No son originales

Por Niquita Nipone
Leyendo que un candidato belga promete que haría fluír de las canillas cerveza recordamos que 70 años atrás, un candidato uruguayo prometía que saldrían mejores cosas de las canillas si lo votaban. Por eso decimos que la propuesta del empresario Xavier Vanneste, no es nada original.

Nosotros tuvimos lo nuestro en don Domingo Tortorelli y tenemos un subsidio a la cerveza.
Y con la ayuda de una campaña de micromecenazgo, así como unos 400 aficionados de la marca, el sueño de construir una tubería para cerveza en la ciudad belga de Brujas se está haciendo realidad.
«Hay que estar un poco loco, como la cerveza, para un proyecto así. Simplemente tenía el dinero para ello y me gustaba. De modo que me volví loco y di el dinero a la cervecera», comentó Philippe Le Loup, propietario de un restaurante local y que dio unos 11.000 dólares para la tubería.

Al cervecero Xavier Vanneste se le ocurrió hace cuatro años llevar la cerveza desde su fábrica en Brujas hasta una planta embotelladora a las afueras de la ciudad por una tubería, en lugar de tener cientos de camiones cruzando las calles adoquinadas de la ciudad medieval, protegida por la UNESCO.
Lo que al principio parecía un sueño delirante empezó a parecer posible cuando Vanneste lo comentó con aficionados locales a la cerveza, comentó.
Las bromas no tardaron en aparecer, y la gente decía «estamos dispuestos a invertir mientras tengamos un grifo en la tubería», comentó Vanneste. «Eso nos dio la idea de financiar el proyecto con aportaciones para hacerlo posible».

origina-331-5_435x450Gracias a Le Loup y otros, ahora el empresario asiste a la inauguración de la tubería, que a partir del próximo otoño transportará unos 4.000 litros de cerveza por hora hacia la planta embotelladora, situada a unos 3 kilómetros (2 millas) de distancia en una zona industrial.
Llenar la tubería de grifos para que se sirvieran los clientes sin salir de casa era demasiado utópico incluso para Vanneste, que en cambio propuso una garantía de bebida para los patrocinadores.
«Tenemos varias fórmulas: bronce, plata y oro», dijo. «Si uno pone por ejemplo 7.500 euros (8.350 dólares), recibirá durante el resto de su vida, todos los días, una botella de Brugse Zot».
La oferta fue difícil de rechazar, y en torno al 10% de los 4 millones de euros (4,5 millones de dólares) de inversión para la tubería se ha financiado con micromecenazgo.
Ahora, el cervecero espera tener lo mejor de dos mundos: una fábrica de cerveza histórica en el sitio donde debe estar y una forma de transportar su producto a la embotelladora que respeta el medioambiente y le permite seguir creciendo.

Digno de Tortorelli
El frenteamplismo en el poder, sea éste nacional o municipal, suele emitir iniciativas que sin mayor dificultad caben dentro de la descripción de que son “dignas de Tortorelli”. Los proyectos son legión y van desde el fracasado “corredor Garzón” hasta la asombrosa comercialización estatal de la marihuana. ¿Cómo no evocar entonces al auténtico don Domingo Tortorelli, quien sirvió de base a la frase tan usada?
Tortorelli se casó con Anatolia Manrupe y poco después, en 1938, lanzó su pintoresca candidatura a la Presidencia de la República, proclamando un plan de gobierno que incluía cosas como la construcción de carreteras en bajada y la instalación, en cada esquina, de canillas para expendio de leche.

A varias décadas de distancia, resulta difícil saber cuáles eran los planes verdaderamente presentados por Tortorelli y cuáles eran los que otros, con espíritu burlesco le atribuían. Entretanto, se iba convirtiendo en entretenimiento habitual de los montevideanos, el pasar frente a la residencia del matrimonio Tortorelli – Manrupe, sobre la avenida 18 de Julio, para escuchar los discursos del inefable candidato, pronunciados en mangas de camisa (por algo se proclamaba fundador del “partido de los descamisados”), desde el balcón del primer piso.
El frente de aquella casa se cubrió de pancartas con la imagen del candidato del Partido Laborista del Uruguay, lista 200. También aparecían en las paredes exteriores de aquella casa lemas como “Arriba Tortorelli” y “Tortorelli al poder”, así como frases describiendo al novedoso político, así: “No pide ni da plata ni debe nada a nadie”.

Años de diversión suministró don Domingo Tortorelli a sus compatriotas quienes aunque en las elecciones tenían el buen sentido de no darle sus votos, siempre estaban dispuestos a conectar con él los acontecimientos del momento. Así, cuando se fundó Amdet (ente municipal encargado del transporte colectivo de pasajeros) alguien con ludibrio notó que aquella sigla coincidía con las iniciales de Anatolia Manrupe de Tortorelli.
Al principio era exclusivamente El País que publicaba el tema Tortorelli, en las inolvidables crónicas de Carlos Scarone (seudónimo: Juan Batuque). Pero pronto otros medios también le dedicaron espacio. En especial “Peloduro” que se definía como “revista humorística quincenal uruguaya, soltera, con domicilio en la calle Cerrito 685, Montevideo”. Julio Suárez (alias Peloduro) le dedicaba tapas enteras en colores.
En ese entonces Luis Batlle Berres era Presidente de la República y don Domingo lo acusaba de pasar frente a su casa con el auto oficial número uno y anotar “todas las cosas que yo proclamo en los carteles”.

Agregaba: “Me sacarán las ideas que pongo en la puerta de calle, pero adentro tengo más… ¡Soy una fuente inagotable! ¡Se van a armar conmigo!” En aquella nota agregaba: “Estoy embalado en una campaña por 100.000 firmas. Con ese aporte de indiscutible fuerza electoral, realizaré grandes manifestaciones, desfiles por la rambla, actos en el Estadio, carreras en el Velódromo, en Pando, en Las Piedras y en Maroñas.”Las elecciones siguientes tuvieron lugar el 30 de noviembre de 1950 con la participación de once partidos y catorce candidatos a presidente. Triunfó el batllista don Andrés Martínez Trueba. De Tortorelli ni se habló y mucho menos figuró.

Recordado por sus increíbles propuestas. Llegó a proponer instalar canillas de leche en cada esquina de la ciudad, construir una carretera en bajada entre Montevideo y Rivera para ahorrar combustible, que todos los ciudadanos mayores de edad fueran empleados públicos, jornadas laborales de 15 minutos, techar el Estadio Centenario, crear 200 cines municipales gratuitos, transformar el Valle Edén (en Tacuarembó) en una especie de Venecia e implantar el matrimonio obligatorio a partir de los 25 años.
Tortorelli hablaba desde el balcón de su casa, en 18 de Julio y Juan Paullier, y captaba la atención de un buen número de personas, pero en las elecciones logró reunir poco más de 40 votos.

«Por cuenta de ANCAP*, se comprarán 10 mil hectáreas de tierra destinadas al cultivo de la viña para que no falte en la mesa de los pobres, el clásico vino nacional. Aparte de proporcionar trabajo a 3 mil personas, esto producirá una rebaja inmediata del vino.»
Esta propuesta, atractiva y populista, algo disparatada también, no fue planteada por algún legislador oportunista o despistado, ni por alguna organización vinculada a la vitivinicultura que busque soluciones al sector. Está encuadrada en lo que fue el Programa de Gobierno del legendario Tortorelli.
Con solo mencionar su nombre, la memoria popular trae del recuerdo, los planteos alocados de ese personaje que supo granjearse la simpatía popular.
“ Don Domingo Tortorelli nació el 22 de mayo de 1902 en la calle 18 de julio 1602** en Montevideo. Su padre, Luís Tortorelli fue agrimensor y comerciante. Su Madre, Catalina Lucrecia D’Alessandro, fue dama de altas virtudes.” Esta precisión en los datos corresponde a un resumen biográfico que el mismo Tortorelli escribió. Casado con Anatolia Manrupe, vivió también en 18 de julio, pero esta vez en el 2112.

Su casa (que ya no existe) fue sede de su partido «La Concordancia Laborista» con la lista 200 para la candidatura a la Presidencia y la 2000 para la Intendencia. Fue la tribuna de sus discursos, ya que Tortorelli salía al balcón regularmente para dirigirse a los transeúntes y fue la redacción de «La Voz de Tortorelli», su periódico donde dio a conocer, reiteradas veces, su Programa de Gobierno.
Tortorelli estampó en su periódico, debajo del título, que éste era «Un diario neutral y valiente. En defensa del Pueblo. Sin odios para ningún partido y sin rencor para ninguna persona, ni adulonería para ningún gobernante, para ningún ministro, ni para ningún intendente.» Como propietario y «Unico Director y Redactor Responsable» figura él mismo. También, en la tapa, declaró, para impresionar, una cifra irreal de ejemplares editados: «500 mil.»
En su Programa de Gobierno, Tortorelli se manifestó «enemigo de los Trust que encarecen los precios en vez de aminorarlos» y partidario de «más libertad al comercio». Sobre la vivienda propuso “procurar la desaparición de los insalubres rancheríos, reemplazándolos por viviendas amplias, higiénicas e iluminadas». Fue partidario de la Reforma Agraria «pero con justicia para los propietarios de los campos y para los que trabajan en ellos.» Prometió que si era electo Presidente, haría comprar «por parte del Banco de la República, toda la cosecha de trigo, para llevarla a la Panificadora Nacional para que todos podamos comer pan especial» El aumento de sueldos de los «Guardia civiles», de los bomberos, los marineros y particularmente de los maestros «como acto de elevada justicia.»

El Programa de Tortorelli tubo una parte introductoria donde hizo un llamado a «las mujeres que tanta influencia tiene en los hogares donde su palabra vibra afectuosa y llena de ternura» para que influyeran sobre «padres, esposos, hermanos e hijos» aconsejando a que lo votasen.
Tortorelli contaba, para su actividad, con la invalorable ayuda de su esposa Anatolia haciendo de secretaria del Partido.
Es conocido el hecho de que Anatolia repartía volantes a los transeúntes, mientras Tortorelli, desde el balcón de su casa, hacía sus discursos. Tortorelli y Manrupe se mostraban hacia el público muy unidos pues ella también, como secretaria del Partido hizo sus discursos.
En varios números de su periódico, Tortorelli publicó una foto del rostro de su esposa cuando era joven, ocupando toda la tapa, al estilo de las grandes revistas de moda de la época. La admiración y el respeto de Tortorelli hacia su esposa quedó estampado en el sello del Partido donde su nombre como Presidente figura con una letra de menor tamaño que la del nombre de su esposa como Secretaria. Dentro de la alocada vida que vivió Tortorelli y su esposa, también tejieron una historia de amor.

Le gustaba autodenominarse como “El Salvador de la Patria”, “Un hombre honesto a carta cabal”, “El Patriota Artiguista” y “El Primer Demócrata”. Aunque su leyenda fue muy montevideana también se lo recuerda en el Interior del país.
Cuando hacía sus caminatas por Canelones siempre lo acompañaba un personaje canario llamado Pedro “El Mono” Sánchez que con una corneta que servía como megáfono gritaba a todo trapo: “¡Acá llegó el patriota Tortorelli!” Y la gente sonriendo comenzaba a rodear al pintoresco candidato y al Mono Sánchez que también era muy popular por ser canillita y en varios carnavales había sido El Marqués de las Cabriolas.
Tortorelli era un gran aficionado al cine y prometía que si llegaba a la Presidencia instalaría 200 biógrafos gratuitos distribuidos por todos los barrios.
Todas las tardecitas se asomaba a su gran balcón y rodeado de las banderas de su Partido Concordancia daba grandes discursos ante los sorprendidos peatones. Muy entusiasmado les prometía que si lo votaban bajaría a la mitad el precio de la yerba, el azúcar y por supuesto ¡el vino! Aunque despertaba mucha simpatía nunca sacó más de 50 votos en las elecciones generales. Fue un personaje inolvidable que muchos años después inspiró la desopilante creación del actor Ricardo Espalter y su recordado Pinchinatti. Con más recuerdos y música los esperamos en la CX 40 Radio Fénix todos los sábados a las 18 horas.

Pero hoy no todo son rosas con la cerveza.
Cuestionan que subsidio a la cerveza vaya a una «multinacional»
El diputado colorado Adrián Peña cuestionó que se mantenga el subsidio a la cerveza, dado que “el 98% del mercado está en manos de una multinacional”. En diálogo con Montevideo Portal, el legislador afirmó que el subsidio perjudica a los productores de vino de Canelones.
El diputado colorado Adrián Peña reclamó que el Poder Ejecutivo explique los fundamentos del subsidio que se le otorga a la producción de cerveza en Uruguay, tras cuestionar que se le den facilidades a la brasileña Ambev, «una multinacional que concentra el 98 % del mercado». En diálogo con Montevideo Portal, el representante por Canelones afirmó que el subsidio «deja en peores condiciones a los productores de vino».

El subsidio fue creado por el artículo 496 de la ley de Rendición de Cuentas del año 2007 para subsidiar a «los fabricantes de bebidas de origen nacional». El texto de la ley aclara que se trata el subsidio tiene «carácter transitorio y gradualmente decreciente», aunque no fue derogado.
El mismo artículo explica que «se financiará con el incremento de la base específica del Impuesto Específico Interno (IMESI)» que se cobra a las bebidas alcohólicas y sin alcohol.
Peña afirmó que el subsidio a las bebidas «representa un gasto de 15 millones de dólares, por lo que es mucha plata que los uruguayos destinan al subsidio».
El colorado remarcó que se trata de una empresa multinacional que «maneja 35 mil millones de dólares en utilidades en todo el mundo y es la empresa alimentaria más grande de Latinoamérica». Además, afirmó que la influencia de la empresa en el mercado hace difícil la compra de semillas de cebada para los posibles competidores.
«Mi reclamo es que se nos expliqué cómo se da ese subsidio y, si es ‘transitorio’, como dice la ley, hasta cuándo va a durar», continuó el diputado colorado.
La existencia de un subsidio a la bebida ya había sido cuestionada meses atrás por la senadora nacionalista Verónica Alonso, que lo consideró una contradicción con la política contra el consumo abusivo de alcohol del gobierno.
En marzo de este año, el dirigente de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB), Richard Read, había dicho a Montevideo Portal que «no hay subsidio», explicando que «lo que pasó es que antes se cobraba un doble IMESI a la cerveza importada que cayó en 2007 con la reforma tributaria». En ese sentido, el dirigente sostuvo que el subsidio a la cerveza nacional surge de lo abonado por las propias empresas extranjeras y no por el Estado.
En 2009, el diputado del Frente Amplio Alfredo Asti escribió una columna de opinión en el diario La República en el que sostenía que se debió eliminar el doble IMESI a las bebidas importadas porque había sido observado por la Organización Mundial del Comercio (OMC). «Levantada esa protección a la industria nacional, que ocupa a cientos y miles de trabajadores directos e indirectos, correspondía buscar un mecanismo que siguiera protegiendo la industria nacional», explicaba Asti.

«Quienes sostienen que gastamos millones de dólares en un subsidio a un sector sin aclarar que esos fondos los genera con aumento de impuestos el mismo sector subsidiado caen en un acto irresponsable de informar a medias, justamente por no estar informados como corresponde; o bien hay una intención de omitir información relevante como la proporcionada», escribía el legislador en ese entonces.

Peña también se refirió a la situación de los transportistas de bebidas que quedarán desafectados del reparto de cervezas a partir del 30 de junio. Según el legislador colorado, que se reunió con la Federación de Transportistas de Bebidas (FETRABE), Ambev decidió otorgar el reparto de bebidas a «una empresa argentina» que «en un hecho obsceno se lleva a todos los trabajadores de los repartidores, dejando sin fuente de trabajo a empresas familiares».

Un comentario en “No son originales

  • el 10 junio 2016 a las 11:33
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    Que me importa la originaridad si me dice que voy a tener cerveza en una canillalibre en casa por una modica suma por mes yo lo voto pero me parece quel tipo no se dedica a la politica sino que es una promocion comercial.

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