Jesuis Charlie mais non…

El Papa está bien informado no es ningún, perdón mi atrevimiento “papa…natas”, por el contrario, hace unos meses les digo a las autoridades de Israel, que no se preocuparan de los fundamentalistas islamitas, Israel no era el tema para ellos, sino que el tema era Europa y tuvo razón el Papa, no por argentino, sino por inteligente y bien informado.je-258-2-605x250

Soy agnóstico y si me dejan totalmente anticlerical, pero este Papa me gusta por la catadura de los adversarios o enemigos que tiene.

El número uno lo tiene Cristina Fernández, la primera en darse vuelta y pretender pasar del odio al amor, cuando estaba en Argentina el cura, lo odiaba, ahora que s papa trata de trabajárselo para frenar los fondos buitres, pero ella es tan pero tan soberbia que no se dio cuenta que el papa, elel mismo, aquel que salió de la Argentina y la tiene manyada desde antes y no le va a comprar ningún buzón a esta señora.

El atentado fue otra torpeza más de los fundamentalistas que los llamen como quieran Al Qaeda, o lo que fuere, pero lograron que una marcha de 4 millones de personas en Francia gritara “No” a la violencia.

Histórica concentración.

El país vivió este domingo la mayor movilización de su historia.
En París se manifestaron más de 1,5 millones de ciudadanos.
Estuvieron unos 50 jefes de Estado y de gobierno, entre ellos el premier israelí Benjamin Netanyahu y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.

La multitud cantó La Marsellesa y gritó “Todos somos Charlie.

Multitud. La movilización en París fue histórica.

Los gobernantes o sus representantes de relevancia latinoamericanos brillaron por su ausencia excepto el de Colombia y la brasileña Vilma Ruseff que es mucho más inteligente que bonita.

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El periodista iba borracho de multitud en la Plaza de la República. El acto había terminado pero la energía de la gigantesca multitud era tan intensa que nadie se marchaba, caminaba una vueltita y volvía con sus cantos, sus símbolos. Así durante horas. En toda Francia se movilizaron más de cuatro millones de personas, un hito histórico que se alcanzaba por primera vez.Temprano, la extensión principal de la Plaza tradicional de las grandes concentraciones de París ya estaba cubierta de gente que gritaba sin cesar lemas contra el terrorismo, en favor de la libertad de prensa y de recuerdo a la revista asaltada por dos terroristas yijadistas. Sólo en la capital francesa se movilizó 1,5 millones de personas.En el monumento principal que domina el ágora los jóvenes con banderas francesas ya controlan las alturas. Los fueron acompañando las insignias de Israel, Italia, España, Ucrania, de varios países africanos. Ni una latinoamericana pese a la fraternidad cultural de nuestros países con Francia.“Todos somos Charlie”, era la consigna que cantaban todos y estaba presente en miles de pancartas que recordaban a los diez periodistas muertos del semanario satírico. Perecieron en el atentado cuatro de los principales dibujantes caricaturistas del periodismo francés. Se trata de un género que alcanzó su mayor nivel y popularidad en la Francia de los derechos humanos, de la libertad irrestricta de expresión, uno de los valores fundamentales de la República, la hija dilecta de la Revolución, que forjó unos derechos en un estilo que convirtió a Francia en la campeona de la modernidad.Después se cantaron los slogans más profundamente vinculados a la unidad nacional, que en buena parte los franceses han recuperado. “Somos todos periodistas”, “Somos todos judíos”, “Somos todos musulmanes”, “Somos todos flics (canas)”, un homenaje que recibieron asombrados policías y gendarmes que dejaron varios camaradas muertos en la lucha con los terroristas. Después de la marcha, el presidente François Hollande tuvo varios encuentros que llevaron la emoción colectiva a sus momentos más intensos. Se unió en abrazos entrañables con los supervivientes de la redacción de Charlie Hebbo, devastados por el asesinato de sus compañeros. Tenían temor de lo que les podía pasar a su querida revista y ahora están asombrados del tiraje, un millón de ejemplares, que les piden los distribuidores para la próxima edición.Después, lo esperaba un vasto grupo de familiares de los cuatro judíos muertos en el ataque contra un negocio de comida kosher. El premier israelí Benjamín Netanyahu le pidió a Hollande que acelerara el pedido de los familiares de trasladar los restos de las víctimas a un cementerio en Jerusalén. El presidente, que como judío entiende estos anhelos, aceptó ocuparse “personalmente”. Pero, insistió en explicar a los judíos que tienen en Francia una patria entrañable.

Para los libertarios que reverencian a Francia como la patria de la dignidad humana continuaba siendo un faro de luces. Pero, el brillo parecía apagado, teñido del sepia de las antiguas fotos caducas. Después de estos extraordinarios acontecimientos las luces iluminan ahora al mundo con un brillo revelador. Esto es una explicación de porqué se ha producido una reacción tan fulminante que en un período muy apretado ha llevado a una extraordinaria cantidad de líderes mundiales a París. Solo podía pasar aquí.Estos pensamientos aturdían al cronista tanto como los gritos ensordecedores y las escenas que se sucedían como en un viejo caleidoscopio. Y de pronto, Mafalda, la nena argentina que nació hace 50 años en Primera Plana, una revista en que colaboraba el corresponsal de Clarín. Allí estaba en una pancarta que proclamaba: “Mafalda, Charlie, la misma lucha”. La argentina más famosa del mundo, con Evita, destellaba en una de sus imágenes clásicas, con la boca abierta en el grito de sus grandes pronunciamientos libertarios.Una argentina que portaba el cartel, muy entrevistada por la televisión, relató que había llegado a Francia como refugiada política de la dictadura militar argentina.Algo profundamente asombroso y conmovedor había sucedido. Los franceses se unían, como no lo habían hecho nunca para multiplicar los lápices, algunos descomunales que reunían en haces, y en los puños. Las mujeres completaban sus tocados con lápices. Los homenajes a los periodistas asesinados se multiplicaban.La multitud también premió a policías y gendarmes que enfrentaron valientemente a los terroristas y dejaron a varios camaradas en el camino. Cada vez que alguna camioneta pasaba junto a la multitud recibía una larga ovación, aplausos y gestos de cariño. Los guardias no podían creer que miles de jóvenes les gritaron “Vivan los flics”.Por la mañana, apenas amaneció, las radios y televisoras francesas, y otras del mundo entero, transmitieron la Marsellesa, el himno el Ejército del Rhin, Su letras servía para recordar: “¡Alons, les citoyen, formé les batallón, Marchons, marchons”. Y los ciudadanos marcharon por millones con fervor revolucionario. Mientras tanto, las televisiones mostraban una fila interminable de jefes del Estado y de gobierno. El desfile de recepción era un constante recordatorio del extraordinario grado de reconocimiento que Francia recibía de un cónclave de líderes como jamás otra nación había reunido en pocas horas. La marcha reservó una inesperada sorpresa, la guinda del helado. Hollande marchaba en la primera fila, ovacionado constantemente. A su lado Netanyahu y a su izquierda, también próximo, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, reconocido y cubierto de entusiasmo por los presentes.Entre los dos viejos adversarios de la guerra interminable de Oriente Medio, las distancias imposibles se habían reducido a cuatro metros. Los milagros se multiplicaban. Muchos jóvenes árabes y judíos se estrechaban las manos.“Libertad, libertad”, cantó un millón de veces la multitud y ahora se espera que Francia sea la campeona de la justicia y el valor fundamental de la democracia.

El acto en Buenos Aires, sin funcionarios de la Casa Rosada
La repercusión en la Argentina fue frente a la Embajada francesa. Unas mil personas repudiaron los ataques de París. El embajador agradeció la solidaridad.
La gente comenzó a congregarse a eso de las 11.30 en la esquina de Cerrito y Arroyo, sede de la embajada de Francia recientemente remozada y que este domingo tenía desplegada en varios mástiles la bandera tricolor.

La insignia tricolor se desplegó ayer en varios mástiles frente a la embajada en Buenos Aires.
Algunos llegaban con los lápices en alto, en homenaje a los humoristas asesinados de Charles Hebdo. Otros, envueltos en la bandera francesa, repartían cintas con los colores de las banderas de Argentina y Francia. La mayoría portaba carteles con la ya célebre leyenda Je suis Charlie.
A eso de las 12.30 y con aplausos a su paso entró la columna de quienes se habían convocado en el Obelisco. Eran unos 200 que marchaban cantando la Marsellesa. Emocionados, gritaban “libertad, igualdad, fraternidad”, el lema de la revolución de 1789. En total se reunieron unas 1.000 personas. El fiscal del juicio a las juntas militares, Julio Strassera, fue uno de los más saludados. A su lado, estaban Ernesto Sánz y Ricardo Alfonsín, por la UCR, y un poco más allá Gerardo Milman del GEN de Margarita Stolbizer.

El ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, que permaneció hasta el final, fue otro a quien le agradecían estar allí. Lo mismo que al intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, ahora del massismo y a Julio Bárbaro, del peronismo. Patricia Bullrich, del PRO, fue una de las primeras en saludar al embajador francés Jean Michel Casa.
Los escritores Beatriz Sarlo, Juan Sasturain, Carlos Gabetta, Cristina Mucci, comentaban sobre la marcha en París que se realizaba en paralelo y los escuchaban el editor Daniel Divinsky y Marcelo Panozzo, director del Bafici.
En una de las esquinas se congregaron los filósofos Claudia Hilb, Ricardo Ibarlucía y Francisco Naishtat debatiendo sobre cómo no perder de vista lo que pasó.
Había caras tristes entre los pintores como Inés González Fraga y Nora Iniesta.
Entre los asistentes, muchos con sus niños pequeños, había consultores como Jorge Forteza y empresarios como Mónica Gancia.

Las Marianne, una asociación de mujeres que busca fortalecer los lazos con Francia, también estuvieron encabezadas por su presidente, Dominique Biquard.
Juan Carr, de Red Solidaria, trató de que el embajador Jean–Michel Casa diera un discurso. “El asesinato de periodistas y judíos fue un intento de matar la libertad. Pero el mundo está unido contra estos locos que son minoría y no representan a nadie, ni a un dios en nombre del cual intentan expresarse”, dijo Casa brevemente.
Hubo un minuto de silencio y aplausos. Casa, junto a todos los consejeros, extendió la mano a muchos de los que fueron a esa marcha que se extendió hasta casi las 14 bajo el sol y un calor agobiante.
Entre los periodistas, comenzó a circular el texto de una solicitada mientras se comentaba la notable ausencia de funcionarios del Gobierno nacional y de otras entidades, como los intelectuales de Carta Abierta, que nunca se pierden los cócteles de la embajada. Tampoco se vio a representantes de organismos de derechos humanos que, como Estela de Carlotto, fueron siempre respaldados por Francia. La de ayer fue la primera manifestación de repudio en Buenos Aires. Habrá muchas más.

Y mientras tanto el Papa se conquistaba ese mundo a la deriva de Budistas, musulmanes o protestantes, todos felices con la visita de Francisco.
El papa Francisco fue recibido por miles de personas en Sri Lanka que sin importar su religión consideran la visita del Sumo Pontífice como una “bendición”.
Budistas, musulmanes o protestantes, todos están contentos y dan la bienvenida al papa Francisco a Sri Lanka convencidos de que la llegada del pontífice es una bendición para un país que comienza una nueva etapa de su historia con deudas pendientes.
La multirreligiosa Sri Lanka, un país donde los budistas representan el 70% de la población, un 15% son hinduistas, alrededor del 10% musulmanes y apenas un 7% cristianos (6,2% católicos) vio como el papa Francisco llegaba hoy al país y es ya el centro de la atención de todo el mundo independientemente de su credo.
Miles de sinaleses, muchos de ellos simples curiosos, recibieron hoy con banderas blancas y amarillas en la mano al papa a su paso por las calles de Colombo, que desde hace días delataban el recorrido que iba a tomar el pontífice con los emblemas del Vaticano y el rostro de Bergoglio.
Lejos de ellas, cerca de mezquitas y templos budistas el trajín era mucho menor, pero no el interés y la expectativa que ha generado la visita del papa argentino a una tierra marcada completamente por la religión.
“La mayor parte de la población de Sri Lanka es budista pero desde el día en que oímos la noticia de que su santidad el papa Francisco estaba viniendo a Sri Lanka (la noticia) hizo a todos los sinaleses incluyendo a los budistas felices”, indicó a Efe SuranimalaSenaratne.
Senaratne, uno de los directores de la televisión budista TheBuddhist,indicó que todos los practicantes de esa religión son educados en la creencia de que cada persona debe seguir la religión que elija sin ningún tipo de obstáculo.

Aseguró que en esta isla, de 20 millones de personas, todo el mundo cree que la visita del papa es una “bendición” y un “buen augurio” y subrayó la coincidencia de la visita del papa con el inicio del gobierno de MaithripalaSirisena, elegido hace apenas cinco días por los cingaleses y que lleva sólo cuatro días al frente del país.
“Todo el mundo piensa que la visita del papa es una bendición muy grande para el futuro de este país”, dijo.
Senaratne destacó las primeras palabras del papa Francisco a su llegada al país llamando a los ceilandeses a la colaboración y el respeto entre las distintas religiones después del conflicto que vivió este país durante sus 26 años de guerra civil finalizada en 2009.
Uno de los puntos de la agenda del papa será además un encuentro interreligioso con representantes de todos los credos del país.
“Creo que esto es un nuevo inicio para Sri Lanka y va a ser una muy buena bendición para la paz y la armonía en nuestro país”, indicó el budista celebrando las palabras del sumo pontífice.
Frente a una de las principales mezquitas de Colombo, KollupitiyaJumma, el día hoy era de mucha mayor tranquilidad, aunque los musulmanes que entraban y salían del templo tampoco veían con malos ojos la llegada de “un hombre santo que vela por la paz en el mundo”.
“Es bueno, él es el líder espiritual de los católicos y me alegro por los católicos de Sri Lanka”, dijo a Efe InamulHassam.

Para este transportista de 35 años, “todas las religiones buscan la paz en el nombre del señor y por tanto es buena” la visita del papa.
“Estamos muy felices de que el papa haya venido a Sri Lanka, quiere ver a todo el mundo, a todo tipo de personas aquí”, celebró a unos pocos metros de la mezquita MohamadFajlun, un jubilado de 70 años
Por su parte, para el reverendo Priyalad Perera de la Iglesia Metodista Richmong Hill Galle, la visita de Francisco I es “esencial” para la comunidad católica de todo el país, pero también una bendición para todos los sinaleses.
“Nuestro estatus espiritual, independientemente de la religión todo el país será bendecido”, añadió.
El Papa Francisco es inteligente y la Iglesia que después de Barbieri le regaló al Uruguay a los macumberos o comerciantes vendedores de milagros como deje de sufrir, rescató a lo mejor de la iglesia y lo nombró Cardenal después de muchísimos años.
Ya se llevó para el Vaticano al cura del Borro y ahora hace Cardenal a Sturla a Ud. que le parece.
Nuestro gobierno no se enteró de nada, claro que oportunamente fue a interesarse por la salud de Fidel y otros que han sacado patente de giles son los estadounidenses Obama n’estpas Charlie por razones de seguridad, miedo que le dicen, y claro se perdió la oportunidad de ser un blanco perfecto.

Los que no se la perdieron fueron George Clooney, ni los Simpson y la Casa Blanca de la calle Pennsilvania piensa que tendrían que haber mandado a alguien más representativo.
Nosotros no fuimos pero nadie se va a dar cuenta porque somos muy pequeños.

2 comentarios en «Jesuis Charlie mais non…»

  • el 16 enero 2015 a las 11:18
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    __JE SUIS CHARLIE________JAJAJAJAJAJAJAJA____________FRANCISCO TIENE MAS BOLICHE——

  • el 18 enero 2015 a las 10:01
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    Berek Obama, el presidente de EEUU, al no ir por seguridad al acto de París, a pesar de su oscura pigmentación se perdió la oportunidad de ser un blanco perfecto.

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