Hambre y miseria

Los cuerpos fueron descubiertos en la bodega de la proa, una parte de difícil acceso del pesquero.

“No sé dónde poner los cadáveres.

Sólo tenemos dos cámaras frigoríficas que están ocupadas.

Nos esforzamos como siempre lo hemos hecho ante esta situación de emergencia, pero espero que todos nos involucremos por igual”, ha manifestado el alcalde de esta localidad, Louis Ammatuna, en declaraciones recogidas por el diario La Repubblica.

Ammatuna ha confirmado además que el centro de acogida ha tenido que “vaciarse” de inmigrantes, unos 150, para poder acoger a los recién llegados.

No es la primera vez que se descubren cadáveres de emigrantes a bordo de embarcaciones socorridas en alta mar en el canal de Sicilia, pero nunca habían sido tantos a la vez.

El pasado 14 de junio, diez emigrantes se ahogaron en el naufragio de su embarcación a sólo 70 km de las costas libias, adonde la Marina italiana había acudido para prestarles ayuda.

Otros 39 emigrantes que se encontraban en la misma canoa neumática pudieron ser salvados por un buque de la Marina.

Más de 60.000 inmigrantes han llegado al sur del país en lo que va de año
Más de 5.000 inmigrantes han sido rescatados desde la semana pasada por los buques de la Armada Naval Aire Estación Conjunta insertadas en el dispositivo de Mare Nostrum.

Durante el último fin de semana, la Marina anunció que ha socorrido a 1.654 emigrantes y refugiados, repartidos en siete embarcaciones, pesqueros y canoas de fortuna.

Todos estos rescates se inscriben en el marco de la operación “Mare Nostrum”, lanzada por Italia el otoño de 2013 después de dos terribles naufragios, uno cerca de Lampedusa y el otro cerca de Malta, que dejaron casi 400 muertos.

Los expertos subrayan que la operación tiene también efectos perversos porque los buques militares italianos cada vez van más lejos y se acercan más a las costas libias, lo que contribuye a aumentar el flujo de emigrantes.

Con unas condiciones meteorológicas favorables y una inseguridad creciente en sus países de origen y también en Libia, el país de salida, miles de emigrantes y refugiados -sirios, eritreos, habitantes pobres del África subsahariana, se echan a la mar todas las semanas en dirección a las costas italianas.

En lo que va de año, según las autoridades, más de 60.000 emigrantes que huyen de guerras o en busca de una vida mejor han desembarcado en el sur de Italia.

El récord de 2011 registrado coincidiendo con las primaveras árabes, de 63.000 personas, debería ser superado.

Algunos expertos piensan incluso que este año se podían alcanzar las 100.000 personas socorridas en el canal de Sicilia.

Italia ha obtenido un refuerzo de Frontex, la agencia de vigilancia de las fronteras europeas, y ayudas suplementarias para gestionar el flujo de emigrantes.

Pero querría que la Unión Europea, y sobre todo los países del norte de Europa, se muestren más solidarios en el esfuerzo de acogida de los emigrantes.

Esta semana, el ministro italiano de Interior, Angelino Alfano, también pidió al margen de una cumbre del G6 en Barcelona que Mare Nostrum “pase a ser una operación europea” dirigida por Bruselas.

Juncker prevé nombrar un comisario de Inmigración

La tragedia que vive especialmente la costa italiana ha provocado la primera reacción del recién nombrado presidente de la Comisión Europea.
Jean Claude Juncker ha anunciado su intención de nombrar a un responsable de cuestiones migratorias en el nuevo Ejecutivo comunitario.

La cuestión se abordará a partir del 16 de julio, día en que Juncker será elegido oficialmente.

«¿Por qué viven peor en Lampedusa que los animales en las granjas europeas?»

Carta del Padre Angel al presidente de la Comisión, Durao Barroso, sobre la situación de los emigrantes en Lampedusa

“¿Cómo se permite que los inmigrantes sin papeles, vengan de donde vengan, vivan en peores condiciones que los animales de las granjas europeas, o que sus cocinas, sus baños o sus despensas no cumplan la normativa de cualquier centro social del país?”

En esos términos se ha dirigido el Padre Ángel, fundador de la ONG Mensajeros de la Paz, al presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, al concluir su visita a la isla italiana de Lampedusa, donde el jueves pasado murieron al menos 300 inmigrantes clandestinos al naufragar su embarcación.

El sacerdote español muestra en la carta -a la que ha tenido acceso ABC- su dolor ante la visión de los féretros de los rescatados del mar “111 ataúdes sin nombre, solo con un número, sin nadie que les vele y les llore a excepción de unos policías que de estar vivos les hubieran pedido la documentación en cualquier calle”.

Pero el fundador de Mensajeros de la Paz se muestra más conmovido tras la visita al centro de acogida de Lampedusa, donde “se hacinan 1.000 personas, siendo su capacidad sólo para 300.

Señor presidente, los muertos duelen mucho, pero los vivos duelen más”.
“¿Cómo es posible esa situación cuando todos los espacios públicos de la Unión Europea deben someterse a un aforo, y si se sobrepasa, sus propietarios son sancionados?”, se pregunta el Padre Ángelen su carta al presidente del Ejecutivo europeo.

El padre Ángel, en Lampedusa: “Alguien tiene que ser responsable de tantas muertes”

El mierense, fundador de Mensajeros de la Paz, acude a la isla con ropa para los niños – Suspendido el rescate de los fallecidos, que pueden llegar a 300

El padre Ángel García, el mierense que fundó y preside Mensajeros de la Paz, viajó en la noche del viernes a Lampedusa, Italia, ante cuyas costas se hundió un barco con medio millar de inmigrantes ilegales, y ayer sábado pudo unirse al dolor que vive la isla durante estas jornadas.

El padre Ángel acudió a Lampedusa para llevar ropa a los niños inmigrantes que están en la isla italiana y también para conocer “in situ” las necesidades de ayuda humanitaria.

“Estoy muy impresionado y muy compungido.

Acabo de salir ahora de la morgue, donde había más de 140 cajas de muertos en el suelo, solo con un número, sin nombre, más seis cajas blancas de niños”, afirmó.

“En estos momentos no se te ocurre más que rezar y llorar y también clamar, como el Papa, que es una vergüenza que en el siglo XXI exista esto.

No es solo una vergüenza, sino que alguien tiene que ser responsable de tantas muertes y tenemos que salir a la calle a gritar “basta ya” de leyes antihumanas contra los inmigrantes”, agregó.

El presidente de la organización humanitaria visitó ayer el hangar del aeropuerto en el que yacen los hasta ahora 111 cadáveres recuperados, que serán trasladados a la vecina Sicilia para sepultarlos en distintos municipios insulares.

El sacerdote español tiene además previsto saludar a la alcaldesa de Lampedusa, GiusiNicolini, a quien quiere reconocer su “valentía” por haber dado un toque de atención sobre lo que ocurre en la isla italiana con los flujos de inmigración.

“Lo que hacen falta son leyes y leyes.

Hace falta sentido común, pero sentido común para esta Unión Europea, Premio Nobel de la Paz”, comentó.

En la UE “pierden tiempo y sesiones y sesiones en hacer leyes, mientras las leyes de los inmigrantes son duras, incluso para penalizar a quienes quieran ayudarles.

Es absurdo.

Estoy con este Papa valiente, que lo que no han dicho los políticos y los gobernantes, lo ha dicho él.

Esto es una vergüenza y hay demasiados sinvergüenzas”, añadió.
Ayer sábado no pudieron reanudarse las labores de rescate de los fallecidos que aún están en el mar debido a las malas condiciones meteorológicas.

Se cree que el número de muertos puede llegar a los 300.

Muchos de ellos se encontrarían en el interior del barco, en las bodegas, donde viajaban numerosas mujeres y niños.

Polémica en Italia por la actitud de los equipos de rescate tras el naufragio en Lampedusa

Alarma en Italia: llegan a Sicilia un 823% más de inmigrantes ilegales, en busca de una vida mejor.

El premier Renzi acusa a la Unión Europea de mirar para otro lado y no asumir la tragedia de miles de personas.

El Papa Francisco lanzó ayer en la audiencia general de los miércoles, ante una enorme multitud que lo aclamaba, un dramático llamado para prevenir las “masacres vergonzosas” que sufren los inmigrantes clandestinos que cruzan el canal de Sicilia desde las costas africanas hacia Italia para llegar a la soñada Europa.

El Papa lamentó la muerte “de las personas que han perdido la vida en el Mediterréneo”, mientras se anunció que se incrementó en un 823% el número de desesperados que han llegado hasta las islas del extremo sur italiano desde principios de año.

Casi 40 mil refugiados se embarcaron en Libia y otros países nordafricanos y llegaron vivos a territorio europeo, pero también son miles los que mueren en el intento.

Para hoy, tras varios naufragios en los últimos días, se espera que cientos de clandestinos en “carretas del mar” deban ser socorridos.

Una estimación del Frontex, organismo de la Unión Europea, calcula que son cientos de miles los que esperan la oportunidad de zarpar entre la vida y la muerte, aprovechando los meses de buen tiempo y el verano.

Esta realidad asegura que habrá muchos más muertos, sobre todo mujeres y chicos, que forman el mayor número de víctimas porque no saben nadar y se ahogan rápidamente.

El Papa reclamó ayer que “se pongan en primer lugar los derechos humanos”.

Ayer en el puerto de Catania, segunda ciudad de Sicilia, quedaban aún 86 sobrevivientes del naufragio del lunes de una barcaza que se hundió cerca de Sicilia. Los demas fueron evacuados.

Una nave militar italiana logró salvar a 220 clandestinos que cayeron al agua después de que la frágil embarcación diera una vuelta de campana.
Diecisiete cadáveres fueron rescatados, pero la tragedia podría tener dimensiones mucho peores.

Algunos sobrevivientes dicen que en la barcaza viajaban más de 400 personas, pero fuentes expertas consideran que era imposible que entraran tantas en la “carreta del mar”.

Numerosas naves buscan a las eventuales víctimas.

El domingo se hundió una “carreta” cerca de la isla de Lampedusa y se ahogaron 40 inmigrantes.

Ayer fueron salvadas 295 personas que iban a bordo de una barcaza y que avisaron que en el Mediterráneo hay al menos otras seis frágiles embarcaciones que hoy deberían estar a la vista de los buques de socorro.

El primer viaje que hizo Francisco tras ser elegido Papa fue en julio del año pasado a la isla de Lampedusa, tras una seguidilla de naufragios que causaron casi un millar de víctimas.

Frente a Lampedusa, en la madrugada, se había hundido hacia unos días una barcaza.

Los socorros llegaron tarde y 366 de los 500 desesperados que viajaban se ahogaron.

El Papa argentino fue a Lampedusa a visitar a los sobrevivientes y a los refugiados. A bordo de una nave de los guardacostas fue hasta la zona donde se habían producido naufragios y arrojó una corona de flores para recordar a los que perdieron la vida en el mar, rezando por ellos.

A los habitantes de Lampedusa, Francisco los felicitó por su solidaridad y los animó a seguir ayudando a estos hermanos y hermanas en extrema necesidad”.

Las tragedias de la inmigración clandestina en la zona alimenta una fuerte polémica contra la Unión Europea con sede en Bruselas.

La organización que agrupa a 28 países con 500 millones de habitantes hace demasiado poco y nada para organizar la ayuda, el socorro y la prevención de los naufragios.

No aparecen las inversiones ni la voluntad política, por ejemplo, para crear una red que permita detectar a las barcazas cuando parten de las cosas africanas.

Ayer, el primer ministro Mateo Renzi acusó a la Unión Europea de “dar vuelta la cara” y mirar para otro lado cuando el gobierno de Roma pide ayuda a sus socios europeos.

Hace falta mucho dinero para dar un tratamiento humanitario a los clandestinos, pero la rica Europa no brilla por su solidaridad.

“Nos han abandonado”, comentó el ministro del Interior, Angelino Alfano.
El domingo 25 habrá elecciones generales para renovar el Parlamento Europeo, y los euroescépticos que lograrían muy buenos resultados con sus compañas para abandonar el euro y la misma UE, tienen posiciones más duras contra los inmigrantes.

Los temas del Parlamento Europeo no comprenden a estos desdichados, en dicho organismo se trata solamente la danza de los millones de euros, dólares, yuanes y los problemas de tres o cuatro países semifundidos, de la región, aunque dicen que los países no se funden, pero los pueblos si, son como las empesas, se funden las empresas pero los empresarios no, claro que en ese parlamento la igual que otros, se trabaja cuatro o cinco días al mes, todos cobran su asignación y viven de primera, pero a estos muertos no los resucita nadie.

No le extrañó que en los seleccionados de fútbol hubiera en Francia, en Italia y otros países europeos tantos integrantes de la etnia negra jugando al fútbol, no es casualidad es la emigración subsahariana y alguno que vino de alguna ex colonia.

Tanto oropel y papel maché para nada, el mundo está al revés, estuvo muy bien nuestro maestro Torres García cuando pintó a Sudamérica con la Patagonia para el Norte.

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