Porque somos distintos

Por Lorenzo Olivera
Nosotros en mi época limpiábamos los bancos y pupitres y nuestros padres según sus oficios pintaban las paredes con fondos recaudados por la Comisión Pro Fomento de la escuela y no se esperaba que nada cayera del cielo.

Se conseguían por las maestras una sala del cine del barrio en forma gratuita y se hacía una función en la que lo recaudado era a beneficio de la escuela y los fondos se volcaban a la comisión pro fomento.
La gente del barrio respondía y se hacía lo que se podía.
Ahora encuentro un material que nos muestra que los japoneses lo hacen también y que en Latinoamérica esperan todo del Estado
Nosotros también traíamos los bizcochos para la merienda de los compañeros y los vendíamos al costo.
Ayudar con la limpieza ayuda a crear consciencia cívica y cuidado por el patrimonio público.
Parece algo impensable en la mayoría de las escuelas de América Latina, pero es una práctica educativa que llena de orgullo a los japoneses.

En la mayoría de los colegios de Japón los estudiantes de primaria y secundaria no solo tienen que barrer, trapear y servir la merienda como parte de su rutina escolar, también tienen que lavar los baños, una práctica se llama o-soji.
«En la escuela, un alumno no sólo estudia las materias, también aprende a cuidar lo que es público y a ser un ciudadano más consciente», explica el profesor Toshinori Saito.
«Y nadie reclama porque siempre ha sido así», le dijo al periodista de BBC Brasil Ewerthon Tobace.
Además, cuenta Tobace, en las escuelas japonesas tampoco existen cafeterías o comedores. Los estudiantes comen en la misma aula y son ellos mismos los que organizan todo y sirven a sus colegas.
Y, después de la merienda, es hora de limpiar la escuela.
Los alumnos se dividen en grupos, cada uno de los cuales es responsable de lavar lo que se utilizó durante la comida y de la limpieza del salón, los corredores, las escaleras y los baños en un sistema rotativo coordinado por los profesores.

Tradición
No es que en Japón no haya personal profesional encargado del aseo en las escuelas. Los hay y se conocen como yomushuji.
Sin embargo, el o-soji es una tradición en las instituciones educativas.
Afuso propone un intercambio cultural para trasmitir la tradición de o-soji a Brasil.
«Yo también ayudé a cuidar la escuela, así como lo hicieron mis padres y abuelos, y nos sentimos felices de recibir la tarea porque adquirimos una responsabilidad», dice el profesor Saito.
Michie Afuso, presidente de ABC Japan, una organización sin ánimo de lucro que asiste a la integración de extranjeros y japoneses, dice que la obligación también hace que los niños entiendan la importancia de limpiar lo que está sucio.

Los niños se dividen en grupos que asumen diferentes tareas de limpieza.
Un reflejo de eso se pudo ver en la Copa Mundial de Brasil, cuando los hinchas japoneses llamaron la atención al limpiar las gradas durante los juegos, así como las calles de las ciudades japonesas, que son mundialmente conocidas por su limpieza casi impecable.
Cómo los japoneses limpiaron un estadio en el Mundial
«Eso demuestra el nivel de organización del pueblo japonés, que aprende desde pequeño a cuidar del patrimonio público que va a ser utilizado por las próximas generaciones», señaló.

Extranjeros
Para que los extranjeros y sus hijos entiendan cómo funcionan las tradiciones en las escuelas japonesas, muchas provincias han contratado auxiliares bilingües.
La brasileña Emilia Mie Tamada trabaja en la provincia de Nara, que colinda con Kioto, hace más de 15 años como voluntaria.
Para los extranjeros el sistema japonés parecería rígido pero todo lo que tenga que ver con la educación es tomado muy serio en ese país asiático.

«En todo este tiempo, no me acuerdo de ningún padre que haya cuestionado la participación de su hijo en la limpieza de la escuela», le contó Mie a BBC Brasil.
Y si bien Michie Afuso reconoce que a los ojos de los extranjeros el sistema educacional de Japón puede parecer rígido, también destaca que «la educación es considerado un asunto muy serio por los japoneses».
Es una situación que Emilia Mie Tamada contrasta con algunos incidentes recientes en Brasil, un país que tiene una relación muy estrecha con Japón.

Los miles de brasileños que le dieron «sabor sudamericano» a Japón
Recientemente, en el país sudamericano se generó una polémica porque algunas escuelas «obligaban» a sus alumnos a limpiar los salones de clase, lo que fue denunciado por algunos como un abuso.
El Japón, las escuelas no tienen comedores y la merienda la sirven los niños en los salones.
Y un video en el que una estudiante agredió a la directora de una escuela brasileña porque le confiscó el teléfono celular se volvió viral en internet y abrió una serie de debates sobre la violencia en esas instituciones; debate que bien podría tener lugar en otros países de la región.

Mientras, en Japón este tipo de abuso en la escuela es raro.
«Desde tiempos antiguos, las escuela y los maestros son respetados. Los alumnos aprenden a cultivar un sentimiento de amor y agradecimiento hacia la escuela», dice Emilia Mie.

Lo que sugiere que hay muchas cosas que podríamos aprender de las escuelas de su país.

Un comentario sobre “Porque somos distintos

  • el 27 noviembre 2015 a las 13:11
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    Viendolo friamente, no estaria mal..pero pensemos que mamá va a permitir hoy que su hijo limpie los baños de otro lugar, cuando a veces ni el propio baño podes hacer que te limpien. Pero creo que si hubiera algo que hiciera que los chicos limpiaran el baño de su escuela, lo cuidarian mas y tambien ayudaria mas con el de casa.

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