Las comunicaciones

Algo de esto lo comenté en un artículo anterior. En la Coronilla, balneario del Departamento de Rocha, a unos 15 kmts. Del Chuy, frontera con Brasil, cuando la Presidencia del Dr. Luis A. Lacalle de Herrera, tenía su casa de veraneo el hoy fallecido y malogrado Dr. Sturla, hermano del actual cardenal y mano derecha del presidente electo y en ejercicio de la República entonces.

Claro que en aquella época las comunicaciones eran a hilo 14 (alambre pelado) y de poste a poste y había una centralita donde recibía por las líneas las comunicaciones que hacían los magnetos que utilizaban esos teléfonos de entonces, que leyendo el libro de Haberkorn, “Gavazzo” me desayuné que esos magnetos fueron utilizados como herramienta para las torturas alimentando las picanas.
Pateaban pero la energía eléctrica de ellos no mataba, pero hacía hablar y también servían para hablar.

El encargado o encargada de la centralita porque como estaba en una casa de familia no sabíamos quién era el empleado de Antel, sabía vida y milagros de todo lo que se transmitía por los teléfonos y oro tanto que imaginaban, con esos libretos podrían llegar a escribir al igual que Hononé de Balzac, La Comedia Humana, que constaba de 94 comedias noveladas.
Con el nuevo Presidente y su mano derecha en la Coronilla, las comunicaciones desde la casa de gobierno a la Coronilla eran permanentes, las cuales llegaban desde el teléfono del Presidente, a la gurisa del almacén de enfrente a lo del Dr. Sturla, que quedaba calle por medio puerta por puerta, y cuando llegaba la comunicación, la chiquilina sacaba la cabeza por la ventana y gritaba, “Ché Sturla, el Cuqui te llama por teléfono”, tal cual Ud. lo lee.
Recuerdo que en aquella época un hermano mío, tenía una conocida de un club de cine, y a veces tomaron algún café juntos y ella lo tenía a él en la agenda anotado.
La mujer medio colifata secuestra a un niño en una plaza y luego lo deja en libertad.
Es identificada por la policía y la detienen, y como mi hermano figuraba en la agenda de la dama, lo llevan en averiguaciones y lo transportan a un lugar de interrogatorios que había en la época de la dictadura, que llamaban la tintorería.
Yo me iba a trabajar al interior y no podía saber nada de la vida de mi hermano que vivía solo.
Las llamadas por larga distancia eran eternas y no servían para nada, hasta que me vine a Montevideo y por intermedio de unos conocidos supimos que lo iban a largar y fuimos a buscarlo.
Lo habían apretado y confesó que era comunista, cosa que no era cierta, pero el interrogador, le sugirió que confesara eso que lo largaban.

Confesó y lo largaron..
Yo malísimo le reproché por qué había confesado una mentira, por el mero hecho de figurar en una agenda y el me dijo clarito, “si vos hubieras estado donde estuve yo hubieras confesado eso o lo que fuera con tal de que te largaran”.
Razón tenía, yo me había comido un garrón de 24 horas de calabozo pelado, o sea un calabozo que no tenía ni un banquito, nada, sentado en el piso, de traje en pleno invierno, porque estaba mirando una manifestación en la vereda de enfrente y me agarró un coracero y me llevó colgando en su caballo de un brazo retorcido a la jefatura.
Con el frío de agosto, cada tanto tenía que llamar al “llavero”, que era el que abría el calabozo y nos llevaba hasta el baño de a uno a tratar de entibiar los mosaicos con la orina..
Era un placer ver luz, porque el calabozo estaba a oscuras, la puerta era hermética, y llegó un momento en que se armó flor de alboroto.
Según se corrió la bola, habían traído a dos pungas, el canario grande y el canario chico, presos baqueanos, y todo andaba como de costumbre hasta que uno gritó: “Llavero…” Si le respondió el policía que habría los calabozos y el le gritó desde adentro del calabozo “En el culo tenés un agujero”.
De ahí en más no se abrió ningún calabozo más y un preso hizo sus necesidades dentro de la pieza, cosa que tuvo que limpiar él a la mañana siguiente.
El País, diario obsecuente con los que mandaban en la dictadura, tituló la noticia de nuestra detención, con nombres y apellidos, “Inocentes con cachiporra”.
Nos largaron a todos y nos escrachó el diario El País absolutamente a todos, con el titular y con los nombres y los apellidos.
Se sabe que en una razzia de esas en la que marché yo y en los 45 más que iban presos entre todos ellos, todos los que andaban en la vuelta, alguno pudo haber tenido una cachiporra o una M1.
En esa época no existían los teléfonos celulares, salvo en alguna mente privilegiada que los estuviera pergeñando, claro que el ejército que estaba en Santa Teresa, aquel lugar que se hizo famoso, no por la fortaleza monumento histórico sino por los baños mixtos en el camping, le podrían haber prestado algún transmisor.
Los celulares fueron inventados en 1973 y se empezaron a utilizar en Uruguay hace 25 años.

comunica-350-2-220x260Todo esto me vino a la cabeza, porque un viejo político, hoy fallecido, era muy amigo de nuestro escritorio y la viuda trajo la sucesión para tramitar, claro que como era de estilo, el bien estaba mal descripto y ocupaba parte de un terreno vecino y se tramitó la sucesión por abogado, incluyendo los bienes de acuerdo a los títulos y el muerto se olvidó dejar dicho, si es que lo sabía, que debajo de su casa había parte de un terreno vecino, y cuando se desató el paquete, ya todo estaba hecho, mal hecho y los papeles quedaron por la mitar, por acción y omisión de la viuda o quien sabe de quien.
Estos papeles fueron puestos en un sobre y dejados en manos de una profesional seria y en actividad.
El que tramitó la sucesión nunca la terminó por ese error catastral y tuvo un destino profesional en otro país y otro de los socios fue ubicado de pura casualidad porque no ejercer la profesión en forma pública, sino que es abogado de empresas.
Pero mi nombre también figuraba en un expediente como habilitado para firman, pero nunca había visto un papel de esa sucesión.
Una escribana de mi época se enteró de mi nombre y llegó a mí, de pura casualidad, y nos conocíamos de la época de tata con mama y me llamó.
En media hora hice unas llamadas whatsapp a Bolivia totalmente gratuitas y de Bolivia manaron una autorización a nombre de la escribana conocida para que se le entregaran los documentos y se solucionó el tema.
Lo que nos hubiera llevado meses o años, lo solucioné en menos de media hora y gratis.
Fíjese bien amigo, el otro día fui de perro en un viaje a Mercedes para que él fuera bien acompañado por mi persona y después de hacer unas diligencias, fuimos a un shopping que hay a orillas del Hum, para llamarlo eufemísticamente, y había como 25 personas, de las cuales 20 por lo menos estaban idiotizándose con los solitarios del celular.
En la Argentina, un ferrocarril mató a un idiota que estaba cazando un pokémon entre los rieles y le pasó por arriba.
Pero con un celular se pueden hacer muchas cosas muy útiles, como conocer a una dama y entablar una conversación interesante.
Muchas en edad de merecer están a la pesca de un galán en facebook o algo similar y otras siguen siempre solas, porque no hay intercambio social que las favoresca.

Pero el mundo ha cambiado una enormidad con la evolución de los medios por medio de los celulares, las tablets y un montón de chirimbolos más, desde aquel “Ché Sturla, el Cuqui te llama por teléfono” hasta hoy.
Que todo sea para bien.

Un comentario en “Las comunicaciones

  • el 21 octubre 2016 a las 13:07
    Permalink

    Los potentados de salto antes tenian el unico telefono del pueblo que era a manibela y llamaba a una operadora que con suerte a las dos horas te comunicaba con montevideo.

Deja tu comentario