Las cosas no son como aparentan

Si Ud. pensaba que iba a escribir sobre este señor o mejor dicho sujeto se equivocó, no pienso gastar más tinta que ésta en hacerlo hasta aquí.

Mis derechos de autor, que soy un ilustre desconocido, al igual que el de la foto, deben valer lo mismo o un poco más.

De puro ratón de biblioteca que soy, compré ese libro que está parado al costado y tiré la plata al santo botón.

Nada que pague la pena. Pero vamos a lo nuestro, ya que estamos con ese libro “fatto in casa”, pensaba contar unas anécdotas vividas por el suscrito, en nuestra campaña con productos caseros de primera calidad, unos auténticos y otros truchos.

Mi vocación comenzó en mi casa, con mi viejo, que junto a mi santa madre, laburaban todo el día, para criarnos a nosotros, tres varones, claro que yo como era el menor, porque llegué con la película empezada, no tenía que ayudar como mis hermanos que me llevaban muchos años, el mayor 16 y el segundo 12 años y mi vieja me contaba a mí que me había buscado y yo le porfiaba con mucha delicadeza, porque en aquella época había temas sagrados que no se trataban con los padres, pero yo estaba seguro que era el descuido, no la búsqueda.
El viejo quería una nena, y acá estoy yo, la nena que no vino, mi vieja parió cinco nenas varones, buscando la nena que no vino.

Antes era así, y te criaban y dale que va.

A mi hermano el mayor que era un tipo educado y tímido, el viejo lo mandaba a cobrar las cuentas, y el venía arrugado como sobaco de tortuga, porque un señor de la “cole”, protestaba, porque el viejo que le había cobrado $ 2.50 por arreglar un timbre y papa que no se quedaba callado, mandó a mi hermano para adentro de la cancel y lo agarró al tal Isaac que se quejaba que un tornillo costaba un vintén y el viejo le aclaró muy suelto de cuerpo que le cobraba un vintén por el tornillo y $ 2.48 por saber donde iba el tornillo.

Claro que el viejo siendo del oficio y mi hermano el del medio, que era un bocho, tenían cierta pica, porque el gordo tenía veleidades de inventor y que llegó a serlo con el decurso del tiempo y a pesar de mi viejo, que agarraba para el altillo el tallercito paterno donde tenía los materiales y las herramientas y el “niño Prodi” como le decíamos entre nos y se calentaba por el apócope de prodigio, agarraba los materiales de papa sin permiso previo y armaba máquinas infernales, que no se sabía ni para qué servirían, pero el viejo cuando se cruzaba con ellas y veía los materiales gastados y desperdiciados, se paraba en la terraza del altillo y le decía desde las alturas al otro que estaba en el patio de abajo, “No ves que está todo inventado” y la tiraba de unos 3 mts, o 3,50 al piso donde se hacía pomada el invento.

Mi hermano era tal que compraba las máquinas de calcular, esas a pila, y las desarmaba para ver como eran los circuitos adentro y ahí las dejaba.

Claro que papá no pudo apreciar o no reconocer la capacidad de mi hermano el gordo, el inventor, que sin saber inglés, con un buen diccionario, compraba los libros en la ciudad vieja, cerca del Banco de la República, los cuales venían en inglés y los traducía a inteligencia y diccionario y con esa base y estudios de ingeniería que no daba los examenes porque le exigían que los diera en determinado orden curricular impuesto por la escolaridad y el quería dar los que le interesaban.

Enh mi carrera hice lo mismo porque habían sacado las previas y podíamos hacer las prácticas, llegué a recibirme con una materia de primer año. De mi no supo nada porque cuando tenía 18 años ya mi vieja era viuda.

Con esos elementos, un par de libros, un cablerío infernal, unos chirimbolos de cobre (transformadores) y unas lámparas de carbón y unas tiras de aluminio en escuadra y otras en chapa lisa, armó una fábrica, patrocinado por otro señor de “la cole”.

Hizo plata a bocha y gastó toda la que se le cantó, tenía dos hobbies caros, comer y las mujeres, no le gustaba tomar alcohol, con una cervecita le daba para comer como un animal.
En su vida sentimental, fue bastante desprolijo, estuvo casado toda una vida, pero duró su vida de consuno 6 años y después volvió a “vivir con mama otra vez” como dice la letra del tango, porque el viejo ya no estaba más de este lado de la superficie de la tierra y el gordo tuvo 30 años una amante con retiro, llamémosla novia porque era de familia bien, relación que se terminó porque él murió.

Iba todas las noches, cenaba y se hacía una siestita, no sé si con IVA incluido y a las dos o las tres de la matina venía para la casa de la vieja a dormir.

Los hermanos teníamos un pacto de caballeros, el que se iba a quedar por ahí y no iba a venir a dormir, tenía que avistar, y si no avisaba, como alguna vez me pasó, tenía un lío de órdago con los otros dos, yo solía ser víctima por no prestar atención a esos rituales.

La fábrica que armó, habilitado por el que puso el dinero, y que siempre le costaba a mi hermano cobrar su habilitación, tanto tiró de la piola, hasta que se calentó el inventor y se mandó mudar y como la fábrica era casera, no había quien la pudiera reparar o recuperar algo, tan es así, que con los años me tocó, por esas cosas de la vida, en mi profesión que no tenía nada que ver con la de mi hermano trabajar, con un excelente ingeniero profesor de la facultad, catedrático y cuando sintió mi apellido dijo “Ud. que es de fulano” y cuando se enteró me contó que tuvieron que desarmar toda la fábrica y hacerla totalmente de nuevo de acuerdo a los manuales, porque ellos con los títulos universitarios no pudieron hacerla funcionar. No me extrañaría, que le hubiera cortado un par de cables sin importancia adentro que la inutilizaran, pero esto lo hubiera hecho yo y de él no lo creo.

Las cosas caseras son para el que las hace, porque el que está de afuera no sabe que tienen adentro, la de mi hermano, la había hecho para él, como hizo la siguiente fábrica para él y sin depender de nadie.

El otro día estaba en un pueblo chico del interior y vi arriba del mostrador de un boliche una cosa llena de moho que resultaron ser chorizos caseros, claro que no de lo que come el bolichero, ni los que compraría yo que me encantan.

Supe tener un arreglo con carnicero en campaña, que faenaba una res por día, y tenía unos freezers por ser cercana a la frontera y yo le compraba todas las mollejas con la consigna de que faenaba y las metía en una bolsa de plástico en el freezar y las retiraba cuando las necesitaba y los chorizos caseros los llevaba en el día.

Del colesterol que se ocupen los médicos, eran estupendos y sobre todo que el ganado que faenaba era aberdeen, engordado con pasto de la costa del Atlántico, mucho más gustoso que cualquier otra carne por el salitre en lo que comían.

Tengo un amigo que tiene una fábrica de productos en conserva como ser morrones, y otros y siempre me gustó parar en la carretera y comprar esas cosas caseras y pagarlas inclusive algún peso más, claro que con el tiempo y el trato mi amigo me contó, que él era el proveedor desde su fábrica a los presuntos artesanos, que vendían productos caseros, claro que le pedían que no les pusiera etiqueta a los frascos.

Con los hongos lo mismo, lo que pasa es que los hongos son importados ahora, vienen de china, y los hongos que comemos artesanales son chinos y no de los pinos de por ahí.
Otro amigo exportaba bufandas al hemisferio norte, claro que por pieza de tela salen cientos y cientos de bufandas y no se pueden fabricar muy justa la cantidad y su producción llevaba una etiqueta negra que decía “Made in Uruguay –Scotland”. Es muy claro, la procedencia y el tipo de lana.

El stock se fabrica temporada adelantada, porque hay que hacerlas en el verano de acá para venderlas en el invierno de allá.

Todo muy lindo pero había que adelantarse en lo que estaría de moda en el momento oportuno, cosa que puede dar excelente resultado comercial o un clavo remachado.

Claro que con los años el oficio de vender se va adquiriendo y no hay clavos o tantos clavos.

Lo que quedaba de clavo era el sobre stock que con una tijera filosa se le cortaba el Uruguay y quedaba el Made in Scotland y en el mismo comercio se vendían los productos envasados por mi otro amigo. Claro que en los freeshops la mercadería sale más barata porque no paga ciertos impuestos y los artesanos de la carretera no pagaban los impuestos que paga cualquier comerciante o pagaban mucho menos, con su contabilidad llevada de boca.

Y para cerrar este artículo resulta que el Ingeniero referido que terminó trabajando conmigo tenía un hijito enfermo, se pasaba todo el día en un rincón haciendo pozos y metiéndose tierra en la boca, no se comunicaba con el mundo.

Yo no lo conocía y un día venía caminando por la playa con el padre, se me arrimó y me dio la mano saludándome, tendría unos 10 años, y el padre cuando vio eso se le caían las lágrimas de la esperanza de ver un progreso en el niño, que tal vez para él era progreso y fuera un deseo de padre que lo fuera.

Hablando con dos amigos, muy amigos ellos entre sí y conmigo también, que eran, uno psiquiatra y el otro psicólogo, les comenté el caso y me dijeron que se han hecho experimentos con cachorros de perro, que el cachorro insiste en las fiestas, los cargoseos y los lametazos y termina logrando que el discapacitado se comunique con el perro lo cual es un gran adelanto en ese mal en que el paciente se abra al mundo, aunque sea una rendija.
Perrero viejo como soy, conseguí un cachorro marca La Paz Suave con el perdón del Dr. Tabaré Vázquez y con el consentimiento del padre se lo regalé al niño.

El fenómeno se dio, la mejor relación del mundo se despertó, niño perro, perro niño.
Pasó el tiempo, y en la oficina, había una camarilla que no lo quería nada al Ingeniero, el cual era una excelente persona y además respetuoso a más no poder.

Una candidata a ser jefa se vendió, prestándose para hacerle una mala jugada al Ingeniero y lo acusó de acoso sexual, le hicieron un sumario casero, todo bien cocinado y lo terminaron echando.

Recurrió a la justicia y siendo yo el jerarca máximo de la oficina me pusieron como testigo y el abogado de la oficina que había sido socio mío y estábamos en buenos términos, pero estaba metido en la comandita para embromar al hombre.

El abogado que lo defendía sigue aun hoy en día siendo uno de los mejores abogados que conozco.

En el interrogatorio judicial en la audiencia, me apretaron a mí, mi propio ex socio y amigo, hoy fallecido, pero que estuvo mal, para que declarara contra el hombre y el juez no podía concebir como el jerarca de la oficina jugándose el puesto, defendía a capa y espada la moral y la etica, la decencia y honestidad del ingeniero, cosa que no les corrió por la cabeza a los de la camándula.

A la falsa acusadora la dejé como trapo de piso.

El juicio lo perdió el ingeniero por haberlo iniciado el propio abogado en una sede no competente y no pudiendo acudir a otra sede, por haber perimido la instancia.

Es triste ganar el partido en la cancha y perderlo en la liga.

Pasaron los años, me encontré con el Ingeniero, la mujer le había sacado el perro al niño, que se atrasó de vuelta en su esquizofrenia y al poco tiempo me enteré que falleció el Ingeniero.

No supe más nada de la familia.

Hace de esto una ponchada de años en que me jubilé y también fui beneficiario de la camarilla, con un montón de cáscaras de banana.

Hace poco, me encuentro en un supermercado con la presunta acosada sexualmente, patrañas de cuarta categoría, ni el ácido se la come, y tengo muy buena relación con las cajeras y demás personal que me atiende y justo esta mala ave tiene la malhadada idea de intentar saludarme y darme un beso, el beso de Judas, delante de ellas, a lo cual le di vuelta la cara, ni le dirigí la palabra y dejándola con la mano, extendida y la cabeza torcida para dar un beso.

Con todo el daño que hizo esa mala persona pretender saludar como si fuera gente.

Las cajeras y empaquetadoras que vieron toda la silenciosa escena, sin saber ni entender nada se quedaron con un palmo de boca abierta, en la vida hay que tener muy buena memoria para guardar muy bien a los que hacen daño para trepar un mero peldaño o por un plato de lentejas o por si tal vez, ni eso.

Que todo sea para bien…

2 comentarios en «Las cosas no son como aparentan»

  • el 18 septiembre 2015 a las 00:59
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    Por las dudas no hagas enojar a las mujeres, mira lo que le paso al ingeniero, aunque les ganas perdes siempre no se como hacen.

  • el 18 septiembre 2015 a las 10:38
    Enlace permanente

    ¿te compraste el libro?
    Haces bien en no darle bolilla a AP porque termino muy mal al que empezo mal. Cuando era joven defraudo a mucha gente y se borró y hoy de viejo defraudo hasta la gente que lo trajo. Lo unico bueno que tiene es que es un tipo agradecido y vino a jsutifica o aclarar que hizo -porque lo hizo pero, a igual que en el pasado oscurecio todo y gracias a el van a caer mas gente.
    Es mentira que la gente no quiere saber lo que paso en el pais 40 y pico de años atras. La gente quiere saber lo que paso porque por eso el libro de AP se vendio desde el primer día. Logró tanto lo que quería, que la justicia también quiso saber, claro que la mujer de la balanza tiene los ojos tapados y le gusta interrogar y conseguir pruebas. Parece que en la justicia AP conto una historia q era mas interesante que lo que puso en el libro o sea retribuyo a todos los que se sintieron defraudados comprando el libro.

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