El dinero plástico y sus cosas

Por COMOUSTÉ
Mi vieja y mi viejo compraron la primera heladera eléctrica cuando tuvieron hasta el último centésimo de su precio. No estoy homenajeando ninguna posición política de Mujica en contra del consumismo, pero lo de él y en la situación de él es opinable y en la mía vale la opinión contraria.

targeta-232-1_435x250Disfrutar de los bienes cuanto antes no es malo, es como no enchufar el calefón y bañarse con el agua fría en invierno al Santo Botón, por no gastar energía eléctrica, teniendo el dinero disponible. El dinero de plástico fue una gran solución.

El banco de plaza emite las tarjetas que las cobra al usuario como unos $1.500.- por año, excepto algún convenio en que salen menos caras.
Asimismo el banco le cobra un porcentaje al que vende de fiado a través de esta heredera de la libreta del almacenero, claro que el banco es como el almacenero, si puede cargar algo nuevo, como por ejemplo el seguro de vida de los deudores de la tarjeta, que debe dejarle alguna utilidad compartida con la compañía de seguros, sin previa consulta cobran un porcentaje de lo que debo por si me muerto.
Ellos tienen una función tipo buitre, aparecen cuando uno se echa para atrás definitivamente en el sobretodo de madera.

Claro que cuando le vi el nombre a la compañía de seguros me acordé de ella y de toda la familia de los propietarios de la misma, porque durante un montón de años estuve pagando a esa compañía que me pagaría un premio, es un decir porque se lo pagaría a mis beneficiarios y el premio, un eufemismo, “ma” que premio, plata porque yo muriera.

Pero pasados los años descubrí que para que pagaran el premio yo tenía que morirme antes de cumplir los 65 años y a mí cuando me lo vendieron, como seguro dotal, era que cuando yo llegara a esa edad cobraría el premio para que lo disfrutara con la patrona en un viaje o lo que fuera.
Le mandé una carta al gerente de la empresa que me borrara de todos los registros que tuvieran mi nombre porque no quería pasar a la posteridad como un idiota, que pagaba para que no le pagaran a mi viuda en la peor edad, pero de la economía del individuo, la vejez.

Los miles de dólares que perdí por no morirme antes de los 65 años se los fagocitaron los birladores de buenas intenciones y me saqué las ganas con todos ellos en la carta, pero como todo amigo de los ajeno no se ofendieron, ni me contestaron una palabra, simplemente fue el silencio.
En alguno de los cambios de póliza lo pasaron de dotal a esta otra categoría, afortunadamente el banco Itaú cambó para una aseguradora brasileña.
Tenía las tarjetas de crédito del Citi, dos del Comercial no para usarlas, sino simplemente por cualquier eventualidad.

Hoy utilizo una del Comercial en Tienda Inglesa que me reporta descuentos extraordinarios cuando adquiero determinados productos además de los puntos de rutina, en muchas oportunidades no conviene económicamente pagar en efectivo.
Estando suficientemente cubierto médicamente, uno nunca está libre de tener que ser asistido en el exterior y teniendo cuenta en el Itaú, un día me llamaron que fuera a buscar la tarjeta ItaúLan, que con los consumos acredita, kilómetros (no millas) en Lan Chile supongo yo.
Me llamaron urgente, como si fuera un incendio que tenía que ir a buscarla al Itaú del barrio y ahí fui.

Me la entregaron todos felices y contentos y había una bonificación en Mosca por las fiestas para los niños, fui compré y para beneficiarme de ese bendito 25% que otorgaban con la tarjeta Itaú, pero hete aquí que la tarjeta no estaba habilitada, porque del banco pasé directamente por Mosca Portones.
Entendí a regañadientes que la burocracia bancaria, más la cibernética demoraran algún tiempo en habilitar a la bendita tarjeta y como yo había comprado, pagué con otra el 100% sin el beneficio del 25%.

La vida es así, a veces se pierde y en otras también, capaz que me hubiera beneficiado más con otra tarjeta, en otro local, como lo hago con las del Comercial en Shopping Portones, muchas veces bonifica con un 20% y cuotas generosas y sin recargo.

Un maladado día me corrió por la cabecita que tenía que evitar pagar en distintos vencimientos y lugares Ose, Tributos Municipales, Contribuciones, Primaria, Patentes y Seguros de Automotores, seguros domiciliarios, alarmas, 4 Antel, teléfonos y celulares, Automóvil Club y otras que no me acuerdo, pudiéndolas incorporar a una tarjeta que me diera algún beneficio y sin correr el riesgo de olvidarme de alguna cuenta por el camino, o que no me llegara la factura como frecuentemente pasa en estos lares carrasquenses.

Entonces me comunique con la empresa de las tarjetas, en mi caso Visa, que me resultó sumamente seria y competente, me avisaron que no dejara de pagar las cuentas hasta que no me llegara el aviso en las facturas y que después de eso los débitos vendrían en el estado de la tarjeta.

Claro que cuando me tropecé, me enteré que lidiamos en estos operativos con dos empresas distintas, la que respalda la tarjeta, Visa, y el Banco, Itaú.
El Banco es el que manda los resúmenes, cobra los dineros emergentes y las empresas le dan los nombres a las tarjetas.
El Banco Itaú compró o gestiona no hace mucho las tarjetas que eran del Citibank, dicho sea de paso la Diners que me acreditaba botellas de whisky, por no irlas a buscar antes del cambio, me las perdí y no eran pocas, pero eso es mi culpa.
Recibo en tiempo y forma los estados de cuenta y los pago en su momento, salvo algún atraso en el traspaso de las cuentas de un banco a otro, y en el ajuste me cobraron una mora, por una cuenta en forma injustificada y sin que yo tuviera que reclamar nada me lo acreditaron a la siguiente liquidación.

Son errores humanos comunes en un cambio de tal magnitud y que no me produjeron daño alguno, de lo cual no tengo de qué quejarme.
En la nueva tarea para ahorrarme trabajo, el banco Itaú omitió mandarme el estado de cuenta, no me avisó telefónicamente como suelen hacer cuando alguien se atrasa una semana o algo por el estilo, como había sido advertido de no pagar dos veces, quedé stand by y por sí y ante si y sin previo aviso, bloqueó la tarjeta ITAU LAN VISA y me rebotaron todas las cuentas que había juntado en esa tarjeta para evitar complicarme sino al contrario para simplificarme la vida.
Al mes siguiente me empezaron a llegar las facturas rebotadas y las nuevas, así que tuve doble trabajo, y por partida doble, cosa que a una persona que es profesional de derecho, adquirir gratuitamente fama de mal pagador no le produce ninguna gracia.
Cuando me percaté del insuceso llamé a VISA donde me atendieron muy gentilmente y me dijeron que era tema del BANCO.
Hablé telefónicamente con el banco porque estaba disfrutando de una estupenda gastroenterocolitis y un estado gripal, después de sortear todos los contestadores habidos y por haber, pude comunicarme con una señora, que se debería haber desayunado con un par de vasos de vinagre, cuando le hice el planteamiento me dijo sin anestesia que mi cuenta estaba bloqueada (la de esa tarjeta LAN) y que tenía que avisarle yo al banco que desbloquearan mi tarjeta.
Ahí le expliqué fuertemente que yo no tenía que avisarle al banco nada, ni pedirle que desbloquearan nada, porque por su contabilidad el banco tiene que saber perfectamente que se han verificado los pagos y que por mi parte me comunicaría con personal jerárquico como corresponde.
Ahora que estoy un poco mejor me dirigiré al Banco Itaú y le explicaré al gerente que me atienda, lo que pueden hacer con esta tarjeta la cual no la quiero más en mi poder.
No se puede manejar un banco con personal inidóneo, si aumentaron en forma importante el tráfico de tarjetas con las del Citi, deberían aumentar el personal para atender también las propias, pero no es lo mío de explicar como tienen que manejar un banco.
Mis otras cuentas las pasaré a otro Banco.

Como broche de oro y para despedirnos con una sonrisa hace unas noches, tarde, como a las 9 o más, recibí en mi teléfono que no figura en guía, pero preguntando por mi nombre, me ofrecieron los servicios de otro banco de plaza créditos, tarjetas y no le di tiempo y le corté sin más trámite.
Por suerte no insistió.

Que todo sea para bien…

2 comentarios en “El dinero plástico y sus cosas

  • el 17 julio 2014 a las 23:40
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    es todo verdad pero no hay que ser tan amargo Xke a partir de la plata de plástico puedo rajar de la jaula y divertirme mañana.

  • el 17 julio 2014 a las 23:48
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    Yo las tarjetas las rompi hace años pero despues las saque de vuelta si te controlas no es malo. El problema no es darte los gustos, a veces es mas barato darte gustos caros que ir con la tarjeta al supermercado…creo que dentro de unos años nadie va agarrar plata de papel…eso se termina.

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