Deseos del mejor 2020

Al final de cada año realizamos tres básicas tareas. La primera es evaluar el año que termina, seguidamente marcar las tareas y cosas que quedaron en el ‘debe’. Y ese resto de cosas que quedaron faltantes o incompletas, se convertirán en la base de los deseos que solicitaremos alcanzar en el nuevo año.

Aunque pedir deseos al nuevo año tiene el mundo por tradición, nos preguntamos porqué son tan diferentes los órdenes de la lista de los deseos de fin de año de las personas. Es decir; ¿tiene la misma prioridad de deseos la lista de las personas que cumplen 20 años con respecto a las personas que duplican o cuadriplican esa edad? ¿Porqué no?

Cada etapa de la vida siente diferentes anhelos por cumplir

Probablemente alguien piense que los deseos y prioridades de la vida tanto seas joven o maduro son los mismos. Sin embargo la vida es una máquina de acomodar deseos insatisfechos con realidades. Aquella lista corta de los 20 años, con solo tres deseos; la moto o el automóvil, la chica que nos tiene locos… y que haya paz en el mundo, en la siguiente década la veremos algo tonta y trivial. En la medida que pasa el tiempo vamos tachando algunos deseos alcanzados u otros que ya no vemos tan importantes. Porque cuando sumamos años con lluvias, tormentas y días de sol, nuestras visiones, aspiraciones y deseos en la vida toman otros rumbos y otras prioridades.

En el comienzo de la vida tenemos todo por alcanzar. Si tenemos suerte, algunos de nuestro círculo de afectos colaborarán y otros nos pondrán palos en la rueda. Esa es la vida. Luego viene la etapa de la independencia, donde la responsabilidad es solo tuya. Aunque nadie lo sabes en ese momento, todos llegamos allí con cero experiencia. Esta es la etapa del real aprendizaje donde sumas algunas mieles y muchos sinsabores. Esta es la etapa donde todos cometemos muchos errores, donde algunas veces ganamos y son mas las que perdemos. Se trata de aquellas dos cosas que mas nos sobra en ese momento de la vida que son tiempo y salud. En esas batallas del día a día por lograr alcanzar nuestra lista de prioridades en la vida, algunas personas son analistas y otros guerreros. Los analistas tienen paciencia, examinan los terrenos para elegir su siguiente jugada. Mientras que los guerreros tienen otra forma de encarar la vida, la de pararse enfrente de cada batalla, con una sola consigna – pelear hasta el último aliento – sino es por las buenas, será por las malas y tiene que ser ahora. La alternativa de no lograr eso ahora es el volveremos por la revancha mañana. Todos somos en distintas proporciones analistas y guerreros. Esto solo significa que algunos son más guerreros que analistas y viceversa. Hay un por qué es importante señalar esta etapa de encare de la vida lleno de dramas, traiciones, enemistades, éxitos, fracasos, decepciones, etc. la cual algunos estudiosos se refieren como la etapa ‘el llegar o el después de los 30’. Las cosas que nos ocurren dentro de esas edades explican las heridas de cada batalla, como también los porqués han de marcar las prioridades de la lista de la vida.

Un poco más de tiempo

Luego de repetir tres veces los 20 años, con las naturales debilidades en reponer células como antes, sin la capacidad de levantarnos tan rápido para seguir peleando al ser derribado, nos transformamos en chocadores generacionales. En esas edades ya no perdemos la concentración de lo que hacemos escuchando música, ni salimos despedidos de nuestros asientos ante cualquier propuesta de hacerte millonario.

Por ello nos volvemos un tanto escépticos y conservadores a la hora de encarar nuevas aventuras. En esta edad, notaremos que los deseos para el nuevo año, no son depositados en cosas rimbombantes y bienes materiales como solíamos hacer en el pasado. Otras cosas de la lista son mas importantes como la propia salud, la salud de las personas que queremos en la vida, ya que sentimos de cerca cada pérdida. La realidad de esta etapa de la vida se trata sobre la existencia de un reloj, que marca irremediablemente los días de descuentos del final del partido.

Para muchos esa etapa es señalada como la de la serenidad. Sin embargo otros piensan que es la más desesperante etapa que les toca vivir en la vida, ya que sienten que a pesar de carecer de las capacidades de su juventud, deben batallar más que antes para conservar el lugar en el mundo que los rodea.

Un poco de experiencia en el mensaje

De todas formas, las personas que multiplicamos la edad de los 20 años, tienen como principal característica su serenidad. Pues todo el mundo recibe un sinnúmero misiles todos los días llamados problemas. La experiencia de las batallas enseña a los veteranos en como recibir el disparo e incluso en como poder sortearlos. Algunas veces la solución pasa por nuestras decisiones y otras veces por decisiones que deben tomar terceros. La cantidad de horas de vuelo en lidiar con esas experiencia en definitiva son las que ofrece la sabiduría. Sin embargo, la experiencia también señala que la sabiduría es reservada para uso personal. Quizás un veterano pueda sugerir a alguien mas joven de experiencia como encararías tal situación adversa (pues se descuenta que ya paso por el problema), sin embargo esa persona joven debe adquirir su propia sabiduría para que sea ‘suya’ a través de la herramienta que provee la vida para aprender (acierto error). De lo contrario, si el veterano solo lo aparta del problema, el joven puede tropezar el día de mañana con el mismo problema y al no tenerlo como experiencia registrada, puede cometer errores. Lamentablemente en la vida se puede transmitir de una generación a otra solo información, nunca se puede transmitir la experiencia.

El mejor jugador de fútbol puede brindar la mejor información de como hacer los goles de tiro libre. Sin embargo si no hace la experiencia y tiras 100, 500 o las que sean necesarias de pelotas fuera del arco en cada práctica, no tendrás la experiencia de como hacer goles de tiro libre. Significa que la información no sirve de nada si no la aplicas. La única forma de aplicar la información es llevándola a la practica. No hay otro modo de llegar a la confianza que pasar por el (acierto-error) para ser un ejecutante eficaz de tiros libres.

¡Vamos arriba! En lugar de ‘te lo dije’

Aunque tengas razón. Aunque no le hayan dado pelota a tus consejos, evita decir ‘te lo dije’. El ‘te lo dije’ es un reproche que solo conduce a resentimientos y fastidios hacia la boca que lo pronuncia. Después de todo, nacimos si experiencia y a todos nos ha pasado de no querer escuchar consejos para luego usarlos después de estrellarse contra la pared. Hay que valorar a quienes a pesar de todo se levantan. Sobre todo, hay que sentirse orgulloso de que usen ese consejo que antes habían rechazado. Aunque nunca lo reconozcan, nunca lo harán, no importa. Y en ese momento, antes de usar el reproche ‘te lo dije’, es mucho más capacitador escuchar que a pesar de todo, quedó arreglado ¡vamos arriba!. Ojalá nos hubiéramos enterado mucho antes, de algo tan simple de la vida.

Por ello pienso que cada deseo y mensaje de fin de año, las personas lo expresan desde la sinceridad de la etapa que se encuentren de la vida.

Les deseo a todos los amigos y lectores, mucha salud, amistad y prosperidad para este nuevo año 2020.

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