOR), es la principal riqueza que está en permanente disputa entre las naciones. En cada lugar, en cada extremo del mundo, conviven los clientes de las corporaciones en sus roles de comprar o de vender, los cuales no tienen en cuenta a la hora de ejercer sus roles en sus mercados, elementos como creencias religiosas ni filosóficas y menos banderas políticas.

Relatamos esto de una manera cruda, para que se noten las diferencias de como se pensaba antes y en la actualidad. Por ejemplo; antes, un estadounidense, podría tener una pistola alemana Parabellum (Luger) o la rusa TT-30 como trofeo o colección.

Sin embargo a ninguno se le podría ocurrir ir a un polígono de tiro con sus amigos y ponerla a competir con sus Colt 45 M1911 A1.

Porque el valor que primaba sin discusión, era su nacionalismo. Aquel que hiciera lo contrario, seguro que sería mal visto entre sus pares. En aquella época, la mejor arma que se fabricaba, era la de su país. Hoy las cosas son un poco diferentes en esos temas de valores.

Sin embargo, para los valores de las corporaciones, cada consumidor es un tesoro muy preciado y nadie tiene el derecho de cuestionar sobre la forma que cada contrincante corporativo juega, para obtener ese consumidor como cliente.

Después de todo, gracias a la modernidad, hoy se accede a la información al instante donde priman las características, modo de uso, calidad, precio, proveedor, etc.;

¿quién va a criticar aquel cliente que esté informado sobre cual proveedor puede darle más y mejores beneficios?

En los años 70’, jamá podrías acceder a esa información. En esa época te enterabas por lo que decían solo los medios de información y la publicidad de marcas. La competencia solía en aquellos días, pagar a la prensa incluso para hacer mala publicidad sobre sus competidores. “Tenemos aquí dos jabones de terceras marcas, vamos a ver como lava el nuestro. No busque precios, busque calidad”. Este tipo de anuncios eran muy comunes en aquellos días. Una marca mas cara, podía demostrar solo con el precio que la competencia era de menor calidad. Actualmente se usa menos ese tipo de mensaje.

Estrategias más selectivas con armas a la medida son diseñadas, para apoderarse de las ‘torres’ comerciales enemigas y quitar del medio a jugadores de la partida

Si hablamos de mercado, nos referimos al lugar donde se intercambian bienes y servicios. Hoy los mercados son internacionales donde las corporaciones tienen sus redes en todos los países del mundo.

¿A quién le sirve apretar un botón del otro lado del mundo y borrar un mercado que le está comprando? Las guerrillas siguen siendo necesarias solo para acceder a determinadas riquezas ‘cada vez mas escasas’ y más difíciles de expropiar en el mundo.

Sin embargo la riqueza más importante, siguen siendo los consumidores en sus mercados locales. Y mejor aún, los infinitos consumidores de otros países que pagan valor agregado (la manufactura, los salarios, los margenes empresariales y los impuestos del país de origen de cada producto). Esto significa que ninguna nación inteligente, apretará el botón del otro lado del mapa con el fin de detonar un arma. Pues eso sería pegarse un tiro en el pie de sus propias corporaciones, porque pondrían en riesgo la capacidad de compra de los consumidores de sus productos en ese mercado.

Volviendo al tema de la ejecutiva de cuentas Huawei, Meng Wanzhou. Ella es solamente la hija del rey del imperio tecnológico que tuvo la osadía de despeinar a los dueños de los mercados estadounidenses y europeos con su capacidad de ventas.

Recordemos que Huawei desarrolló entre otras cosas la revolucionaria formula 5G, la famosa INTERNET DE LAS COSAS con lo cual se controla entre otras cosas los electrodomésticos y los vehículos inteligentes.

China era considerada como una mano de obra barata, cuyo fin era solo ensamblar productos a las grandes marcas y proveer la logística de distribución.

La jugada de China

Pero China hoy dispone del tablero y de las fichas. Y su irreverencia se transformó en un grano muy molesto para cierta parte del mundo. Otros importantes países como Rusia, el Reino Unido, Alemania y otros países africanos y sudamericanos (Uruguay), fueron los primeros en incorporar ‘la Internet de las cosas’ 5G de China.

Mientras EEUU echaba chispas y espuma amenazando a todos los que acordaban con China con el cuco de la invasión de privacidad. De la invasión de privacidad, se pasó a la seguridad nacional. Como si Facebook y otras redes sociales ya no lo hubieran hecho siempre, inclusive embarrando elecciones en varios países por tal o cual candidato.

Esto fue reconocido en el reciente 2018. en el juicio en Inglaterra a los responsables de Cambridge Analytica. Fue el momento más duro que tuvo que afrontar los ejecutivos de Facebook.

Sin embargo no puedes acusar a Facebook por invadir tu privacidad, ya que Mark Zuckerberg, su director, ha explicado al detalle ese problema cientos de veces; es el usuario el que comparte los datos de su perfil y es el usuario el responsable de su privacidad si lo hace público.

Toda la información, imágenes, videos, etc. que se publiquen en Facebook, y se hagan públicas, Internet tendrá libre acceso a ellas. Si un usuario luego es bombardeado con información acorde a lo que muestra su perfil sobre ideología y preferencias;

¡No hay manipuleo! ¡esa persona pide que la orienten dentro de sus preferencias ideológicas y comerciales!

¿Porque ha de molestarse?. No se conoce que hayan amonestado a Facebook en los EEUU. Sin embargo Facebook tuvo que eliminar millones de contenidos basura limpiando los perfiles y manteniendo bajo apercibimiento sus privacidades de los usuarios de países como Alemania, Italia, Israel, Francia, Hong Kong, entre otros, debido a las denuncias de los usuarios sobre violación de privacidad. Más claro, echale agua.

Meng Wanzhou y el rehén de la guerra fría

Mientras la corporación asiática lograba imponer sus productos de telefonía en el mapa mundial, superando tecnológicamente y en precio a todos sus competidores, Meng Wanzhou se dedicaba a crear los acuerdos comerciales alrededor del mundo de 5G. Tarea ardua y riesgosa, ya que a parte de ocupar un lugar importante en la compañía de su padre, es reconocida en el sector de la tecnología como una hábil ejecutiva a parte de figurar entre las mujeres mas adineradas del mundo ya que su fortuna se estima en US$3.200 millones.

Cuando el conflicto comercial de Huawei estalla en EEUU y las causales pasan a caratularse de seguridad nacional, Meng Wanzhou desembarca con la tecnología 5G en Canadá.

Allí es arrestada por las autoridades, bajo pedido de captura internacional de EEUU (si estuviera en China nadie estaría hablando de nada). Se la acusa de vender tecnología a enemigos de EEUU, que pondrían en peligro la seguridad nacional.

Y también es acusada de espionaje y estafa, pues ya que no se le puede comprobar nada a Huawei, la sospecha es de armar una empresa paralela con la cual supuestamente le habría vendido a Irán tecnología de Huawei que comprometería a EEUU.

Estos paquetes ‘a la carta’ y grises de la justicia, ponen en jaque a las propias justicias de otros países, ya que Canadá, aunque es un país hermano estadounidense, lleva mas de un años estudiando si en verdad no corren riesgos los derechos de Meng Wanzhou si la deportan a EEUU.

Pasa todo esto, mientras EEUU sigue negociando con el padre Meng Wanzhou el asunto de la 5G y la INTERNET DE LAS COSAS.

¿Cómo se llama eso?

Bueno veamos. Existe una guerra comercial donde antiguamente esos tipos de conflictos se llegaba hasta las armas. Las guerras eran eso, diferencias económicas sobre riquezas de territorios que no se solucionaban en las negociaciones entre personas mandatarias. El país o nación con mayor capacidad armamentista, era que siempre ganaba el conflicto y se quedaba con todo.

Lo cierto es que hoy nadie piensa que sea una buena idea lo de ejecutar una invasión de drones contra naciones tan voluminosas. Entre otras razones se encuentran las de las cifra millonaria que eso implicaría y por las lesiones económicas colaterales y corporativas que traería, si esta guerra comercial pasara a las armas.

Los mejores caminos, los más humanos y los que se recomiendan en estos casos es el entendimiento y la persuasión. Y para que estas cosas de la diplomacia tengan efectos positivos, es necesario convencer a la otra parte que desista y se aparte, que no de mas batalla.

Sin embargo a pesar del uso inteligente del lawfare (guerra jurídica), el cual es el arma más letal en estos días para quitar a cualquier adversario de su torre de mando, Ren Zhengfei muestra ser un hueso duro de roer.

Ya que es fácil darse cuenta que su hija estaría sana y salva en su casa si él decidiera retirar su empresa del mercado.

Aunque esta historia pueda tener otros desenlaces en el correr del tiempo, como decía en el comienzo, la cultura oriental, con su paciencia, disciplina y persistencia, ha demostrado a lo largo de la historia que no improvisan, no dan puntada sin hilo.

Y por ello, son de temer.

Un comentario en “El espionaje y la tecnología de la guerra fría

  • el 9 diciembre 2019 a las 10:52
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    hay algo que no me doy cuenta a ver si alguien lo sabe, vos decis ahi que Estados Unidos hace bien en defender la suya y China también , Xque son nacionalistas y defienden sus empresas y el trabajo de su gente……….vamos bien? todos los paises fabrican cosas para consumo interno vos decis que se equivocan cuando permiten entrar productos chinos que compiten con las empresas locales? pero los importadores ganan, los bancos tambien, las casas de electrodomesticos tambien………no entiendo porque los que pierden parece q serían muy pocos

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