El silencio es sabio

Siento un profundo amor por mi patria, por mis compatriotas, sean del partido que sean, sin distinciones si son terratenientes o de a pie, todos somos descendientes de gente que bajó del barco hace unos 50 años como mínimo y otros que bajaron del avión de ahí en más.

No bajaban del avión porque tuvieran más o menos dinero, sino simplemente que el barco se puso más caro porque les tenían que dar de comer 14 o 15 días y en el avión en 14 horas como mucho a lo sumo un refrigerio y listo.

Ayer haciendo las compras en la Tienda había percheros llenos de túnicas blancas, aquellas que nosotros usamos con la moña azul y nos hicieron a todos iguales, termina carnaval y chiquilines a la escuela pública o al colegio, a tratar de ser un poco más uruguayos.

No tengo nada contra los aristócratas, terratenientes o laburantes que viven en el cante o en el asentamiento.

Dije laburantes y rechazo visceralmente a los ni ni que en la marcha del 18F en Buenos Aires pude comprobar que los argentinos los llaman igual y también los padecen.

Pero acá tenemos a alguien que sin tener derecho alguno salió a juzgar a nuestro pueblo, si a la gente de a pie.

A esta señora la llamaré simplemente Laetitia porque lo de princesa y todas esas otras guasadas se las dejo a los partidarios de esas estupideces que mantienen a muchos vagos badulaques de cuarta.

Soy demócrata republicano representativo y creo en la herencia del patrimonio hecho mediante el trabajo y el estudio y llevar orgullosos el apellido de nuestros ancestros obreros o burgueses.

Pero esta señora Laetitia, que no sé si sabrá que ese nombre tienen origen árabe y quiere decir “amor del padre”, nacida en el Líbano hace mucho más de lo que ella quisiera, que venga a calificar a nuestro pueblo al que criticó que la gente ahora va al Conrad “en chancletas y con bermudas”.

D’Arenberg: “Se perdió el glamour en Uruguay”

Una firme advertencia sobre la pérdida del estilo de los uruguayos formuló la empresaria Laetitia D’Arenberg, en diálogo con la emisora de Maldonado FM Gente.

La empresaria invitó a reflexionar y corregir lo que está ocurriendo. “Ya están poniendo en el diario cómo tienen que ir a un juzgado, cómo tienen que ir vestidos”, enfatizó, como señal de esperanza de que ese puede ser el comienzo del cambio que reclama.

DArenberg añadió que se ha ido perdiendo el glamour en algunos eventos.
“Se ha perdido todo, la gente se ha dejado estar; llega al Conrad, como hoy de noche (cuando se cumplía la elección de Miss Atlántico Internacional), con chancletas y short. No existe, eso existirá solo acá en Uruguay. No sé si lo hacen a propósito, si quieren tirar abajo la ciudad porque queda mejor, queda más canchero”, dijo, con ironía y sarcasmo.

Agregó que “no sé qué están buscando, pero ya en ciertos sitios el glamour se ha perdido en Uruguay, lo estamos perdiendo, y no es una cuestión de plata. El glamour es tomarse un poquito de trabajo para ir a los sitios como se debe”.

La empresaria lo explicó así: “Cuando uno se prepara para salir o te invitan a un lugar, lo menos que uno puede hacer es ducharse y vestirse un poco, ponerse una buena camisa limpia, un pantalón que todo el mundo puede tener, y un par de zapatos”.
Ponerse las pilas.

Contrastó esa proposición con el hecho de que “ahora la moda es venir con cualquier cosa, es salir de cualquier manera, y venir a un sitio como el Conrad de chancletas y de bermudas”, dijo. “Eso ya pasó de moda, estamos siempre 50 años atrás, a ver si nos volvemos a poner las pilas”, advirtió.
La princesa DArenberg afirma que Uruguay “tiene que volver a encontrar sus valores, ser lo que siempre ha sido: un país de gente de trabajo, gente que quiere, a través de su esfuerzo, llegar a ser alguien”, y a continuación se despachó con un diagnóstico sobre la nueva clase media.

Copiar lo bueno.

“Hay una clase media muy fuerte, hoy en día, pero esa clase media está cada vez con menos ganas de hacer cosas. Yo no sé qué está pasando acá, no sé si será el ejemplo de los otros países alrededor”, dijo, aunque no especificó a qué países se refería en concreto.

“Pueden copiar”, dijo, “pero copien lo bueno y no lo malo. Parece que lo que es elegante hoy en día, y lo que está in, es copiar lo peor; arrastrar las chancletas…”.

DArenberg consolidó sus ideas mostrándose dispuesta a apoyar los cambios que se dan en el país, pero sin perder los valores tradicionales.
“Bienvenidos los cambios, hay que renovarse; Uruguay no tiene que quedarse en lo que siempre fue; los grandes cambios son los que se necesitan para un país, y Uruguay está en camino de grandes cambios, pero nunca desarreglando lo que son los valores básicos que tiene el país, que los tenía”, concluyó.

Uruguay está perdiendo su estilo según Laetitia D’Arenberg
Cuestión de estilo

La empresaria dijo que “el glamour se ha perdido en Uruguay” y que no es una cuestión de plata “glamour es darte el trabajo de un poquito preocuparse para salir”.

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2 comentarios en «El silencio es sabio»

  • el 20 febrero 2015 a las 10:18
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    La Laetitia y la Reynoso junto con el cachete Espert??? pregunto de que podran conversar…jajajaja!!!!!!!!!!!……..la princesa Laettitia tiene la cosecion de una marca de autos chinos asi que capaz que estaba vendiendo coches……!!!!!!!!jejejejejeje

  • el 22 febrero 2015 a las 13:19
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    Esta señora no se irá del Uruguay y no dejará de ir a uno de los lavaderos de dinero más importantes del país tanto para ella, como para argentinos y brasileños.
    Perderá el chsrme del Quincho de Varela cuando se arrastré atrás de Vázquez para lograr nuevas prebendas. Si se hubiera callado la boca ni siquiera hubiéramos sabido o pensado en la procedencia de los capitales que trajo al país en plena dictadura argentina y uruguaya.
    El papá dicen los aduaneros traía los lingotes de Europa, pero dicen puede que sí o que no. Tampoco tenemos por que creerle a los aduaneros, aunque traer lingotes en aquella época no era delito acá. Allá no se ni la procedencia tampoco

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