1.727 muertos en el Mediterráneo

Por Iara Bermúdez y Waldemar García.

En poco más de una semana más de 1.000 emigrantes africanos que buscaban llegar a las costas italianas, han muerto ahogados luego de naufragar las naves en que viajaban.
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En setiembre de 2012 publicábamos en esta misma columna un reportaje que titulamos “Las alas de Samia”. Samia era una atleta somalí que participó con 17 años en las olimpiadas de Beijing 2008, y que en 2012 murió ahogada en el Mediterráneo intentando llegar a Europa a bordo de una patera.

Desde entonces hasta ahora millares de otros africanos han dejado su vida en el intento de conseguir una vida mejor, de dejar atrás el hambre, las guerras, la miseria.
Según informa EFE, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dijo hoy (21 de abril) que 1.727 inmigrantes han muerto en lo que va de año en su intento por cruzar el Mediterráneo y llegar a suelo europeo, treinta veces más que en el mismo periodo del año pasado. Agrega que la Organización confirmó que el lunes (20 de abril) recibió una llamada en su oficina de Roma sobre dos o más botes en peligro, uno de ellos con aparentemente de 150 a 200 inmigrantes, y el segundo con unos 300. Según las llamadas recibidas, ya se habrían registrado una veintena de muertes entre ellos.»El paradero de esos inmigrantes no ha sido confirmado, pero hemos sido informados de que una operación de búsqueda y rescate para ellos empezó ayer por la noche», precisó el portavoz de la OIM, Joel Millman.

La Cancillería uruguaya ante esta última tragedia vivida en el Mediterráneo emitió un comunicado pidiendo soluciones efectivas: “El Ministerio de Relaciones Exteriores expresa su profundo pesar y consternación ante el trágico naufragio que tuvo lugar el pasado sábado en el Canal de Sicilia del Mar Mediterráneo, que costó la vida de aproximadamente 700 personas, principalmente de origen somalí y eritreo, en un intento por llegar al continente europeo. Esta tragedia se suma a la ocurrida el pasado lunes en similares condiciones, donde el hundimiento de una embarcación provocó la muerte de 400 personas frente a la costa de Libia.
Estos trágicos incidentes, demuestran que el tráfico de personas se ha convertido en una amenaza para la comunidad internacional en su conjunto, dado que propician el traslado de grupos numerosos sin las mínimas condiciones de seguridad, ni respeto por la dignidad y los derechos humanos básicos del ser humano.

Las situaciones de conflicto y las crisis humanitarias generan condiciones propicias para que los grupos más vulnerables sean objeto del tráfico de personas. En ese sentido, Uruguay reitera su convicción de que el único camino para evitar que tragedias de esta magnitud vuelvan a ocurrir, es a través de la consideración de soluciones efectivas a las causas estructurales de los conflictos regionales.

La búsqueda de alternativas migratorias legales en los países de destino y el trabajo de las agencias internacionales de carácter humanitario, resulta indispensable para evitar que miles de personas pierdan sus vidas en intentos fallidos por alcanzar nuevos horizontes.”
Los países de la Unión Europea se reunieron es sesión extraordinaria el lunes 20 para analizar la situación. La jefa de la diplomacia exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, informó que en la reunión se decidió reforzar las misiones en el Mediterráneo y un mayor esfuerzo por compartir responsabilidades en la reubicación de los refugiados, pero no dio detalles de cuando se pondrán en marcha las medidas, ni el presupuesto con el que contarán.
Hay que destacar en este punto, que en el año 2013 Italia puso en marcha el operativo Mare Nostrum que rescató a miles de personas en riesgo de morir ahogadas, pero la falta de colaboración por parte del resto de países de UE hizo que la operación fuera cancelada. La directora para Europa de Human Right Watch dijo que no hay voluntad política para solucionar el problema de la inmigración ilegal. Explicó que en Italia, que es el país al que más inmigrantes llegan por mar, hay políticos que tienen mentalidad más abierta respecto a la inmigración pero actuar a favor de los inmigrantes conlleva un gran coste político. «El debate es muy complicado y va empeorando con el auge de los partidos populistas y xenófobos» agregó. Según Sunderland, tanto la Unión Europea en su conjunto como sus estados miembros han orientado sus políticas a «impedir la llegada» de migrantes y no a resolver el problema de la migración desde un punto de vista humanitario, informa la BBC.

El director adjunto de la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembros de la Unión (FRONTEX), el español, Gil Arias en declaraciones a una radio española dijo que: «ni es posible ni realista controlar la costa de Libia”, añadió que el control fronterizo “tampoco es la solución al problema migratorio”. Gil Arias cree que la UE debería actuar en los países de origen, como Siria, Irak o Mali, donde “existen conflictos armados, persecución étnica y religiosa o inestabilidad política”, así como en países de tránsito, como Libia, donde “las mafias operan con absoluta libertad”. Por último, el director adjunto de FRONTEX insistió en que lo que se puede hacer desde la UE es “desplegar más medios”, para “tratar de salvar a esas personas”.

En España una nueva ley de seguridad ciudadana recorta los derechos de la población y fundamentalmente de los inmigrantes. Al respecto escribía Miquel Fernández en El Periódico de Catalunya: “Los derechos de los inmigrantes quedan no ya recortados, se hacen inexistentes, y todo en nombre de la seguridad. Mientras tanto el Mediterráneo se está convirtiendo en un gran cementerio donde cada año mueren miles de personas (insisto en lo de personas, porque parece que para algunos los subsaharianos solo son ilegales). Hemos vuelto a escuchar aquella frase tan utilizada por la derecha más ultra de que los que nos quejamos deberíamos llevarnos a casa a los ilegales y cuidar de ellos. Señor ministro, somos muchos los que decimos y denunciamos que si hubiera otro talante en la cooperación internacional estaríamos ayudando a que la dignidad la pudieran tener en sus países de origen, pero de eso no quieren ni oír hablar. Desgraciadamente, con la complicidad de la Unión Europea, que solo piensa en África para ver qué provecho económico puede sacar”.

La muerte de inmigrantes en el Mediterráneo es una tragedia que hace muchos años que se produce. Cada naufragio ocupa lugares de privilegio en la prensa, provoca debates, denuncias, declaraciones altisonantes, pero no se buscan soluciones porque a Europa solo le preocupa cerrar las fronteras a la inmigración ilegal. La ministra del Interior del Reino Unido, Theresa May, dijo que una operación del tipo de la Mare Nostrum puesta en marcha por Italia actuaba como «factor llamada» al saber los migrantes que, en caso de naufragar, tenían más opciones de sobrevivir. Las operaciones «animan a la gente a realizar cruces peligrosos esperando un rescate», agregó. El año pasado un operativo de la Guardia Civil española, ante un grupo de inmigrantes que intentaban entrar a nado a las costas de Ceuta, un enclave español en África, terminó con el saldo de 15 inmigrantes ahogados, al ser repelidos por los agentes con pelotas de goma y bombas de humo para que no pudieran acceder a la costa. Human Right Watch denunció un año después de los hechos que: “»Ningún responsable español ha sido formalmente acusado o sancionado oficialmente por la trágica pérdida de vidas en Ceuta hace un año, y nadie ha dimitido».

Según FRONTEX, la mitad de los inmigrantes que llegan a Europa ilegalmente, provienen de Siria y Eritrea, huyendo de la guerra y de la falta de garantías individuales. Sin embargo muy pocos consiguen la condición de refugiados, según denuncia el Alto Comisionado para los Refugiados

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