Semana de la Moda en Pekin

La capital del coloso asiático extendió sus pasarelas para recibir las propuestas más vanguardistas de la moda, donde se destacan los tonos blancos y los cortes irregulares.
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En medio de un desfile, donde los protagonistas fueron jóvenes diseñadores, arrancó la Semana de la Moda de China. Dos jóvenes barceloneses Adrià Caballero, de 26 años, y Anna Vendrell, de 21, de la ciudad de Condal, se llevaron respectivamente la plata y el bronce en los Premios Hempel que Pekín concede a los diseños más vanguardistas.

La moda en las ciudades, era el tema sobre el que debían girar los diseños de los 28 participantes en la competición, en la que la pasarela, fue la calzada de una carretera y los desfiles transcurrieron entre música punk y electrónica.

Ante la temática urbana, tanto Caballero como Vendrell decidieron inspirarse en su Barcelona natal, aunque él se decantó por una ropa que homenajeó con su redondeada verticalidad a la Torre Agbar de Jean Nouvel y ella mezcló la luz clara de la capital catalana con el mundo de “Alicia en el país de las maravillas”.

“Estuve muy nervioso en la presentación de los diseños al jurado”, dijo Caballero, quien se mostró muy feliz por el premio que su colección “La vie brisee” se llevó en la competición, el primer galardón que recibe en su naciente carrera.

Vendrell, que además ganó un accésit al diseño más votado por los internautas que siguieron el desfile, dijo sentirse muy feliz pero también “muy aliviada” tras los nervios y ajetreos de la víspera, y dedicó su bronce a sus padres y “a esos amigos que han contribuido tanto a que pudiera llegar hasta aquí”.

La joven barcelonesa destacó el uso del patchwork, una de sus técnicas favoritas, en su colección para Pekín, que llevó por título “Luminiscencia” y buscaba según ella crear una Alicia para el cuento de Lewis Carroll “más moderna, más fuerte, y más femenina”.

El ganador del concurso fue el modisto pequinés Liang Xiudong, quien en sus modelos jugó con la recuperación del pasamontañas, las gafas-diadema futuristas y el sobrio uso del color, con vestidos en los que el blanco superior se va oscureciendo gradualmente hasta el negro.

Diseñadores de Marruecos, Francia, Alemania, Reino Unido, Rusia, Italia, Mongolia o Indonesia también participaron en la competición que inauguró la semana de la en Pekín, en la que la tradición china se mezcló con la vanguardia europea.

La pasarela pequinesa se dedicará estos días a la de otoño-invierno, con dominio de los colores sobrios (blancos hueso, ocres y negros), aunque el atrevimiento se llevó a las formas, con mangas de anchuras dieciochescas, faldas de extremos recortados, sogas usadas como cinturones y extravagantes sombreros.

Una de las propuestas más llamativas fue la de la australiana Rebecca Boyle, quien decidió homenajear a los anfitriones con vestidos claramente inspirados en la China imperial pero estampados con dibujos multicolores al más puro estilo Custo.

La marroquí Roukaya Sbiri llevó a la pasarela pequinesa colores y cortes bereberes adaptados al siglo XXI con gran acierto, mientras que el chino Ying Anping, que abrió el desfile, arrancó con togas casi sacerdotales combinados con armazones para idear una ropa inspirada en las películas distópicas de ciencia ficción.

Mascarillas contra la contaminación -el problema más acuciante de Pekín-, tubos de nave espacial, boas emplumadas, cascos y grandes hombreras fueron otras sugerencias de los jóvenes diseñadores en la pasarela pequinesa.

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