Objetos malditos que existen

Recientemente hemos hablado de las muchas joyas malditas del mundo, pero usted no tiene que tener un brillante para ver destruida su vida por un mal sobrenatural.

Sobre un montón de objetos pesan terribles maldiciones, que pueden lastimar, atormentar o asesinar a personas. Aquí hay siete de ellos con los que usted nunca querrá relacionarse.

La estatua de la mujer de Lemb

Las Mujeres De La Estatua De LEMB Traen La Muerte
“Las mujeres de LEMB” es una estatua tallada en piedra caliza pura que fue descubierta en 1878 en Chipre; la historia se remonta a 3500 AC y se cree que representa a una diosa, similar a un ídolo de la fertilidad.

La estatua fue propiedad por primera vez de ElphontSenior y dentro de los seis años de tenerla en su poder, los siete miembros de su familia habían muerto por causas misteriosas. Los próximos dos propietarios, IvorManucci y Señor Thompson-Noel, también murieron junto a sus familias; el cuarto propietario, Sir Alan Biverbrook, también murió, junto con su esposa y dos de sus hijas.Los dos hijos de Biverbrook que sobrevivieron aunque no eran amantes de los temas paranormales ni creyentes en ellos donaron la estatua a El Museo Real de Escocia en Edimburgo, donde sigue estando hoy en día… el primer cuidador de la estatua también murió al poco tiempo de tenerla en su poder y desde esa época nadie le ha echado mano a su urna de vidrio.

La silla de Thomas Busby

¿Tiene un sillón favorito en su casa? Considere maldecirlo después de su muerte para que nadie más pueda sentarse en él sin morir. Eso es lo que Thomas Busby hizo en 1702, justo antes de ser ejecutado por estrangular a su suegro hasta la muerte por, -lo adivina- sentarse en su silla. Supuestamente 63 personas que se sentaron en la silla tuvieron muertes prematuras, a veces a las pocas horas después de dejar caer su trasero en la amada silla de Busby. En 1972, el Museo de Thirsk en realidad tuvo que suspenderla del techo para evitar que la gente se suicide en la silla.

La muñeca Annabelle

Comprada en una tienda de antigüedades en 1970, una mujer le dio una muñeca de trapo a su hija, Donna, que estaba en la escuela de enfermería. Cuando Donna y compañera de piso Angie volvían a casa encontraban a la muñeca en diferentes posiciones y lugares. Entonces la muñeca comenzó a aparecer con notas que ponían “ayuda”. Y luego encontraron la muñeca con sangre en ella. Un psíquico les dijo que la muñeca estaba poseída por el espíritu de una niña llamada Annabelle, que había muerto en el lugar donde su complejo de apartamentos había sido construido.

Pero Lou, un amigo de las chicas, pensó que había algo más siniestro en Annabelle, y les dijo a sus amigas que se deshicieran de ella. Entonces Annabelle fue a visitar a Lou, levitó hasta su cuerpo y lo estranguló hasta que se desmayó. La noche siguiente, las compañeras de piso escucharon lo que sonaba como alguien en la habitación de al lado; Lou investigó; las chicas le oyeron gritar y corrieron para encontrar a Lou con dos grandes marcas de garras en el pecho, aunque no había nadie más en la habitación… excepto Annabelle. Las chicas llamaron a Ed y Lorraine Warren, que investigaron la casa de Amityville, y aseguraron que la muñeca era en realidad un conducto hacia el infierno que un demonio estaba usando. Dos exorcismos no funcionaron, y ahora la muñeca se encuentra detrás de una vitrina en el Warrens’ OccultMuseum, donde aún se mueve.

Los cuadros de niños llorando

He aquí los hechos: el artista italiano Giovanni Bragolin pintó un cuadro de un niño llorando que inexplicablemente se hizo muy popular en la década de 1950 y del que se realizaron muchas copias. En 1985, el siempre fiable periódico británico TheSun informó que un bombero afirmaba haber encontrado estas copias en múltiples casas destruidas por el fuego… aunque las copias estaban perfectamente bien. Al parecer, los bomberos británicos estaban ya tan asustados por este fenómeno que ninguno de ellos hubiera permitido alguna copia de esta pintura en sus propios hogares. Se registraron más incidentes de las copias saliendo indemnes en incendios en hogares, tanto antes como después del artículo, y de repente surgió una historia sobre que la pintura era de un huérfano cuya casa se había quemado. Lo que me gustaría saber en primer lugar era porque tantas personas querrían colgar un retrato de un niño sollozante en sus paredes.

El jarrón Basano

Digamos que usted está cavando alrededor de su patio y descubre, un jarrón italiano de plata del siglo XV. En el interior del jarrón hay una nota que dice: “Ten cuidado… este jarrón trae la muerte.” Usted inmediatamente lo arrojaría al hoyo de nuevo, le echaría un montón de tierra encima, e iría a emborracharse, ¿verdad? Bueno, quien encontró el jarrón en 1988 era algo capullo, porque tiró la nota y vendió el jarrón a una casa de subastas. El jarrón fue comprado por un farmacéutico que, por supuesto, murió tres meses después. Un cirujano compró el jarrón, y murió dos meses más tarde, a pesar de tener sólo 37 años de edad. El siguiente en adquirirlo murió dos meses después. El siguiente propietario murió al mes. Según algunos periódicos italianos, la policía confiscó el jarrón y lo enterró de nuevo en una caja de plomo en un lugar desconocido.

Una versión.

Esta historia tiene su origen creativo en lo que fue uno de los innumerables viajes a la Laguna de la Plata en San Fabián de Alico. Aquella noche se confabularon muchas cosas que; coincidencia o no me llevó a relatar la historia de un simple jarro. Mis amigos ahí presente, escucharon en total silencio – interrumpido solamente por los graznidos de patos -cada uno de los detalles que mi torcida mente en ese momento envió a mis cuerdas vocales para transformar esos pensares en lo que a continuación narraré; la historia tragicómica titulada el jarro maldito.

(si por cualquier cosa usted es un Sanfabianino de corazón, entonces tome esta breve pausa y alcance la botella que más cerca tenga para llenar su copa y disfrutar de mi transformación)
Retomo….. (y ustedes? )

Bueno todo ocurrió aquellas vacaciones de verano en que como tantas veces anteriores mis amigos y yo íbamos a ir a la laguna de la plata, en un principio íbamos a ir: Ricardo, Pancho, Grifo y yo, y un par de días más tarde llegaría Adrián quien subiría a la laguna junto con Tote y varios más. Por razones del destino, Ricardo en último momento no pudo viajar y tuvimos que redistribuir nuestras cargas en sólo tres personas. De ese viaje salieron innumerables tallas que en otra oportunidad les contaré. En fin, a duras penas subimos hasta la preciosa laguna. Cansados, extenuados y con la carpa armada y con la guatita llena, nos dispusimos a dormir y a rogar que al dia siguiente si es que llegaba alguien no nos molestara tan temprano.

Fue así como al parecer solo dormimos un ratito y llegaron 11 individuos despertándonos e instalándose muy cerca nuestro, lo que transformó nuestro apartado lugar en el campamento de personas y carpas más grande del lugar, allí ocurrieron miles de cosas divertidas, otras no tanto pero típicas de convivencia.

Pasó muy rápido el día y otro y otro y aun no llegaba Adrián, y faltando un día para que el grupo de 11 personas que ya se había reducido a 9 bajaran, aconteció un evento muy especial que gatilló toda mi inspiración en lo que será una historia que aunque el recuerdo de cada detalle se puede escapar a mi memoria, intentaré relatar de la forma original.

Al caer la noche y nosotros cuatro agregando a la Panchi que se fue a nuestra carpa habíamos hecho una rica comida y nos preparábamos para degustar del buen vino junto al fuego que nos acompañaba en aquellas noches de recuerdos, de risas cigarros y tonteras. Entonces en ese momento llamamos a Tote y a Edgardo a que compartieran un vino con nosotros y al mismo tiempo ofrecerles tal y como lo hace un buen chileno, un buen plato de comida. Transcurrieron algunos minutos y terminado el ritual de la comida o cena para algunos, Tote se fabricó una buena hamaca y Edgardo sirvió el vino en un jarro muy especial, algo había en ese jarro que era distinto a cualquiera que usted señor lector podría imaginarse. Fue así como entre gorros y ropa abrigada y bajo la mirada latente de una luna no llena yo me instalé en la Hamaca y todos los demás sin presentir mi escape mental, se sentaron en torno al fuego en una suerte de coincidencia en semicírculo hacia mí.

Cuando el jarro circulaba por nuestras manos nos reíamos de lo grande que este era en comparación con la olla que estaba ya a esa hora afuera del circulo de piedra. Fue en la segunda ronda cuando llegó a mis manos y junto con el sorbo de vino llego a mi cabeza la idea de contar una historia que hasta el día de hoy no me explico porque la conté ni de donde saque ideas para relatarla. He aquó la historia…..

(((Señor lector, por favor si usted cree que no será capaz de continuar leyendo la historia, este es el momento de dejar de hacerlo, si persiste en ello favor llene su vaso que al principio le pedí que tuviera a mano. aaaahhhh !!! pero cuidado con el tipo de vaso que toma!!! )))

Otra versión del mismo tema…

LA LEYENDA DEL JARRO MALDITO

En el siglo XV existió un rey llamado Carlos que vivía en un enorme castillo con una gran cantidad de tierras que le pertenecían, pero aunque tenia estos enormes territorios, el rey sentía que no era popular para su pueblo, entonces decidió realizar una gran fiesta en la comarca, donde no consideraría gastos ni nada, quería que todos estuvieran en su fiesta.

Mando a llamar a muchos de sus mensajeros para que recorrieran todo el territorio que le pertenecía y comunicara a todos y cada uno de los habitantes para que asistieran a la gran fiesta con plato único bailable. El rey pensó que con esto ganaría un poco más de votos para su satisfacción. La gran fiesta comenzaría en 15 días mas y el debía organizar muchas cosas con los encargados de aquel magno evento.

Una vez todo organizado y listo para que en 3 díasmás se realizara una fiesta, llegó un mago al enorme castillo y pidió encontrarse con el rey. El rey al saber que era un mago aceptó que este entrara para solo averiguar que era o que podía obtener de esto.
Cuando se dispuso a conversar con el mago, el rey sintió algo muy extraño, pero de todos modos igual siguió adelante. El mago cuando entro el rey al enorme salón que lo adornaban inmensas y bellas bibliotecas, inclino su cabeza como reverencia ante su majestad.

El mago agradecido por la recepción ofreció sus servicios para con el rey, este último ante tal ofrecimiento le otorgó un sueldo (que no era ético) para que él se dedicara durante 2 días a crear algo que le ayudara a ser más popular entre sus diezmeros, tributantes y súbditos.

Llegado el dia de la gran fiesta, desde el alba se comenzaron a recibir personas que viajaban desde muy lejos y con muchas horas o días de viaje, en donde atravesaban grandes extensiones de tierra solo para visitar el gran castillo y la cuasi ciudad en donde vivía el rey, en fin, una a una llegaron los carruajes que fueron colmando la estancia dispuesta para ellos a un costado del castillo, en donde las personas del pueblo se asomaban a admirar al igual que una exposición de autos a estos bellos y coloridos carruajes y sus hermosos ejemplares de caballos y yeguas.

Mientras todo esto acontecía, el mago en su despacho asignado por el rey, ya llevaba 2 días de intensos conjuros, buscando de forma enérgica aquel beneficio necesitado por el rey. Fue en unos de estos momentos en que el mago creyó tener todo listo y se recostó unos instantes para luego darse un baño y poder asistir a la gran fiesta en donde entregaría al rey el fruto de su trabajo. El mago cerró sus ojos y entrando en gratificante estado de siesta, dormito con la ventana de su dormitorio abierta, dejando que entraran la delicada y fresca brisa junto con los sonidos de los cascos de los caballos al caminar por los adoquines de la entrada al palacete del rey. La brisa en un momento se tornó más fuerte y agitó la cortina que se extendió por la habitación y en su paso tocó unos polvos que ayudados por la brisa lograron caer al interior de un precioso jarro que tenía el mago sobre la mesa. El regreso de la cortina a su lugar paso por sobre el cuerpo en reposo del mago quien despertó por el roce tierno de la cortina y por la abrumadora pero delicada brisa con aromas a bosques desde fuera del castillo.

Mientras tanto en el gran salón adornado por túnicas doradas y bordadas en oro que lo adornaban, se oía el murmullo de los grandes invitados y del resto del pueblo que al mismo tiempo ya comenzaban a beber de los aperitivos dispuestos para tal evento en conjunto con el recitar de los juglares y trovadores y las entretenidas rutinas de los bufones y circenses que amenizaban la fiesta del rey.

En esos momentos llegó el mago vestido con la mejor ropa que el Rey le había comprado, ademástraía sobre un cojín bordado en oro que con la luminosidad de las velas y faroles que decoraban el salón, relucía como un lucero en la noche más oscura de un lindo otoño. La sorpresa y asombro de las personas que estaban en el salón produjo un silencio tan enorme que los músicos pararon de tocar sus instrumentos, los trovadores dejaron de recitar y los bufones dejaron de hacer reír, tan solo se podíaoír en ese momento los rechinidos del calzado nuevo del mago. Este último no preparado para tal asombro en cuestión de segundos asumió este escenario y puso su cuerpo totalmente recto a modo de darle una importancia que los invitados habían dado…. Caminó varios pasos hasta llegar frente al rey y extendiendo su mano derecha con el cojín bordado en oro y la izquierda como soportando su espalda, todo este gesto acompañado de la muy conocida inclinación o reverencia. El rey viendo tal atención hizo casi una ceremonia para la recepción de este regalo, aunque miro con un pequeño desaire el regalo que en comparación a muchos de los recibidos de parte de los invitados, no se comparaban en valor, en fin, acepto el regalo y automáticamente tras el aplauso consecutivo del Rey, siguió todo el jolgorio.

El baile se desarrollaba con total normalidad, todos disfrutaban de la fiesta y llego el momento del gran banquete..cientos de chefs y cocineros, garzones y ayudantes hicieron al mismo tiempo la presentación de dicho banquete… había cerdo, cordero, etc, etc, y completos (para mi amigo Adrián).

Luego llego el gran momento de servir el vino (esta frase me recuerda y me obliga a agradecer a todos mis amigos por estar conmigo cada díadesde que nos conocimos) y fue un gran festín entregado a todos y cada uno de los invitados, en ese intertanto de los primeros vasos de vino, el Rey como anfitrión, tomo el regalo del mago y extendiendo su brazo mostro aquel hermoso regalo, un hermoso jarro a la vista, no muy tosco, no muy pulido pero en apariencia se podía ver una dedicación especial. El rey desconocía la cantidad de horas que el mago había pasado en su alcoba conjurando y buscando en esos enormes libros que solo los magos tienen y que nosotros vemos en las películas, sus más escondidas recetas.

El rey llenó su nuevo jarro con un buen vino y alzándolo en la mano dijo unas palabras hermosas y dijo lo principal que a cualquiera nos gustaria escuchar, algo asi como…. Eejeeem¡ S A L U D ¡!!!!!….. y dicha esta hermosa palabra todos llevaron su vaso o copa a la boca, incluso los cocineros, cuidadores y todo aquel que pudo, dentro de todos ellos el rey también llevo su jarro a la boca y al momento de hacerlo, este sintió algo extraño en aquella inclinación, algo que no podía explicar pero que cada vez que su jarro subía de su parte trasera, bajaba el contenido de éste hacia su boca y cada vez dejaba entrever el fondo cristalino (el poto) del jarro. El Rey dio 2 o 3 sorbos y lanzó el jarro lejos, y con su mano izquierda se tomó su corazón, a este gesto reaccionaron los guardias del palacio gritando han envenenado al rey, pero este último movió la mano en señal de que no era aquello lo que le oprimía el corazón. El silencio inundó el salón y sólo se interrumpía por algún murmullo entre los comensales o alguna risa de alguien que todavía no se daba cuenta de lo que estaba ocurriendo.

La mayoría de los invitados, se reunieron en torno al afligido rey y armaban conjeturas de que habían visto a alguien, de que un espíritu, de que no era vino, sino que era agua, que era un soponcio y miles de cosas. Unas damas le daban aire con abanicos al Rey y este reponiéndose de aquella postura incomoda en la que estaba, se paró y comenzó a mirar uno a uno a sus invitados, pero no fijaba la vista en nadie hasta que en un rincón del salón estaba la persona a quien buscaba con la vista, era nada más ni menos que el mago, aquel quien suponemos le daría un regalo para su bien, aparentemente no era tal, y con un chasquido de dedos del rey, el mago fue retirado de la fiesta y llevado al despacho del Rey, junto con él, un guardia llevó también el jarro.

La fiesta continuó por muchas horas y fue inolvidable en muchos sentidos, pero ausente de varias de estas horas estuvo el Rey con el mago en su despacho, pidiendo explicaciones para lo acontecido. No comprendo cual es el motivo de tu regalo? – cuestionaba el Rey- porque crees que merezco eso?, el mago solo veia sus brillantes zapatos mientras el Rey no paraba de cuestionar lo que para el mago era un excelente regalo. El brillo de aquellos zapatos no estaba reflejando la luz del despacho, entonces notó que el Rey estaba casi sobre él con el jarro en la mano y esperando una respuesta.

El mago se paró de su asiento observó por unos instantes el jarro y luego comenzó a explicarle la magia que contenía el jarro, y lo que producía en quien bebía de el. Todo fue un misterio que quedó entre el rey y el mago, ni lo guardias mas cercanos escucharon de que se trataba, sólo cuenta la historia que al amanecer siguiente el rey mandó a expulsar al mago y al mismo tiempo llamó a su mejor mensajero, al cual le entregó una decena de los mejores caballos, cargados con los mejores alimentos el mejor abrigo, ademas de varias monedas de oro.

La misión del mensajero era deshacerse del jarro, pero no podía deshacerse de él simplemente rompiéndolo, ya que una de las características de este jarro era su indestructibilidad, fue así como el mensajero se despidió del reino y cabalgó tanto que 3 de sus caballos murieron en el camino, de hecho, pasaron muchas lunas y cayeron al menos 2 veces las hojas de los árboles antes de aquella tarde en que saliendo de un bosque muy tupido, fue sorprendido por una niebla que oscureció aún mas todo el camino y el lugar, el mensajero no alcanzaba a ver ni la cabeza de su amigo equino. De pronto sintió silbar el viento y el caballo no avanzó más, lo mismo hicieron los otros 6 caballos, por más que el mensajero incitaba a avanzar al caballo, este incluso retrocedió 2 pasos, el mensajero pensó que era la hora de su muerte, pero estaba dispuesto a enfrentarla. Bajó del caballo y tomó su espada, maldijo al aire, ya que no veía naday esperó alguna respuesta. Sujeto de una mano a la rienda, comenzó a avanzar dando espadazos al aire, en el segundo pasó resbaló, soltó la espada y si no es por el caballo va más allá de donde sus pies podían sentir la tierra firme, se dio cuenta de que estaba frente a una quebrada y a tientas comenzó a buscar piedras. Encontró muchas, pero lo que no pudo encontrar nunca fue un sonido que le indicara donde terminaba la quebrada. Cansado de lanzar piedras, se sentó cerca de los pies de sus caballos, cuando nuevamente sintió el silbido del viento y un estruendo como truenos pero que venían desde abajo. El mensajero asustado, cansado y con ganas de estar con su familia nuevamente pensó que este era el mejor lugar donde ocultar el jarro. Lo tomó junto con la túnica en el que venía envuelto y tal como le dijo el rey, ni lo miró ni bebió algo en el, sino que sacó todas su fuerzas y lo lanzo a la nada….. nada que tampoco le devolvió ni un silbido ni un estruendo, sólo una brisa fría.

Al cabo de muchos meses el mensajero se presentó ante el Rey, y este por fin se sintió aliviado, aunque desde el día de la fiesta, el rey fue mejor persona y fue muy querido.

Hace pocos años atrás, y ahora estoy hablando de este siglo, existía un niño en la Región del BioBio, específicamente en Talcahuano, al cual llamaban “Peor”, el detalle de su apodo lo dejaremos para otra oportunidad, pero la particularidad de este niño, es que siempre quiso ser marino, era un fanático empedernido del mar, y sobre todo de ir a nadar al muelle que quedaba cerca de su casa. Era el verano del 2003 y Peor, estaba ansioso porque lo habían invitado a acampar a la Laguna de Plata (en esos años no estaba sucia como ahora), idea que a el le encantó, dichoso por la noticia no podía hacer más que ir a bañarse al mar, salió corriendo a pata pela hacia el muelle, cuando de pronto le da un puntapié a un pedazo de vereda que sobresalía, que con el golpe saltó lejos Peor y un pedazo de cuero del dedo gordo quedó para el recuerdo en el cemento, Peor se recuperó al instante del suelo y lanzó unas palabras al aire…. “Conchemimadre que me dolió”… para risas de algunos presentes, pero eso no lo detuvo ya que la emocion del viaje próximo era mayor, tomo mucho vuelo desde que comienza el muelle hasta su fin, sin soltar el jabónPopeye que llevaba en su mano, se elevó en el aire haciendo piruetas tal circo de solei.. Clavandose en el mar y llegando tan abajo como pudiera con el aire que llevaba guardado. Avanzó como nunca hacia el fondo marino, pero justo cuando volvía algo muy brillante le llamó la atención. Volvió a la superficie y sin decirle a ninguno de sus amigos nada de lo que había visto o del tremendo golpe que se dio, lanzo el jabónPopeye al muelle y se sumergió nuevamente, apenas divisó lo brillante, se lanzó como tiburón a su presa y quitando un poco de arena, se encontró con un jarro, que parecía nuevo, efectivamente era el jarro que sabemos todos, pero que Peor no tenía idea. Por esa tarde el baño en el mar se suspendió, y para sorpresa de sus amigos, Peor se fue a su casa y guardó el jarro de inmediato en su mochila con la cual viajaría a San Fabián al día siguiente.

Pasaron dos días y Peor junto a otros amigos llegaron a la Laguna y se instalaron junto otros amigos que llevaban un día apenas de acampar, disfrutaron del paisaje, de la compañía y de muchas otras cosas, siguieron pasando los días y los visitantes comenzaron a irse poco a poco a sus casas, entonces los grupos más reducidos ya compartían las escasas cosas que quedaban, también se compartía el vino, y fue en ese instante cuando Peor recuerda que al fondo de su mochila tenía un jarro que debía estrenar.

Se sentó en torno al fuego y al momento que sacó su jarro, las risas fueron incontenibles, ya que este parecía casi un jarrón al lado de los otros vasos, se sirvieron todos los vasos y se hizo un silencio que fue interrumpido por un SALUD!!, en ese instante Peor se dio cuenta que su jarro no era cualquiera, sino que era un jarro que mostraba su muerte, en el fondo del jarro al beber, la luz de fuego que daba en su cara le mostraba como sería su muerte, Peor comentó esto y creó un gran alboroto, pero solo los más valientes bebieron de él. Estaban en aquel momento complicado cuando oyen la voz de una persona que pide un vaso de vino, esta persona era un cuidador de ovejas que trabajaba en la montaña y que había bajado a adquirir cosas para seguir cuidando en el medio de la nada a los animales, Peor le advirtió del jarro al mismo tiempo que le pasaba el jarro, el cuidador sin ningún temor, y diciendo que lo había visto todo en sus meses de pastor, bebió todo el vino del jarro, y con una mirada atónita no dijo más que “Adiós Amigos, fue mi último mejor vaso de vino”, tomó su morral, su chupalla y partió, la oscuridad que ya abundaba lo hizo desaparecer pronto. Esa noche no hubo cantos, sólo conversaciones de la vida y lo bonito de la naturaleza, del cuidado con ella y el amor a nuestros seres queridos.

Al día siguiente, supimos por personas que bajaban de otros lugares, que se había encontrado a un cuidador de ovejas muerto en un barranco camino hacia la Laguna Añil. Todos los amigos se miraron y con un sentimiento de culpa decidieron hacer lo que mas lógico les pareció. Tomaron un bote inflable y se fueron a la mitad de la laguna, y bajo una tenue llovizna que produjo un arcoiris sólo visible desde la orilla, soltaron el jarro, dejándolo hundirse, al regresar a la orilla todos se abrazaron y porsupuesto prometieron no contar nunca de la existencia de un jarro maldito que mostraba la hora de tu muerte.

Ahora los jóvenes son mejores personas y creen que el mejor regalo es la vida que tienen y es por ello que la disfrutan a cada instante.

El coche de James Dean

El actor James Dean amaba a su PorscheSpyder 1955. Lo había tuneado ampliamente y lo llamaba con cariño su “Little Bastard”. Al parecer, el coche tenía un aura tan visiblemente mala que Sir AlecGuinness, al reunirse con Dean para el almuerzo, le dijo: “Si te subes al coche, te encontrarán muerto dentro la próxima semana.” Y así fue. Pero la maldición no se detuvo allí, cuando los mecánicos intentaron reparar el coche destrozado, cayó sobre uno de ellos, aplastándole las dos piernas. El nuevo propietario del coche vendió el motor y el tren de conducción a dos pilotos de carreras. Uno perdió el control, chocó contra un árbol y murió al instante .., el otro resultó herido cuando su automóvil se atrancó y dio la vuelta. Dos ladrones que trataron de llevarse las piezas del coche resultaron heridos. El coche fue luego donado para exhibiciones de seguridad de la Patrulla de Caminos de California, en la primera exhibición se incendió, y en la segunda el coche cayó sobre un estudiante rompiéndole la cadera. Incluso se las arregló para aplastar y matar a un conductor de camión que lo transportaba. El coche se encuentra desaparecido desde entonces, que es probablemente lo mejor.

La caja Dybbuk

En el folklore judío, un dybbuk es un espíritu maligno. Supuestamente, un sobreviviente del Holocausto convocó accidentalmente al demonio mientras usaba de un tablero de Ouija casero, pero se las arregló para atraparlo en el interior de un aparador. Kevin Mannis compró la caja en una venta de bienes en 2001, e inmediatamente comenzó a tener pesadillas acerca de una vieja bruja malvada, -al igual que los amigos que se quedaron con él. Mannis dio la caja a su madre, que sufrió un derrame cerebral en el mismo día. Los propietarios posteriores de la caja afirmaron que la caja dybbuk también aparecía en sus pesadillas. El último propietario fue JasonHaxton, director del Museo de Medicina Osteopática, quien no sólo tenía pesadillas, sino que desarrolló una extraña enfermedad de la piel y comenzó a toser sangre. En ese momento, Haxton contactó con sus rabinos locales, selló el dybbuk de nuevo en la caja, y luego lo escondió del mundo. ¡Gracias, amigo!

Un comentario en «Objetos malditos que existen»

  • el 3 octubre 2014 a las 08:27
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    que yeta el coche de James Dean, por algo le llamaban pequeño bastardo..si se perdio ni vale la pena encontrarlo y que a nadie de estos lugares se le ocurra buscarlo.

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