150 escolares muertos

Por Lorenzo Olivera
La mayoría de las víctimas en el asalto al centro gestionado por el Ejército son menores. El principal grupo talibán paquistaní ha asumido la autoría de un asalto en la mañana del martes a una escuela gestionada por el Ejército en la ciudad de Peshawar, en el noroeste de Pakistán.
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Tras más de cinco horas, las fuerzas de seguridad dan por finalizada la fase de combate, ya que los seis atacantes han sido abatidos, y se encuentran peinando y despejando la zona, una labor sembrada por los IED [artefactos explosivos improvisados, en sus siglas en inglés] sembrados por los talibanes.
Fuentes de seguridad citadas por France Presse señalan que la mayoría de los cerca de 500 estudiantes y profesores de la Escuela Pública del Ejército han sido desalojados.
Seis insurgentes vestidos con uniformes del Ejército han entrado sobre las 8.00 horas en el centro, gestionado por los militares.
Un periodista de la agencia Reuters ha podido escuchar un intenso tiroteo en el interior del centro educativo y ha visto a los militares rodeando el complejo educativo.
El director general de Comunicación de las Fuerzas Armadas paquistaníes, AsimBajwa, asegura en su cuenta de Twitter que las fuerzas de seguridad han conseguido rescatar a varios niños y trabajadores y han matado a los seis milicianos.

El ministro provincial de Información, MushtaqGhani, aseguró a France Presse que varias de las víctimas murieron tras un atentado suicida con bomba.
Mientras la policía forcejeaba con padres que intentaban romper el cordón policial se escucharon tres potentes explosiones, informaron fuentes policiales citadas por Reuters.
Un portavoz del principal grupo talibán paquistaní, ha asumido la autoría del ataque y ha precisado que participaron seis milicianos con armas y bombas.
Alegó que el ataque al centro educativo es una respuesta a las operaciones militares lanzadas contra los insurgentes en las zonas tribales de Waziristán del Norte y Khyber.
El ataque afecta a la Escuela Pública del Ejército en Peshawar, que forma parte de una red de 146 centros educativos gestionados por las fuerzas armadas.
En ellos estudian hijos de militares y civiles de entre 10 y 18 años.
Horas antes, el portavoz talibán Mohamed Jorasani aseguró a Reuters que sus milicianos tenían órdenes de no herir a los niños y sólo atacar a los militares que gestionan el centro.

Sin embargo, dos testigos relataron a France Presse que los insurgentes dispararon de forma indiscriminada.
Por otro lado, el mismo portavoz talibán precisó a France Presse que los milicianos recibieron órdenes de disparar a “los estudiantes mayores pero no a los niños”.
El primer ministro paquistaní, NawazSharif, ha tildado el ataque de «tragedia nacional» y ha asegurado que los responsables «no serán perdonados».
El Ejército de Pakistán desarrolla una campaña desde junio contra enclaves en las regiones de Waziristán y Kyhber.
Estados Unidos lleva una década bombardeando esas regiones montañosas del noroeste de Pakistán, en la frontera afgana, convencido de que allí han encontrado refugio muchos de los líderes de Al Qaeda que escaparon de Afganistán cuando en 2001 derribó al régimen talibán en castigo por proteger a los responsables del 11-S.
Esas intervenciones le han granjeado tensión con los sucesivos Gobiernos paquistaníes, cuya población los ve como una violación de soberanía y denuncia las víctimas civiles que causan.

A principios de este año, Washington cesó los bombardeos para dar una oportunidad a las conversaciones de paz que Islamabad emprendió con los talibanes paquistaníes.
Sin embargo, los reanudó a mediados del pasado junio cuando una nueva operación del Ejército paquistaní en Waziristán del Norte, con bombardeos y ataques terrestres, dejó claro que el proceso de paz, anunciado en febrero de este año, no había llegado a ninguna parte.
Desde el inicio de esta ofensiva militar, denominada Zarb-i-Azb en alusión a la espada del profeta Mohamed, 1.600 insurgentes han sido abatidos, señala France Presse citando a comunicados militares.
El Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), una alianza de grupos insurgentes que lucha para imponer la ley islámica (Sharía), se enfrentan al Gobierno central en una lucha sin cuartel desde 2007 que ya ha dejado más de 6.000 muertos.
El denominado Movimiento de los Talibanes de Pakistán defiende un Estado islámico

En el centro, LatifMehsud, antiguo número dos de los talibanes paquistaníes detenido en 2013, en la región tribal de Orakzai en 2008.
El principal grupo talibán paquistaní, el Movimiento de los Talibanes en Pakistán (TTP en sus siglas en inglés), ha asumido la autoría del ataque de este martes a una escuela en la ciudad paquistaní de Peshawar en el que han muerto más de un centenar de personas, la mayoría niños.
Es el segundo atentado más grave que ha sufrido el país en 15 años, después de la ola de ataques suicidas en agosto de 2007.
El TTP es una organización paraguas que agrupa a una treintena de facciones yihadistas armadas que pretenden establecer un Estado islámico y que luchan contra el Gobierno de Islamabad.

Nació en 2007 bajo el liderazgo de BaituláMehsud —muerto en el ataque de un dron estadounidense en 2009— al calor de la explosión de la insurgencia islamista contra el régimen militar liderado entonces por el general PervezMushárraf.
Las autoridades paquistaníes acusan a BaituláMehsud de haber orquestado el asesinato de la ex primera ministra BenazirBhutto en diciembre de 2007, según un informe elaborado por ZacharyLaub y publicado por el laboratorio de ideas Council onForeignRelations en noviembre de 2013.
El primo de BaituláMehsud, HakimullahMehsud, asumió el liderazgo del TTP entre 2009 y noviembre de 2013, cuando murió en otro ataque aéreo de Estados Unidos.
Los talibanes paquistaníes eligieron entonces al mulá Fazlullah como líder. Fazlullah, que hasta el momento de su nombramiento había sido jefe de los talibanes del valle del Swat, está acusado de haber ordenado el atentado a la joven activista por el derecho a la educación de las niñas MalalaYousafzai, que este año ha recibido el premio Nobel de la Paz y que este martes ha condenado el ataque a la escuela de Peshawar.
La violencia en Pakistán ha ido en aumento, sobre todo desde 2007, ya que los grupos terroristas han atacado a políticos, militares y policía, líderes tribales, a la minoría chií y escuelas.

Estas últimas suelen ser un objetivo de los talibanes, en especial los colegios para niñas.
El de este martes es uno de los peores ataques en los últimos años en el país asiático, que vivió a principios de noviembre un atentado que causó 57 muertos y 112 heridos en el puesto fronterizo de Pakistán con la India de Wagah.
Según el reciente informe de un centro de estudios local, el año pasado hubo en el país más de 1.700 ataques —un 61% de ellos perpetrado por el TTP y sus aliados— en los que murieron cerca de 2.500 personas, un 19% más que en 2012, informa Efe.
Hasta cuándo tanto horror y muerte de inocentes en esta maldita guerra mal llamada santa.

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