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Un ego malicioso

17. Mayo 2013 | Por | Categoria: COMOUSTÉ

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Por COMOUSTÉ

¿Nunca se escuchó su voz en una grabación? No lo haga, si lo hace lo más probable es que se le arrugue el ego. En mi caso me siento voz de pedante, de suficiente, de insoportable, pero en cierta institución el jerarca máximo me ponía a mí, en privado, a leer por los parlantes los comunicados, las resoluciones y todo lo de ese estilo y quedaba encantado con mi voz y con la forma de leer que tenía.

cuadro-280x210Había una dama a la que llamaba por teléfono y las compañeras que atendían le decían te llama o te llamó el de “voz de FM”.
Suelo ser exigente conmigo mismo, aunque no lo digo, no lo aparento, lo disimulo, aunque en estos momentos lo estoy escribiendo.

No me gusta salir en fotografías, antes agarraba la cámara y las sacaba, pero ese curro se terminó, porque cualquiera con cualquier celular de porquería te saca la foto sin que te enteres.

Debe ser un problema familiar porque mi viejo con la máquina de cajón siempre sacaba él las fotos y no quería aparecer en las fotografías porque decía que el del medio se moría primero.
También tenía por hábito en las fotos familiares pedirle a un negrito de la calle que se dejara sacar con todos.

Los mismo hacía cuando estábamos comiendo en algún lugar y pasaba un negrito pidiendo, lo hacía sentar a la mesa a compartir la comida con nosotros.

Si al dueño del local le molestaba se levantaba con toda la familia y se iba a comer a otro lado y llevándose al invitado.
Era discriminación pero al revés.

No era como la limosna del grisín.
Contaba una anécdota el hoy fallecido pintor maragato Hugo Nantes que había muchos tipos que daban la propina del grisín.
De ellos no ponían nada y cuando alguien venía a pedir le daban los grisines que ponía el dueño del bar o restaurante como acompañamiento de la comida.

Era una propina que no le costaba nada al que la daba, porque la pagaba el dueño del lugar o ya venía incluida en el precio del cubierto, como le llaman solapadamente al lavado del mantel, vajilla, sueldo del mozo y otros insumos generales.
Tengo una foto de cuando era chico, con mi vieja y mis hermanos, el viejo no estaba en la misma y el primero en morir fue él.
El que quedó vivo de todos los de la foto soy yo, claro que era por lejos el menor de todos.
El no aparecer en las fotos estoy convencido de que era un problema genético.

En las fotos grupales de antes, en el liceo o en facultad, en la grada que formaba la escalera de la entrada en que aparecemos cualquiera de nosotros, siempre estamos por el fondo, medio atrás de alguno, muchas veces para verme me tengo que buscar, claro está que siempre empiezo por los lugares inverosímiles y nunca fallo.
No me gusta verme, ni oírme, sin perjuicio que me guste ver lo que escribo, claro que lo hago con seudónimo y en consecuencia para los demás no soy yo, sino pura y exclusivamente soy yo para mí como en las fotografías escondido o leyendo cosas ajenas ante micrófonos escondidos de la vista del público en una cabina.
Eso de que no me gusta escucharme es porque uno cuando habla no se escucha, porque se escucha desde adentro de donde sale la voz y la única forma de escucharse como lo escuchan los demás es desde afuera o sea con una grabación.

Tampoco uno nunca se ve tal cual lo ven los demás, porque cuando se mira al espejo es para peinarse, afeitarse, porque cuando el peluquero me quiere mostrar cómo me quedo el corte, antes del cepillo y la propina le pido que no lo haga porque para cortarme el pelo, dejo los lentes en la repisa del espejo y con el espejo de frente o el portátil de atrás, no me veo en ninguno de los dos, por mi miopía.
Con el sastre en el cual uno se puede ver de cuerpo entero, la preocupación es ver el traje como cae y no el soporte del traje que viene a ser uno, de que traje estamos hablando a lo sumo un saco azul y un pantalón gris, ese uniforme tan uruguayo.

En definitiva no soy como me creo y verme no me veo y como tampoco salgo en fotografías tampoco tengo mucha idea de lo fotogénico que pueda llegar a ser.
Por mi miopía no saludaba a la gente y pecaba de antipático, sino que lo hacía porque no sabía si me estaban mirando o no y me daba mucha bronca saludar al aire sin que la otra persona me respondiera.

Otro tema es cuando voy a tomar un baño de mar, busco un punto de referencia como ser las banderas de precaución o de peligro, la caseta de los salvavidas, aunque salvavidas son las herramientas de ellos, los hombres son guardavidas, para no andar recorriendo toda la orilla buscando la sombrilla donde estaba sentado porque no me baño con lentes puestos.

Como me acostumbré a verde de lentes, nunca usé lentes de contacto, porque por falta de costumbre cuando me veo sin lentes me noto cara de abombado.

Nunca lo hice pero estaría bueno, mandarle un anónimo, por supuesto sin firma, diciéndole a una dama “¡¡¡HAN DESCUBIERTO LO NUESTRO!!!, aunque pensándolo bien podríamos ponerle el nombre de una persona a la cual odiamos lo suficiente y mandarlo a la esposa de un conocido íntimo de la persona a la que odiamos o viceversa, y capaz que hasta la embocamos.

En el supuesto de que no haya entendido la jugada anterior, haga un esquema en un papel, pero no lo deje al alcance de su espos@, para evitarse un problema no agradable.
Mala intención y paciencia y que todo sea para bien…
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Un comentario
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  1. Te la hago cortita, estas en la etapa de permuta o canje….no dejes pasar mucho porque cada vez se desvaloriza mas…jajajajaja
    buen artículo me gusto lo de esquivar la fotos, yo no me la banco tampoco..

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