Niccoló Machiavelli

Considerado el maestro de la manipulación, ¿fue Maquiavelo un astuto político o un satírico incomprendido y desengañado?

Maquiavelo está considerado el padre de la política moderna y, al mismo tiempo, encarna la cara más oscura de su práctica.

Su nombre ha dado origen del adjetivo maquiavélico, que define a una persona astuta, manipuladora, centrada sólo en sus propios objetivos…
Pero, ¿realmente fue el personaje tan desalmado como nos cuenta la leyenda?
Curiosamente, la valoración que se tiene de Maquiavelo varía dependiendo del país.
Tachado de intrigante, en los países de habla inglesa se le ha considerado el primero de los políticos tortuosos y escurridizos.
Sin embargo en Italia, su país natal, su perfil histórico es tratado con mayor imparcialidad y se destaca sobre todo su carácter de innovador, con una visión adelantada a su tiempo en al menos unos 500 años.

En nuestro tiempo, las ideas de Maquiavelo sobre política aún tienen vigencia, y sus observaciones son tan importantes ahora como en el siglo XV.
Maquiavelo nació en 1469.
Se sabe muy poco sobre su infancia excepto que se crio en la finca de su padre, a las afueras de Florencia.
En esta ciudad recibió la educación más adecuada para un prometedor diplomático.
Florencia, que era el centro del pensamiento filosófico, aportó a Maquiavelo una excelente educación humanística.

Aun así, este gran foco de la cultura vive tiempos turbulentos.
Menos de cien años antes la ciudad había sido la cuna del Renacimiento Italiano.
Con el ascenso de los Medici, a comienzos del siglo XV, la ciudad crece y progresa.
Sin embargo, aunque Florencia prospera con Cosimo de Medici, se encuentra en constante lucha contra sus vecinos, y la amenaza de una invasión extranjera flota en el horizonte de forma casi permanente.

La idea de una paz duradera parece un sueño.
Finalmente, en 1494, los Medici son expulsados de Florencia, y es en este entorno difícil e inestable en el que vivirá Maquiavelo.

 

Girolano Savonarola

En 1498, Maquiavelo asiste a los sermones de Girolano Savonarola, un predicador de opiniones polémicas que clama, entre otros muchos temas, contra la corrupción del papado y que más adelante, ese mismo año, será condenado a la horca por herejía.
Pocos días después, Maquiavelo se encuentra a cargo de los asuntos exteriores de Florencia como jefe de la segunda cancillería.

Los historiadores aún se preguntan cómo consiguió un hombre tan joven, sin experiencia previa conocida en este campo, un puesto tan destacado en el gobierno.
Además, su mandato durará hasta el año 1512, época en la que los Medici retoman al poder.
Durante los ocho años de exilio de los Medici, la carrera política de Maquiavelo fue una sucesión de éxitos.

Piero Soderini

Primero se ganará el favor del Primer Magistrado, Piero Soderini, a quien en 1505 convence de la necesidad de crear una milicia que reduzca la dependencia de Florencia de los ejércitos mercenarios.
Él mismo organizará este nuevo ejército.
También entra en contacto con importantes figuras de la época como César Borgia, (cuyas proezas políticas inspirarán sus primeros escritos, y tendrán una gran influencia en su obra más importante, El Príncipe), pero también con monarcas como Carlos VIII de Francia e incluso con varios Papas.

En definitiva, todo tipo de gobernantes.
En 1503 Maquiavelo empieza a escribir en serio.
Redacta la primera parte de su obra Decennali, un poema épico en dos partes sobre la historia de Florencia que finalizará al año siguiente.
Sin embargo, bajo el éxito político de Maquiavelo hay fuerzas ocultas operando contra él.

Papa Julio II

El Papa Julio II se ha aliado con España en su guerra contra Francia bajo la Liga Santa.
En septiembre de 1503, el General Alonso de Carmona asedia Florencia, lo que propicia el retorno de los Medici.
Todos estos movimientos políticos y cambios de fuerzas influirán en la vida de Maquiavelo.
En concreto el regreso de los Medici es una catástrofe para Maquiavelo, que será acusado falsamente de conspiración.
Será arrestado y torturado, probablemente en el potro de tortura.
Aunque niega con vehemencia haber participado en ningún complot contra los Medici, permanecerá en prisión.

Sin embargo la suerte está de su lado en febrero fallece Julio II y le sucede un nuevo Pontífice, León X, aclamado por los Medici.
Durante la celebración se acuerda una amnistía, y Maquiavelo es liberado.
El precio, en cualquier caso, será muy alto para el diplomático, que será expulsado de la ciudad y confinado en las posesiones familiares a las afueras de Florencia.
Será durante su exilio cuando su pluma alumbre sus obras más importantes, entre ellas El Príncipe, el controvertido libro de política que aun nos parece actual.
Durante su confinamiento, Maquiavelo llega a la conclusión de que la mejor forma de regresar al panorama político de Florencia es escribir un manual que recoja toda su experiencia política como diplomático.

En 1513 concluye El Príncipe y se lo dedica a Lorenzo el Magnífico, nuevo gobernante a Florencia y cabeza de la familia Medici.
Hoy todavía se debate acerca de la intención de esa dedicatoria ¿Fue un intento de ser rehabilitado o, más bien, una forma de sátira, de burla hacia aquellos que le habían exiliado de la ciudad?
De cualquier forma, la publicación del libro en 1532, cinco años después de la muerte de Nicolás Maquiavelo supuso un escándalo.
El libro está dividido en dos partes.

La primera está dedicada a los métodos con los que se logra el poder; la segunda, posiblemente la más importante, ofrece consejos sobre cómo conservar el poder una vez alcanzado.
Será por este libro y sus controvertidos contenidos por lo que se recordará, y no siempre con afecto.
Además de describir las cualidades que deben adornar a un buen gobernante El Príncipe también plantea un profundo dilema moral; ¿es mejor perder el poder y conservar intacta la integridad o, por el contrario, usar la astucia y el talento para lograr los objetivos, sin importar los medios?
Dos capítulos, en particular, han encendido la polémica.
En el capítulo 18, titulado “De cómo los príncipes deben cumplir su palabra», Maquiavelo afirma que, «aunque es algo admirable que un gobernante sea virtuoso, a veces la moral no es suficiente para triunfar.

El afán por el bien último nos fuerza a ser malos».
Maquiavelo también afirma que: «Viéndose el príncipe en la necesidad de obrar como un animal, los que ha de imitar son el león y el zorro.
El ejemplo del león no basta, porque este animal no se preserva de las trampas, y el zorro solo no es suficiente, porque no puede librarse de los lobos.
Es necesario ser zorro para descubrir las trampas, y león, para espantar a los lobos».
La polémica está servida con estas afirmaciones.
En el séptimo capítulo, «Los principados nuevos que se conquistan gracias a la suerte y a las armas de otros», también impresiona al lector.
En él, Maquiavelo parece defender el asesinato cuando narra la historia del Duque de Valentinois, César Borgia, en la conquista de Cesena y Romagna.

César Borgia

César había delegado en Ramiro de Orco la pacificación de la ciudad por la fuerza.
Este empleó métodos tan brutales como la castración y decapitación de sus habitantes para pacificar la región.
La ciudad fue sometida pero los ciudadanos odiaban a Orco.

César le ajustició cortándole por la mitad y exhibiéndole en la plaza, compensó a la ciudad bajando los impuestos, creando un teatro y un carnaval.
Este es un perfecto ejemplo de como la búsqueda de un fin (la paz, la protección y la prosperidad) justifica los medios (la mutilación y la masacre).
Concluido El Príncipe, Maquiavelo se centró en otras obras, como: Discursos de Tito Livio, Arte de la Guerra y La Mandrágora.
Si con El Príncipe pretendía impresionar con su astucia a Lorenzo de Medici (a) el Magnífico, no lo consiguió.

Lorenzo nunca leyó el libro, y Maquiavelo siguió desterrado en su propiedad hasta que falleció en 1527, con 58 años.
Pese a una vida llena de dificultades, los escritos políticos de Maquiavelo han inspirado a generaciones de gobernantes.
Buenos y malos.

Entre los tiranos y dictadores que estudiaron su obra están Stalin y Mussolini.
También ha inspirado a algunos importantes creadores de la cultura popular contemporánea, como George RR Martin, autor de los libros que inspiraron la serie Juego de Tronos.
Hoy en día, las obras de Maquiavelo siguen vivas y quizá, en el ambiente político actual, tengan más vigencia que nunca.
Las reglas del poder no han cambiado en 500 años.
Lo único que ha cambiado es la máscara que oculta la verdadera naturaleza de los políticos -esos astutos maquiavelos que dan vida a sus escritos- pero tal vez eso no sea tan malo.
¿Fue Nicolás Maquiavelo un héroe o un villano?
Hete aquí el problema.

Un comentario sobre “Niccoló Machiavelli

  • el 29 diciembre 2017 a las 09:50
    Permalink

    Maquiavelo son palabras mayores. El maestro de la manipulación usus enseñanzas son muy fifundidas entre los que quieren liderar grupos civiles o militares o en politica.

Deja tu comentario