Un amigo como pocos

Es una historia muy linda, por el hecho de formar parte de mi vida y muy cruda lo que me tocó vivir con este gran buen amigo.
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Estudió en un colegio de curas de Montevideo y cuando tuvo la edad de buscar su destino, se fue a trabajar al campo, al campo de una tía vieja, de su madre y su padre y ahí la fue llevando en las buenas y en las malas.

Exageré cuando puse campo, era un campito, para un pastoreo de unas vacas y algunas lecheras.

No hizo escuela agraria, se hizo en los curas una formación de trabajo, de buscar las fuentes y salir y lo demás lo fue aprendiendo con el hacer preguntando y mirando lo que hacen otros y el por qué tal cosa y por qué tal otra.

No era un autodidacta, sino era un tipo de ojo abierto para aprender y con un campo chico, había que sacarle lo mejor para sobrevivir y para mejorar.

La sociedad rural en la que le tocó vivir, estaba integrada por gente muy trabajadora, muy solidaria y muy bien.

Lo acogió como a uno más de ellos y cambió el traje, la corbata y los mocasines tipo porteño, por la golilla, la bombacha y las botas, estas por lo general de goma, por haber empezado a armar una explotación lechera.

Sigue en pag. 2

Un comentario en “Un amigo como pocos

  • el 21 abril 2013 a las 20:25
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    Muy lindo! me conmovió, me encanta como escribis

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