Para Tener Presentes en la Vida

Por Lorenzo Olivera
Nadie en el mundo vive la vida exactamente como tú lo haces. Tú eres único en ese sentido, tus experiencias y elecciones te han moldeado en lo que eres el día de hoy, y nadie más ha atravesado las mismas experiencias que tú.

A pesar de esto, existen ciertas verdades acerca de la vida que no podemos negar.
Seguramente conoces algunas de ellas, pero aunque las sepas, es bueno tenerlas y compartir con tus seres queridos.

1. El crecimiento casi siempre viene acompañado de dolor
Sé paciente cuando te encuentres en dificultades, porque un día ese dolor que experimentas hoy, te mostrará su significado.
Las personas que tienen el poder de ser exitosos a largo plazo, son aquellas que han utilizado los ladrillos que les arrojó la vida para fundar la base de su crecimiento. No temas a quebrarte de vez en cuando, incluso a derrumbarte, ya que esos momentos son los mismos que te presentarán la oportunidades de crecer y reinventarte a ti mismo.
2. Solo tú sabes de lo que eres capaz
A menos que exista alguien que tenga la capacidad de mirar directamente dentro de tu corazón y tu alma, y pueda ver tu fuerza y tus deseos, nadie puede decirte quien eres tú y de lo que eres capaz de hacer. Los demás pueden saber qué es lo que pueden o no lograr, pero no pueden aplicar los mismos parámetros contigo. Más aún, si tú recuerdas y mantienes esta actitud, podrías sorprenderte a ti mismo.

3. La verdadera belleza es interna
Solo cuando realmente conoces a alguien, sus rasgos físicos se desvanecen. Comienzas a percibir la energía de la otra persona, reconoces su aroma y puedes apreciar su ingenio. Verás la esencia de la persona y no el envoltorio en el que viene. Es por eso que no puedes amar a alguien basado sólo en su apariencia. Puedes sentirte deseado o ser encantado por una persona, pero solo podrás amarlo cuando llegas a conocerlo.
4. Siempre eres un estudiante
En cada etapa de tu vida se te presentarán nuevas lecciones, y tendrás algo nuevo que aprender. Cada mala experiencia te enseñará como evitarla en el futuro o como salir adelante si no puedes evitarla. Cada buena experiencia puede enseñarte como preservarla y extenderla. En tanto sigas a tu corazón, y nunca dejes de aprender lecciones, no te convertirás en un anciano, sino en un adulto evolucionado.
El sabio aprende de sus alumnos y siempre el sabio será un aprendiz, el que no sigue aprendiendo a lo largo de su vida, se mediocriza y se queda.
5. Tu amor crea tu felicidad
Tu felicidad es el resultado directo del amor que le brindas al mundo. Cuando tú amas, aspiras a ser una mejor persona. Cuando te conviertes en una mejor persona, todo a tú alrededor se vuelve mejor de lo que era en la juventud. El amor es nuestro maestro: Como adultos, el amor es el cimiento en la que debemos apoyar nuestra vivida. En nuestra vejez, el amor en nuestro recuerdo más dulce. El amor crea nuestra felicidad.
6. El respeto que das es el respeto que recibes
No puedes demandar respeto, ni convencer a alguien que te respete diciendo lo que desea escuchar. El respeto es ganado al escuchar al otro, reconociendo sus sentimientos y respetándolos de la misma manera que te gustaría que te respetaran a ti. Se amable y respeta a todos, incluso a aquellos que no te respeten a ti, no porque ellos lo merezcan, sino porque tú sí.
7. La negatividad es un veneno para el alma
No permitas que la negatividad o el drama indeseable te desvíen del camino hacia convertirte en una mejor persona. Enfócate en el aquí y ahora, la vida es muy corta y tu tiempo es demasiado preciado para ser desperdiciado en cuestiones triviales. Cuando decidas poner tu vida sobre ruedas nuevamente, las respuestas a tus preguntas se presentarán por su cuenta.
8. Tu salud es tu vida
No importa de qué tamaño o forma sea, tu cuerpo es la herramienta más importante que jamás hayas tenido. La manera en que trates a tu cuerpo afectará directamente a la calidad de tu vida. Ejercita para estar en forma, no para bajar de peso. Aliméntate bien para nutrir tu cuerpo, no para ser más delgado. Sal a trotar, a nadar, a pedalear, no importa, solo haz ejercicio y tu cuerpo se sentirá agradecido. Un cuerpo saludable es un cuerpo energético, y un cuerpo enérgico motiva a la mente
9. Dejar ir es parte de seguir adelante
Nunca obtendrás lo que realmente necesitas si te mantienes amarrado a cosas o situaciones que deberías dejar ir, soltar. En ocasiones amamos, luego peleamos, y más tarde aprendemos a dejar partir y eso es perfectamente correcto. Si deseas tomar un buen curso en la vida, debes aprender a dejar ir.
10. El aquí y ahora es un presente
No se llama «presente» por nada. Toda tu vida te ha derivado a este preciso instante, justo ahora. Piénsalo por un segundo, todo lo que has atravesado y experimentado, cada desafío que superaste, cada caída de la que te levantaste, todo ello te ha traído a este momento de la vida. Este instante es invaluable, así que no lo pierdas.
11. Tus decisiones moldean tu vida
Todos los días se nos presentan opciones. Podemos apreciar lo que tenemos, la opción de darnos tiempo a nosotros mismos, la opción de hacer algo que nos haga sonreír, la opción de entusiasmarnos, la opción de reírnos, la opción de pasar tiempo con las personas que nos hacen sentir bien, la opción de perseguir nuestras metas, y más. Elige como deseas que sea tu día, cada mañana. Esta elección es tu caja de herramientas que te ayudará a vivir la vida de tus sueños. Solo recuerda elegir.

Simples Reglas Para Alcanzar La Felicidad
Aunque los seres humanos no llegamos a este mundo con un manual de instrucciones que nos enseñe cómo vivir con felicidad, si lo pensamos por un momento, nos daremos cuenta de que no lo necesitamos. Hoy aprenderás que la vida es mucho más simple de lo que parece, y que lo único que necesitarás para alcanzar la felicidad es recordar algunas reglas que te enseñarán a valorar esas pequeñas que la vida nos otorga y muchas veces ignoramos.

Recuerda mirar en cinco direcciones al cabo del día:
Hacia adelante – Para saber a dónde vas.
Hacia atrás – Para recordar de dónde vienes y evitar cometer errores pasados.
Hacia abajo – Para asegurarte de no pisotear o humillar a nadie en el camino.
Hacia los costados – Para ver quién está a tu lado para apoyarte, y quién te necesita.
Hacia arriba – Para recordar que siempre hay alguien cuidándote.

I
La vida se hace en el espacio de lo cotidiano, en pequeños trozos de cada día, en ratitos que encendemos de pasión en vuelos que se emprenden con besos y con sueños.
Velar y dormir, soñar y despertar, llorar y reír, creer y dudar, caer y levantarse: eso es hacer la vida.
II
La vida se hace cultivando el amor, para alimentar el corazón de otros, el respeto y la generosidad que llevan dentro de ti.
La vida se hace trabajando cada día, tratando de usar su siempre como obrera de su palabra, como jardinera de sus flores, como cantadora de sus prodigios…. Aprendiendo como la cultivas y como la riegas.
III
La vida se hace agitando el mundo que llevamos dentro y decubriendo el mundo que llevan los demás.
Se hace cultivando la amistad, la cual puedes usar como algo sagrado, o como un arma.
Porque tú, y sólo tú, escoges la manera en que vas a afectar a otros y esas decisiones, son parte de la vida.
IV
La vida se hace cuidando lo que dices, lo que haces y que lo que quieras decir o hacer, sea dañino o benéfico.
Cuidando los juicios que formulas porque los formulas y a quién en contra quién los comentas.
V
La vida no se hace para lucir, para exhibirse, para mostrarnos en un escaparate de vanidad y focos de colores. La vida se hace en el recinto íntimo, en ese taller de abeja trabajadora que llevamos dentro, en ese aguijón que extrae y regala, que profundiza y endulza.
VI
La vida se hace sorbo a sorbo, paso a paso y día a día. Se hace saboreando a Dios, caminándolo a lo ancho y a lo hondo, mirándolo a través de sus colores, oýendolo a través de sus sonidos, palpándole la perfección y desentrañándole la luz.
VII
La vida se hace en el centro de trabajo de uno mismo, con su esfuezo silencioso, efectivo, constante, devoto y masivo. Un esfuerzo que abre surco y un surco hecho para que deje producir.
VIII
La vida se hace cuando das la mano y transmites una corriente. Cuando cumples los compromisos y no traicionas la confianza de nadie. Cuando das una sonrisa y cuelas la luz, das un beso y cierras los ojos, te das a timismo.
¡ Y parece que concentras el universo en tu corazón!
IX
La vida se hace en el espacio de tu mundo y en donde se libran las batallas de los demás.
Se trata del conocimiento de los celos, del miedo, de la ignorancia, de la venganza y de su manera de dominarlos.
Se hace en el horizonte de ti mismo y en donde vuelan los sueños de los otros, en la siembra frondosa de tu tierra y en la raíz raquítica del huerto ajeno.
X
La vida se hace de regalos, sin seleccionar, ni preguntar, ni escoger. Cumpliedo la misión de dar.
¡Déjale a Dios el balance de lo que debes recibir, porque en ese libro de la generosidad, del esfuerzo y de la entrega, se hace la vida!
XI
Hacer la vida no es diseñarla a nuestro antojo, ni coserla a nuestro capricho: es estar siempre
En las puntadas de su tela y en el estambre de su tejido.
Hay que caminar la vida porque es la única manera de llegar.
Iría resolviendo con lógica, pero emocionándola con el espíritu y calentándola con el corazón.
XII
La vida se hace proporcionando felicidad y consuelo a los que te rodean.
Se hace amando, porque el amor tiene tanto que hacer en el mundo, que no da tiempo para odios ni rencores
SOLO TENEMOS UNA VIDA Y NOSOTROS SOMOS LOS ENCARGADOS DE HACERLA MARAVILLOSA.

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