Centenario del Holocausto Armenio

Por COMOUSTÉ

1915 – 24 DE ABRIL – 2015
En el liceo tuve contacto por primera vez con la gran o una de las grandes tragedias del pueblo armenio, porque en la escuela del barrio Palermo había integrantes de otras etnias, pero no había armenios, o no nos dábamos cuenta porque ya llevaban larga data en nuestra tierra.
En el liceo tuve noticia del hecho del que hoy se cumple el primer centenario a mi modo de ver del holocausto del pueblo armenio, por parte de los llamados “jóvenes turcos”.

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Siendo hincha de Rampla Juniors, por herencia paterna, que se fundó en la Aguada, como decía el viejo “donde llueve y no gotea”, dicho de la época, y se confirma hoy en día, porque se inunda la calle La Paz, aunque no llueva ahí porque se juntan las aguas pluviales de la cuchilla grande (18 de Julio) y sin necesidad que llueva en la Aguada se inunda y lo mismo pasa con las que vienen de la zona del Palacio Legislativo, que provocan el mismo fenómeno y la calle La Paz se encuentra por debajo del nivel de las aguas de la bahía.

La segunda etapa de Rampla fue en el Parque Nelson, en la falda del Cerro de Montevideo, hoy Parque Olímpico y que tiene que ver todo esto con los armenios, tiene que ver y mucho, porque el Cerro es una barriada cosmopolita, y tiene muchísimos integrantes de la etnia armenia y muchos de ellos vistieron la gloriosa camiseta rojo y verde.
Claro que el Cerro también fue lugar de trabajo de lituanos, griegos, judíos y de muchísimas étnicas que escapan a una enumeración que no se fundamente en un censo.
Pero los homenajeados de hoy son los integrantes de la colectividad armenia, que se acriollaron como los mejores, y si no fuera por los apellidos, cuya pronunciación debemos ajustarla a los lugares de salida de la Diáspora que implicó la dispersión y que se encuentran repartidos por el mundo, viviendo entre personas que no son de su mismo origen o condición, los apellidos tienen el mismo origen pero muchas veces se utiliza una grafía distinta, si provienen de la propia Turquía, o Grecia o el Líbano, lugares más frecuentes de la salida del pueblo armenio para preservar su existencia.
Nuestros armenios empezaron siendo zapateros remendones, vendedores minoristas puerta por puerta, dentistas, escribanos, taxistas, almaceneros, cadenas de comidas al paso como La Pasiva e impusieron el lehmeyun.

Narraremos brevemente dicho episodio para que los lectores tengan un cabal conocimiento de cómo fueron los hechos.

El genocidio armenio también llamado holocausto armenio o Mec Yełeṙn, «Gran Crimen», fue la deportación forzosa y exterminio de un número indeterminado de civiles armenios, calculado aproximadamente entre un millón y medio y dos millones de personas, por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923.
Se caracterizó por su brutalidad en las masacres y la utilización de marchas forzadas con las deportaciones en condiciones extremas, que generalmente llevaba a la muerte a muchos de los deportados.
Otros grupos étnicos también fueron masacrados por el Imperio otomano durante este período, entre ellos los asirios, los griegos pónticos y los serbios. Algunos autores consideran que estos actos son parte de la misma política de exterminio.
La fecha del comienzo del genocidio se conmemora el 24 de abril de 1915, el día en que las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de la comunidad de armenios en Estambul; en los días siguientes, la cifra de detenidos ascendió a 600.
Posteriormente, una orden del gobierno central estipuló la deportación de toda la población armenia, sin posibilidad de cargar los medios para la subsistencia, y su marcha forzada por cientos de kilómetros, atravesando zonas desérticas, en las que la mayor parte de los deportados pereció víctima del hambre, la sed y las privaciones, a la vez que los sobrevivientes eran robados y violados por los gendarmes que debían protegerlos, a menudo en combinación con bandas de asesinos y bandoleros.

Aunque la República de Turquía, sucesora del Imperio otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieron, no admite que se trató de un genocidio, arguyendo que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo, sistemático y premeditado dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial.
A pesar de esta tesis, casi todos los estudiosos —incluso algunos turcos— opinan que los hechos encajan en la definición actual de genocidio.
Se lo considera por lo general el primer genocidio moderno; de hecho, es el segundo caso de genocidio más estudiado, después del Holocausto.
Hasta la fecha 22 estados han reconocido oficialmente el genocidio.
Existe asimismo un desacuerdo en cuanto al número de muertes.
Las fuentes alemanas dieron las mayores estimaciones de bajas armenias durante la guerra, a pesar de que se trataba de los aliados del Imperio otomano.
Es posible que el acceso de personal germano en las zonas del exterminio ofreciera mayor certeza en las cifras.

Un informe decía que a fecha de febrero de 1916, un millón y medio de armenios habían sido asesinados.
Otro informe del 27 de mayo de 1916, proporcionado por Erzberger, director de la Inteligencia de Oficina de Exteriores, daba la misma cifra, al igual que un informe del embajador interino de Alemania en Turquía, Radowitz, fechado el 4 de octubre de 1916.
Parece ser que la cifra frecuentemente citada de un millón y medio se originó en esas fuentes alemanas.
El comandante alemán Carl F. Endres, que sirvió en el ejército turco, estimó el número de bajas armenias en 1,2 millones.

La misma cifra fue mencionada en el juicio de Yozgat, y antes de la sesión de 1984 del Tribunal Permanente de los Pueblos y se la menciona con frecuencia en cualquier situación. Historiadores como Justin A. McCarthy, profesor de la Universidad de Louisville, quienes niegan el genocidio, ofrecen una perspectiva alternativa sobre la base del estudio de los censos oficiales otomanos para concluir que los armenios que vivían en el Imperio otomano eran menos de 1,5 millones, y que las cifras publicadas relativas a la muerte de un millón de armenios pueden haber sido exageradas en demasía e incluso afirmando que en ese periodo murieron 3 millones de turcos.
La posición de McCarthy ha sido duramente criticada por otros historiadores tanto estadounidenses como de otros países.
Algunos de sus lecturas y conferencias tuvieron que ser canceladas por amenazas a la seguridad.
Medios oficiales turcos creen que el número de víctimas puede situarse entre 200.000 y 600.000.

Por otra parte, los académicos turcos tratan de llamar la atención a las víctimas turcas de la rebelión armenia. Según Prof. Dr. Yusuf Halaçoğlu, ex presidente de la Sociedad Turca de Historia (principal institución académica oficial sobre la historia en Turquía), «518 mil turcos han perdido su vida en manos de los rebeldes armenios antes y durante la Primera Guerra Mundial en el Imperio otomano, 128 mil de éstos, todos civiles, en un año, entre mayo de 1914 y mayo de 1915», fecha en la que empezó el arresto de líderes intelectuales de los armenios en Estambul y se decidió el desplazamiento de parte de la población armenia en el país a zonas lejos de los frentes de guerra con Rusia.
Halaçoğlu defiende que los archivos turcos contienen los documentos originales de estos turcos asesinados.

El prolongado conflicto étnico-territorial de Armenia y Azerbaiyán, un Estado turco que se independizó en 1991 después de la caída de la Unión Soviética, tiene la presencia de varios elementos como pogromos, matanzas y limpieza étnica.
Algunos observadores internacionales e historiadores han sugerido que este conflicto moderno es una continuación del genocidio armenio.
De acuerdo con Thomas Ambrosio, el genocidio armenio proporciona «una reserva de simpatía pública y de legitimidad moral que se traduce en una significativa influencia política… con la finalidad de obtener el apoyo del Congreso para las políticas antiazeríes.»
Ambrosio señala que, mientras los armenios controlen más de 10% del territorio de Azerbaiyán en el conflicto, gran parte de la retórica del mundo occidental «desviará cargos de irredentismo y culparán por el conflicto de Nagorno-Karabaj a los azeríes.»
La retórica tras la aparición del conflicto, que se desarrolló en el contexto de varios pogromos de armenios, fue dominada por referencias al genocidio armenio, incluyendo temores de que se repitiera.

Como respuesta a la continua negación del genocidio armenio por el gobierno turco, las comunidades en la diáspora armenia han presionado para conseguir su reconocimiento oficial a través de gobiernos de todo el mundo.
Veinte países y 42 estados de los EE. UU. han aprobado mediante resoluciones de carácter formal el reconocimiento del genocidio armenio como un acontecimiento histórico.
Estados y entidades subestatales que han reconocido oficialmente la autenticidad del genocidio armenio.
En general, los historiadores occidentales coinciden en que el genocidio tuvo lugar. Por ejemplo, la «International Association of Genocide Scholars» (Asociación Internacional de Estudiosos del Genocidio), una institución académica fundada en 1994 que incluye cientos de estudiosos de genocidios de todo el mundo, afirma oficialmente la existencia del genocidio armenio.

Los países y territorios que han reconocido oficialmente el genocidio armenio son: Argentina, Armenia, Bélgica, Bolivia, Canadá, Chile, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Líbano, Lituania, Holanda, Polonia, Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza, Uruguay, El Vaticano y Venezuela.
También las regiones de Escocia, Irlanda del Norte y Gales (Reino Unido), País Vasco y Cataluña (España), Ontario y Quebec (Canadá), Australia Meridional y Nueva Gales del Sur (Australia), Crimea (Ucrania), Ceará y São Paulo (Brasil) han reconocido la existencia del genocidio.
Cuarenta y dos de los cincuenta estados de los EE. UU. han reconocido oficialmente y de forma abierta el genocidio armenio.
El Papa Francisco” reconoce y condena” el genocidio armenio en una misa celebrada en la Basílica de San Pedro.
“La humanidad ha vivido en el siglo pasado tres tragedias inauditas”, ha dicho. La primera, la que es generalmente considerada el primer genocidio del siglo veinte fue el del pueblo armenio.
Las otras dos son el nazismo y el estalinismo”.
Turquía asegura estar desconcertada ante las palabras del Pontífice.
Como primera medida para expresar su rechazo, el Gobierno ha convocado al nuncio vaticano en Ankara.
“En Turquía el genocidio es una herida.
Siempre que se menciona pasa algo malo.
La gente duda de hablar sobre el tema.
No puedes decir que ha pasado ni puedes decir que no ha pasado.
Mi opinión es que sí pasó.
Si repasas historia ves pruebas de ello.
Sí, hubo masacre por ambos lados. Hay muchas fuentes que van hasta los tiempos de Ataturk, el fundador de la Turquía moderna”.

“No apoyo la palabra genocidio en boca de una gran figura religiosa con muchos seguidores.
Porque genocidio es una acusación muy seria.
De hecho, Turquía lo niega.
Yo también lo rechazo.
Lo dicho por el Papa es un error”.
Según los armenios, durante la primera Guerra Mundial un millón y medio de lo suyos fueron exterminados y otros 600mil deportados por el Imperio Otomano, que los acusó de colaborar con el enemigo ruso.
Turquía, en cambio, lo considera una guerra civil en la que murieron medio millón de armenios y una cantidad similar de turcos.
Sentí hasta el cansancio la construcción de una pirámide con los cráneos y los huesos de los armenios muertos, algunos lo desvían hacia un lado o hacia el otro, no he podido confirmarlo porque la historia desvía los hechos hacía la independencia de los armenios de los turcos y una batalla con muertos de ambos bandos poniendo como elemento de prueba de que los armenios no eran tantos, otros la lucha por la independencia de la Unión Soviética, etc. etc. suele ocurrir desde que el hombre es hombre que nunca quiere asumir la culpa, pero contra esto no tengo pruebas de la otra afirmación en forma fehaciente.
Otra cosa que me extaña sobremanera que Israel, que tuvo lo suyo en su momento, no reconozca el holocausto armenio, llámenle como le llamen fue una matanza espantosa e injustificable, como todas las guerras y matanzas étnicas.
Al pueblo armenio, que integra con muchos integrantes el pueblo oriental, le reconozco su integración a nuestro país y a su laboriosidad que a contribuido en muy buena forma a ser lo que es nuestro país.

También hay que tener presente que en nuestro lenguaje cotidiano mezclamos turco, con judío, con armenio, y muchas veces en esas generalizaciones podemos estar hiriendo sin quererlo a uno de los integrantes de esas etnias.
Los primeros vendedores ambulantes de nuestra campaña fueron tanto, armenios, como judíos, como turcos y de ahí muchas veces la confusión, sin perjuicio que vinieron directamente a trabajar y sostener sus familias y no a estudiar en la escuela, eran sobrevivientes.
Recuerdo muy bien un hecho que habla de este tipo de emigrantes que salían a la buena de dios.
En Buenos Aires, estuvo como inmigrante Aristóteles Onassis que no sabía nada más que dos palabras en español, “un peso” y vendía corbatas colgadas de su antebrazo en la noche porteña a un peso cada una y este generoso mundo le permitió volver a su tierra y una fuerte serie de inversiones y un muy conveniente matrimonio con la hija y heredera de una de las familias más importantes en el negocio, Athina Mary Livanos.

Empezamos con el pueblo armenio, y terminamos con esta anécdota de un griego, lo cual nos muestra que debemos estar agradecidos de haber nacido en esta tierra de oportunidades y conmemorar hechos dolorosos de otros pueblos a los cuales le dimos abrigo en nuestra patria, que esperemos nunca llegue a conmemorar nada tan triste como los hermanos armenios.
Ni que haya localidades con colonias de uruguayos como las hay en Australia o en Estados Unidos, donde se juntan para escuchar los partidos de futbol de acá, entre mate y mate.

Que todo sea para bien…

3 comentarios en “Centenario del Holocausto Armenio

  • el 24 abril 2015 a las 10:02
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    Uno de los primeros países en reconocer el genocidio armenio fue el nuestro Uruguay, lamentamos mucho que los que deben aún no se haya pronunciado ocultando sus responsabilidades, que sigan mandando las telenobelas.

  • el 24 abril 2015 a las 10:40
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    Recordemos a nuestros hermanos armenios y todas sus familias y hagamos en el recuerdo que esa barbarie por la que pasaron sirva de algo.

  • el 24 abril 2015 a las 16:50
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    Buen artículo. Bien por el Papa, pues con el la iglesia reconoce que hubo genocidio, mal los que no escucha, estan sordos, miran para otro lado y no se acuerdan ded nada como si la vida no valiese nada.

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