Isis se lo atribuye
NATURALEZA DEL ATAQUE: GAYS NO HOMOFOBO. El colectivo LGTB ha vivido uno de las mayores masacres de su historia, y piden que se reconozca como tal. Vigilia en honor a las vĆctimas del club gay de Orlando ante la Casa Blanca
La comunidad homosexual ha vivido uno de las mayores masacres contra su colectivo de la historia.
49 personas murieron el pasado sƔbado en la discoteca gay Pulse por vivir en libertad su sexualidad.
Y, sin embargo, parece que al hablar de la tragedia cueste utilizar la palabra homofobia.
A parte de la llamada que Omar Mateen hizo al 911 para proclamar su fidelidad al Estado IslĆ”mico, no hay otra evidencia que sugiera que autor de la masacre tuviera vĆnculos con el yihadismo.
En cambio, numerosos testigos hablan de un individuo inestable, que habĆa realizado comentarios homófobos y que podrĆa tener un conflicto no resuelto con su propia sexualidad, un homosexual no asumido y yihadista.
Su exmujer habla de ātendencias homosexualesā y varias personas afirman que utilizaba aplicaciones gays como el Grindr para ligar, lugar de charalas y fotos citas de intercambio de relaciones gays en 192 paĆses con 7:000.000 de participantes.
Salvo honrosas excepciones como Estados Unidos, CanadĆ” o Francia no ha habido mĆ”s naciones que hablen especĆficamente de un ataque de odio contra la comunidad LGTB.
El resto de condolencias no hacen ninguna referencia, por lo que, puestas fuera de contexto, podrĆa parecer que estamos ante un ataque del Estado IslĆ”mico mĆ”s, sin relación con el odio a la comunidad gay.
Es mĆ”s, es curioso leer comunicados de condena del atentado emitidos por paĆses musulmanes en los que las personas que aquella noche bailaban en la pista del Pulse habrĆan sido condenados a la pena de muerte o encarcelados. Desde Emiratos Ćrabes, pasando por Kuwait, PakistĆ”n⦠todo un ejercicio de hipocresĆa polĆtica.
La incomodidad entre la comunidad homosexual se hizo patente el pasado martes cuando el activista britÔnico y columnista del The Guardian Owen Jones se levantó de su silla durante una entrevista en directo en el canal SkyNews, escandalizado por la incapacidad de su interlocutor de ver una motivación homófoba en el ataque.
Durante su intervención, Jones defendĆa la intención homofóbica a la par que terrorista de Omar Mateen y reclamó que se tratara el asunto como āuna de las peores atrocidades cometidas contra las personas LGBT en el mundo occidentalā.
El presentador del programa, Mark Longhurst, intervino y dijo que el crimen habĆa sido llevado a cabo contra āseres humanosā que estaban ātratando de divertirse, fuera cual fuera su sexualidadā, algo que tambiĆ©n defendió la copresentadora.

Jones replicó que si Mateen hubiera atentado contra una sinagoga y masacrado a personas judĆas, se estarĆa hablando de āataque antisemitaā, y que la comunidad homosexual no estaba siendo tratada del mismo modo.
Poco después, visiblemente enfadado, abandonaba el plató.
āSi Mateen hubiera atentado contra una sinagoga, se estarĆa hablando de ataque antisemitaā
āEl objetivo de Mateen era atentar contra un club gay, iba dirigido directamente contra la comunidad homosexual.
Eso es evidente. Intentar tapar el tema no tiene sentidoā, asegura Emilio Ruiz, presidente del Casal Lambda, (organización catalana que propugna por la no discriminación de los homosexuales).
Para el activista por la normalización del colectivo LGTBI, se estĆ” escondiendo que todavĆa existe un problema con la homofobia.
āDesde 2008 a 2014 han muerto 1.713 personas en todo el mundo por crĆmenes de odio contra la comunidadā, asegura.
De hecho, no hace falta ir muy lejos para encontrar evidencias, hace un par de semanas dos lesbianas sufrieron una agresión en Badalona, recuerda.
āSi los polĆticos admiten que se ha tratado de un crimen de odio, se convierten en corresponsables por haber ayudado a crear un ambiente tóxico en el que la violencia contra las personas LGBT es permisibleā, afirma Omar J., un homosexual de origen pakistanĆ y exmusulmĆ”n criado en Barcelona. āEn los Ćŗltimos tiempos se han aprobado 200 proyectos de ley anti-LGTB en 34 estados.
A los polĆticos les interesa culpar a la radicalización islamista -a pesar de que segĆŗn el FBI Mateen declaró lealtad a HezbolĆ”, al Estado IslĆ”mico y Al Qaeda al mismo tiempo cuando son grupos rivales- ya que es una narrativa fĆ”cil de explotar con fines polĆticos, recordemos que es aƱo electoral.
No obstante, cada vez queda mĆ”s claro que se trató de un crimen de odio causado por la homofobia internalizada de Omar Mateenā, asevera.
El dibujante de The Guardian First Dog on the Moon lo expresaba de forma grƔfica en su viƱeta del miƩrcoles.
En ella decĆa que āhay mĆ”s de una forma de estar aterrorizadosā sobre el atentado de Orlando.
Una de ellas era comprobar que los medios de comunicación estaban āinvisibilizando a la comunidad LGTBIā en su cobertura de los hechos.
El dibujante reflexiona al final de la viƱeta: āSi aceptamos que se trata de un crimen de odio, tambiĆ©n hay que aceptar la propiedad del odio y el miedo hacia las personas LGBTI que hemos fomentado.
Y eso es verdaderamente aterradorā, concluye.
Un asesino de voz suave y sangre frĆa: asĆ se comportó Omar Mateen durante el ataque en Orlando
Orlando Torres, uno de los rehenes que sobrevivió a la masacre de Orlando, ofrece nuevos detalles escalofriantes sobre lo que ocurrió dentro del bar Pulse durante las tres horas que duró el ataque.
Orlando Torres, sobreviviente de la masacre de Orlando, es llamado el Pimp Daddy por su forma de vestir Anna Clare Spelman
Minutos despuĆ©s de haber entrado disparando a la discoteca Pulse en Orlando y haber matado a decenas de personas, Omar Mateen, el asesino del tiroteo mĆ”s mortĆfero de la historia de Estados Unidos, se mostró ācalmadoā y hasta cortĆ©s con sus vĆctimas, segĆŗn asegura uno de los testigos.
āTenĆa una voz suave, como de un muchachito joven⦠no gritó, no se alteróā, contó a Univision Noticias Orlando Torres, neoyorquino de 52 aƱos y de origen puertorriqueƱo, quien presenció todo el ataque mientras se hacĆa el muerto junto a una amiga en una cabina de baƱo del bar.
Torres trabaja como promotor de shows para Pulse y aprendió esa estrategia durante el entrenamiento en la escuela de policĆa y guardia de seguridad. Tal vez por eso lo cuenta todo como si fuera una anĆ©cdota militar.
ā(Yo) les decĆa (a los que estaban en la cabina contigua): shhh, shhh, calladitos, que si no vuelve (el asesino) a terminar su trabajoā, relató.
Mateen āneoyorquino, de 29 aƱos e hijo de inmigrantes afganosā entró al popular club gay alrededor de las 2:00 am del sĆ”bado, y armado con un rifle semiautomĆ”tico, un revólver y municiones, le disparó indiscriminadamente a los asistentes.
49 personas fallecieron esa noche, y otras 53 resultaron heridas.
Por lo menos 15 sobrevivientes se resguardaban entre las lĆ”minas de aluminio que encerraban la cabina del retrete contigua a la de Torres. La primera vez que el asesino entró al baƱo les disparó a matar, impactando a la mayorĆa.
Cuando pasaron los gritos de lamento, les dijo: Ā«por favor, no manden mensajes de textoā, pero se desesperó al escuchar el tintineo de los telĆ©fonos que reventaban en llamadas y mensajes de familiares.
āāLes dije que no manden mensajes de texto. ‘A ver, pĆ”senme ya sus celulares'Ā», ordenó el atacante en un tono Ā«calmadoĀ», segĆŗn cuenta Torres.
Los sobrevivientes deslizaron de inmediato los aparatos por debajo de la puerta del baƱo, pero algunos seguĆan vibrando o sonando, tal vez los de aquellos que no podĆan responder.
¿También llamó a un amigo?
La segunda vez que entró al baño, Mateen se lavó las manos, usó la secadora. Recorrió el lugar con pasos lentos, y por un rato forcejeó con su rifle que, según Torres, sonaba como si se hubiera atascado.
āMaldita seaā, susurró el asesino frustrado, pero sin turbarse.
āĀ”EstĆ” atascado!ā, susurraron varias voces desde adentro en la cabina, donde algunos heridos se iban desangrando poco a poco. Nadie se movió.
Ā«Cuando pudo arreglar (el arma), (Mateen) dijo: Ah, tengo muchas balasā, contó Torres, āyo creo que querĆa asustarnos mĆ”sĀ».
Luego, el asesino hizo dos llamadas.
SegĆŗn Torres, la primera fue al 911.
āLes dijo que tenĆan que dejar de bombardear a ISIS, que Estados Unidos tenĆa que dejar de bombardear a su paĆsā, recordó.
Luego āllamó a un amigo y le explicó todo lo que estaba haciendoā.
Aseguró que habĆa otros tres pistoleros afuera, una mujer en el piso haciĆ©ndose la muerta con un chaleco de explosivos, y que Ć©l tambiĆ©n estaba usando uno. Ā«Le contaba detalles y la otra persona escuchaba sin responder muchoā, afirmó Torres.
La autoridades solo han confirmado la conversación con el despachador de la policĆa, en la que Mateen habla de sus supuestas conexiones con el autodenominado Estado IslĆ”mico y menciona su admiración por los hermanos Tsarnaev, quienes pusieron bombas en el maratón de Boston en 2013 inspirados por el extremismo islĆ”mico.
Mathew Gentilli, productor de la estación de televisión local Cable News 13, dijo este miércoles que la madrugada del sÔbado recibió una llamada de Mateen alrededor de las 2:45 am.
āĀæSabes sobre el tiroteo?ā, le preguntó el asesino. Ā«SĆ, algo escuché», le respondió Gentilli.
āYo soy el pistolero, soy yo, yo soy el pistolero⦠Lo hice por ISISā, dijo Mateen.
En la llamada, que duró pocos minutos, Mateen comentó de nuevo sobre sus supuestas conexiones con Estado IslĆ”mico y habló en Ć”rabe, segĆŗn Gentilli. Cuando el productor le preguntó si querĆa dar algĆŗn mensaje, Mateen le colgó.
Torres muestra la camiseta que usaba la noche del ataque. La cortaron en el hospital para verificar que no estaba herido, estĆ” empapada en agua y sangre.
Torres dijo que estaba āseguroā de que la segunda conversación telefónica de Mateen fue con un amigo, por su lenguaje y ātono de familiaridadā.
«Nada contra los negros»
Al terminar sus conversaciones telefónicas, el asesino se dirigió de nuevo a la gente que seguĆa escondida en una de las cabinas de baƱo.
āĀæAlgunos de ustedes son negros?ā les preguntó.
āSĆ, somos negrosā respondió una voz nerviosa, tras varios segundos eternos de vacilación.
āAh, ok, ustedes estĆ”n bien, muchachos. Yo no tengo nada en contra de los negros.
Torres permaneció inmóvil por tres horas, rĆgido, petrificado, rezando para que sus nervios no lo traicionaran y el asesino no descubriera su engaƱo.
Ā«Estaba como entumecido, me dolĆa todo el cuerpo por la posiciónĀ», dijo.
No se movió ni siquiera cuando Mateen le pinchó un glúteo con la punta de su rifle para asegurarse de que estaba muerto.
Tampoco cambió su posición, ni se rindió a sus deseos de gritar o salir corriendo, cuando de nuevo escuchó los disparos, esta vez dirigidos a la cabina de al lado, ni cuando pudo escuchar la respiración sofocada de una persona que agonizaba a menos de un metro.
Ā«PensĆ© en mis amigos, en mis nenes, mis dos chihuahuas. QuerĆa poder usar el celular para escribir el Ćŗltimo adiós a todos los que quieroĀ», dijo Torres con la voz entrecortada, pero contuvo las lĆ”grimas.
Aproximadamente a las 5:00 am, el equipo antimotines impactó un vehĆculo contra una de las paredes del Pulse abriendo varios boquetes de acceso. En ese momento, Torres pensó que era una de las bombas de las que hablaba el atacante, y un pedazo de concreto cayó sobre el inodoro que lo protegió de ser impactado.
Recuerda que un par de brazos lo jalaron fuera del lugar bruscamente, que lo levantaron por un brazo y lo metieron en una camioneta con otros heridos.
Huevos revueltos con papitas, el regreso a la vida
El lunes en la mañana, en el Orlando Regional Medical Center, a Torres lo despertó el dolor.
No podĆa mover su cuello, tenĆa la espalda magullada, morados en las brazos y piernas, y la cabeza le retumbaba con cada sonido. Un calambre intermitente le invadĆa la pierna derecha debido a la posición fetal en la que habĆa estado la noche anterior. Pero estaba vivo.
Ā«Este dolor me recuerda que pude sobrevivirā, dijo Torres.
Después de ser dado de alta fue inmediatamente a su restaurante preferido y pidió su comida favorita: huevos revueltos con queso y papitas.
Ā«No me importó que todavĆa tenĆa la bata del hospital. RegresĆ© de la muerte, merecĆa comer lo que se me diera la ganaĀ», explicó.
Pero es una sensación agridulce. Muchos de sus amigos murieron en la masacre.
«El dolor también me recuerda que yo fui uno de los pocos», se lamentó.
Torres sintió escalofrĆos cuando el martes entró por primera vez a un baƱo pĆŗblico. Era oscuro y silencioso, como el baƱo en el que estuvo atrapado tres horas haciĆ©ndose el muerto.
Ā«Pero tengo que controlar mis pensamientos… Dentro de todo este trauma, solo quiero que la vida vuelva a la normali.



Los enfermos mentales estan llenos de odio y el odio es contagiosos los atentados de balear y poner bombas a gente indefensa es lo mas cobarde que hay….son tan enfermos que piensan que una divinidad les ordena hacer eso…