La moda, inspirada en la contaminación

¿Imposible?. Nada es imposible para la moda. “Aire limpio con estilo”, es lo que anuncia la firma Vogmask, para la presentación de su colección.

La compañía no sólo contempla diseños para los usuarios convencionales -en diferentes colores y estampados- sino también uno especial para jóvenes deportistas, el Happy Ufo, y otro incluso para bebés «donde se puede colocar hasta el nombre del niño», apunta Mike Baerden, presidente de la compañía.

«Para mí la máscara es algo que utilizo tanto como la minifalda. Es parte de los objetos que no olvidamos en casa, como las llaves», explica Lui Tshan, una joven universitaria, que ha convertido el objeto en un elemento más de su vestuario.

En realidad, nada sorprendente para un país en el que diseñadores de moda como Yin Peng o Masha Ma han inspirado alguna de sus recientes colecciones en ese mismo accesorio, que se ha convertido en parte indispensable del estilismo de la élite local.

«Nosotros pensábamos que nuestro mercado eran los adolescentes, pero nos dimos cuenta de que la mayoría de los compradores eran profesionales de entre 30 y 45 años. Muchos las compran para sus hijos. Lo hacen en parte por moda y en parte porque son efectivas», añade Baerden, en su despacho de Pekín.

Un elemento cotidiano

El éxito en China de empresas como Vogmask o Respro deriva en última instancia de una problemática tan recurrente en este país como preocupante: la contaminación de la capital es algo tan común y grave que las máscaras de protección son ahora un elemento cotidiano y para algunos/as un objeto más con el que definir su imagen al igual que los zapatos de tacón o el bolso de marca.

Aunque en las últimas semanas la calidad del aire capitalino ha mejorado de forma significativa -coincidiendo con la pretensión de las autoridades de adjudicarse las Olimpiadas de Invierno del 2022- lo cierto es que el cielo despejado es una rareza en Pekín, donde el año pasado se contabilizaron 175 días de «contaminación».

Durante los recurrentes episodios de «alerta naranja» o «roja» que se suceden en la capital china -cuando los mismo índices «oficiales» de medición admiten que la polución entraña riesgos evidentes para la salud- las ventas de estos productos suelen registrar un auténtico frenesí.

En una de esas «crisis» en enero del 2013 más de medio millón de capitalinos adquirieron máscaras anticontaminación en tan sólo dos días, según las cifras que difundieron en aquel entonces Taobao y Tmall, dos de las mayores plataformas de compra on-line del país.

Los llamativos colores que definen las máscaras de Vogsmak son el resultado de su asociación con otro iconoclasta personaje de la moda pekinesa, el británico, Dominic Johnson-Hill, cerebro de la marca de camisetas Plastered, que se hizo famoso al jugar en sus estampados con figuras de tanto calado para el establishment como el propio Mao Zedong.

«Nos encantó la idea, porque teníamos un montón de clientes pidiéndonos máscaras guays. Nos dieron total libertad para crear algo que no tuviera como resultado otra cara de mierda o cualquiera de los terribles diseños que se ven por la ciudad», declaró Dominic a la publicación local The Beijigner.

Las creaciones de Vogmask se convirtieron en un fenómeno mediático tras su aparición en la Semana de la Moda de Hong Kong del pasado año incorporadas a una colección de vestidos de la británica Nina Griffee.

Poco después las máscaras -todas, no sólo las de esta compañía- confirmaron su incorporación al mundo de la alta Costura con su presencia en los desfiles de la Semana de la Moda de Pekín.

«El año pasado vendimos unas 200.000», estima Mike Baerden.

Para compañías como Vogmask, el mercado de la contaminación es algo más que una cuestión de estilo. La firma matriz también se dedica a vender purificadores de aire, un negocio que realmente genera millones en la nación asiática.

Un reciente estudio de Huidian Research aseguraba que la venta a hogares de estos productos creció una media del 27& en los últimos años y reconocía que las perspectivas del mercado para los próximos años eran «inmensas».

Una circunstancia de la que no sólo se ha percatado Vogmask o las casi 200 empresas que compiten en este sector, sino hasta una marca asociada hasta ahora con teléfonos inteligentes como es Xiaomi, que precisamente también intenta que su purificador se imponga a los demás por cuestiones de estilo y diseño, ya que la máquina se puede manejar con una aplicación vía Wifi.

Para publicaciones como la citada ‘The Beijinger’, el hecho de que la contaminación de esta urbe sea un factor tan presente en la vida cotidiana como para afectar a la misma moda lejos de ser una realidad estremecedora podrían convertirse en motivo icónico.

El citado medio recordaba que la «geografía y la creatividad» han solido asociarse para crear productos tan emblemáticos como las camisetas Hawaianas, los bikinis brasileños o los Bermudas, y especulaba sobre la posibilidad de que las máscaras de diseño acaben por erigirse en «un símbolo» asociado a Pekín.

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