Mató a 43 mujeres!!!

Por Niquita Nipone
No es la publicidad de una película de terror, ni una ficción periodística, es una realidad monstruosa, que nos hace dudar en la cárcel como lugar de recuperación del individuo o un lugar de venganza o si la pena de muerte no sería en este caso de extrema justicia. También un manicomio de ultra seguridad podría ser adecuado.
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Pero no creo que salva vivo de la cárcel, por la propia ley de la cárcel para con estos especímenes.
“Me gustaba ver agonizar a las mujeres con los ojos abiertos”
Saílson José das Graças, de 26 años, dijo a la Policía que mataba por encargo pero también por placer

A sus 26 años, Saílson José das Graças mete miedo en estos días en Río de Janeiro.
Este moreno, un asesino profesional según la Policía, asegura haber matado a 43 personas, en algunos lados se publica que mató a 42, en otros 43, no creo que ni él mismo sepa cuantas muertes provocó.
Mató por primera vez a los 17 años.
Su accionar tiene en la mira a las mujeres blancas en la región de la Baixada Fluminense.
Chamado de ‘maníaco da faca’, serial killer da Baixadaestavana mira da comunidade.
Indignados, vizinhos de Saílsonfizeraminvestigação por contaprópriadepois de umasérie de assassinatos
Sailson José das Graças: ele diz ter matado 43 pessoas
En El Jardín Corumbá, Nova Iguaçu barrio donde vivía el hombre que afirma haber matado a 43 personas en nueve años, el tiempo, el jueves, fue el miedo y la ira.
Los vecinos informaron que el delincuente estaba a la vista y de la comunidad había sido llamado “maniático da faca”.
Los reiterados casos de personas asesinadas por motivos viles cercano residentes alarmados que decidieron investigar por su cuenta el autor de los crímenes.
El colmo fue el asesinato de Fátima Miranda, de 64 años, que vivía a unos 200 metros de la casa de José Saílson de Gracia.
Ella fue encontrada muerta por los amigos del pasado martes dentro de su casa, en la Avenida Eduardo Pacheco Vilena.

El cuerpo tenía varias marcas de heridas de arma blanca.
El hombre confiesa haber matado a 43 personas en la BaixadaSerial Killer: la policía tiene pruebas de más de 3 homicidios y 4 casos ya confirmados.
Hijo de Fátima, el manitas Igor Miranda de Souza, de 24 años, dijo que poco después se encontró el cuerpo de su madre, Saílson se informó a la policía y arrestado en la escena.
Los residentes querían golpearlo, pero yo estaba en contra.
Yo no estoy a favor de la violencia.
Tomó la vida de una persona muy querida para mí y para toda la comunidad.
Era un montón de cobardía.
La televisión que mi madre estaba al lado de su cuerpo, lo envolvió, como si alguien hubiera tratado de eludirlo.
Por otra parte, dio consejo para alisar el pelo, el móvil y el reproductor de DVD – dijo Igor.
Vecinos Saílson dijeron que el criminal fue poco visto en las calles.
Vivía con Cleoza Balbina Paula y José Mesías – tanto detenido -, así como un segundo hombre, aún no identificado.
Considerado más expansiva, Cleoza, la Peruquinha, era fácil de entender en los bares.
Con una reputación de camorrero, se hizo de amigos, pero también enemigos.
Distante 11 kilómetros de Nova Iguaçu Centro, Jardín Corumbá es un barrio pobre, con muchas calles sin pavimentar.
Junto a la casa de Fátima, vivió Francisco Carlos Chagas, de 49 años, asesinado el 23 de octubre, también con un cuchillo, en el interior, en José Regattieri Hijo Street.
Según la hija de Francisco, el padre estaba teniendo una aventura con Cleoza.
Los dos fueron vistos bebiendo cerveza en un bar la noche del crimen.
Según la joven, que pidió no ser identificada, el padre habría dicho la mujer tenía en la casa Reales $ 1.600 ahorrados para la renovación de su licencia de conducir.
Francisco era conductor de la furgoneta line-Nova IguaçuCorumbá.
En un momento dado, decidió ir a casa a ducharse, pero advirtió Cleoza regresaría a la barra – lo que no ocurrió.

La hija de Francis le dijo a su padre luchó duro con Sailson antes de morir.
El criminal fue filmado entrando Francisco hogar para las cámaras de la propiedad vecina.
La habitación estaba dada vuelta, la cama estaba rota.
Una cosa horrible – dijo la hija.
Tengo dos hijos que criar y mucho miedo a este chico a salir de la cárcel y decide vengarse.
No confiamos en los tribunales.
Homicidios seriales en Baixada ganan preeminencia en sitios internacionales periódicos.
Publicaciones hablan dela frialdad del hombre que dice que se divierte matando a sus víctimas.
La confesión de SailsonJoséde Gracia, quien admitió fríamente asesinado a 43 personas, la mayoría mujeres, en la Baixada Fluminense, tuvo repercusiones internacionales.
El jueves, las ediciones digitales de importantes publicaciones extranjeras reportaron la noticia.
En el sitio web es pañol “El País” de Madrid, el informe dice que con sólo 26años, el hombre sería, según la policía, un asesino profesional, que mataba a pedido, pero también por placer.
El texto dice queél matópor primera veza los 17 años y sus víctimas favorita seran mujeres blancas, de todas las edades y condiciones sociales.

El hecho de que él contó que mató a un bebé también se resalta.
En el sitio web de la portada en inglés “BBC”, la información resaltada es el hecho de que él mató a más de40 personasen una década.
El Inglés también “Daily Mail”, dijo que un brasileño fue detenido por matar a puñaladas ala esposa y con calma confesó más crímenes en “nueve años de furia, por lo que es uno de los asesinos en serie más prolíficos en la historia.”
En prácticamente todos los informes se imprimen la foto de Sailson.
En el sitio web del “Mirror” británicos, sin embargo, las noticias y corto y no va mucho más allá del título: “brasileño admite que ser uno de los peor es asesinos en serie de su país.”
La noticia también fue publicada en el diario web”Belfast Telegraph”, Irlanda del Norte, que se encuentra la ciudad de NovaIguaçu como suburbio de Río y dice que los crímenes del asesino cometido des de 2005.
La Baixada Fluminense (Bajada Fluminense) es una región del estado de Río de Janeiro (Brasil) conocida hasta el siglo XIX como Bajada de la Guanabara.
Conoció un cierto desarrollo desde el ciclo de minería en Brasil, en el siglo XVIII, cuando fue importante pasillo de tránsito del oro de Minas Gerais. Más tarde, ya en el siglo XIX, fue una de las primeras regiones de plantío del café en Brasil.
Sufrió una gran declinación económica con la creación de la línea férrea, ya en el Segundo Reinado (1840-1889), lo que vació las rutas tradicionales por los ríos y caminos de la región.
En el inicio del siglo XX, la Bajada Fluminense empezó a recibir obras de drenaje, de forma de habilitarla para recibir la gran cantidad de migrantes venidos de otras regiones del país en busca de mejores condiciones de vida en la entonces capital federal.
En la segunda mitad de este mismo siglo, quedó consolidada su imagen como una región de grandes problemas sociales y de violencia urbana, que perdura hasta hoy.
De las regiones en las que suele ser dividido el Estado de Río de Janeiro, es la segunda más populosa, con más de tres millones de habitantes, solo siendo superada por la capital.
En cuanto a los municipios que la componen, hay unanimidad con relación a Duque de Caxias, Nueva Iguaçu, São João de Meriti, Nilópolis, BelfordPúrpúra, Ardidos y Mezquita, todos al norte de la ciudad de Río de Janeiro. Algunos estudiosos también incluyen Magé y Guapimirim (a este), Japeri, Paracambi, SeropédicayItaguaí (a oeste y noroeste).
La Baixada Fluminense es una de las principales zonas que componen el Área Metropolitana de Río de Janeiro.

Según su relato, asesinó a 38 mujeres, tres hombres y un bebé.
¿Por qué mataba?
Por encargo pero también por placer, según dijo en una entrevista con la TV Globo en la misma División de Homicidios donde estaba esposado.
“Cuando pasaba dos meses sin matar, empezaba a ponerme nervioso”, afirmó.
“No sé si fueron 38 mujeres las que mató, pero, hasta ahora, todo nos lleva a creer que se trata de una historia verídica.
Todavía no hemos encontrado contradicciones”, el jefe de la División de Homicidios, Pedro Medina.
La Policía pidió colaboración a parientes de mujeres que hayan muerto apuñaladas o estranguladas en los últimos siete años.
“Observaba a la víctima, la estudiaba.
Esperaba un mes, a veces una semana, dependiendo del lugar.
Procuraba enterarme de donde vivía (la víctima), cómo era su familia… Pasaba un rato largo, esperaba, y de madrugada entraba en la casa”, afirmó.
“Mataba sin la menor preocupación de ir a la cárcel.

Hacía las cosas bien, por gusto.
Llevaba guantes.
No llevaba documentos ni nada que pudiese dejar pistas.
Solo me preocupaba lo digital, las cámaras”.
Das Graças se arrepintió de haber asesinado a un niño de dos años, al que mató porque lloraba mientras él mataba a la madre, y temió que el llanto de escuchara de la calle.
El hombre dijo a la Policía que le gustaba ver a las mujeres agonizar “con los ojos abiertos”.
“No mataba negras porque es mi color y el de mi familia”, señaló.
“Sé que estaré aquí (en la cárcel) 10, 15 o 20 años, pero haré lo mismo (cuando salga libre)”, sentenció.
El retrato del asesino que confesó 42 muertes
Los vecinos lo describen como un criminal a sueldo que mataba por placer

A Saílson José das Graças, natural de Nova Iguaçú (estado de Río de Janeiro), le va a costar acostumbrarse a que pasen años sin poder calmar su instinto asesino.
Cuando transcurren dos meses desde su último estrangulamiento empieza “a ponerse nervioso”, según expuso en un programa de televisión brasileña de máxima audiencia, tranquilo y esposado, el pasado jueves.
Veinticuatro horas antes había sido detenido por la División de Homicidios de la región de la Baixada Fluminense.
A sus 26 años dice haber matado a 42 personas.
Algunas por placer, otras por encargo.
La Policía fluminense cree su relato, ausente “de contradicciones” y de culpa: “No me arrepiento, no. Para mí, lo hecho está hecho”.
Saílson le quitó la vida a una mujer por primera vez a los 17 años (ese fue el único cadáver que ocultó, asegura).
Hasta entonces habían sido sobre todo gatos y gallinas, a navajazos.
Según su familia, comenzó a mostrar comportamientos violentos a los 11 años, meses después de que su padre muriese electrocutado en un accidente laboral.
Presume de haber tenido las cosas siempre muy claras: cuando asesinaba por encargo, apuñalaba; cuando lo hacía por placer, estrangulaba.
Nunca tuvo dudas de su predilección por las mujeres blancas; a Saílson le gustaba verlas “morir con los ojos bien abiertos”.

A las negras ni las tocaba; le recordaban a su propia familia.
Sus vecinos de Jardim Corumbá, barrio de Nova Iguaçú, dicen haber comprendido finalmente por qué se quedaba tantas horas sentado en el bar de la esquina, callado.
“No era el alcohol, no… ¡Estaba observando a sus presas!”, comenta indignada Tatiana, una vecina de Fátima Miranda (la última víctima de Saílson), mientras hace corrillo con otras 4 ó 5 mujeres en la poca sombra disponible.
El termómetro marca 37 grados en este barrio tradicionalmente violento de Nova Iguacú.
Las amigas de Fátima Miranda beben cerveza helada en la calle y hablan compulsivamente del serial killer y de una mujer, igualmente detenida, que también había sido amiga de la fallecida.
El pasado miércoles, de madrugada, Sailson apuñaló a Doña Fátima, de 62 años, en su casa de la calle Eduardo Pacheco, a 50 metros del bar donde solía sentarse a beber.
A Doña Fátima le gustaba bailar samba y barrer la calle y era generosa a la hora de pagar.
“Si no fuese por Saílson, ella estaría ahora mismo aquí con nosotras, como siempre, ¿sabe?”, dice Elena. “La comunidad está horrorizada”.
Saben, como la policía, que el asesino ejecutó a cuatro personas en el barrio: uno en una peluquería, los demás en su propia casa.
Pero el resto de la carnicería es, por ahora, confesión de Saílson.
Usaba guantes, tenía únicamente miedo a las cámaras digitales y era muy “calculador”.
Antes de cumplir su cometido “observaba mucho a la víctima, la estudiaba… Esperaba un mes, a veces una semana, dependiendo del lugar”.
De sus 42 víctimas, sólo 3 son hombres: habría eliminado a 38 mujeres y un niño de dos años (su único motivo de arrepentimiento), al que “debió ejecutar” porque su llanto amenazaba con alertar a los vecinos mientras terminaba con su madre.
Sus vecinos dicen haber comprendido finalmente por qué él se quedaba tantas horas sentado en el bar de la esquina, callado.

“No era el alcohol, no… Estaba observando a sus presas”
Mujeres, adolescentes y niños se arremolinan en las calles sin asfaltar de JardimCorumbá y completan el retrato de lo que no dijo el psicópata en su famosa entrevista con TV Globo.
No contó que le gustaba demasiado la cocaína, ni que compartía a su novia (Cleusa, la amiga de Doña Fátima, de 42 años, inspiradora de muchos de los crímenes) con su amigo José Messias, de 52 años, también detenido, apodado ‘Baixinho’ y ‘Cabeza de Huevo’ en el barrio.
“Vivían en un triángulo”, aseguran las vecinas a pocos metros de la mesa del bar.
“En esa casa pasaban cosas muy raras, créame… Saílson nunca te miraba a la cara, miraba siempre de reojo, se pasaban las noches en vela, sin hacer ruido, observando”.
Elena, la amiga de Doña Fátima, cuenta que notó algo extraño en el ambiente la mañana del miércoles.
Eran las once y su compañera de danza no había salido aún a barrer la calle. Fue a buscarla a su casa.
“El gato maullaba muchísimo, pero no me atreví a abrir la puerta del todo”, sigue Elena.
Llegó ‘Cabeza de Huevo’, que preguntaba por la dueña “con una insistencia sorprendente”.
“Estaba la puerta entreabierta”.
Pasaban los minutos, Doña Fátima no salía y el gato “maullaba desesperado”, así que Elena fue a buscar al marido de Tatiana y entraron en la casa.
Los gritos atrajeron a los vecinos.
Elena prosigue: “Cabeza de Huevo se puso de rodillas, tirándose de los pelos. ‘¿Quién puede haber hecho algo así, Dios mío?’, preguntaba el canalla”.
Cinco minutos después, Tatiana vio a Saílson y Cleusa acercarse en bicicleta. “Al llegar a la esquina, vieron el panorama y aceleraron los pedales”.
Dice que ahí se dio cuenta.

Todavía se agita: “¡Supe que eran ellos! ¡Corrí a hablar con la policía!”.
La destartalada vivienda que compartía el trío criminal estaba a pocas cuadras del bar y de la casa de Fátima Miranda.
Cuando llegó la policía, el miércoles al mediodía, Saílson y Cleusa estaban preparando las maletas rápidamente.
Empezaba a aproximarse gente por las calles, desde abajo y desde arriba de la cuesta, al grito de “¡Asesinos…! ¡Linchamiento!”
Los agentes que cuidaban por fuera la puerta de chapa, junto a un coche abandonado y cubierto por varias mantas, les pararon en seco: “Esto tenían que haberlo hecho antes de que llegásemos nosotros…
Una vez aquí, ya no podemos permitirlo”.
En la casa encontraron máscaras ninja y pequeñas cantidades de droga, además de mucho desorden y, sobre todo, el cuchillo con el que Saílson había degollado a su última víctima.
El barrio dice que el asesinato lo ordenó, como tantas otras veces, Cleusa, que incluso había llegado a vivir unas semanas en casa de la muerta.
Le había pedido dinero, pero Doña Fátima se había negado.
Al parecer, no le gustaban las adicciones que compartía con su pareja.
La madre de Sailson vivió los últimos años cambiando de casa a menudo, avergonzada por los robos de su hijo, y va a cambiarse de nuevo, temiendo represalias
El comisario jefe de Homicidios de la Baixada Fluminense, Pedro Henrique Medina, no encuentra todavía contradicciones en el relato de Saílson.
Lo califica de “asesino profesional” y de “psicópata”.
Tampoco su familia confía en que se trate de una enajenación transitoria: sabían (o sospechaban) que el joven se había convertido en un asesino a sueldo.
“Por desgracia, estamos seguros de que está diciendo la verdad’, dijo su tía Denise al diario O Globo.

Le habían visto volver a casa alguna madrugada con las manos sucias de sangre, pero no podían decir nada.
“Estábamos amenazadas”.
La madre de Saílson es una feligresa de la iglesia pentecostal Assembléias de Deus.
Ha vivido los últimos años mudándose con frecuencia, avergonzada por los robos de su hijo, y se va a marchar de nuevo, temerosa de represalias.
Tan profundo es el estupor por la aparición de un asesino en serie en el barrio que pocos habitantes de JardimCorumbá se preguntan aún por el papel en el que quedaría la policía si se confirmasen las 42 muertes.
Todos, incluso los niños, comentan lo que dijo Saílson en la televisión sobre su intención de volver a matar cuando salga de la cárcel.
Reaccionan con incredulidad a la explicación sobre los límites a las condenas de reclusión en el Derecho Penal brasileño (un máximo de 30 años, aunque la pena sea de cientos de años).
“Ya le matará algún traficante en prisión”, vaticina un señor mayor que bebe cerveza en la mesa del bar.
Andressa, desde la calle, asiente.
“No es un loco. Es malo”.

3 comentarios en «Mató a 43 mujeres!!!»

  • el 19 diciembre 2014 a las 10:03
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    ya´po con el tipo, es un asesino en serio, no tiene nada en la cabeza, el tipo dice que va a estar 15 a 20 años adentro y que cuando salga va a seguir matando gente?

  • el 19 diciembre 2014 a las 11:03
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    Hace un rato un compa se mandó un chiste machista cuando vio este articulo, dijo quel tipo iba a seguir matando mujeres porque quiere matar a la suegra y como no sabe cual es…..
    Que bruto no?

  • el 19 diciembre 2014 a las 17:04
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    que brasilero hijo de mil p…le gusta ver a los ojos a las mujeres agonisando dijo? no se que tiene de bueno…

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