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Martha Passeggi: Fotografías comprometidas

21. diciembre 2012 | Por | Categoria: Galería

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Por Iara Bermúdez y Waldemar García
“En las imágenes busco capturar el momento de expresión, mi compromiso con la memoria”, nos decía la expositora uruguaya.

Desde1839 en que nació el daguerrotipo, la fotografía ha ido evolucionando constantemente y popularizándose hasta convertirse en una parte importantísima de nuestra vida.

Al principio poseer una máquina fotográfica era solo para personas que tenían gran poder adquisitivo pero gracias al gran avance tecnológico, hoy en día pasó a estar prácticamente en todos los hogares. Para muchos es un hobby y cualquier actividad que hacemos la registramos en una foto.

Profesionalmente la fotografía se ha ido diversificando y hay profesionales de muy distintas ramas, pero siempre la fotografía es un arte y los fotógrafos son artistas.
La prensa escrita desde siempre se ha apoyado en la imagen fotográfica para ilustrar y dar realce a las noticias. Algunas fotografías han trascendido a las propias noticias, se han popularizado y perduran en la memoria colectiva.

La fotografía como compromiso
A Martha Helena Passeggi se la puede ver con su cámara siempre colgada al cuello en cualquier acto en el que se reivindique algún derecho. Su vida está marcada por la lucha por los derechos humanos y la fotografía es una herramienta más para esa lucha. Sus fotografías son denuncia, información, protesta y siempre son arte, siempre consigue ese gesto, ese momento, esa situación que hace de la fotografía una forma de periodismo.
Martha desde muy joven tomó partido por la lucha en defensa de los derechos humanos. Esta lucha la llevó a la cárcel en 1973 cuando se implantó la dictadura militar en nuestro país. Ya en democracia ha colaborado en la elaboración de 2 libros: Memoria para armar y Ovillos de la memoria, libros que tienen el objeto de divulgar las vivencias de muchas mujeres detenidas durante la dictadura.
La herencia familiar.
-¿Cuándo empezaste con la fotografía?

-Esta profesión me llega ya con unos cuantos años encima! Si bien siempre me recuerdo, sacando fotos en cualquier paseo o evento.
Mi padre gustaba de la fotografía, él era amateur y era el que llevaba a cabo los álbumes familiares. Aún conservo algún retazo de ellos.
Durante mi niñez y adolescencia apelaba a aquella cámara de caja, que celosamente cuidaba mi padre, pero que dejaba que probara alguna toma. Era de rollo y en aquella época nada baratos por cierto.
Muchas veces he pensado, cuando aprendí la técnica y sucesivos cursos de perfeccionamiento, que la herencia de mi padre sembró en mí el gusto y pasión por la fotografía.
En el año 2008 me llegó la sorpresiva oportunidad de entrar en la Escuela de fotografía Aquelarre, gracias a la directora de dicho centro Anabella Balduvino.
La anécdota fue así: durante mucho tiempo por ser ex presa política y realizar investigaciones sobre los archivos de la dictadura, recibí de mi sobrino un regalo: una pequeña cámara Kodak ¡Ya no más rollos!

Esto me facilitó enormemente mi actividad.
De esa forma registrar la imagen de los archivos fue mucho más fácil y rápido.
En una oportunidad, estando en los seminarios que organiza del centro de fotografía de la IMM, me encuentro con que mi cámara Kodak se tranca…
La compañera Anabella se acerca a conversar conmigo, (nos conocíamos). Ella sabía de mi actividad y además de mi colaboración con la Asociación de Madres y Familiares de detenidos desaparecidos a la cual ella pertenece.
Así que… en forma inmediata me dice: “…te espero el día lunes en la Escuela. Estás becada”.
Y seguidamente concluye:” es una forma de devolverte todo lo que has hecho por nosotros”.
Cinco años llevo integrando los planteles de dicha Escuela en varios cursos de avanzada.

-¿Qué te motivó a trabajar como fotógrafa?
-Mi compromiso con la Memoria. Este es mi motivo principal en la fotografía.

Desde hace muchos años registro, acontecimientos relacionados con este tema. Los homenajes a los compañeros desaparecidos y asesinados en la dictadura. Marchas del silencio del 20 de mayo con Familiares, en cuya coordinación participo.
Y también todo aquello que nos hable de lucha popular.
Además de tomas urbanas y paisajes.

-¿Qué buscas cuando haces una fotografía?

-En las imágenes busco capturar el momento de expresión en que los protagonistas vibran.
Intento, casi siempre que puedo, la toma cercana, esa que penetra el alma y hace que la imagen se convierta en documento.
No sé si lo logro, pero lo intento.
La pasión y la alegría por la fotografía.
-La fotografía ¿es arte, es una forma de vida, es una forma de lucha?

-Para mí la fotografía es una forma de vida militante y es comunicación, si se convierte en arte…estoy agradecida.

-¿Qué sientes cuando ves el resultado de tu trabajo?

-En un vídeo que realicé el año pasado: Muro de la Memoria, decía:
“La trinchera preferida es la calle.”
La adrenalina se siente con mucha pasión. Antes de ir a la “escena” pienso la toma posible, según sea el escenario.
Y luego el resultado, algunas veces es total y otras selecciono según el mensaje que decida darle.
El blanco y negro de las fotos es el preferido. Se lee con mejor detalle.
Mi público parece gustar mucho de mi mirada fotográfica, así me lo expresan siempre.
Y eso gratifica en lo interno y me hace ser más exigente conmigo misma.
El intento es sensibilizar sobre el tema de derechos humanos fundamentalmente.
El mercado fotográfico.
-¿Quién te compra tus realizaciones?

-No vendo mis fotos, porque no se ha dado la oportunidad. Tampoco me quita el sueño.
Nuestro país es un mercado muy chico, y hay muchos fotógrafos muy buenos y con mayor experiencia que yo.
Eso hace que la competencia sea muy dura, y al fin de cuentas hay jóvenes que prometen mucho. Así que el valor de mis imágenes lo da mi público, si por un instante la imagen le llegó al corazón y la razón lo codificó ya está Vendida!!!

Cada foto con su historia.
-¿Qué foto te ha dado más satisfacción?

-Tengo muchas fotos que me han dado grandes satisfacciones en lo personal.
Cada una de ellas guarda un sentimiento, una lágrima detrás del visor, una rabia contenida por la injusticia cometida, una sonrisa de complicidad, un secreto de captura.
En fin, sentimientos que van conmigo siempre.

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Un comentario
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  1. Un sentido testimonio.

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