Inglaterra deja la UE

Por LOrenzo Olivera

La salida del Reino Unido de la Unión Europea ya es un camino sin retorno, y mientras la primera ministra Theresa May pide unidad, se sabe que hay mucho que negociar, se espera un arduo trabajo, mientras lentamente se muere el sueño de Churchill que aspiraba a la fuerza de los “Estados Unidos de Europa” con el motor del Reino Unido.

El Reino Unido inició formalmente ayer su salida de la Unión Europea –que será antecedida por dos años de intensas negociaciones–, al hacer lugar a la voluntad popular reflejada en el referéndum realizado en junio del año pasado.

En ese sentido, el mensaje de la primera ministra británica, Theresa May, fue muy claro al indicar que el camino es irreversible.

No obstante, May reclamó unidad a su pueblo. “Ha llegado el momento de unirnos y trabajar juntos para lograr el mejor acuerdo posible”, afirmó en un discurso en el Parlamento, minutos después de que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, recibiera en Bruselas la carta británica que notifica la salida (ver recuadro inferior).
“Es un momento histórico que no tiene vuelta atrás”, sentenció May. “No hay razones para pretender que este es un día feliz, ni en Bruselas ni en Londres”, le respondió casi de inmediato Tusk, al advertir que los 27 países restantes se mantendrán “unidos también en el futuro, durante las difíciles negociaciones”. Distintos líderes mundiales también mostraron cierta inquietud por la salida del Reino Unido. (Ver recuadro inferior).

Al término de dos años de negociaciones, la UE habrá perdido a un miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear, y habrá ganado, a su pesar, un ejemplo que otros sentirán la tentación de seguir. A su vez, el Reino Unido podría quedarse sin Escocia e Irlanda del Norte si el descontento de ambas con el brexit acaba en independencia.
El referéndum del 23 de junio de 2016 (52% contra 48% a favor del brexit) dejó heridas por cicatrizar en la sociedad británica, y ayer coincidieron muestras de alegría y de auténtico pesar.
Nigel Farage, antiguo líder del partido antieuropeo UKIP, estimó que la muerte de la UE está cerca: “Nosotros nos vamos primero”.
Ante el Parlamento británico, una pequeña manifestación protestaba contra el brexit. “El ‘Titanic’ navega hacia aguas brexit. Será un viaje tranquilo, sin obstáculos”, bromeó uno de sus organizadores, Graham Fawcett. La misma polarización de opiniones también se trasladó a los medios. Mientras el Daily Mail hablaba de “¡Libertad!”, The Guardian advirtió sobre un “salto a lo desconocido”.
Negociaciones
Los mandatarios europeos tienen previsto establecer sus grandes líneas de negociación el 29 de abril en una cumbre en Bruselas, a partir de una propuesta de Tusk.
Pero las negociaciones propiamente dichas empezarán a finales de mayo o principios de junio y el primer cara a cara entre May y los líderes de los 27 será el 22 de junio. May pretende una ruptura neta y renunciará al mercado único para controlar la inmigración, lo que generó preocupación en la banca y el sector automotriz, dependientes de sus negocios en la UE. Pero el inicio de las conversaciones estará pautado por la factura que pagará el Reino Unido. Se estima que los compromisos presupuestarios adquiridos por Londres ascienden a unos € 60.000 millones, equivsalentes a unos US$ 64.000 millones.
Un acuerdo de libre comercio “audaz y ambicioso”
La primera ministra británica, Theresa May, instó a la Unión Europea a “trabajar duro” para alcanzar un acuerdo comercial “audaz y ambicioso”, en la carta que dirigió a Bruselas para notificar de manera formal la salida británica. En la misiva, May reclama a la UE que en los dos años de negociaciones se fijen tanto los términos de la separación como los de la nueva relación, pero sus socios europeos ya advirtieron que el acuerdo comercial tendrá que esperar. “En términos de seguridad, un fracaso en alcanzar un acuerdo significaría que nuestra lucha contra el crimen y el terrorismo se vería debilitada”, advirtió May en la carta que supone el principio del fin de 44 años de relación. “En ese escenario, tanto el Reino Unido como la Unión Europea se adaptarían a los cambios, pero no es el desenlance al que ninguna de las partes debería aspirar. En consecuencia, tenemos que trabajar duro para evitar ese resultado”, escribió. Al mismo tiempo, “creemos que es necesario acordar los términos de nuestra futura alianza junto a los de la retirada de la UE”, escribió May. “Proponemos un acuerdo de libre comercio audaz y ambicioso”, precisó.

Llegó el “Brexit”: Londres da inicio a ruptura irreversible con la UE
La primera ministra británica Theresa May pidió a unidad a su pueblo al iniciar una salida de la UE que calificó de irreversible, y que pondrá a prueba la resistencia de las costuras europeas y británicas.
“Ha llegado el momento de unirnos y trabajar juntos para lograr el mejor acuerdo posible”, afirmó en un discurso en el parlamento, minutos después de que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, recibiese en Bruselas la carta británica que notifica formalmente la salida.
“Es un momento histórico que no tiene vuelta atrás”, sentenció May. “Haremos nuestras propias leyes y tomaremos nuestras decisiones”.
“No hay razones para pretender que este es un día feliz, ni en Bruselas ni en Londres”, le respondió casi de inmediato Tusk.
Al término de dos años de negociaciones, la UE habrá perdido a un miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear, y habrá ganado, a su pesar, un ejemplo que otros sentirán la tentación de seguir. A su vez, el Reino Unido podría quedarse sin Escocia e Irlanda del Norte si el descontento de ambas con el Brexit acaba en independencia.
La primera ministra precisó que la regularización de la situación de los tres millones de europeos residentes en el Reino Unido será “una prioridad” en las negociaciones.
En la carta que envió a Tusk, May invocó el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, cláusula de la salida, la primera de un Estado en 60 años de historia de la UE, y tendió la mano a los europeos: “queremos seguir siendo socios comprometidos y aliados de nuestros amigos del continente”.
May presidió temprano una reunión extraordinaria del gobierno, y se dirigía al Parlamento en el justo momento en que Bruselas recibió la carta.

Una factura millonaria como despedida
Los mandatarios europeos tienen previsto establecer sus grandes líneas de negociación el próximo 29 de abril en una cumbre en Bruselas, sobre la base de la propuesta que Tusk les presentará antes del viernes.
Las negociaciones propiamente dichas empezarán a finales de mayo, principios de junio, y el primer cara a cara entre May y los líderes de los 27 será el 22 de junio.
May quiere una ruptura neta y renunciará al mercado único para poder controlar la inmigración, lo que ha despertado preocupación en sectores estratégicos como la banca y los constructores de automóviles, muy dependientes de sus negocios en la UE.
En cambio, el principal negociador europeo, Michel Barnier, pretende que los tres millones de ciudadanos europeos en Reino Unido conserven sus derechos.
Sin embargo, la cuestión que protagonizará el inicio de las conversaciones será la factura a pagar por el Reino Unido. Aunque todavía no hay cifra oficial, se estima que los compromisos presupuestarios adquiridos por Londres ascienden a hasta 60.000 millones de euros (64.000 millones de dólares).
El ministro de Finanzas, Philip Hammond, admitió a la BBC que habrá que pagar -“no se puede tener todo”-, pero discrepó del montante, atribuyéndolo a una estrategia: “después de todo, esto es una negociación”.
‘¡Libertad!’
Este miércoles, las portadas de los medios antieuropeos tenían un tono eufórico. El Daily Mail hablaba de “¡Libertad!”, y The Sun ilustraba la suya con una gran foto de los acantilados de Dover, la muralla física que protege al país de las invasiones europeas. En el otro extremo ideológico, The Guardian advertía de un “salto a lo desconocido”.
El referéndum del 23 de junio de 2016 (52% a 48% a favor del Brexit) dejó heridas por cicatrizar en la sociedad británica, y este miércoles coincidirán manifestaciones de protesta y muestras de alegría y alivio.
“Estoy contenta. Creo que podemos defendernos perfectamente solos. ¿Qué hacen por nosotros? Nada”, explicó Christine Garrett, de 66 años, una jubilada del barrio londinense de Bethnal Green.
“Estoy contenta porque estoy harta de inmigrantes, eso es todo lo que tengo que decir”, sentenció Irene, de 63 años, mientras Julia Rogers, de 38, estimaba que se avecina “un desastre”.
El ingreso británico en la UE se produjo en 1973 tras dos negativas del presidente francés Charles de Gaulle, que estaba convencido de que los británicos eran unos europeos reticentes que iban a actuar como caballo de Troya de Washington.
El Reino Unido prosperó económicamente como miembro, moldeó el bloque y le arrancó concesiones: se le permitió quedarse al margen del euro y del espacio Schengen, obtuvo la creación del mercado único, la ampliación del bloque a los países del Este y que se le reembolsara dinero del presupuesto agrícola, al famoso grito de Margaret Thatcher “quiero que me devuelvan mi dinero”.

Se muere el sueño de Churchill
Todo ello no bastó para acabar con la percepción, entre parte de la prensa y el público, de que Bruselas era un nido de burócratas empeñados en subyugar a las instituciones británicas con regulaciones caprichosas, como el tamaño de las bananas, un bulo difundido por el actual ministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, cuando era corresponsal del Daily Telegraph en la capital belga.
Los jóvenes, las mujeres, Londres, Irlanda del Norte y Escocia votaron a favor de seguir en la UE, pero los ancianos, los hombres en general y el resto de Inglaterra y Gales, acabaron sacando al Reino Unido de la UE contra todo pronóstico, iniciando una ola que acabaría recorriendo el Atlántico y propiciando la elección de Donald Trump.
“Crees conocer el sentimiento que reina en el resto del país, pero luego… Es una pena”, lamentó Lauren Papendorf, una londinense de 26 años que sólo ha conocido a su país dentro de la UE.
Como muchos sondeos y analistas, Papendorf no vio venir el Brexit y el fin del sueño de Winston Churchill, el primero en formular, en 1946, el anhelo de “unos Estados Unidos de Europa”. Si llegan algún día, lo harán sin su país.

Escocia e Irlanda del Norte en el foco del brexit

May enfrenta las intenciones independentistas de uno y la posible pérdida de autonomía del otro
El gobierno británico dio este lunes unas semanas más de plazo para que unionistas y republicanos norirlandeses negocien un acuerdo de gobierno, evitando así, en el último minuto, suspender la autonomía en la región. Entretanto, la primera ministra británica Theresa May viajó a Escocia para reunirse con la jefa del gobierno regional, Nicola Sturgeon. El Parlamento escocés solicitará el martes oficialmente un nuevo referéndum de independencia, algo que May intenta evitar o, al menos, aplazarlo hasta después del Brexit, en unos dos años.
Todo esto se da en un contexto en el que la primera ministra británica dará inicio el miércoles a la ruptura del Reino Unido con la Unión Europea (UE), cuando envie una carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la que invocará el Artículo 50 del Tratado de Lisboa.
En un discurso May describió la unión de Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales como “una fuerza imparable”. Su visita a Escocia tiene la pretensiosa intención de hacer a los escoceces olvidar o postergar su intención separatista a favor de concentrarse en el brexit. “Mi posición es muy simple y no ha cambiado”, dijo May en una entrevista con la agencia británica Press Association. “Y es que ahora no es el momento de hablar de un segundo referéndum de independencia, añadió”.

Sturgeon, que quiere el referéndum a fines de 2018 o principios de 2019, insistió, tras el encuentro, en que “los escoceses pueden tomar una decisión bien fundamentada sobre su futuro” en ese plazo, en declaraciones a Sky News.
Una vez que el Parlamento escocés apruebe la demanda del referéndum, el británico, donde los conservadores de May tienen mayoría absoluta, deberá pronunciarse.

Irlanda del Norte
En el caso de Irlanda del Norte, la suspensión de su autonomía hubiera creado una distracción adicional al gobierno.
Hay “unas pocas semanas más para resolver los problemas”, anunció en Belfast el secretario de Estado para Irlanda del Norte, James Brokenshire, justo cuando expiraba el plazo para la formación de un gobierno de unidad entre el DUP, unionista y probritánico, y el Sinn Féin católico y partidario de la reunificación con Irlanda.
“Tenemos un pequeño margen para resolver los asuntos pendientes” de acuerdo, que son “culturales e identitarios” añadió, refiriéndose a la demanda del Sinn Féin de dar estatuto oficial a la lengua irlandesa.

Pasadas las tres semanas desde las elecciones para formar gobierno, Londres afrontaba el dilema de suspender la autonomía y gobernar directamente la provincia, alargar el plazo de las negociaciones o convocar nuevas elecciones.
El Partido Democrático Unionista (DUP), partidario de seguir en el Reino Unido, ganó las elecciones regionales de principios de marzo con 28 escaños sobre 90, sólo un escaño por delante del Sinn Féin republicano, partidario de la unificación de la isla de Irlanda, que nunca había tenido tanto poder y quiere verlo reflejado.
En el conjunto de la Asamblea regional, los unionistas son por primera vez minoría, y los republicanos parecen dispuestos a explotar ese flanco, descontentos con la salida de la UE que significará el regreso de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, y el alejamiento de Dublín y la vieja aspiración de la reunificación.
Gobierno británico encarga los primeros pasaportes post-brexit
Los documentos tendrán validez a partir de 2019
El Gobierno del Reino Unido ha encargado la producción de un nuevo pasaporte nacional que entraría en vigor en 2019, cuando el país saldrá de la Unión Europea (UE), confirmó hoy un portavoz oficial.

La fuente explicó que el pasaporte británico “se rediseña de forma rutinaria cada cinco años para evitar falsificaciones”, y el contrato vigente caduca en 2019, por lo que se ha puesto en marcha el proceso para elaborar el próximo documento.
“Hemos lanzado el concurso ahora para asegurarnos de que haya tiempo suficiente de diseñar y producir los pasaportes a partir de 2019, cuando expira el actual contrato”, manifestó el portavoz, que precisó que el Gobierno invertirá en su elaboración 490 millones de libras (576 millones de euros).
La fuente dijo que “aún no se ha establecido” un calendario para que los británicos adopten el nuevo pasaporte una vez el Reino Unido haya salido de la UE, algo que se prevé que suceda el 29 de marzo de 2019.

Aunque el portavoz aseguró que todavía no se ha decidido el color del futuro documento, varios diputados conservadores han pedido ya que sea azul oscuro, como el que tenían los pasaportes británicos antes de que el país adoptara el color granate de la Unión Europea.
El diputado “tory” Andrew Rosindell dijo que el pasaporte comunitario ha sido “una fuente de humillación nacional”, y pidió que se restituya el azul oscuro como “clara declaración al mundo de que el Reino Unido ha regresado”.
Su correligionario Michael Fabricant expresó su esperanza de que, cuando toque renovar el pasaporte después del “brexit”, el próximo “sea azul marino”.
El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, declaró por su parte que “la verdadera fuente de humillación es un Gobierno que se preocupa del color del pasaporte mientras hay en marcha una crisis de atención social y de la sanidad pública”.
El líder liberaldemocrata, Tim Farron, dijo a su vez que “cambiar el color del pasaporte es otro gasto de la creciente lista del coste del ‘brexit”.

Las claves del inicio del brexit
Conozca los principales puntos de la carta que envió la primera ministra británica Theresa May para comenzar la salida de la UE
El Reino Unido activó el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que inicia el proceso negociador de dos años para ejecutar la salida del país de la Unión Europea (UE).
A continuación un resumen de los principales puntos de la misiva remitida por la primera ministra británica, Theresa May, al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, con la notificación formal de su voluntad de marcharse del bloque común:
1. “Deberíamos entablar un diálogo de manera constructiva y respetuosa, con un espíritu de sincera cooperación”.
En este punto se hace referencia a que el Reino Unido no persigue la pertenencia al mercado único. May indica que su país “comprende” y “respeta” la posición de la UE “de que las cuatro libertades del mercado único son indivisibles” y señala que los británicos entienden que “habrá consecuencias” para el Reino Unido al abandonar la UE. “Sabemos que perderemos influencia sobre las normativas que afectan la economía europea”, apunta.
2. “Deberíamos siempre anteponer a nuestros ciudadanos”.

En este segundo apartado, May reconoce la “obvia complejidad de las negociaciones” que el Reino Unido está a punto de acometer con Bruselas pero destaca que “en el corazón de las negociaciones” están los “intereses” de todos los ciudadanos.
“Hay, por ejemplo, muchos ciudadanos de los otros Estados miembros que viven en el Reino Unido, y ciudadanos británicos que viven en otros puntos de la UE, y deberíamos tener como objetivo llegar a un pronto acuerdo sobre sus derechos”, subraya May.
3. “Deberíamos trabajar con el objetivo de asegurar un acuerdo amplio”.
Aquí la primera ministra expresa la voluntad británica de llegar a una “alianza profunda y especial entre el Reino Unido y la UE”, que tenga en cuenta la “cooperación en materia económica y de seguridad”.
4. “Deberíamos trabajar juntos para minimizar las alteraciones y dar la máxima certeza posible”.
En este punto, May destaca que las personas y las empresas en ambos lados, en el Reino Unido y la Unión Europea, se beneficiarían de un periodo de implementación que permita un ajuste suave y ordenado a las nuevas disposiciones.
5. “En particular, debemos prestar atención a la relación única que el Reino Unido tiene con la República de Irlanda y a la importancia del proceso de paz en Irlanda del Norte”.
La primera ministra destaca en este principio que la República de Irlanda es “el único miembro de la UE con una frontera terrestre con el Reino Unido” y asegura que se quiere evitar un regreso a una frontera muy controlada entre los dos países a fin de mantener la zona de frontera abierta entre los dos.
También destaca la “importante responsabilidad” de su país para asegurar que “no se pone en peligro” el proceso de paz en Irlanda del Norte.
6. “Deberíamos comenzar negociaciones técnicas sobre áreas políticas tan pronto como sea posible, pero deberíamos dar prioridad a los desafíos más importantes”.
En este punto, el Reino Unido también propone un acuerdo de libre comercio “valiente y ambicioso” entre el Reino Unido y la Unión Europea.
7. “Deberíamos continuar trabajando juntos para avanzar y proteger nuestros valores europeos compartidos”.

May recalca dentro de este apartado que “ahora más que nunca, el mundo necesita los valores liberales y democráticos de Europa” y destaca la voluntad británica de desempeñar su papel “a fin de asegurar que Europa continúa siendo fuerte y próspera y capaz de liderar en el mundo, proyectando sus valores y defendiéndose de amenazas de seguridad”.
Líderes de UE renuevan su unión en Roma, a pesar del alejamiento del Reino Unido
Los 27 líderes del bloque rubricaron este sábado en Roma su compromiso con el proyecto europeo en una Declaración conjunta en la que afirman: “Europa es nuestro futuro común”.
“Después de Roma, la unión debe ser más que antes una unión con los mismos principios, una unión con soberanía externa, una unión con unidad política”, urgió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a los líderes reunidos en el imponente Capitolio de la Ciudad Eterna.
Uno tras otros, y entre aplausos, los mandatarios europeos y los líderes de las instituciones comunitarias rubricaron su declaración conjunta, en la misma sala decorada con frescos del siglo XVI, donde se firmó el tratado constitutivo el 25 de marzo de 1957.
“Hay firmas que perduran”, afirmó el presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, antes de plasmar su nombres en este documento con la misma pluma utilizada hace 60 años por su predecesor al frente del gobierno de su país.
La gran ausente de la ceremonia fue la primera ministra británica, Theresa May, quien se prepara para anunciar el miércoles la decisión de Reino Unido de abandonar a sus 27 socios, dando paso a un complejo proceso de divorcio de dos años.
“Ella eligió no estar aquí. Los británicos eligieron otro camino, pero debemos mantener una buena relación”, dijo el mandatario francés, François Hollande, quien anunció su objetivo de buscar que “Reino Unido siga siendo un socio de la Unión, aunque este pagará necesariamente las consecuencias” del Brexit.

‘Aprendimos la lección’
Hace 60 años, los mandatarios de Alemania, Francia, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo sentaron las bases de una vida económica común en la sala de los Horacios y los Curiacios con el fin de dejar atrás décadas de guerras en el continente.
Y, pese a la actual crisis que atraviesa el bloque, los líderes de la UE plasmaron negro sobre blanco su apuesta por una Unión que es “indivisa e indivisible”, según la Declaración.
La conmemoración de la Unión Europea resulta también una ocasión para reflexionar ante la discordia, las dudas y la desconfianza popular que genera actualmente el proyecto, en pleno auge de los movimientos antieuropeístas y ultraderechistas en el continente.
“Nos detuvimos y esto provocó una crisis de rechazo en la opinión pública, el reflorecimiento de los nacionalismos que pensábamos haber desterrado al olvido”, declaró el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni. “Aprendimos la lección”, añadió.
La víspera, el papa Francisco había advertido a los líderes europeos en el Vaticano que la UE “corre el riesgo de morir”, si deja de defender los ideales de los padres fundadores, entre ellos la “solidaridad”.

Una Europa a ‘varias velocidades’

El homenaje a una nueva unidad tiene en cuenta la difícil realidad marcada por el Brexit, la crisis migratoria o los ataques yihadistas, en un contexto de recuperación económica moderada tras el quiebre financiero de 2008.
Incluso la administración del presidente estadounidense Donald Trump, encarnación del triunfo del populismo y partidario del Brexit, felicitó a la UE e hizo hincapié en el compromiso común de promover la “libertad, la democracia y el Estado de derecho”.
Entre las vías para evitar la desintegración de la UE aparece el escenario de una Europa con diferentes grados de integración. Esa vía ganó progresivamente terreno en las discusiones sobre la declaración, defendida principalmente por las grandes economías del bloque: Alemania, Francia, Italia y España.

La Europa a “varias velocidades”, el litigio más controvertido, se convirtió en la Declaración de Roma en una Europa con “distintos ritmos”, pero con la “puerta abierta” a aquellos países que deseen unirse “más adelante” al grupo de miembros más avanzados.
Un párrafo que fue escrito cuidadosamente para tratar de tranquilizar a los países de la exórbita soviética, como Polonia, que temen quedar relegados a miembros de segunda de este “club”, después de oponerse en los últimos años a los proyectos de Bruselas sobre la crisis migratoria.

La canciller alemana, Angela Merkel, intentó este sábado tranquilizar de nuevo a sus socios: “Una Europa a varias velocidades no quiere decir que no haya una Europa común a todos”.

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Un comentario en «Inglaterra deja la UE»

  • el 7 abril 2017 a las 09:57
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    Inglaterra siempre andubo con un pie afuera en la UE y le puso pioedras en todo hasta el aceptar el euro como moneda.

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