Hace 25 años caía

Por Lorenzo Olivera
Si hace 25 años caía el muro de Berlín, un cuarto de siglo, del llamado por unos el muro de Protección Antifascista y por otros el Muro de la Vergüenza partió a Alemania en dos, desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989, separó la zona de la ciudad berlinesa bajo control de la República Federal de Alemania (RFA), Berlín Oeste, de la capital de la RDA entre esos años.

25-251-1_343x350Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, política y calladamente, los que habían luchado contra la Alemania Nazi, no veían con buenos ojos una Alemania unida.
Asimismo la Unión Soviética, que había enterrado millones de soldados para derrotar a su enemigo no tenía intención alguna de arriar el pabellón rojo de los terrenos conquistados.
Los aliados también estaban en una tesitura similar, aunque ellos siempre buscaron como lo hicieron históricamente entrar por el lado de gobiernos sidicentes y las puertas del comercio exterior abiertas.

Todos temían a una Alemania unida y a su resurgimiento.
Hoy con la perspectiva histórica vemos que aquel país destruido hasta sus cimientos en la segunda guerra, es la primera potencia del mundo europeo, solamente comparable al Ave Fénix.
Alemania Federal, con la caída del muro de Berlín recibió diez millones de empleados públicos y no se fundió, sino por el contrario se fortaleció, lo que habla loas del espíritu de trabajo del pueblo alemán.
Haremos un breve raconto las circunstancias que dieron origen del muro y sus consecuencias.

muro-berlin-251-3_435x326Berlín Oeste o Berlín Occidental era un enclave perteneciente al espacio económico de la RFA en medio del territorio de la RDA y, legalmente, no formaba parte de la RFA.
El Bloque del Este dominado por los soviéticos sostenía que el muro fue levantado para proteger a su población de elementos fascistas que conspiraban para evitar la voluntad popular de construir un Estado socialista en Alemania del Este.
En la práctica, el muro sirvió para impedir la emigración masiva, fuga del régimen socialista, pro soviético, que marcó a Alemania del Este y al bloque comunista luego de la Segunda Guerra Mundial.
Un muro de 45 kilómetros dividía la ciudad de Berlín en dos, mientras que otros 115 kilómetros rodeaban su parte oeste separándola de la RDA.
Es decir, el Muro constituía la frontera estatal entre la RDA y el enclave Berlín Oeste.
Fue uno de los símbolos más conocidos de la Guerra Fría y de la separación de Alemania.

Muchas personas murieron en el intento de superar la dura vigilancia de los guardias fronterizos de la RDA cuando se dirigían al sector occidental.
El número exacto no se conoce.
La Fiscalía de Berlín considera que el saldo fue de 270 personas, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la detonación de minas.
Por su parte el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima en 125 la cifra total de muertos en la zona del muro.
Claro que si comparamos la cantidad de muertos con la cantidad de muertos y desaparecidos cuando la dictadura Argentina o inclusiva con los desaparecidos uruguayos los números alemanes son relativamente escasos.

Zonas de ocupación de la
Alemania de la Postguerra.
En 1949 las tres zonas occidentales de ocupación se convirtieron en la República Federal de Alemania (RFA) y empezaron en ambos lados los trabajos de reconstrucción y protección de las fronteras.
Mediante la formación de los dos Estados se llevó a cabo la separación política.
Entre la RDA y la RFA se desplegaron por primera vez policías y los soldados fronterizos y más tarde se construyeron barreras, sobre todo por parte del bando oriental.
Berlín se dividió en cuatro sectores desmilitarizados a excepción de las fuerzas armadas de Francia, de Gran Bretaña, de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y de los Estados Unidos de América en sus zonas respectivas, e independientes de ambos Estados alemanes, aunque en la práctica esta consideración tenía poca importancia.
Berlín Occidental se asemejaba en muchos aspectos a un estado federado de la RFA, contando, por ejemplo, con representantes en el Parlamento.
Berlín Oriental fue declarado capital de la RDA como lo fue Berlín antes de la guerra.
Con la intensificación de la Guerra Fría, que tras el embargo de productos de alta tecnología contra el Bloque del Este se tornó en una guerra diplomática y la amenaza militar permanente, se reforzaron las fronteras, en particular por parte del bando oriental.

Las fronteras pasarían con el tiempo de ser una separación entre las dos partes alemanas, a ser parte de la frontera entre la Comunidad Económica Europea(antecesora de la Unión Europea) y el Consejo de Ayuda Mutua Económica(COMECON), entre la OTAN y los miembros del Pacto de Varsovia, y también entre las dos ideologías políticas y los dos bloques económico-culturales que se enfrentaban en la Guerra Fría.
Desde la fundación de la RDA se incrementó la emigración en dirección a la RFA.
A partir de 1952, las fronteras interiores entre la RDA y la RFA se protegieron con vallas y vigilantes: se creó una zona de 5 km a la que sólo podía entrarse con un permiso especial para residentes.
Cerca de la frontera había otros 500 metros de zona prohibida y en la misma frontera una barrera de 10 metros.
Pese a ello, permanecía abierta la frontera entre Berlín Este y Berlín Oeste, difícil de controlar.

Entre 1949 y 1961, unos 3 millones de personas abandonaron la RDA desde Berlín Oriental.
Solo en las dos primeras semanas de agosto de 1961 emigraron 47 533 personas.
Además, para muchos polacos y checos, Berlín Occidental se convirtió en la puerta hacia occidente.
A menudo se trataba de jóvenes bien formados, lo que constituía una amenaza a la economía de la RDA y, en última instancia, a la población de los países respectivos.
Unos 50 000 trabajadores de Berlín Oriental trabajaban y vivían en Berlín Oeste, pero se aprovechaban de las condiciones financieras favorables de Berlín Este, siendo conocidos como Grenzgänger.
El 4 de agosto de 1961 fue decretado por la magistratura de Berlín Este que los Grenzgänger fueran registrados y pagaran el alquiler en marcos de la RFA. Ya antes de la construcción del muro, la Policía Popular (Volkspolizei) de Berlín Oriental controlaba las calles y los medios de transporte que llevaban a la parte oeste a los llamados «fugitivos de la República» sospechosos y «contrabandistas».
Además, muchos berlineses occidentales y orientales que trabajaban en Berlín occidental compraban en el mercado negro -con una ventajosa tasa de intercambio para el Marco de Alemania del Este de aproximadamente 1:4- los baratos alimentos básicos y los pocos bienes de consumo de lujo de Berlín Este.
La economía planificada del sistema del lado oriental fue, en consecuencia, debilitada de esta forma.

El muro debía servir a los gobernantes del Bloque del Este como una forma de detener la evasión de los trabajadores y campesinos socialistas mediante el aislamiento.
El plan de la construcción del Muro de Berlín fue un secreto de Estado de la administración de la RDA.
El muro fue erigido a instancias del Partido Socialista Unificado de Alemania —los trabajos se llevaron a cabo bajo la dirección y la vigilancia de la Volkspolizei y de soldados del Ejército Popular Nacional— contra las declaraciones del Presidente del Consejo de EstadoWalter Ulbricht, quien, en una conferencia de prensa internacional que se celebró en Berlín Oriental el 15 de junio de 1961, había contestado a una pregunta de la periodistaAnnamarieDoherr:
«Entiendo su pregunta como que hay hombres en Alemania del Oeste que desearían que movilizáramos a los trabajadores de la construcción de la capital de la RDA para erigir un muro. No conozco la existencia de tales motivaciones, pues los obreros de la construcción de la capital emplean todas sus fuerzas principalmente en la construcción de casas. ¡Nadie tiene la intención de erigir un muro!»
Ulbricht fue, de esa forma, el primero en emplear el concepto «muro», dos meses antes de que se construyese.
El Servicio Secreto de la RFA ya disponía de información similar desde mediados de julio.

Tras la visita de Ulbricht a Jrushchov durante las reuniones de los países miembros del Pacto de Varsovia del 3 al 5 de agosto, el BND informó:
«Las informaciones disponibles muestran que el régimen de Pankow trata de obtener el beneplácito de Moscú para poner en vigor medidas rigurosas de bloqueo. En particular el bloqueo de la frontera de Berlín con la interrupción del tráfico de metros y tranvías entre Berlín Este y Berlín Oeste (…) Queda por dilucidar si Ulbricht será capaz de obtener un acuerdo tal con Moscú».
El 11 de agosto, la Cámara Popular (Parlamento de la RDA) aprobó los resultados del Consejo de Moscú y autorizó al Consejo de Ministros a emprender las medidas correspondientes.
El Consejo de Ministros de la RDA decidió el 12 de agosto emplear a las fuerzas armadas para ocupar la frontera de Berlín Oeste y construir el muro.
En la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, sin previo aviso se construyó el muro entero, sólo quedó sin construir el 13 de agosto una pequeña parte con fuerte vigilancia por la policía socialista.

Empezaron a sellar los accesos a Berlín Oeste soldados del Ejército Popular Nacional, 5000 miembros de la policía fronteriza alemana (precursora de las Tropas Fronterizas,), 5.000 miembros de la Policía Popular y 4500 miembros de las brigadas.
Tropas soviéticas se apostaron para un eventual combate en la frontera aliada. Todos los medios de transporte que comunicaban ambos lados de Berlín fueron detenidos.
Sin embargo, las líneas del ferrocarril elevado (S-Bahn) y subterráneo (U-Bahn) de Berlín Occidental que circulaban bajo Berlín Este, siguieron sin detenerse en las estaciones orientales, que quedaron como estaciones fantasma.
Erich Honecker, como secretario del Comité Central, fue responsable de la planificación y realización del muro en nombre de la dirección del SED.
Hasta septiembre de 1961 desertaron 85 hombres de las fuerzas de vigilancia (Grenztruppen), además de 400 civiles en 216 escapadas.
El gobierno de la RDA alegó que era un «muro de protección antifascista» cuyo objetivo era evitar las agresiones occidentales, y que la construcción del muro era consecuencia de la política de Alemania Federal y sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Decían desde la Alemania Oriental que ningún muro hubiera sido necesario si Berlín Occidental no fuera una «espina en el costado de la RDA», como lo había definido su alcalde Willy Brandt, en el sentido de que era un enclave de otro Estado inserto en el corazón de Alemania Oriental.

Esta visión era compartida por los demás países del Pacto de Varsovia, los cuales veían la rivalidad entre ambas Alemanias como un reflejo de la rivalidad entre los dos grandes pactos militares de la época.
De todos modos, las autoridades de la RDA también reconocían que entre los objetivos del muro estaba evitar la emigración masiva o «fuga de cerebros».
La versión de las autoridades de la RFA y la visión generalizada en el mundo capitalista u Occidente fue que esta justificación no servía más que para matizar el que era, según ellos, el único propósito: impedir que los ciudadanos de la RDA entraran en Berlín Occidental y, por lo tanto, en Alemania Federal.

Los alemanes orientales no controlaban todo el tráfico entre el Berlín Occidental y la Alemania Federal y, en este sentido, se argumentó que las defensas del muro estaban diseñadas para funcionar desde el interior de la Alemania Oriental; las minas de fragmentación SM-70 montadas en el muro estallaban al intentar escalarlo desde el interior, las defensas contra vehículos estaban situadas en el lado de Alemania Oriental y el muro de cuarta generación estaba hecho de secciones de hormigón armado con la base más larga en el interior de la RDA.
El canciller de la RFA, Konrad Adenauer, pidió ese día por la radio calma y prudencia a la población y declaró las medidas que los aliados tomarían.
En las primeras dos semanas tras la construcción del muro visitó Berlín Oeste, solo el alcalde Willy Brandt protestó con energía, aunque al fin no pudo hacer nada contra el amurallamiento.

El 16 de agosto de 1961, Willy Brandt convocó una manifestación que reunió a 300.000 berlineses occidentales junto al Ayuntamiento de Schöneberg.
La Unión Soviética abandonó su petición de que Berlín Oeste estuviese «libre» de tropas aliadas, que había formulado en el Ultimátum de Jrushchov de 1958.
Reacciones internacionales en 1963:
• «Una solución poco elegante, aunque mil veces preferible a la guerra». John F. Kennedy, Presidente de los Estados Unidos.
• «Alemania del Este detiene el flujo de refugiados y se atrinchera tras un grueso telón de acero. No se trata de nada ilegal». Harold Macmillan, Primer Ministro británico.
Tras largas negociaciones, un acuerdo de 1963 permitió que más de cien mil berlineses del oeste visitaran a sus parientes del lado este durante la festividad de fin de año.
Al principio de la década de 1970, Willy Brandt y Erich Honecker emprendieron una política de aproximación entre la RFA y la RDA para relajar la frontera entre ambos lados de la ciudad.
La RDA acordó simplificar los trámites necesarios para los permisos de viaje, en especial para la población «improductiva» que cobraba pensiones, y permitió a los ciudadanos de la parte oeste visitas básicas a las regiones colindantes con la frontera.
Como precio para relajar más las fronteras, la RDA exigió que se le considerase un Estado soberano, así como la extradición de sus ciudadanos residentes en la RFA.
Estas exigencias, contrarias a la constitución de la RFA, fueron rechazadas de forma categórica.

La caída del Muro de Berlín
El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989, 28 años después de su construcción.
Tras el 6 de noviembre se hizo público el proyecto de una nueva legislación para viajar, que recibió duras críticas, y el gobierno checoslovaco protestó por vías diplomáticas por el aumento de la emigración desde la RDA a través de Checoslovaquia. El SEDdecidió, el 7 de noviembre, regular los viajes al exterior, facilitándolos. El 9 de noviembre se promulgó un plan que permitía obtener pases para viajes de visita. Se elaboró un modelo en el Consejo de Ministros, que se decidió ese mismo día antes de las 18:00 y que debía ser publicado y difundido en forma de circular a las 4:00 del día siguiente por las agencias de noticias, aunque hubo una objeción al procedimiento por parte del Ministerio de Justicia. En paralelo, el modelo del Ministerio fue estudiado y aprobado en el Comité Central.
El miembro del Politburó del SED GünterSchabowski anunció en una conferencia de prensa, retransmitida en directo por la televisión de Alemania Oriental, que todas las restricciones habían sido retiradas y, creyendo que podrían pasar sin ningún trámite al otro lado, decenas de miles de personas fueron de inmediato al muro, donde los guardias fronterizos no se atrevieron a disparar y al fin abrieron los puntos de acceso. Schabowski acabó la conferencia de prensa a las 18:53.
Se encontraban sobre el podio junto a Schabowski los miembros del Comité central del SED Helga Labs, Gerhard Beil y ManfredBanschak. La cuestión se remitió a las actas de la conferencia de prensa.

El corresponsal de la agencia italiana ANSA, RiccardoEhrman, preguntó sobre el derecho de viaje.«»Señor Schabowski, ¿cree usted que fue un error introducir la Ley de Viajes hace unos días?»»
Se refería a una ley de permisos de viaje muy confusa que había provocado un éxodo de miles de alemanes a través de las fronteras de Checoslovaquia y Hungría.
Schabowski sacó unos papeles del bolsillo y repitió que, para evitar más líos, los ciudadanos de la RDA podrían ir al Oeste, esta vez sin pasaporte ni visado: sólo mostrando el carné de identidad o un documento parecido.

Schabowski leyó un proyecto de ley del consejo de ministros que tenía delante a las 18:57:
«Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin la presentación de un justificante; motivo de viaje o lugar de residencia. Las autorizaciones serán emitidas sin demora. Se ha difundido una circular a este respecto. Los departamentos de la Policía Popular responsables de los visados y del registro del domicilio han sido instruidos para autorizar sin retraso los permisos permanentes de viaje, sin que las condiciones actualmente en vigor deban cumplirse. Los viajes de duración permanente pueden hacerse en todo puesto fronterizo con la RFA».
A la pregunta del periodista RiccardoEhrman:
¿Cuándo entra en vigor?

Schabowski hojeó sus notas y contestó:
De inmediato.
Schabowski cometió un error, no leyó la segunda página del documento, en la que se establecía que la medida tenía efecto desde el día siguiente.
Gracias a los anuncios de las radios y televisiones de la RFA y Berlín Oestebajo el título «¡El Muro está abierto!», muchos miles de berlineses del Este se presentaron en los puestos de control y exigieron pasar al otro lado. Ni las tropas de control de fronteras ni los funcionarios del ministerio encargados de regularlas estaban informados. Sin una orden, bajo la presión de la gente, el punto de control de Bornholmerstraße se abrió a las 23:00, seguido de otros puntos de paso, tanto en Berlín como en la frontera con la RFA. Muchos telespectadores se pusieron en camino. A pesar de todo, la verdadera avalancha tuvo lugar a la mañana siguiente. Muchos durmieron toda la noche para asistir a la apertura de la frontera el 10 de noviembre.
Los ciudadanos de la RDA fueron recibidos con entusiasmo por la población del Oeste.
La mayoría de los bares cercanos al muro daban cerveza gratis y los desconocidos se abrazaban entre sí.
En la euforia de esa noche, muchos occidentales escalaron el muro. Cuando se conoció la noticia de la apertura, se interrumpió la sesión vespertina del Bundestag en Bonn y los diputados entonaron en forma espontánea el Himno de Alemania.
IchbineinBerliner (trad. del alemán: «Soy berlinés» o «Yo soy ciudadano de Berlín») es una famosa cita realizada por el presidente de Estados UnidosJohn F. Kennedy el 26 de junio de 1963 en Berlin occidental en el balcón del edificio del ‘RathausSchöneberg’ con motivo del decimoquinto aniversario del bloqueo de Berlín impuesto por la Unión Soviética con el consecuente levantamiento del muro de Berlín (13 de agosto de 1961), indicando la solidaridad hacia los habitantes de Berlín.
El Discurso de JFK y esas palabras dichas en alemán pasaron a la historia como un símbolo de pedido de libertad.

El discurso de Kennedy fue considerado uno de los más notables de la época de la Guerra Fría, no obstante se hace en el (Palabras de Kennedy RathausSchöneberg) discurso dos veces referencia a «IchbineinBerliner», una al comienzo, tras la felicitación al alcalde de la ciudad Willy Brandt y al gobernador americano el General Lucius D. Clay(ambos presentes en el balcón del discurso), menciona:
“Hace dos mil años el alarde más orgulloso era “civisromanus sum”. Hoy, en el mundo de la libertad, el alarde más orgulloso es “IchbineinBerliner”. ¡Agradezco a mi intérprete la traducción de mi alemán! Hay mucha gente en el mundo que realmente no comprende, o dice que no comprende, cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo Comunista. Dejad que vengan a Berlín. Hay algunos que dicen que el Comunismo es el movimiento del futuro. Dejad que vengan a Berlín. Y hay algunos pocos que dicen que es verdad que el Comunismo es un sistema maligno pero que permite nuestro progreso económico. LasstsienachBerlinkommen Dejad que vengan a Berlín.

Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo tanto, como hombre libre, yo con orgullo digo estas palabras “IchbineinBerliner”.

Un comentario en “Hace 25 años caía

  • el 28 noviembre 2014 a las 09:39
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    Por fin se pudo reunir las familias los amigos por lo menos en ese lugar se termino el odio y que corra sangre pero hay otros muros que no son tan visibles pero guardan mas odios y sigue corriendo sangre ese muro esta en el medio oriente donde todos los dias muere gente. que horror!

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