No es lo que yo hago

Recibí hace un tiempo, esta carta que transcribo a continuación, omitiendo el nombre de su autor, al que no he consultado si autorización de publicarla, pero como pensamos bastante parecido, creo que no se hubiera molestado, por asumir su representación sin su permiso expreso.

Después de publicarla se la mostraré, capaz que con el tiempo transcurrido le resulta familiar el contenido pero no recodará haberla mandado.

Tanto él como yo somos partidarios de la democracia republicana, laica y representativa.
Ambos somos contrarios a la pena de muerte en la forma que fuere y de manera tal que no admitimos excepciones de cualquier forma:

Esta es la carta transcripta en forma textual cambiándole solamente lo identificatorio del remitente:

No es lo que yo hago.

Por mi más pura torpeza, olvide cierta documentación en Uruguay y no me fue posible visitar otros lugares.

Me quede bastante consternado, por perderme la oportunidad de trabajar.

En este marco y de pura casualidad, tuve que convivir con un hecho que, por estos lados del mundo, concitó la atención del público, generando un debate intenso en la prensa, y en la gente.

El 21 de septiembre, Troy Davis tenía la fecha marcada para su ejecución por inyección letal, en el estado de Georgia, Estados Unidos.

De pura curiosidad, deje la televisión en uno de los canales de noticias americanos, que estaban dando seguimiento a este hecho y pude recoger algunos datos que, un poco arteramente, voy a exponer a continuación:

– El crimen que había cometido fue en el 89, cuando él tenía 21 años.

– Siete de los nueve testigos que testificaron en su contra se retractaron desde su condena a esta parte.

– El director de la cárcel, en una emotiva carta expresaba algo como (pido disculpas por no tener el texto exacto, pero el espíritu era este): “Es nuestro deber impartir la pena de muerte a los prisioneros que recibieron tal pena, y hasta ahora siempre lo hemos hecho con la profunda convicción de que estos prisioneros eran culpables. Este no es el caso.

Por favor detengan este proceso”

– Un sinnúmero de organizaciones como Amnesty Internacional y personalidades como el ex Presidente Carter o el Papa pidieron por el levantamiento de la condena de Davis.

– Se juntaron más de un millón de firmas en su defensa.

– El acusado siempre se declaró inocente de ser el autor material del crimen.

En estas condiciones, y con toda la prensa haciendo presión, en la tarde del 21 de septiembre, fue liberado un último recurso a la suprema corte de justicia de los Estados Unidos.

A las afueras de la prisión se congregaron algunos detractores de la pena de muerte con pancartas, tratando de ejercer algo de presión adicional.

Piensen, que harían?

(Pausa dramática)

Que harían si yo les pidiera que se dedicaran, para vivir a ser carpinteros.

No parece muy complicado, clavos, martillo, cola de pegar, madera.

Que harían si les pidiera que se dedicaran de aquí en más a la carpintería?

Probablemente me dirían algo como “no es a lo que me dedico…, no es lo que yo hago. . .”
A las 11:08 del 21 de septiembre, Tyron Davis fue ejecutado por inyección letal.

Muchos podrán decir que estuvo mal, que debió haber algo que se pudiera hacer para evitarlo, que el propio presidente Obama debió intervenir para evitarlo.

Pero saben que. . . más allá de mi profunda discrepancia con la pena de muerte, no es mi decisión la que cuenta, yo no soy juez, no es lo que hago. . .

Y saben que hicieron los manifestantes de afuera de la cárcel cuando se les comunicó la muerte de Davis?

Guardaron sus pancartas y se fueron para su casa.

Tyron Davis mató a un policía, y eso fue suficiente. . . .
Esta mal?

Está bien?
No lo sé, no soy juez, no es lo que hago.

Y en tiempos en los que en nuestra sociedad la inseguridad crece cada vez más, creo que no podemos perder de perspectiva cual es nuestro rol en esto, y cuál es el rol de la justicia.

Recuerdo tristemente el episodio del Filtro, de los etarras, que muy lejos de ser condenados a muerte, simplemente iban a un país democrático a ser juzgados por diversos crímenes.
Y en vez de decir, como sociedad, “no me voy a interponer con la justicia, no es lo que hago”, hubo quienes decidieron que tenían que hacer algo, y pagamos con una muerte esa osadía.

Que podemos tratar de reformar la constitución para permitir o abolir la pena de muerte, por supuesto, que podemos votar gobernantes que estén más de acuerdo con nuestras ideas más primarias, por supuesto.

Tratar de ejercer la justicia, no es lo correcto, no es lo que yo hago.

Y que me he enojado, montones de veces.

Que he querido muchas veces medidas drásticas contra la inseguridad, sin dudas.

Que estamos perdiendo el rumbo y el control de la delincuencia, seguramente.

Pero en el momento en el que eso nos hace pensar que podemos hacer justicia por nuestra cuenta o desobedecer la ley sin esperar castigo, empezamos a transitar una delicada senda hacia la anarquía.

Tyron Davis no fue ejecutado por asesinar un policía.

Fue ejecutado porque un tribunal, establecido de acuerdo a las normas de un país democrático, encontró que había mérito suficiente para aplicar la mayor pena que tienen disponible, y los sucesivos tribunales en donde se realizaron apelaciones entendieron que la pena se debería mantener.

Puede no gustarme, puede no gustarme mucho, puede que Davis fuera realmente inocente, pero no es mi responsabilidad establecer eso, ni desobedecer a la justicia.

No es lo que yo hago.

Nosotros con nuestra formación latinoamericana discutimos todo, acuérdense del traslado de aquella juez que dio lugar a una asonada y ahora estamos viviendo el traslado de un señor Fiscal cuyas causas no satisfacían al superior gobierno y lo trasladaron de una fiscalía muy específica a una de menores, en una palabra lo degradaron, pero los que somos auténticos demócratas tenemos que esperar todos los recursos administrativos a que dé lugar el traslado de marras y no salir a hacer pintadas en las paredes de los vecinos, aunque estemos todos totalmente de acuerdo con dicho fiscal, por una razón elemental “no es lo que yo hago”
Que todo sea para bien…

Un comentario en «No es lo que yo hago»

  • el 23 octubre 2015 a las 10:40
    Enlace permanente

    Muchos dicen que es el paraiso, bueno miren el paraiso las cosas que hace, a no ser que sea un famoso o los abogados lo declaren loco como a Charles Manson.

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