Animalitos de Dios

Salió en el diario de hoy, lo vi en Facebook, un estudio sobre la cantidad de animales autóctonos de nuestro país que mueren al ser atropellados al cruzar una carretera o camino.

Estiman 500 animales autóctonos en dos meses de estudio efectuado por Ecobio Uruguay, una ONG formada por estudiantes y egresados de la Facultad de Ciencias, los cuales están asimismo patrocinados por una Fundación Rufford, inglesa ella, que colaboró con seis mil dólares durante un año de trabajo.

Por pequeño que sea nuestro país, con quinientos dólares por mes no lograrán mucho, pero en eso están.

La tarea en otros países consiste en hacer túneles que pasan por debajo de las carreteras para que los bichos crucen de un lado a otro sin ser atropellados por vehículos, claro está que depredadores los pueden estar esperando del otro lado del túnel y hacerse un festín con los que logran cruzan.

Hábitos generan hábitos y no sería nada difícil que ocurriera, sino más bien los más probable.
Asimismo el artículo indica que se estudia el sexo de los animales atropellados, lo cual es un elemento importante porque en las épocas de celo hay mayor movilidad de los animales, sin perjuicio que por ir en busca de otra cosa, no aplican las medidas de cautela elementales.
Por ejemplo en primavera, los pichones de pájaros, en sus primeros vuelos, son más torpes y terminan muchas veces golpeados contra el parabrisas.

Soy bichero de alma, pero creo, que al igual que los seres humanos, el resto de los animales son arquitectos de su propio destino y en este Montevideo veo tantos transeúntes muertos por accidentes de tránsito, como los fallecidos por choques y uso y mal uso de las motos y bicicletas, que alcanzan a un muerto y fracción por día, pensé que los estudios deberían centrarse en temas más vinculados a la vida humana, aunque no escapa a mi mente que por esquivar a un animal en la carretera puede producirse una catástrofe de proporciones, como ha ocurrido y he presenciado.

No creo que la gravedad del tema dé para alambrar todas las carreteras y hacer túneles, sino que sería mejor tapar los pozos existentes en las mismas y hacerlas más seguras, evitando accidentes por esquivar un bicho que no se mueve, el maldito pozo.

En Australia para controlar a los conejos que son plaga nacional, partieron, con un tejido tipo malla soldada, el país continente en dos, los conejos de un lado y los no conejos del otro.
Mi cometario en Facebook un poco jocoso fue que no fuera que el Superior Gobierno nos prohibiera trasladarnos de un lado a otro en automóvil u ómnibus para preservar la fauna o prohibir la venta de cartuchos y junquillos para preservar la flora natural, como ha ocurrido con el cigarrillo y el alcohol.

Algunas personas comentaron del tema en forma positiva y como suele ocurrir alguien, en tono también jocoso, le extrañó que usando yo un logo con un bicho silvestre opinara en contra de la protección de los animales autóctonos y uno, de esos que nunca faltan, con mentalidad de barra brava futbolística, me calificó de “energúmeno” por mi comentario totalmente pacífico, no agresivo, ni calificativo de especie alguna, y a dicha persona le recomendé que consultara el diccionario porque energúmeno “es aquel que se deja dominar por la ira” cosa que no es lo mío y que no calificaba su actitud para no perder el tiempo y ahí la terminé.

Otra cosa que me extraña y preocupa sobremanera es cuanta gente cuelga noticias sobre perros y gatos extraviados y organizan campañas para colocar crías de estos animales y por otra parte no se encuentran cadenas para brindar alimentos y abrigos a los niños en situación de desamparo.

Cosa que también se da ante la muerte de un obrero del transporte público, matan a uno de dicho gremio y el paro general es casi automático, dejando a toda la población humilde, la que no tiene automóvil sino la de a pie, a pie, en vez de trabajar y donar el jornal que van a perder con el eventual paro, a los deudos y familia del obrero fallecido.

Se embroma a un pueblo y se pierden ellos el jornal, a cambio de nada, porque no ayudan a los deudos del muerto, inclusive sería atendible que hicieran un paro durante la hora del sepelio en señal de duelo.

Volviendo al tema bichos, me gustan los animales, tengo, perro, un merendero para los pájaros silvestres en el fondo de la casa, he criado hasta que se pueden defender por si a los pichones de torcazas caídas del nido, pichones que no vuelan los he puesto en una rama alta de un árbol donde los esperan los padres para darles de comer, pero al niño con hambre le doy comida y no dinero para evitar la industria paterna o materna de la manga y que mi ayuda se convierta en vicios paternos.

Creo que se está tirando dinero a la marchanta sin proteger a nuestro futuro, que son los niños, nuestros futuros hombres, dándoles educación adecuada y don de gentes y no mendicidad.

Con referencia al principio del artículo con mi automóvil por razones laborales he hecho muchísimos miles de kilómetros de carretera y solamente un hornero fue víctima mía incrustándose en el radiador de mi automóvil y pisé un apereá chico en la época en que las banquinas estaban sucias y los apereás amagaban cruzar y no cruzar hasta que se tiraban debajo de las ruedas del automóvil.

Me tocó uno que lo hizo a destiempo, todavía llevo guardado en mi memoria el ruido que hizo al estallar bajo la rueda de mi vehículo y estamos hablando de un primo hermano de la rata, pero me produjo un efecto espantoso.

No disfruté ni al hornero ni al apereá en lo más mínimo, no son un bichicida en potencia y menos un energúmeno como mi corresponsal anónimo.

Que todos sea para bien…

2 comentarios en «Animalitos de Dios»

  • el 17 julio 2015 a las 12:56
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    pobrecitos¡¡¡¡¡¡¡¡los animales no entienden de maldades y son mas leales que los humanos¡¡¡¡¡¡¡¡

  • el 17 julio 2015 a las 14:28
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    lo que pasa es que esta de moda defender los animales , los trasngeneros , los raciales, la ecologia la diversidad, usar tatuajes, ser vegetariano, cuidar el medioambiente y defender lo natural pero…ojito que la moda es todo momentaneo para la gente, porque si miras, esa misma gente sigue usando bolsas de naylon, billeteras y carteras de cuero, toma las bebidas colas en enbases descartables, usan vestimenta no recclable y maneja motos o automoviles que contaminan el medioambiente y generan c02
    has lo que yo digo pero nuncalo que hago diria un cura

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