Malala Yousafzai y Satyarthi Kailash

El premio Nobel de la Paz siempre fue discutido y más en mis tiempos de estudiante.

Muchas veces se dio a algún fantasma que había hecho más por la guerra que por la paz y me estoy refieriendo al ex secretario de Estado de Richard Nixon, un alemán de origen judío naturalizado estadounidense, que se le dio por la paz de Vietnam, una guerra que había fomentado y perdido y como la perdió tuvo que pactar la paz y de ahí el Premio Nobel de la Paz para tapar una derrota de los EEUU, Henry Kissinger.


Pero esta vez es un premio compartido e indiscutible en las personas en que recayó la pakistníMalalaYousafzai y el indio SatyarthiKailash.

Las palabras del indio que las pondré en bastardilla me produjeron un nudo en la garganta, lo de Malala es emocionante pero mucho más conocido.

MalalaYousafzai nacida en Mingora, Pakistán, 12 de julio de 1997) es una estudiante, activista y bloguera pakistaní.

Ganadora del Premio Nobel de la Paz, a sus 17 años, es la persona más joven galardonada con ese premio en cualquier categoría.

Nacida en Míngora, JaiberPastunjuá, Pakistán. Hija de Toorpekai y ZiauddinYousafzai, tiene dos hermanos. Habla pastún e inglés, y es conocida por su activismo a favor de los derechos civiles, especialmente de los derechos de las mujeres en el valle del río Swat, donde el régimen talibán ha prohibido la asistencia a la escuela de las niñas.

A la edad de 13 años, Yousafzai alcanzó notoriedad al escribir un blog para la BBC bajo el seudónimoGulMakai, explicando su vida bajo el régimen del Tehrik e TalibanPakistan (TTP) y sus intentos de recuperar el control del valle, luego de que la ocupación militar les obligara a salir a las zonas rurales.

Los talibanes obligaron el cierre de las escuelas privadas y se prohibió la educación de las niñas entre 2003 y 2009.

En el 2009 el documental Pérdida de clases, la muerte de la educación de la mujer (dirigido por Adam Ellick e IrfanAsharaf, del New York Times), muestra a Malala y a su padre, ZiauddinYousafzai, y cómo la educación de las mujeres es difícil o imposible en esas áreas.

El 10 de diciembre de 2014 fue condecorada con el Premio Nobel de la Paz simultáneamente con el activista por los derechos de los niños indio KailashSatyarthi, Malala es así, históricamente, la ganadora más joven de este premio.

Atentado

El 9 de octubre de 2012 en Mingora, fue víctima de un atentado por un miliciano del TTP, grupo terrorista vinculado a los Talibanes, el cual, después de abordar el vehículo que servía como autobús escolar, le disparó en repetidas ocasiones con una pistola impactándole en el cráneo y cuello, por lo cual debió ser intervenida quirúrgicamente. El portavoz del TTP, EhsanullahEhsan, afirmó que intentarán matarla de nuevo.

Dos estudiantes también fueron heridas junto a Malala mientras se dirigían a su casa en el autobús escolar. Ella fue trasladada en helicóptero a un hospital militar. En los alrededores del colegio donde estudian las jóvenes atacadas cientos de personas salieron a la calle a protestar por el hecho. Los medios pakistaníes y a nivel mundial le han dado amplia cobertura. El 10 de noviembre de 2012, el Ministro del Interior de Pakistán RehmanMalik dijo que el pistolero que le disparó a Yousafzai había sido identificado.

El atentado suscitó inmediatamente la condena internacional y MalalaYusafzai recibió apoyo de diversas personas y entidades.
El 15 de octubre de 2012 fue trasladada al Hospital Reina Isabel de Birmingham, en Reino Unido, para seguir con su recuperación.
Aunque tuvo que continuar con la rehabilitación y fue sometida a una cirugía reconstructiva, fue dada de alta del hospital el día 4 de enero de 2013.

Después de implantarle una placa de titanio y un dispositivo auditivo, Malala regresó a las clases en una escuela secundaria en Inglaterra.

“Volver al colegio me hace muy feliz. Mi sueño es que todos los niños en el mundo puedan ir a la escuela porque es su derecho básico”.

De Malalasoprende su fuerza vital, sus ganas de vivir. El día que intentaron asesinarla, su padre estaba convencido de que no volvería a verla con vida. Sin embargo, logró salir del coma inducido sólo unas semanas después en el hospital de Birmingham, Inglaterra, al que fue trasladada para recuperarse de las heridas de las balas. También sorprende de ella la fuerza de sus palabras, la contundencia de su mensaje y la ilusión inmaculada que reflejan pese a la crudeza de lo vivido. El día de su 16 cumpleaños lo demostró ante el mundo en el seno de Naciones Unidas.

«El 9 de octubre de 2012 los talibanes me dispararon en la cabeza. Dispararon también a mis amigos, pensaron que con sus balas nos callarían para siempre, pero fracasaron. De ese silencio surgieron miles de voces, los terroristas pensaron que cambiarían mis objetivos y detendrían mis ambiciones pero nada ha cambiado en mi vida, excepto esto: la debilidad, el miedo, la desesperanza murieron para siempre, nacieron la fuerza, el poder y el coraje». Así de contundente y firme fue su mensaje en el seno del organismo. En ese momento, ante la mirada emocionada de su madre y familia, ya era consciente de que, como ella misma afirmó días después en la BBC, sus palabras llegarían «no sólo a EE.UU. y otros países, sino a todo el mundo».

Malala y el mundo

Con su intervención Malala también puso de manifiesto una evidencia: pese a ser sólo una adolescente se ha convertido en un icono mundial de la libertad, de la igualdad de la mujer y, en definitiva, de la educación. Prueba de ello es que también ha recibido el Premio Sajarov con el que el Parlamento europeo destaca la lucha por la libertad de prensa y ha sonado como una firme candidata al Nobel de la Paz.

Con todo, su historia no comienza este 2013 de la mano de los reconocimientos mundiales, ni siquiera el pasado 2012 cuando la dispararon, empieza mucho antes, en 2009, cuando sólo tenía doce años. Entonces ya era una férrea defensora de su derecho a recibir una educación y comenzó a escribir un blog en la página de la BBC en udu -una de las lenguas que se hablan en Pakistán- cómo iba a clase de forma clandestina.

«Tengo derecho a la educación, a jugar, a cantar, a ir al mercado, a que se escuche mi voz (…) En el mundo las chicas van a la escuela libremente y no hay miedo, pero en Swat cuando vas a la escuela tienes mucho miedo de los talibanes. Ellos nos matarán. Nos lanzarán ácido a la cara. Pueden hacer cualquier cosa», escribía la joven bajo el seudónimo GulMakay.

Una lucha que no cesa

El momento en el que Malala escribe esas líneas es de especial relevancia ya quelos talibanes controlaban el valle del Swat, en el noroeste paquistaní, e imponían su versión rigurosa del Islam, incluyendo la prohibición de que las niñas fueran a la escuela. Un año más tarde, en 2010, el ejército de Pakistán logra expulsar de la zona a los talibanes y el Gobierno la galardonó con un premio nacional por su defensa de la educación. El lado negativo de la historia reside en el hecho de que los talibanes pudieron ponerle cara. Dos años más tarde intentaron apagar su voz pero generaron el efecto contrario; no sólo no acabaron con su vida, sino que hicieron que su mensaje se extendiera. «Creo que estarán arrepentidos de haberle disparado a Malala. Ahora a ella la escuchan en cada rincón del mundo», afirmó la joven durante una entrevista con la cadena británica BBC.

En la actualidad ha sido reconocida por la revista «Time» como una de las 100 personalidades más influyentes del mundo. En 2012 la ONU dedicó un día con su nombre al derecho universal a la educación.

También se ha reunido con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a quien entonces le trasladó sus reticencias sobre los ataques con ‘drones’ en Pakistán por «insuflar el terrorismo».

También la hemos visto apoyando a las familias de las secuestradas por BokoHaram, en un viaje que realizó a Nigeria para mostrarles su apoyo.
Nada de esto ha cambiado a la joven, de sólo 17 años, que a día de hoy quiere regresar a su país y se muestra a favor del diálogo con los talibanes.
KailashSatyarthi, nacido en Vidisha, 11 de enero de 1954 es un activista indio por los derechos de los niños y ganador del Premio Nobel de la Paz en 2014.

Desde los años 90 ha trabajado activamente con el movimiento indio contra el trabajo infantil. Su organización BachpanBachaoAndolan ha liberado a más de 80.000 niños de varias formas de esclavitud, ayudándoles posteriormente para hacer posible su reintegración, rehabilitación y educación.

Ganó el Premio Nobel de la Paz 2014 junto a MalalaYousafzai «por su lucha contra la represión de los niños y jóvenes, y por el derecho de todos los niños a la educación».

Satyarthiha desarrollado campañas mundiales sobre temas sociales relacionados con la infancia. Ha formado parte de la Marcha mundial contra el trabajo infantil y su órgano internacional de promoción, el Centro Internacional sobre trabajo infantil y educación (ICCLE).
Una de sus formas para combatir el trabajo esclavo es concientizar a los consumidores para no comprar productos fabricados por niños esclavos.
Ha sufrido varios intentos de asesinato debido a su cruzada abolicionista.

Vida personal
Vive en Nueva Delhi, India. Su familia incluye a su mujer, hija, hijo, sobrina y una serie de niños que su organización y él han rescatado.

MalalaYousafzai y SatyarthiKailash recibieron el Nobel de la Paz en Noruega

La ceremonia de Oslo,donde homenajean a la estudiante pakistaní-sobreviviente de un atentado talibán- y al activista indio,abre una jornada que continuará en Suecia con la entrega del resto de los galardones

Carlos Gustavo entregará los premios de Medicina, Física, Química, Literatura y Economía, mientras que el de la Paz se dio más temprano en Oslo, tal y como estableció Nobel, quien creó estos galardones como última voluntad para reconocer los avances “que más beneficio reporten a la humanidad”.

“Una joven y un hombre algo mayor, una paquistaní y un indio, una musulmana y un indio, ambos símbolos de lo que este mundo necesita: más unidad, fraternidad entre naciones”, dijo el presidente del comité Nobel, ThorbjoernJagland, antes de entregar los premios en la alcaldía de Oslo.

Luego de recibir su premio, Satyarthi afirmó: “Unamos al mundo a través de la compasión por nuestros hijos. ¿Cuántas niñas permitiremos que no sean rescatadas? Yo represento aquí el sonido del silencio, el llanto de los inocentes y la cara de los invisibles. Me niego a aceptar que todos los templos, las mezquitas, las iglesias y las casas de oración no tengan lugar para los sueños de nuestros hijos”.

El discreto activista indio que lucha contra el trabajo infantil además aseguró: “Me niego a aceptar que todas las leyes y constituciones, los jueces y la policía no sean capaces de proteger a nuestros hijos. Y también me niego a aceptar… Sólo una semana del gasto mundial en ejércitos es suficiente para que todos nuestros niños puedan estudiar en las aulas”.

En otro pasaje de su discurso, Satyarthi indicó: “Desafío a la cultura del silencio. Hoy en día, veo a miles de Mahatma Gandhis, Martin Luther Kings y Nelson Mandelas marchando hacia adelante y pidiendo por nosotros”.

“Hoy, más allá de la oscuridad, veo las caras sonrientes de los niños en las estrellas parpadeantes. Siente al niño que hay dentro de ti y escucha a ese niño”, concluyó el coganador del Nobel de la Paz.

Luego fue el turno de MalalaYousafzai, quien señaló: “Este premio no es sólo para mí, sino también para todos aquellos niños olvidados que quieren educación.Esto es para aquellos niños sin voz que quieren un cambio”.

“Yo apenas soy una persona comprometida y testaruda que quiere ver a todos los niños obtener una educación de calidad”, agregó la defensora del derecho a la educación de las mujeres.

“Los terroristas trataron de detenernos y nos atacaron a mí y a mis amigos el 9 de octubre de 2012, pero sus balas no pudieron derrotarnos”, añadió la adolescente de 17 años.

En este sentido, Malala se preguntó: “¿Por qué llevar armas es fácil, pero llevar libros es tan difícil?”.

“Hemos sobrevivido, y desde ese día nuestras voces han crecido más y más fuerte. Y en la actualidad, somos la voz de 66 millones de niñas en todo el mundo”, señaló Yousafzai.

La activista adolescente además afirmó: “Hemos tenido una falta de educación y, por esto, espero que a partir de ahora no veamos nunca más a un niño privado de ella. Que ésta sea la última vez que a una niña se le dice que la educación es un crimen y no un derecho”.

Satyarthi y Malala en la ceremonia de Oslo

A la ceremonia, presidida por los reyes suecos, asistirán también la princesa heredera Victoria y su esposo, el príncipe Daniel; el príncipe Carlos Felipe y su prometida, Sofía Hellqvist, así como la princesa Magdalena y su esposo, Christopher O’Neill.
Los premios siempre se entregan el 10 de diciembre, día en que el falleció el filántropo e inventor Alfred Nobel

El día se cerrara con una cena de gala, a la que asistirán la familia real, los laureados y cientos de invitados, en el Salón Azul del Ayuntamiento de Estocolmo.

El de la Paz, en Noruega

La gran figuramundial del combate en favor de la educación de las niñas, la adolescente pakistaní MalalaYousafzai, y un veterano activista de los derechos de los niños, el indio KailashSatyarthi, recibieron este miércoles el Premio Nobel de la Paz.
Con el Nobel se convierte en la más joven galardonada de la historia, y su historia particular no termina ahí. En el mundo, 57,8 millones de menores sin escolarizar necesitan voces que los defiendan, en especial los 30,6 millones que son niñas.
“En este mundo, en el que nos creemos tan modernos y desarrollados, ¿porqué hay tantos países donde los niños no piden un iPad o un ordenadorsino simplemente un libro o un bolígrafo?”, dijo Malala el martes en rueda de prensa en el Instituto Nobel de Oslo.

Para demostrar que no es una voz aislada, Malala invitó a otras tres militantes de la causa de las niñas: una pakistaní que lucha desde hace ocho años para obtener justicia después de haber sido agredida sexualmente, una joven refugiada siria y una nigeriana de 17 años proveniente de una región asolada por el grupo islamista BokoHaram.
Este grupo, cuyo nombre se traduce literalmente como “la educación occidental es un pecado”, conmocionó al planeta entero este año al secuestrar a 276 estudiantes.

“Desgraciadamente, estas personas que luchan contra la educación carecen ellas mismas de educación o han sido adoctrinadas”, estimó Malala, que nunca dejó de vestir el tradicional velo.

Menos conocido por el gran público, el indio Satyarthilucha desde 1980 para rescatar a los miles de niños indios que trabajan en fábricas en un régimen de cuasi esclavitud.

“Cuando un solo niño corre peligro, todo el mundo corre peligro. Cuando un niño no puede tener acceso a la educación, es todo el mundo que carece de luz, en mi opinión”, dijo este hombre discreto pero jovial, de 60 años, en la rueda de prensa junto a Malala.

Su organización, BachpanBachaoAndolan (Movimiento para salvar a la infancia), asegura haber liberado a unos 80.000 niños que trabajaban en fábricas y talleres.
En su cuenta Twitter, Satyarthi anunció a finales de noviembre la liberación de otros 29 niños forzados a trabajar en Delhi; uno de ellos, de siete años de edad.

Aunque el número de niños que trabajan en el mundo ha bajado un tercio desde 2000, aún son 168 millones, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los otros Premios Nobel serán entregados un poco más tarde en Estocolmo. Todos ellos recibirán una medalla de oro, un diploma y un cheque de 8 millones de coronas suecas (857.000 euros).

Un comentario en «Malala Yousafzai y Satyarthi Kailash»

  • el 16 enero 2015 a las 11:05
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    Esto vale la pena. Cuando vos hablas desde el dolor, desde el rencor desde el odio la gente te escucha con miedo porque sabe que detras vienen balas, bombas y muertes. Pero cuando vos hablas desde el amor y con valentía mostras dignidad (sin llamar a las armas por vos ni tus ideas) el mundo se conmueve…eso mostró una vez Ghandi y se repite con Malala y Satyarth…
    Solo espero que los que estan en el debe…les copien.
    Tendríamos un mundo mejor!
    Saludos

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