Héroes de la humanidad 2: Oskar Schindler

Fue un empresario y espía alemán, además de miembro del partido nazi, que salvó la vida de unos 1200 judíos durante el Holocausto empleándolos como trabajadores en sus fábricas de menaje de cocina y munición, ubicadas en lo que hoy son Polonia y República Checa.

Su historia se cuenta en la novela El arca de Schindler, publicada en 1982, y en la película que se basa en ella, La lista de Schindler (1993), que lo reflejan como un oportunista que en principio solo buscaba sacar beneficios y se convirtió en una persona de gran iniciativa, tenacidad y dedicación que logró salvar la vida de sus empleados judíos.

Nació en Zwittau, Imperio austrohúngaro, el 28 de abril de 1908 y murió en Hildesheim, Alemania, 9 de octubre de 1974.

Schindler creció en Zwittau, Moravia, y trabajó en varios lugares hasta que se unió en 1936 a la Abwehr, el servicio de inteligencia militar de la Alemania nazi. Se afilió al partido nazi en 1939. Antes de la ocupación alemana de Checoslovaquia en 1938, recolectó para el gobierno alemán información sobre vías férreas y movimiento de tropas. El gobierno checo lo arrestó por espionaje pero lo liberó en cumplimiento de los Acuerdos de Múnich de 1938. Schindler continuó realizando tareas de espía para los nazis en Polonia antes de la invasión de ese país en septiembre de 1939 que supuso el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En 1939 Schindler adquirió una fábrica de menaje esmaltado en Cracovia, Polonia, en la que empleó a unos 1750 trabajadores, de los cuales unos mil eran judíos en el año 1944. Gracias a sus contactos en la Abwehr, pudo proteger a sus trabajadores judíos de la deportación y la muerte en los campos de concentración nazis. Aunque en un principio su motivación fue únicamente económica, después comenzó a emplear a trabajadores judíos que no necesitaba. Con el paso del tiempo tuvo que sobornar a oficiales nazis con regalos cada vez más costosos obtenidos en el mercado negro con la finalidad de mantener a sus empleados a salvo.

Cuando Alemania empezó a perder la guerra en julio de 1944, las SS decidieron cerrar los campos de concentración situados más al este y evacuar a los prisioneros restantes hacia el oeste, aunque muchos de ellos fueron asesinados en los campos de Auschwitz y Gross-Rosen. Schindler convenció al Hauptsturmführer —capitán— de las SS AmonGöth, comandante del cercano campo de concentración de Plaszow, para que le permitiera trasladar su factoría a Brünnlitz, en la región de los Sudetes, evitando de esa manera que sus empleados judíos acabaran en las cámaras de gas. Usando nombres conseguidos por Marcel Goldberg, oficial de la policía del gueto judío, el secretario de Göth, MietekPemper, compiló y mecanografió una lista con los nombres de 1200 judíos que viajaron hasta Brünnlitz en octubre de 1944. Schindler tuvo que seguir sobornando a oficiales de las SS para evitar que asesinaran a sus trabajadores hasta el final de la guerra en Europa en mayo de 1945, lo que le supuso gastar toda su fortuna.

Schindler se mudó a Alemania tras la guerra y tuvo apoyo económico de organizaciones judías. Después de recibir un reembolso parcial por sus gastos durante el conflicto, se trasladó a Argentina con su esposa y se dedicó a la cría de animales. En 1958 entró en bancarrota, dejó a su mujer y regresó a Alemania, donde intentó poner en marcha varios negocios de manera infructuosa y sobrevivió gracias al apoyo financiero de los llamados Schindlerjuden, «Judíos de Schindler», los que él salvó del Holocausto. Fue nombrado Justo entre las Naciones por el gobierno de Israel en 1963. Oskar Schindler falleció en Hildesheim el 9 de octubre de 1974.

Primeros años y carrera

Oskar Schindler nació el 28 de abril de 1908 en una familia de alemanes de los Sudetes en Zwittau, Moravia, Imperio austrohúngaro. Su padre era Johann «Hans» Schindler, propietario de un negocio de maquinaria agrícola, y su madre Franziska «Fanny» Schindler —nacida Luser—. Su hermana, Elfriede, vino al mundo en 1915. Una vez terminada la educación secundaria, Oskar se matriculó en una escuela técnica, de la que fue expulsado por falsificar su boletín de calificaciones. Se graduó más tarde, pero no hizo los exámenes que le hubieran permitido acceder a la universidad y en su lugar cursó estudios en la ciudad de Brno para aprender varios oficios y también trabajó junto a su padre durante tres años. Desde pequeño era un apasionado del motor y por eso se compró una Moto Guzzi de carreras de 250 cc, con la que compitió en varias pruebas en los siguientes años.

Schindler contrajo matrimonio el 6 de marzo de 1928 con Emilie Pelzl (1907—2001), hija de un próspero granjero de Maletein. El joven matrimonio se marchó a vivir con los padres de Oskar y se instalaron en el segundo piso de su casa, donde permanecieron los siguientes siete años. Poco después de casarse, Schindler dejó de trabajar con su padre y probó suerte en varios empleos, entre ellos en una empresa electrotécnica de Moravia y en la gestión de una autoescuela. Después de un servicio militar de dieciocho meses en el ejército checo, en el que llegó a ser cabo en el Décimo Regimiento de Infantería del 31º Ejército, Schindler regresó a la empresa electrotécnica hasta que ésta quebró poco después. En la misma época también cerró el negocio de su padre, por lo que Schindler estuvo en el paro todo un año. En 1931 consiguió trabajo en el Banco JarslavSimek de Praga, en el que permaneció hasta 1938.

Schindler fue detenido en varias ocasiones en 1931 y 1932 por embriaguez pública y por entonces también mantuvo una relación con AurelieSchlegel, amiga de la infancia. Fruto de esa relación adúltera nacieron Emily en 1933 y Oskar en 1935, aunque tiempo después Schindler dijo que el niño no era suyo. El padre de Oskar Schindler era alcohólico y abandonó a su mujer en 1935; ella murió pocos meses después víctima de una larga enfermedad.

En 1935 Schindler se afilió al Partido de los Sudetes Alemanes, de corte separatista. Aunque era ciudadano de Checoslovaquia, Oskar ingresó en 1936 en la Abwehr, el servicio de inteligencia de la Alemania nazi y fue asignado al Abwehrstelle II Comando VIII, con base en Breslau. Tiempo después, le contó a la policía checa que lo había hecho porque necesitaba dinero; en esa época Schindler tenía problemas con la bebida y estaba endeudado. Sus tareas dentro de la Abwehr eran conseguir información sobre vías férreas, instalaciones militares y movimiento de tropas, así como reclutar otros espías checoslovacos en preparación de la invasión del país por parte de la Alemania nazi. Fue arrestado por el gobierno checo por espionaje el 18 de julio de 1938 y lo encarcelaron inmediatamente, pero lo liberaron poco después como preso político bajo los términos de los Acuerdos de Múnich, mediante los cuales Alemania se anexionó la región checa de los Sudetes a partir del 1 de octubre. Schindler solicitó la afiliación al Partido Nazi el 1 de noviembre y fue aceptado al año siguiente.
Después de un tiempo de reposo en Zwittau, Schindler ascendió al puesto de segundo al mando dentro de su unidad de la Abwehr y el 1 de enero de 1939 se trasladó junto a su esposa a Ostrava, en la frontera entre Checoslovaquia y Polonia. En los siguientes meses realizó tareas de espionaje en el marco de los preparativos que condujeron a que Adolf Hitler se hiciera con el control del resto de Checoslovaquia en marzo. Su esposa Emilie le ayudó con el papeleo, procesando y ocultando documentos para la Abwehr en su apartamento. Aprovechando sus frecuentes viajes de negocio a Polonia, Schindler y sus veinticinco agentes estaban en muy buena posición para hacerse con información sobre los movimientos del ejército polaco y las vías férreas del país en previsión de la invasión alemana de Polonia. Una misión necesitó que su unidad vigilara e informara sobre la vía férrea y el túnel del paso de Jablunkov, de capital importancia para el avance germano. Gracias a sus esfuerzos, la ruta fue tomada intacta por el 14º Ejército alemán el 1 de septiembre de 1939, tan sólo unas horas después del inicio de la invasión del país y por tanto de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Schindler siguió trabajando para la Abwehr hasta el otoño de 1940, cuando lo enviaron a Turquía para que investigara la corrupción entre varios oficiales de los servicios de inteligencia asignados a la embajada alemana en aquel país.

Segunda Guerra Mundial

Emalia

Schindler pisó por primera vez Cracovia en octubre de 1939 por un asunto de la Abwehr y compró un apartamento en la ciudad polaca al mes siguiente. Emilie permaneció en Ostrava, aunque visitaba a Oskar al menos una vez a la semana. En noviembre, Schindler contactó con la decoradora MilaPfefferberg para preparar su nuevo apartamento y el hijo de ésta, Leopold «Poldek» Pfefferberg, pronto se convirtió en uno de sus contactos en el mercado negro y con el paso del tiempo en un amigo para toda la vida. También en noviembre conoció a ItzhakStern, contable judío de un compañero de Schindler en la Abwehr, Josef «Sepp» Aue, a quien Stern había dejado en fideicomiso su antiguo negocio. Todas las posesiones de los judíos polacos fueron arrebatadas por las fuerzas alemanas nada más producirse la invasión del país y los ciudadanos de religión hebrea perdieron sus derechos civiles. Schindler le mostró a Stern el saldo de una empresa que estaba pensando adquirir, una fábrica de esmaltados llamada Rekord Ltd. perteneciente a un consorcio de empresarios judíos que se había declarado en bancarrota a comienzos de ese año. Stern le aconsejó que en lugar de hacerse cargo del negocio en fideicomiso, debiera comprar o arrendar la factoría, pues de esa manera no dependería tanto de los dictados de los nazis y tendría libertad para emplear a más judíos. Con el respaldo de varios inversores judíos, Schindler firmó un contrato de arrendamiento informal de la fábrica el 13 de noviembre de 1939 y oficializó el acuerdo el 15 de enero de 1940. La renombró Deutsche Emaillewaren-Fabrik —Fábrica Alemana de Esmaltados—, aunque pronto pasó a ser conocida como «Emalia». En principio contrató a un equipo de siete trabajadores judíos, entre ellos a Abraham Bankier, que le ayudó a gestionar la empresa, y a otros 250 trabajadores polacos no judíos. En su momento álgido en 1944, la factoría empleaba a alrededor de 1750 personas, un millar de las cuales eran de religión judía. Schindler también ayudó al funcionamiento de la Schlomo Wiener Ltd., empresa distribuidora mayorista que vendía sus esmaltados, y arrendó la ProkoszinerGlashütte, una fábrica de vidrio.

Los contactos de Schindler en la Abwehr y en la inspección de armamento de la Wehrmacht le ayudaron a conseguir contratos para producir ollas y utensilios de cocina para las fuerzas armadas alemanas. Estas mismas conexiones le permitieron más tarde proteger a sus empleados judíos de la deportación y la muerte. Con el paso del tiempo, Schindler se vio obligado a sobornar a oficiales nazis con regalos cada vez más costosos obtenidos en el mercado negro para así salvaguardar a sus trabajadores. Bankier fue un personaje clave para obtener productos de forma ilegal, ya fueran regalos para los sobornos o material para la fábrica. El propio Schindler llevó un lujoso modo de vida y mantuvo relaciones extramaritales con su secretaria, ViktoriaKlonowska, y con Eva KischScheuer, comercial especializada en los productos esmaltados. Su esposa Emilie Schindler lo visitó durante unos meses en 1940 y se trasladó a vivir con él en Cracovia en 1941.
En un principio, Schindler estaba más interesado en la rentabilidad de sus negocios y contrató a judíos porque eran más baratos que los trabajadores no judíos, pues sus salarios habían sido fijados por los ocupantes nazis. Con el paso del tiempo comenzó a proteger a sus empleados sin tener en cuenta el coste. Siempre que los Schindlerjuden —los «judíos de Schindler»— eran amenazados con la deportación, él alegaba algún tipo de exención para evitarlo. Esposas, hijos e incluso personas con algún tipo de discapacidad eran necesarias según Schindler para el funcionamiento de la fábrica. En una ocasión la Gestapo —policía secreta del régimen nazi— le exigió a Schindler que le entregara una familia con documentos de identidad falsos. Según palabras del propio Schindler: «Tres horas después de entrar, salieron de mi oficina dos policías de la Gestapo borrachos, sin los documentos incriminatorios y sin los prisioneros que habían venido a buscar».

El 1 de agosto de 1940, el gobernador Hans Frank emitió un decreto que exigía que todos los judíos de Cracovia abandonaran la ciudad en las dos semanas siguientes y tan sólo los que tuvieran un trabajo relacionado con el esfuerzo de guerra alemán podrían quedarse. De los sesenta u ochenta mil judíos que vivían en la ciudad polaca, sólo quedaban quince mil en marzo de 1941. Estos judíos restantes fueron obligados a dejar su barrio tradicional de Kazimierz y fueron reubicados en el gueto de Cracovia, creado en el distrito industrial de Pódgorze. Los trabajadores de Emalia caminaban desde el gueto hasta la fábrica todos los días. En los cuatro años en los que la gestionó, Schindler amplió las instalaciones y creó dentro de la fábrica una clínica médica, una cocina y un comedor para los trabajadores.

Plaszow

En el otoño de 1941, los nazis comenzaron a sacar judíos del gueto, la mayoría de los cuales se enviaron al campo de exterminio de Bełżec y fueron asesinados. El 13 de marzo de 1943, el gueto fue liquidado y todos los ocupantes que todavía estaban en condiciones de trabajar acabaron en el nuevo campo de concentración de Plaszow. Varios miles de judíos que los nazis no consideraron aptos para el trabajo acabaron en las cámaras de gas y otros cientos fueron asesinados por los alemanes dentro del gueto durante su desalojo. Schindler supo con antelación de las intenciones de los nazis gracias a sus contactos en la Wehrmacht y dijo a sus trabajadores que durmieran en la fábrica para no sufrir ningún daño. El empresario fue testigo de la liquidación del gueto y quedó horrorizado. De entonces en adelante, según Sol Urbach, uno de los judíos de la Emalia, el empresario «cambió de opinión sobre los nazis y decidió salvar al mayor número de judíos que pudiera».

El campo de concentración de Plaszow abrió en marzo de 1943 en la antigua ubicación de dos cementerios judíos de la calle Jerozilimska, a unos 2,5 km de la fábrica Emalia. Al mando de ese campo estaba el capitán de las SS AmonGöth, un hombre brutal y sádico que gustaba de disparar a los presos al azar. Los reclusos de este campo vivían con un temor constante a ser asesinados. Emilie Schindler consideraba a Göth «el hombre más despreciable que jamás he conocido».

El plan inicial de Göth era que todas las fábricas, incluida la de Schindler, se trasladaran dentro del recinto del campo de concentración. Sin embargo, Schindler, con una combinación de diplomacia, adulación y sobornos, no sólo evitó el traslado de su factoría, sino que convenció a Göth para que construyera un subcampo al lado de Emalia para alojar allí a sus empleados y a otros 450 judíos de otras fábricas. De esa manera estuvieron a salvo de los asesinatos arbitrarios de Göth, contaban con mejor comida y alojamientos e incluso podían continuar con sus prácticas religiosas.
Schindler fue arrestado en varias ocasiones, dos por sospechas de realizar actividades ilegales en el mercado negro y otra por quebrantar las Leyes de Núremberg besando a una chica judía, algo que estaba prohibido por el Acta de la Raza y el Reasentamiento. El primer arresto se produjo a finales de 1941 y estuvo detenido toda una noche. Su secretaria consiguió que lo liberaran recurriendo a los contactos del empresario en el partido nazi. El segundo arresto fue el 29 de abril de 1942 por besar a una niña judía en su fiesta de cumpleaños, celebrada dentro de la fábrica el día anterior. En esta ocasión estuvo cinco días arrestado, hasta que sus amigos del partido consiguieron su libertad. En la tercera detención, que lo mantuvo entre rejas más de una semana en octubre de 1944, fue acusado de mercadear en negro y de comprar a Göth y a otros para mejorar las condiciones de sus trabajadores judíos. Göth también había sido arrestado el 13 de septiembre anterior por corrupción y abuso de poder, un asunto que salpicó a Schindler. AmonGöth nunca fue condenado por esos cargos, pero acabó sus días ejecutado en la horca acusado de crímenes de guerra el 13 de septiembre de 1946.

En 1943 Schindler fue contactado por líderes del movimiento sionista de Budapest a través de miembros de la resistencia judía y viajó varias veces en persona a la capital húngara para informarles sobre el maltrato de los nazis. De vuelta se trajo dinero aportado por la Agencia Judía para Israel para la resistencia judía.

Brünnlitz

El avance del Ejército Rojo a partir de julio de 1944 obligó a las SS a comenzar el cierre de los campos de concentración situados más al este y a trasladar a muchos presos a los campos de Auschwitz y Gross-Rosen. El secretario personal de Göth, Mietek Pemper, alertó a Schindler de la intención de los nazis de cerrar todas las fábricas no implicadas directamente en el esfuerzo de guerra. Pemper le sugirió que cambiara su producción para fabricar granadas antitanque en un intento por salvar la vida de sus empleados judíos. Usando nuevamente su dinero y sus dotes de persuasión, el empresario convenció a Göth y a varios oficiales de Berlín para que le permitieran trasladar su fábrica y todos los empleados hasta Brünnlitz, en los Sudetes, con lo que evitó que los trabajadores acabaran en las cámaras de gas. Con nombres conseguidos por Marcel Goldberg, oficial de la policía del gueto judío, Pemper compiló y mecanografió una lista de 1200 judíos —mil de la fábrica de Schindler y otros doscientos de la factoría textil de JuliusMadritsch—, que fueron enviados a Brünnlitz en octubre de 1944.

El 15 de octubre de 1944, el tren que transportaba a setecientos trabajadores de la lista de Schindler fue enviado al campo de concentración de Gross-Rosen, donde estuvieron alrededor de una semana antes de ser redirigidos hasta Brünnlitz. De similar manera, otras trescientas mujeres de los Schindlerjuden acabaron por error en Auschwitz, donde corrían gran peligro de morir en las cámaras de gas. Los contactos habituales de Schindler y los sobornos no tuvieron éxito esta vez, por lo que el empresario envió a su secretaria HildeAlbrecht cargada de productos del mercado negro, como comida y diamantes, y de esa manera consiguieron que las trescientas trabajadoras fueran enviadas a Brünnlitz después de pasar varias angustiosas semanas en el campo de exterminio de Auschwitz.
Además de trabajadores, Schindler hubo de transportar 250 vagones cargados de maquinaria y materias primas hasta la ubicación de la nueva factoría. Muy pocos proyectiles salieron de esa fábrica y cuando las fuerzas armadas alemanas cuestionaron su baja producción, Schindler adquirió de forma ilegal munición ya acabada y la entregó como suya. Las raciones que proporcionaban las SS eran insuficientes para mantener a un trabajador y Schindler tuvo que emplear todo su tiempo en Cracovia comprando comida, armamento y otros productos. Su esposa Emilie se quedó en Brünnlitz e intentó conseguir alimentos y cuidados sanitarios para los empleados.
Oskar también logró el traslado de unas tres mil mujeres judías desde Auschwitz hasta diversas factorías textiles en los Sudetes para así aumentar sus probabilidades de sobrevivir al Holocausto.

En enero de 1945, un tren que transportaba a 250 judíos que habían sido rechazados como trabajadores de una mina en Goleschau, Polonia, acabaron en Brünnlitz. A su llegada, los vagones estaban cerrados por efecto de la congelación y tuvieron que ser abiertos con un soldador por un trabajador de la fábrica. Doce personas estaban muertas en el interior del tren y el resto demasiado enfermos para poder trabajar. Emilie Schindler llevó a todos a la fábrica y cuidó de ellos en un hospital improvisado hasta el final de la guerra. Oskar Schindler continuó sobornando a oficiales nazis para evitar la muerte de sus judíos mientras las fuerzas alemanas se retiraban ante el avance soviético. El 7 de mayo de 1945, él y sus trabajadores se reunieron en la fábrica para escuchar por la radio al primer ministro británico Winston Churchill anunciar la rendición incondicional de la Alemania nazi.

Después de la guerra

Tumba de Schindler en Jerusalén.

Como miembro del partido nazi y espía de la Abwehr, Schindler estuvo en serio peligro de ser arrestado como criminal de guerra. Bankier, Stern y otros prepararon una declaración que él pudiera presentar a los estadounidenses atestiguando sus esfuerzos en la salvación de vidas judías. También le hicieron entrega de un anillo fundido con el oro de los dientes postizos de SimonJeret, uno de sus trabajadores. En el anillo los judíos inscribieron «Quien salva una vida, salva al mundo entero». Para evitar caer en manos de los soviéticos, Schindler y su mujer partieron hacia el oeste en su coche, un Horch biplaza, en el que también subieron varios soldados alemanes. Tras el coche marchó un camión que transportaba a la amante de Schindler, Marta, varios trabajadores judíos y mercancías del mercado negro. El automóvil Horch fue confiscado por el Ejército Rojo en la localidad de Budweis, que ya estaba en manos soviéticas. El anillo de oro lo perdió Schindler entre los asientos del coche y no pudo encontrarlo. El matrimonio continuó en tren y a pie hasta que alcanzaron las líneas estadounidenses en Lenora, tras lo que continuaron hasta Passau, donde la Oficina Judía Estadounidense les consiguió un viaje en tren a Suiza. En el otoño de 1945, ambos se trasladaron a Baviera, en el sur de Alemania.
Cuando llegó el final de la guerra, Oskar Schindler ya había gastado toda su fortuna en sobornos y suministros para sus trabajadores. Vivió brevemente en Ratisbona y después en Múnich, pero no consiguió prosperar en la Alemania de la posguerra. De hecho, tuvo que sobrevivir gracias a la ayuda de organizaciones judías. En 1948 presentó una reclamación al Comité Conjunto de Distribución Judío Estadounidense para que le devolvieran sus gastos durante la guerra y recibió 15 000 dólares. Él estimó sus gastos en 1 056 000 dólares, incluido el coste de la construcción de un campo, sobornos, comida y adquisiciones varias en el mercado negro. Schindler emigró a Argentina en 1949, donde intentó hacer negocio con la cría de pollos y nutrias —para aprovechar su piel—. Cuando el negocio quebró en 1958, dejó a su mujer y regresó a Alemania, donde puso en marcha otras empresas que no prosperaron, entre ellas una fábrica de cemento. Se declaró en bancarrota en 1963 y un año después sufrió un ataque al corazón que le tuvo un mes entero en el hospital. Mantuvo el contacto con varios de los judíos que conoció durante la guerra, incluidos Stern y Pfefferberg, y sobrevivió gracias a donaciones de los «Judíos de Schindler», que le llegaron de todo el mundo. Oskar Schindler murió el 9 de octubre de 1974 y está enterrado en un cementerio del Monte Sion de Jerusalén. Es la única persona que fuera miembro del partido nazi que goza de ese honor. Por su labor durante el conflicto mundial, en 1963 Schindler fue nombrado Justo entre las Naciones, una distinción otorgada por el estado de Israel a no judíos que jugaron un papel activo en la defensa de los hebreos durante el Holocausto. En 1966 también se le hizo entrega de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania.
El escritor Herbert Steinhouse, que lo entrevistó en 1948, escribió que «las excepcionales acciones de Schindler provenían de un elemental sentido de la decencia y la humanidad en el que nuestra sofisticada época ya apenas cree. Un oportunista arrepentido vio la luz y se rebeló contra el sadismo y la vil criminalidad que le rodeaba». En un documental de 1983 se citaban unas palabras de Schindler: «Sentí que los judíos estaban siendo destruidos y tenía que ayudarlos, no había otra opción».
En 2008 a los cien años del natalicio de Oskar Schindler, los sobrevivientes de su lista lo recuerdan.

“Fue contra la corriente y se arriesgó para salvarnos”, cuenta uno de ellos, el Dr. Yonatan (Janek) Dresner, a “Semanario Hebreo”. Ana Jerozolimski.
En el mundo se conoce como “La lista de Schindler”. Pero quizás no todos los que vieron la historia en la pantalla grande, saben que no fue una mera película sobre la Segunda Guerra Mundial, sino una cruda realidad. Difícil, relacionada al Holocausto perpetrado por los nazis contra el pueblo judío , pero en este caso, con final feliz. Al menos, para los casi 1200 judíos salvados por el empresario alemán Oskar Schindler.
Ese lunes 28 de abril, se cumplieron cien años desde su nacimiento. Como todos los años, “sobrevivientes de Schindler”- tal cual se llaman a sí mismos aquellos que lograron seguir con vida gracias a su intervención- se reunieron junto a su tumba para presentarle sus respetos. Schindler fue sepultado en Israel, en el Cementerio latino del Monte Sion en Jerusalem. Sobre la lápida de su tumba, hay numerosas piedras colocadas por judíos que siguen reconociendo lo que hizo por ellos.

El reconocimiento va más allá de lo personal. Años atrás, en vida de Schindler, el Museo Recordatorio del Holocausto “Yad Vashem”, lo reconoció como uno de los “Justos del mundo” o “Justos de las naciones”, título que se dio y sigue dando a aquellos no judíos que salvaron judíos durante la segunda guerra mundial.

Los criterios según los cuales se toma la decisión al respecto, debían ser que la persona en cuestión haya arriesgado su propia vida para salvar posibles víctimas de los nazis y que no lo haya hecho para obtener ganancias de ello. Schindler recibió el reconocimiento y el suyo fue el primer árbol plantado en la “Avenida de los Justos del Mundo”, a la entrada de YadVashem.

“Schindler era una persona normal para tiempos anormales y anormal en tiempos comunes”- dice hoy el Dr. Yonatan (Janek) Dresner, un dentista retirado de 85 años, que se salvó de los nazis junto con sus padres y hermana menor, gracias a haber sido incluido en la famosa lista. “Sabía maniobrar, arreglar, solucionar problemas con grandeza, en tiempos anormales. Sabía qué trucos usar, a quién sobornar, cómo manipular, para sobrevivir.El mismo estuvo en peligro muchas veces. El hecho es que los alemanes lo detuvieron dos veces”. Y agrega: “Y todos los trucos los hizo, para salvar la mayor cantidad de gente posible”.

Todo, gracias a la fábrica de Schindler en Cracovia, Polonia. Cuando los nazis se disponían a terminar con el campamento de Plaszow en el que se hallaban muchos judíos que así morirían, Schindler logró arreglar que en el traslado de su fábrica a los sudetes en territorio checo, recibiera otros casi 1200 trabajadores que se sumarían a los 300 que ya tenía.”Alegó que eran claves para el trabajo de la fábrica, que hacía repuestos para el ejército alemán. Logró convencer a todos, con sus trucos de siempre. Y todo, para salvar a más gente de la muerte”.

P: Dr. Dresner, su vida y la de su familia se salvaron gracias a Oskar Schindler…

R: Así es. Fuimos de las pocas familias que pudieron ser salvadas enteras por Oskar Schindler. Y por eso, todo momento, en cada instante de mi vida, de aquí por siempre, recuerdo y recordaré a Schindler, porque él fue el que me permitió iniciar una nueva vida, formar mi familia aquí en Israel y ser lo que soy.

P: Usted se vio con Schindler muchas veces.
R: Claro que sí. Ante todo, durante la guerra lo veíamos todos los días. Él vivía en la fábrica. Su casa era en la fábrica misma. Pero luego de la guerra él venía a Israel muy a menudo, todos los años. Era huésped de todos nosotros. Además fundamos una especie de comisión que se encargaba de recibirlo y como yo era uno de los miembros, tuve el honor de estar mucho en contacto con él. Además lo recibíamos en nuestras casas. El pasaba aquí dos o tres meses por año.

P: ¿Cuál era su situación en aquel entonces?

R: Era una persona normal para tiempos anormales y anormal en tiempos comunes. Sabía maniobrar, arreglar, solucionar problemas con grandeza, en tiempos anormales. Sabía qué trucos usar, a quién sobornar, cómo manipular, todo eso. Sabía sobrevivir. El mismo estuvo en peligro muchas veces. El hecho es que los alemanes lo detuvieron dos veces. Pero luego de la guerra, parecía un hombre pequeño.

P: ¿A qué se refiere?
R: Inmediatamente después de la guerra, en el primer Congreso Judío en Londres, al contarse que Schindler había salvado casi 1200 judíos, el Congreso aprobó una suma importante, creo que de unos 25.000 dólares-aunque no tengo plena certeza respecto a la cantidad- para permitirle reorganizarse porque se había quedado sin nada. Había gastado todo su dinero, en parte también por nosotros. Se formó un grupo de judíos que viajó con él a Argentina. Algunos conocedores de la situación decidieron que podría desarrollar una buena situación económica con el negocio de nutrias, y le compraron instalaciones para ello. Invirtieron todo el dinero en eso, pero en poco tiempo ya estaba en bancarrota. Todo el dinero se fue , aunque según dicen en aquel momento el negocio de las nutrias era sumamente prometedor.

P: Había allí un problema de fondo…
R: Sin duda. El gastaba todo su dinero, gastaba cantidades enormes en bebida, en mujeres. Se decía que si tenía 100 dólares, gastaba 110.Cuando el negocio no fue bien, se escapó de Argentina, “se olvidó” allí de su esposa que permaneció allí por mucho tiempo y cuando sintió que llegaba al final de sus días, viajó a Alemania y falleció en Berlín. Ella vivía en una casa que había recibido del KerenKayemet. En Buenos Aires había un activista, Biderman, que era de Cracovia, y él consiguió ese departamento.

Las fuentes que uno consulta y se compenetra en ellas al redactar un artículo lo hacen muchas veces caer en la parcialidad.

¿Oskar Schindler fue un ángel de la vida para los judíos?

Como no soy judío, aunque tengo muchas simpatías entre mis hermanos uruguayos de origen judío, puedo tomar cierta distancia de los hechos y verlos más fríamente.

Fue el hombre indicado en el momento indicado, pero la situación a él también lo favoreció, porque él que era un individuo de vida ligera, mujeriego, que le gustaba la buena vida, en las restricciones del régimen nazi, el vendiendo favores y teniendo una fábrica con mano de obra que o trabajaban o no sobrevivían, no eran por cierto trabajos forzados, pero los judíos del gueto se veían necesitados forzosamente a ser útiles en la fábrica para sobrevivir.

Él vivía bien y arriesgaba su vida, porque también formaba parte de su forma de ser, claro que sobornando a nazis y de los otros, arriesgaba menos.

Una cosa que me huele mal, es que cuando terminó la guerra se vino a la Argentina, donde hoy está la tercera población de origen judío, pero cuando la derrota del nazismo los submarinos alemanes dejaron cantidad de nazis en la costa atlántica y muchos hicieron vida con los lingotes que acompañaron a muchos de los nazis derrotados pero con dinero.
¿Por qué no fue a EE.UU. donde también lo podrían haber llevado?. Y prefirió fundirse en la Argentina criando pollos, nutrias y otras cosas para sobrevivir económicamente.

Es un héroe para la colectividad judía y de la humanidad también en la medida que salvó a unos cuantos miles de judíos de ir a los campos o cámaras.

Los judíos agradecidos se lo llevaron para Israel, sin perjuicio de que lo estuvieron manteniendo bastante tiempo en Argentina.

Como los muertos no pueden defenderse estas líneas transmiten mi sospecha sobre las actitudes de Oskar Schindler, y que en paz descanse.

En el próximo número, tendremos otra historia de un héroe de la humanidad, que la vida no le fue tan fácil y murió en la demanda.

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