Satirismo

Va a ser la primera vez que escribo sobre este tema y muy probablemente sea la última, no porque faltaran situaciones serias, jocosas o dignas de contarse, sino porque no me gusta tratarlo y simplemente lo que me gusta de este episodio es como anécdota de aquella época.
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Cuando mis años mozos me gustaba recorrer la parte histórica de Montevideo, como ser ir a tomar unos ginfizz al Jauja, lugar donde supieron sesionar las comisiones de las cámaras parlamentarias cuando el Poder Legislativo funcionaba en el Cabildo.

Ahí conocí de una mesa a otra las que al rato se juntaban, a don Eduardo Víctor Haedo, persona que le gustaba compartir y juntarse con gente joven y que pensara distinto, para participar de las últimas ondas e ideas.

Baste para tener una idea cabal del personaje a sus invitados en La Azotea de Punta del Este, donde tuvo entre muchos otros al Che Guevara, con quien compartió hasta el mate, salvadas las distancias con tal personaje y que nosotros merodeábamos nomás el boliche.

Un par de gins convidaba, porque con la cara de estudiantes el sabía muy bien lo que era rascar del fondo del bolsillo los últimos mangos.

Nosotros éramos puro oído para estar al día y aprender y aprehender el mundo, poníamos el repollo al servicio de la información como gustaba ilustrarnos en sus cuentos el gran decidor Luis Landriscina.

A don Eduardo Víctor Haedo se le atribuye aquella frase famosa, muy de moda en el jet set argentino de la actualidad, “que hablen mal de mí, pero que hablen”.

En una palabra, político o actor que no esté en el tapete y no tenga algún lío o bronca no existe, y tiene que agarrar para las ocho horas.

Sigue en pag. 2

Un comentario en “Satirismo

  • el 29 junio 2013 a las 22:46
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    Hola recibo tus mensajes. los amigos son así y a veces se van sin mas. muy linda historia y te doy de todos la mejor nota…con todos esos amigos yo estaría tomando mate con una banderita roja con la oz y el martillo pegada en el thermo…jajajaja…creo que vos no sos de esos por las otras cosas tuyas que leí en la semana. pero igual yo aprendi que en ese lugar que respetan a TODOS los cariños pueden mas que los desacuerdos.
    Bsos
    Rita

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