El Tolo y la Tere

Nos criamos juntos. El padre era el mayordomo y la madre la femme a toutfait de una señora que le decían “La Doña”, nunca en mi vida supe si se llamaba María o Eleuteria, era “La Doña” a secas.

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Siendo niño me molestaba eso de La Doña, me parecía de mala educación, por dos cosas, una por el artículo antes de la denominación y otra que a las personas hay que llamarlas por su nombre o como ellas quiere que las llamen.

Pienso que tal vez sería una estanciera o mujer con muy buen pasar, vuda, o divorciada sin hijos, solterona, o qué, pero tenía una tropa de años y nadie la iba a visitar nunca y ella nunca salía, ni sola ni acompañada.
Además veía que en mi casa y otras del barrio la gente iba a trabajar y tanto el padre como la madre de mis amigos no salían de la casa salvo para hacer algún mandado.

Había otra vieja por la calle Soriano, también de abolengo,que siempre estaba sentada en una silla sobre el umbral, que tenía una nieta Cristina, que era muy simpática y flor de diabla, pero no estaba siempre la nieta o la tenían pupila en algún colegio o vivía en campaña.

También tenía la tal casa, y de esa señora me acuerdo el apellido, pero mejor no lo escribo, por algún pariente medio necio, porque Cristina me venía a buscar y nos escondíamos a atrás de un árbol y vichábamos cuando la vieja, se arrimaba a un plátano que había en la calle y se bajaba la bombacha y se ponía a orinar, cosas de vieja, no sé si estaba medio chocha o le gustaba ventilarse públicamente y era un lugar bastante concurrido, frente al Seminario.

Pero la de la vuelta era más entretenida que “La Doña”, en la casa de esta señora recuerdo que en el primer patio había un samovar, el que nosotros un dos por tres o un tres por dos lo pechábamos y caían todas las piezas de bronce al piso, junto con la bandeja del mismo metal que las soportaba y un calientacamas también de bronce y hacía flor de bochinche.

Cuando molestábamos a la Doña, que venía a ser como la ley absoluta de la casa, nos hacían como en campaña con las vacas que no preñan a pesar del toro y les dan puerta para el matadero.

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